UN ALFIL DE BAGDHAD ES LA JOYA DE PETROLEOS DE VENEZUELA.

Lejos estan los tiempos en que Casas Gonsalez, un sanguíneo toscano interesado en abrir oficinas en Londres y catapultar Petróleos de Venezuela hacia la ya fortalecida Comunidad Económica Europea dirigía los destinos del coloso de los hidrocarburos venezolano.


Hoy, el nuevo zar es Alí Rodríguez Araque, el conductor de la política petrolera venezolana del "chavismo" durante dos años y en la OPEP, desde hace 16 meses, quién desde ahora dirigirá la "joya de la industria" nacional, la compañía Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), en el momento más crítico de su historia.
Rodríguez, de 64 años, ex guerrillero, izquierdista y experto en materia petrolera, tendrá que compaginar la doble tarea de gobernar PDVSA, en donde emprenderá una profunda reestructuración, con su cargo como secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Alí ha sido el impulsor desde hace tres años del llamado sistema de banda de precios, que ha lanzado el barril de crudo de apenas 7 dólares al comenzar 1999 hasta situarlo en una franja entre 22 y 28 dólares, con "picos" de 35 dólares.
Durante los dos primeros años de gobierno del presidente Hugo Chávez, ocupó la cartera de Energía y Minas, el superministerio por excelencia, porque el petróleo es el soporte básico de la economía venezolana. En verdad, un monocultivo de excepción.
En abril de 2000 fue designado en Viena presidente de turno de la OPEP y sacó adelante sus tesis de mantener un sistema de control de la producción para estabilizar el crudo en una banda de precios, algo que ha mantenido con su habitual moderación como secretario general de esta organización.
Rodríguez se puso al frente de la OPEP el 1 de enero de 2001 como premio y reconocimiento del cartel al fortalecimiento de los precios dado por Chávez gracias a la asesoría de su fiel experto petrolero, quizás la figura más reconocida de sus gabinetes a nivel internacional.
Nacido el 9 de septiembre de 1937 en El Ejido, cerca de Mérida, a 670 kilómetros al oeste de Caracas, se trasladó a Caracas donde se graduó en Derecho por la Universidad Central de Venezuela en 1961, tras lo cual regresó a su tierra para cursar estudios de Economía en la Universidad de los Andes.
En la década de 1960 fue guerrillero "guevarista" durante el gobierno venezolano presidido por Rómulo Betancourt (1959-64), y militó después en partidos de izquierda, al igual que le ha ocurrido a otros ministros de Chávez.
Trabajó como abogado hasta 1983, año en el que inició su carrera política como diputado por el partido Patria Para Todos (PPT).
Fue miembro del Consejo Nacional de Energía, integró la Comisión de Energía y Minas del Parlamento Latinoamericano, y conformó equipos de estudio en Economía Petrolera.
Rodríguez presidió entre 1994 y 1997 la Comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados del desaparecido Congreso, y fue desde 1997 el vicepresidente de la Comisión Bicameral de Energía y Minas para el análisis y aprobación de los informes sobre el contrato de la Apertura Petrolera.
Asistente regular a las reuniones del Energy Council de Estados Unidos entre 1994 y 1997 lo que lo acerca también a Petroleum Energy y los intereses tejanos, ha destacado como conferenciante en temas políticos y energéticos, sobre los cuales ha publicado numerosos artículos, así como el libro "El
Proceso de la Privatización Petrolera en Venezuela", en 1997.
Fue elegido senador por el sureño estado de Bolívar al desaparecido bicameral Congreso Nacional por su partido PPT para el período 1999-2004, e integró la Comisión del Programa de Energía y Minas hasta que fue designado por Chávez titular de Energía.
Rodríguez ha intentado integrar plenamente a Venezuela en los compromisos y en la unidad de la OPEP, algo que era una quimera en las décadas anteriores, cuando su país fue uno de los mayores violadores de los acuerdos de la organización.
Como se ve el agil e intelectualmente preparado manager, ora revolucionario, ora capitalista, es un cuadro modelo land- rover: todo terreno.
Resta saber si nos encontramos ante un Yamani o un reverdecer tardío del espiritu de Enrico Mattei.Los próximos pasos en materia de acuerdos y fijación de precios nos lo dirán.

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