El presente informe, elaborado por el grupo Sinergias, días antes de que la tensión entre la India y Pakistán pusiera al mundo ante la posibilidad de una guerra nuclear limitada, revela aspectos desconocidos de la disputa que se inscribe.linealmente, en los tics descolonizadores que detonaron después de la Segunda Guerra Mundial. De todas formas, al margen de la hibridez cultural que prolijamente describe el informe hay aspectos de política concreta que facilitan la comprensión de una violencia que podría parecer antihistórica, casi falta de ritmo, si se la descontextualiza del emergente, en este caso del largo relato americano de justicia infinita llevado por la potencia anglosajona a las montañas afghanas después del 11 de septiembre. Una obra tan interesante como The historical Formation of the Arab Nation de AA.Duri, Londres1984, junto con el clásico Los Jacobinos Negros, de James, ofrecen una visión de estas relación entre centro y periferia. Y en el caso de Cachemira el análisis del chantage nuclear es inevitable. Ocurre que después de la expedición angloamericana en el oriente de Kabul la capacidad de chantage de los servicios secretos pakistanies se ha acentuado y en esa confluencia de zona devenida repentinamente estratégica la amenaza nuclear se convierte en una insaciable cimitarra que reclama dólares, créditos blandos, apoyo y desde luego, armamento como en una espiral que retroalimenta su capacidad estratégica. Tenemos entonces una India que reclama el tutelaje de Moscú, el tradicional tutelaje de Moscú y un Pakistan infinitamente antioccidental que aspira a ser, nada menos, que el alfil del extremo occidente en el extremo oriente. Sinergías esboza, al menos, un costado de estas particularidades.

SINERGIAS EUROPEAS - BRUXELLES/MONTEVIDEO

C A C H E M I R A :
La frontera nuclear de todos los miedos

Bernardo Quagliotti de Bellis

Jehangir -emperador mogol del siglo XVII- al observar de las montañas del Himalaya los valles que se extendían a sus pies, expresó: Si existe un paraíso, ése tiene que ser Cachemira. El disputado territorio entre India y Pakistán, cuyo nombre oficial es Jammu y Cachemira, limita al Oeste con Pakistán, al Norte con Afganistán y China y , además, por el Este y al Sur con India, país que controla la mayor parte de la región del Estado de Jammu y Cachemira con capital en Srinagar, en tanto Pakistán administra el sector ·Azad (libre) del territorio con la sede del gobierno en Mazaffarabad.
La mayoría de sus habitantes, unos 12 millones de personas, son campesinos, que practican una economía que se desarrolla de tiempos inmemoriales, basada en la agricultura: cultivos de arroz, trigo y maíz; sumándosele la explotación de la ganadería vacuna, ovina y cabría. Otros trabajan en pequeños talleres. En el campo religioso practican variadas religiones que tienen su influencia en el perfil del disputado país: 65% son musulmanes que viven en el valle de Jammu-Cachemira, 30% hindúes en el sur y el resto son budistas, cristianos y sijes en la región de Ladakh, al Este.


Los orígenes de una vieja historia


A mediados del siglo XIX, el avasallante espíritu colonizador de Inglaterra se había extendido por las tierras del Oriente, donde tuvo un papel muy destacado la actuación de la Compañía de Indias Orientales, que facilitó que en 1857 la corona inglesa tomase posesión oficial de la zona. No sólo India se constituía como su joya más preciada. El verdadero fundador del poderío inglés en la India fue Robert Clive.
Conforme a las dos estrategias de su Compañía de Indias Orientales, los británicos a partir de 1845, cuando se anexionaron el último reino independiente de la época -Sikh- cuyos habitantes, ante el deterioro del imperio mogol se habían extendido en el territorio de Asia Central, anexándose a Cachemira a sus dominios. Cinco años después, en 1850, por el Tratado de Amritsar, el área fue vendida a la dinastía Dogra que gobernó hasta 1947 bajo la british paramountcy.
Desde 1906, el gobierno de Londres tuvo que introducir una serie de modificaciones en la organización político-administrativa, por cuanto las reclamaciones de los consejos locales de la Liga Musulmana, reclamaban el derecho de autogobierno. Uno de los principales exponentes de la Liga -Muhammad Iqbal- en la década de 1930 demandó el establecimiento de una India confederada para incluir un Estado musulmán, ya que su población debía ser considerada como una Nación basada en la unidad del lenguaje, por su raza, su historia, su religión y la identidad de intereses económicos.
En 1933, un grupo de estudiantes indos, desde la universidad de Cambridge, a través de una proclama titulada Now or never (ahora o nunca) demandaban la partición de todo ese espacio en regiones, donde la parte noroeste recibiría el nombre de Pakistán, adjudicándosele el estatus de Estado-nación; idea que se la conoce como la Teoría de las dos naciones.

Cachemira y la partición de la India

Con el objetivo de llegar a una solución pacífica, Londres envió The Cabinet Misión que determinó las zonas que serían creadas: Punjab, Sindh, North-West Frontier Provincd y Balochistán que serían unidas para formar una zona con clara mayoría musulmana y, el resto del país conformaría otra área con determinante mayoría hindú.
Lord Mountbatten, enviado como virrey a la India en 1947 y en Londres Clement Attlee como Primer Ministro aprobaron la Indian Independence Act por la cual tanto luchara Gandhi, estableciendo en el plan de partición que los distritos de mayoría musulmana de Punjab y bengala se sumarían a Pakistán; pero los principados que sumaban más de 550, representaban un complejo problema.
Si bien todos fueron pacíficamente tomando una decisión de incorporación o bien a India o Pakistán, uno de ellos, el que representaba un punto estratégico por su ubicación fronteriza; por ser su valle el paso para acceder a través de los Himalaya a todo el subcontinente; por ser el espacio donde fluyen los ríos Indus, Chenab y Jhelum de las cuales Pakistán depende aún para abastecerse de agua; demoró varios meses su decisión a qué dominio pertenecer, aspirando su maharajá Hari Singh en lograr la independencia de su principado. De aquella decisión, nacerá el largo conflicto que hoy hace que aumente la inestabilidad en la zona de Oriente Cercano, entre países con armamento nuclear.

Una ironía histórica

India y Pakistán tienen tal parecido étnico que no se aprecia con claridad la diferencia. Sólo su fuerte enfrentamiento religioso los ha llevado a la división que actualmente se agudiza. Los indos son, en mayoría hindúes; los pakistaníes, musulmanes. Esa desunión se vio patentizada cuando al independizarse de Inglaterra, los primeros quedaron en India y los segundos se radicaron en Pakistán y el actual Bangladesh.
Al no concretarse los acuerdos de 1949 cuando Naciones Unidas logró la suspensión de la guerra entre ambos países, provocada ante cuentas no resueltas luego de sus respectivas independencias, sólo quedó -y sigue vigente- el conflicto geopolítico respecto al destino de Cachemira (el valle feliz), que como señala Huntington fenece al tiempo que fortalece el sentimiento intransigente de la insurgencia cachemira, pues esta región de 223.000 kilómetros cuadrados sigue presentándose como la excusa que encubre la hostilidad ideológica y cultural que enfrenta, realmente, a las dos naciones.

Irreconciliables diferencias

Los enfrentamientos políticos por Cachemira que protagonizan India y Pakistán no son nuevos; ya llevan cinco décadas . Considero que, por su ubicación geográfica, la mediación de China es insoslayable. Pakistán, el 6 de abril de 1998 probó su misil Inter.-balístico Ghauri; en tanto India comenzaba a realizar sus ensayos atómicos. La CIA y sus 12 agencias colaterales no se enteraban. La Casa Blanca y el Pentágono comenzaron a preocuparse ante las denuncias presentadas en el Senado estadounidense.

Desde hace cincuenta años, el pueblo de Cachemira libra una justa lucha contra la ocupación y dominación de India, mientras que docenas de organizaciones islámicas fundamentalistas, con el apoyo de Pakistán, luchan por imponer un gobierno islámico y no por una auténtica liberación que rompa la dominación de las clases dominantes de los dos países contendores.

¿Un nuevo desequilibrio geopolítico en la región?

Dos semanas después del ataque paquistaní en Srinagar el Secretario de Estado Gral. (r) Colin Powell fue a India y a Pakistán con el objetivo de procurar estabilizar el diferendo de Cachemira. Dada el servil acuerdo político-económico logrado entre Estados Unidos y el Gral. Pervez Mushrraf por el apoyo de Pakistán a la guerra con Afganistán, y ante la posición del gobierno de Nueva Delhi: Si Washington lucha contra los terroristas en Afganistán ¿por qué no debemos nosotros atacarlos en Cachemira?, el presidente Bush aseguró a Musharraf en su vista reciente a Washington que, Estados Unidos no le permitirá a India a atacar a Paquistán.
Pakistán, estratégicamente, pasó a constituirse en un aliado importante para Estados Unidos : bases aéreas e instalaciones de espionaje modernas y bien ubicadas, que sirvieron en el período de la guerra fría , en mucho, en el conflicto contra la URSS a través de los tratados de defensa SEATO (Sureste asiático) y CENTO (tratado Central). Pero, luego de la caída del régimen de Moscú, Washington se acercó más a la India.

Ahora, fuera de la mortífera disuasión militar ¿cómo diseñará Estados Unidos una nueva estrategia para alcanzar el equilibrio geopolítico en esta zona, donde están en juego sus recursos petroleros ? ¿ Qué futuro le espera a Cachemira ? ¿Cómo manejará Bush el equilibrio entre India y Pakistán? Esta zona, ¿también integra el eje del mal?

Son todas preguntas sin respuesta.

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