UN MUNDO FELIZ....

REBELION EN LA GRANJA DUHALDISTA.

El documento que provocó la primer fisura en el equipo económico determinando la renuncia de su autor -Alberto E. Biagosch-.
Hace ya tiempo que la ortodoxia de las famosas tres banderas justicialistas yacen en el polvo, rememorando el destino de la decadente familia contada por Faulkner en su zaga sureña. Una zaga de país atrasado, subdesarrollado, de commodities heredadas de una guerra inevitablemente perdida por falta de acerias y de movilización industrial en los campos cercanos a Pensylvania.
Allí se dirimió el destino americano, tal vez el unico pais que justifique, en los proximos siglos, la expedición de conquista y fuerte capitalización aurífera que fue basicamente la llamada conquista de América.
Pero hoy en el Ministerio de Economía, sin Sherman y sin Grant, se libra una guerra sorda, entre los partidarios de la autoregulación mercantil y los que proponen una tibia revisión de lo actuado en materia de privatizaciones cuando el país debió enderezar su economía desde un ángulo inevitablemente oblicuo. El ángulo de las fortunas quebradas.

El documento que proponemos, por la seca prosa administrativa que lo informa encierra un respiro de verosimilitud que no deja lugar para las editorializaciones del documento mismo. No demasiado, al menos.
Allí, encontraremos la posición argentina, o al menos de cierto funcionariado frente al Banco Mundial, los inevitables negocios autopropuestos por los propios argentinos y de una cierta forma arroja un manto de sospecha sobre aspectos de cierto capitalismo, destilado desde el estado, que en la Argentina no ha llegado aún a las autoregulaciones propuestas por Teodoro Roosevelt a comienzos del siglo XX. Su autor, ex funcionario del Ministerio de Defensa en el gobierno peronista de los 70, reconvertido a la función empresaria ha producido un dictamen que semeja por momentos a un lapidario trabajo de auditoría. Fresco como una moneda recién acuñada, el sello pone en evidencia la contemporaneidad de una guerra que no cesa. Treinta y uno de mayo del corriente año y entonces advertimos como en el negativo de una película imprevistamente sometida al revelado que la discusión no gira -solamente- en torno al Fondo Monetario Internacional.


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