A R G E N T I N A
A U S T R A L I A,

mellizos asIméTricOs.


Singapur no escatima dinero en su búsqueda de científicos. Mientras la Argentina acaba de esterilizar su acuerdo nuclear de producción para uso pacífico de energia con Australia -en parte por la presión de Greenpeace, en parte por la desaprensión de una "mente brillante", el actual y temporario regente del poder ejecutivo nacional, un cable de Reuters, nos informa que Singapur persiste en su carrera tecnológica hacia el futuro. El objetivo es claro, consiste en convertir un polo financiero en un proyecto tecnologico de avanzada, recurso esencial en un mundo en el cual los bienes de la tierra van perdiendo peso estratégico si no se les incorpora la cultura de la información, la comunicación, el conocimiento en fin ...
- El dinero no es obstáculo para la búsqueda de Singapur de científicos de renombre para tratar de convertirse en un centro biomédico regional, dijo el viernes a Reuters un funcionario del gobierno.
"El dinero no es una limitación, el límite lo pone el talento", dijo a reporteros Philip Yeo, director ejecutivo de la Agencia de Ciencia, Tecnología e Investigaciones, durante la inauguración del Instituto del
Genoma en Singapur (IGS).
"Si dispongo de una persona adecuada, no debe haber límite alguno. Los diamantes perfectos son raros", dijo Yeo, vicepresidente del Comité de Desarrollo Económico.
Singapur ha venido impulsando enérgicamente el campo de las ciencias biomédicas como un nuevo pilar de su economía y prometió al menos 3.000 millones de dólares locales (1.664 millones de dólares estadounidenses) para construir la infraestructura, capacitar a científicos y financiar investigaciones.
Pero Yeo no dijo cuánto piensan gastar para reclutar a científicos de alto nivel, pero quedó claro que el dinero es necesario para reunir talentos en el pequeño país del sureste asiático.
"¿Por qué habrían de venir? Si fuéramos tacaños, nunca vendrían", señaló.
Los científicos extranjeros ayudarán a levantar al sector de las ciencias en esta ciudad estado de cuatro millones de habitantes, mientras desarrolla sus propios talentos.
El IGS, uno de los cinco institutos públicos de investigación biomédica en Singapur con la encomienda de estudiar el perfil genético de una población asiática, comenzó a funcionar el año pasado con 10 científicos y el personal ha crecido a 86 desde entonces, provenientes de todas partes del mundo.
"Hay que ser internacionalistas", dijo Yeo. "No quiero depender de sólo un país".
Edison Liu vino a Singapur del Instituto Nacional de Cáncer en Estados Unidos para dirigir el IGS, mientras que el experto en supercomputación, Gunaretnam Rajagopal, procede de la Universidad de Cambridge en Gran Bretaña y se mudó a Singapur para dirigir el Instituto de Bioinformática.
Hay más científicos extranjeros en camino, pues el IGS aspira a tener una plantilla de personal de 250 empleados en el 2005.
Singapur ya es un centro de fabricación para los gigantes de la industria farmacéutica de todo el mundo, pero su capacidad para atraer futuras inversiones en el campo biomédico está estrechamente relacionada con su éxito en el reclutamiento de buenos científicos.
"Mientras más gente tengamos en nuestros laboratorio de investigación, más compañías podremos atraer", dijo Yeo.

N de la R: el programa cientifico tecnologico de Singapur semeja al australiano,que privilegia la investigación aplicada por encima de la exquisitamente pura, porque el complejo de investigación australiano -modelo británico- se articula con los entes de producción industrial y de investigación estadual que rapidamente plasman en realidades la producción cientifica considerada rentable y con posibilidades, incluso, de adquirir financiamiento en la bolsa de valores. La Argentina posee un acuerdo de cooperación con Australia y Corea del Sur, pero este masazo aplicado al desarrollo nuclear compartido revela la escasa imaginación de la dirigencia nacional, empeñada en estudiar textos de reforma política ya ensayados por los europeos en 1948. Es que si se invierte el numero fatídico surge -exactamente- el título de la utopía negativa orwelliana -1984- o séa los años dorados de la era alfonsinista que parecen haber regresado.


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