TRAVESURAS FREPASISTAS

En la última reunión debate sobre las funciones de los centros de participación ciudadana, los jovenes frepasistas -y no tan jóvenes- pretendieron impulsar a rajatabla una extrema democratización de la elaboración presupuestaria comunal. Se trata de un peculiar engendro administrativo denominado presupuesto participativo, un remedo de democracia popular que recuerda las travesuras artltianas de Erdosian en Los Siete Locos o tal vez añora reminiscencias de extrema participación vecinal -modelo suizo- que en los cantones helvéticos se dirime con una estricta protocolización referendaria.
Inevitablemente tanto candor imaginativo fracasó ante la realidad de la malla administrativa irresuelta.

Los militantes de Gustavo Béliz, sempiterno referente católico para la ciudad, hicieron notar que para que el presupuesto participativo tenga viabilidad, es decir descienda al terreno de las realidades concretas, es necesario aprobar previamente la ley comunal, establecida constitucionalmente y que debió ser oportunamente sancionada por Anibal Ibarra en octubre del 2001 -ultimo plazo- y cuya falencia limita las posibilidades imaginativas en materia presupuestaria del ciudadano practicamente al grado cero de la participación, ya que la misma no es vinculante y no existe -por lo tanto- la herramienta juridica necesaria para tantos afanes.

El voluntarismo de los militantes frepasistas se estrelló con la vocación de highlander de su conductor que, desde hace tiempo, ha optado por el bajo perfil de la no ejecución presupuestaria. Por otra parte los conocedores sostienen que por la falta de estas herramientas la ciudad es un gran campamento de realidades barriales encontradas. Efectivamente, la ley de comunas organizaría la ciudad autónoma en zonas identificadas que no serían estrictamente coincidentes con la realidad actual.

Frente a la realidad, el militantesco candor frepasista se estrelló contra un laberinto de proyectos -doce de ellos deliberadamente cajoneados en la legislatura- y que se refieren a dicha división comunal.

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