Un informe austero

POSIBILIDADES DE UN GOLPE DE ESTADO EN LA ARGENTINA

Por Edgardo Arrivillaga.


El presente trabajo es un intento de establecer, desde la prognosis no desde el análisis de parte -es decir partisano- las reales posibilidades de un eventual golpe de estado en el país y -básicamente sus motivaciones, sus causas y no tanto sus posibilidades de éxito sino las motivaciones que buscarían otorgarle visos de legitimidad.

En los últimos tiempos la sensación pregolpista circula en el país con una fuerza similar a la que corría en febrero de 1976. Pero tambien en el '76 hubo sectores optimistas y pesimistas, gente que buscaba una solución concertada, lo cual acercaria el modelo de golpe al esquema uruguayo y otros que buscaban en el movimiento militar, si se producia, como finalmente ocurrió, un carácter fundacional. El golpe que acabaría con todos los golpes que es la traslación de un viejo anhelo militar que apunta a la batalla madre o a la batalla madre y a la vez castradora. El mito progresista de la última batalla que se engarza -y no casualmente- con los avances tecnologicos de la capacidad militar.

Es un pensamiento que brota de la tecnica, no de la politica, que nos enseña exactamente lo contrario.
Tambien hoy, como en el '76 hay mucho ruido, mucha acción psicologica, presiones politicas y psicologicas a la que se suma la extraordinaria difusion de los medios de prensa, universo que en '76 era mucho menor.

Lo primero que se advierte es que en el proceso decisional el país cuenta con una pléyade de organizaciones de inteligencia, e inteligencia quiere significar diagnostico y anticipación, pero el componente militar es tan significativo que a menudo sus apreciaciones no son advertidas con propiedad por el poder politico.

Existe, todavía una antinomia de piel que distorsiona la percepción. El poder político hace una lectura sesgada de las apreciaciones sicosociales, como si leyera la opinión de un diario opositor pero no alcanza a valorar el alcance de la inteligencia, la cuantificación de pequeños detalles que dibujan un escenario ni lo que se considera un analisis de fuentes multiples y entrecruzadas que apuntan claramente a una estimación especial de situación. A sus variables y a la probabilidad de sus cursos de acción.

El otro problema que se advierte en los gobiernos, o mas claramente en el poder politico que ocupa el ejecutivo en casos de pregolpe es el sindrome de grupo cerrado. Hay una sensación de control administrativo que hace descartar tanto la viabilidad del golpe como la posibilidad de una pueblada y en ese sentido el autismo de Isabel Peron frente a una virtual junta militar ya previamente conformada presenta extraordinarias analogias con el autismo del ex presidente De la Rua frente a un movimiento social que se desarrollaba de forma masiva y que terminó encerrándolo, dándole un inevitable jaque mate político.

El sindrome de grupo cerrado es nefasto para la percepción de la realidad, porque esta cosntituido por un grupo de personas que detentan cargos en la misma área, en este caso el ejecutivo, poseen pautas educativas y culturales similares, han hecho sus carreras en una estructura predeterminada -los militares en sus fuerzas- los politicos en sus comites y el funcionariado en la administracion pública y tienen cuidadosamente cerradas, a veces con doble llave, las ventanas de la realidad. El resultado es sin disonancias a la vista, y cuando se equivocan se equivocan todos juntos.

La mayor parte del periodismo, que en algunos casos agita el fantasma -o no tanto- del golpe de estado actua con criterios de rating, con criterio partisano o con esquemas de desinfomación como es el caso de Pagina 12 donde no se advierte muy bien si trabajan por la desestabilización del gobierno, por mantener clavadas banderillas en la imagen de las fuerzas armadas o de seguridad o si simplemente mantienen la autopercepción de una pequeña minoría de extrema izquierda que necesita referenciar una posición heredada de los años setenta. En todos estos casos se advierte lo que podríamos denominar el síndrome de Teseo, el laberinto necesitaba del hilo de Ariadna para salir pero la verdad, mucho mas científica es que los laberintos dejan de serlo cuando se los visualiza sin techo y entonces se llega a la lógica conclusión. Una situación política o militar laberíntica, donde lo que hay básicamente es un juego probabilístico de suma cero, es una situación de la cual se sale mirándola desde arriba.
Los laberintos sin techo dejan automaticamente de serlo.

En la actual situación argentina hay -frente a las hipótesis de golpe y a veces a la simple constatación de una violencia callejera que pareciera reclamar a gritos una pulsión de orden- dos enfoques claramente diferenciados que reflejan, de alguna manera, dos lecturas tuertas, incompletas, de la apreciación básica de la inteligencia política. La primera de ellas no visualiza en la crisis financiera mas grave de la historia argentina ,con su inevitable correlato social, elementos estratégicos que permitan anticipar la viabilidad de un golpe. La segunda, la que podríamos llamar la revolucionaria, es en el fondo la mas conservadora porque se inspira en las soluciones de recambio tradicionales de la historia argentina. Habría que ver, de todas fomas, cual es la solución genuinamente revolucionaria y cual es la verdaderamente conservadora y tal vez -y deliberadamente digo solo tal vez- nos llevaríamos una sorpresa.

La esencia de las teorías revolucionaria y conservadora se inspiran en principios que manifiestan cierta razonabilidad, aunque sus conclusiones se encuentren en las antipodas.

Las dos se basan en patrones de conducta pero, en especial una de ellas -la conservadora- sostiene que el ejercito o mas bien las fuerzas armadas o de seguridad se han acostumbrado a vivir en una sociedad democratica, han incorporado pautas democraticas sobre todo de la relación civil-militar de la sociedad americana -Huntington- y han generado varias camadas de subtenientes preparados mediante licenciaturas y un regimen disciplinario mas laxo a una interaccion de mayor profundidad con la sociedad civil.

La teoria conservadora sostiene tambien que las fuerzas armadas no desean saltos en el vacio, que su intervencion en la vida civil no resolvería la gravedad de los problemas económicos existentes y que tampoco existen hipotesis de conflicto -salvo la del narcotráfico- que obliguen a decisiones excesivamente draconianas en nuestro marco regional.

La teoria conservadora es heredera de la tradicion balsista, extrapolada a los servicios de inteligencia y se basa en algunas pautas de estabilidad que se delinearon esencialmente bajo el gobiernos de Menem, el alineamiento con Occcidente, la conjuntez en la triada decisional entre la cancilleria, el ministerio de Defensa, los comandantes de las fuerzas y el programa económico de Domingo Cavallo.

Es, de una forma un poco paradójica una teoría fáctica -analógica y de alguna manera es una teoría plenamente válida para un régimen de convertibilidad.

El problema es que ese regimen no existe mas, la situación norteamericana con respecto a la Argentina ha recibido sensibles mutaciones con la llegada de Bush y por lo tanto el uso de la lógica comparativa- lo que no ocurrio con los caras pintadas no puede volver a ocurrir, sostienen, puede plantear serias lagunas de insuficiencia informativa, prospectiva y por lo tanto de anticipación estrategica para el decisor.

La teoria conservadora si bien tiene anclajes mas que razonables en la realidad parte de presupuestos rápidamente aniquilados por los gobiernos aliancistas de De la Rua-Alvarez y de Duhalde-Alfonsín.

Ninguno de los presupuestos economicos validos hasta diciembre del '99 tiene validez y esto distorsiona de forma categorica cualquier razonamiento analogico mas o menos subyacente. Y esta distorsion economica ha hecho pedazos, al menos momentaneamente el MERCOSUR, planteado no solo como una zona de intercambio sino de fortalecimiento democratico regional, acompañado por la nueva situación en Perú, un fracaso inevitable y la inesperada desestabilizacin del Uruguay y del Brasil. Todos estos elementos cardinales de la teoria conservadora y que sostiene, básicamente, es improbable un golpe de estado en la Argentina, se basa tambien en un sistema de creencias casi mistico.Y es el siguiente: la democracia se ha instalado por mas de dos decadas en la Argentina, la evolución del mundo no tolera movimientos militares puros -y la palabra puro la he usado con toda deliberación- y sobre todo la democracia se ha instalado de forma definitiva en America Latina.

Pero cuales son los elementos que convalidan estos paradigmas extremadamente tácticos de la teoría conservadora ?
Veremos.

En principio podemos decir que el conservadorismo de la teoria conservadora -es decir antigolpista es excesivamente automático porque la inteligencia no advierte un proyecto militar, ni un proyecto economico en los militares ni un lider con capacidad de fractura, es decir un Napoleon, olvidando que el general Videla tampoco era un personaje faustiano y mucho menos napoleónico, hace presumir demasiado blandamente que los veinte años de democracia y en particular la decada menemista con la aniquilación de sublevaciones y la eliminación del servicio militar obligatorio son parametros que perduraran en los siglos de los siglos. Esta percepción es demasiado superficial, carece de aportes de inteligencia novedosos y corre el riesgo de quedar atrapada en un imprevisto corralito intelectual. Otra circunstancia algo falaz que abona esta teoria son los dialogos con los militares y si bien es cierto que la actual generacion del generalato no tiene el estaño politico de la que proscribió con la secreta intencion de sustituirlo a la conducción del peronismo por casi dos décadas, estableciendo alianzas multiples con los sindicatos o con el llamado neoperonismo, han aprendido el terror a la prensa escrita y filmada y esto los ha hecho mucho mas parsimoniosos, prudentes y cuaqueros, al menos en su exposicion publica.

La teoria rupturista es khuniana, no popperiana y curiosamente empalma con tres momentos de la historia argentina, el movimiento militar de 1943, que operado por el GOU dio origen al peronismo, la Revolución Argentina de Ongania y finalmente el Proceso de Reorganización nacional. Los tres se inscriben en la teoría revolucionaria entendiendo a la palabra revolución como ruptura no como ideología -no estoy de acuerdo con las tesis de Alain Rouquie porque analiza el fenomeno en terminos mayormente clasistas, pero los tres movimientos militares aspiran a la refundación o a la fundación y solo uno de ellos lo consigue porque Perón deja de ser una expresión organicamente militar para pasar a ser una emanación social, es decir absolutamente política.
Pero lo cierto es que los tres movimientos evaden la teoría conservadora.

De todas formas la situación actual no permite comparaciones lineales con los movimientos militares del pasado. Salvo la guerra interna contra los Montoneros, el Erp ,las Far ,las Fap y algun otro movimiento que no recuerdo las intervenciones militares siempre tuvieron un fin politico preventivo -cerrar el paso al radicalismo primero, al justicialismo despues, pero nunca se encontraron con un estado de virtual insurreccion civil por parte de grandes sectores de la población que estan unidos y galvanizados a la vez por causas diametralmente opuestas, pero unidas en lo politico.

Nunca se encontraron en una situación en la cual el poder militar per se no implica automaticamente la restauración del crédito, el beneplácito de los organismos internacionales, el tácito alineamiento con el gran Occidente anglosajón y la tácita confiabilidad de la superpotencia del norte en un mundo lleno de conflictos multipolares pero hegemonizado por un solo polo.

La Argentina se ha achicado y en este achicamiento las metas militares, si las hubiera, serían mucho mas discretas que en el pasado y si bien hay sectores del ejército con sensibilidad nacionalista y otros con sensibilidad mayormente liberal y alguna suboficialidad simpatiza con figuras tan voluntaristas como el coronel Seineldin, los mandos son contestes de que la envergadura de una irrupción de la fuerza militar en el primer o segundo plano -modelo uruguayo- de la vida institucional, pasa basicamente por el restablecimiento del orden publico.

En palabras simples, el restablecimiento de la situación de seguridad interior que leyes hiperperfeccionadas no han logrado restablecer en plena magnitud. Es mas, es probable que esa división de tareas haya contribuido al deterioro y no a la consntrucción de un verdadero mecanismo de seguridad.

Pero volviendo a una apreciación que escape de lo analógico aquí se trata de aplicar un metodo inductivo y otro deductivo. No hemos podido leer un solo informe en estos diarios que amplifican un eventual golpe, una situación de despliegue o presupuestaria de las Fuerzas Armadas. Tampoco un mínimo cuadro de situación del generalato y mucho menos de las fuerzas de seguridad que implican 36.000 hombres de la policía federal, 16.000 gendarmes, 14.000 prefecturianos y 23 policias provinciales de rendimiento irregular.

Esto implica que los medios se manejan con presunciones o ejecutan campañas de desinformación, muchas veces por cuenta de terceros, pero carecen de información seria y razonada sobre lo que realmente se necesita para ejercer un control total de un país democratizado, imprevistamente caido en la anarquía.

Pero basicamente la teoria revolucionaria implica la pre-existencia de un esquematico nivel nacional de conflictividad que podría sintetizarse en los siguientes escenarios:
AMENAZAS GRADUALMENTE CRECIENTES

1-Riesgos de baja graduación yugulados por las autoridades locales. Acciones y amenazas focalizadas en problemas regionales o con clara delimitación geografica. Pleno funcionamiento de las instituciones en su estricto campo juridiscional.

2-Apreciación de limitado riesgo colectivo. Amenazas focalizadas en asuntos regionales con articulación nacional en algunos conflictos locales. Leve incidencia en el plano nacional. Control de las instituciones sobre la seguridad. Puede ser necesaria la colaboracion de fuerzas federales cercanas.

3-Focos regionales con limitacion de la normalidad de los servicios, en particular en energia y transporte, de cierta gravedad. Dilatados episodios de piquetes y saqueos. Compromiso total de fuerzas de seguridad locales, sumadas a un alerta preventivo a fuerzas de seguridad nacionales o federales. Poderes públicos intactos.

4-Grave compromiso de la seguridad interior en un o mas regiones. Amenazas directas a la gobernabilidad en provincias. Reunion del Comité de Crisis, ligero predominio de las fuerzas de carácter federal.

5-Seguridad virtualmente quebrada en una o mas regiones. Afectados los derechos elementales de los ciudadanos y habitantes. Crecientes amenazas locales y deterioro institucional en una o mas regiones. Grave incidencia en el panorama nacional. Posibilidad del estado de sitio o intervencion federal con utilización de elementos de combate de las FFAA en operaciones de seguridad interior.

A este panorama de factores negativos un analista de inteligencia podria encontrarse como en un juego de simulación con dos elementos de desestabilización que reforzaría cualquier inferencia en un principio de investigación probabilistico. Estos son:

a- La detección de grupos violentos en organizaciones humanas mayores y no necesariamente violentas. Peligros difusos por graves alteraciones del orden publico con riesgo de afectar seriamente los derechos de transito. Comunicaciones, energia y servicios publicos esenciales extendidos territorialmente o abarcando mas de una region. Deteccion de grupos provistos con armamento y stock de municion de guerra.
El criterio de gobernabilidad solo se mantiene por una accion coordinada e insistente del esfuerzo nacional de policia.

b- Se informa positivamente sobre la existencia y despliegue de organizaciones con poder para enfrentar el orden constitucional. Se desarrollan actos de sabotaje y terrorismo sobre bienes, personas, instituciones y servicios publicos esenciales. Secuestro de comunicadores sociales, establecimiento virtual de zonas semiliberadas y situacion general en caida libre.
El esfuerzo nacional de policia esta comprometido en todas sus reservas y medios para limitar las amenazas ya desarrolladas.

Probablemene si se dieran todos elementos advertiríamos el triunfo de la tendencia revolucionaria golpista frente a la conservadora golpista pero a partir de algunos significantes llamativos: una inadecuada apreciación preventiva de la calidad, dureza y capacidad de autoregulación de las fuerzas en oposición por un parte y el triunfo de la desastabilización creando imprevistamente un factor sopresa que daria por tierra con todas las estimaciones conservadoras. Si se diera realmente esta situación el golpe no solo sería probable, sería deseable por parte de grandes sectores de la población pero también tendría la caracteristica de ser metodologicamente revolucionario pero a la vez estrictamente conservador con respecto a las ultimas dos decadas, revolucionario por su sobriedad, por lo tanto no fundacional en su doctrina e ideología.

Tendría que buscar apoyos externos contra reloj, ya que las fuerzas en oposición también lo habrían hecho, en particular en el marco regional. Finalmente la estimación mas probabilistica nos haría suponer que el golpe no sería mas que una maniobra defensiva, como la de un país que se descubre subitamente invadido y durante sus primeras etapas de desenlace combinaría elmentos de hibridéz inevitable.

Sería un golpe sin connotaciones políticas imperiales, fundacionales, geopolíticas o de búsqueda de liderazgo en el marco regional. Sería sumamente prudente en sus maniobras políticas, incluiría la mayor cantidad de fuerzas civiles como retaguardia justificativa y reaseguro constitucional - finalmente ejercería un férreo comando y control sobre la propia fuerza para evitar un diseño similar a los desemboques que tuvieron otras intervenciones militares nacionales en el siglo pasado.

Con esto quiero significar que no existe una panacea para anticipar metodológicamente una crisis militar, pero si existen elementos útiles para juzgar la crisis social que, de una forma u otra, la precede.

En este esquema se invertirían los roles del análisis. El sector "conservador" -no al golpe y mantenimiento del status quo se revelaría una opción poperiana superada por la realidad. En el otro extremo la audacia del pensamiento "revolucionario" sería tácticamente vencedor y aniquilaría intelectualmente como las torres destruidas por los alfiles en diagonal en un clasico doble fiancheto, ataque sorpresivo, desarbolante, en diagonal, todos los prejuicios de la investigación conservadora de la inteligencia que parte de la falacia expuesta:los militares han roto con el pasado y no quieren el poder politico.

Esta aseveración es normal, por lo menos en la última década, pero puede dejar de serlo si la crisis erosiona a la clase política y empuja al sector "revolucionario" de la inteligencia a desarrollar un pensamiento mucho mas provocativo.

Y los dos casos que se me ocurren se refieren a crisis internacionales que sacudieron el pensamiento "conservador", no "revolucionario" de los sistemas de inteligencia de Estados Unidos y de Gran Bretaña.

En el primer caso el pensamiento conservador no supo anticipar el emplazamiento de 40.000 sovieticos en Cuba con capacidad misilística para afectar el corazón del hinterland americano. En el segundo y luego de 150 años de rutinarias declaraciones diplomáticas, los británicos fueron incapaces de prever o anticipar la reconquista -por breve tiempo, es cierto- de las islas Malvinas por parte de la Argentina.

Fueron rotundos fracasos del pensamiento de inteligencia "conservador" y fuertes aldabazos de lo inesperado, lo khuniano, en el campo de la inteligencia estratégica.

El problema de seguridad interior y del marasmo económico argentino constituye un problema mucho menor aunque arroja dudas sobre el metodo deductivo planteado en los sistemas de inteligencia hasta la fecha.


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