¿ES CIERTO QUE EL 11 DE SEPTIEMBRE SE PUEDE LIQUIDAR AL SEÑOR SADAM ?

Mijaíl Marguelov, presidente del comité internacional del Consejo de la Federación de Rusia, cree que el próximo 11 de septiembre será la fecha más probable para el ataque que EE.UU. se propone lanzar contra Irak. Marguelov expresó esta opinión el martes pasado, corroborando las certidumbres de
algunos observadores que correlacionan dos fechas claves de la agenda medioriental: el 11 de septiembre por todos conocido y el 13 de septiembre, fecha de los acuerdos de Oslo.

El presidente del comité internacional de la cámara alta del parlamento recordó que el vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, planteó la necesidad de lanzar lo más pronto posible un ataque contra Irak, con carácter preventivo, desarbolando el significativo arsenal QBN que al menos parcialmente podría afectar a Israel. En caso de que el ataque se produzca ese día exacto, con inequívocas connotaciones de justicia, revancha y venganza, sostuvo que "dentro del país estará garantizado el apoyo a las acciones militares, fresco aún el recuerdo sobre la tragedia del año pasado".

En tal caso, consignó, los aliados de EE.UU. en la coalición antiterrorista pueden verse en una situación equívoca: será difícil no apoyar este día a los Estados Unidos. Además, continuó Marguelov, "en un
año transcurrido desde aquel ataque terrorista la administración de Bush ha logrado acabar con los talibanes y cambiar de forma radical y positiva el sistema político de Afganistán".

"En todo caso -hizo constar el senador- los aliados de EE.UU. lo admiten en una forma u otra. Entonces no sería lógico oponerse a un cambio similar del sistema político en Irak". No es extraño en tal caso el hecho de que de capitales europeas lleguen noticias de que aquí y allí haga acto de presencia la casi fantomática oposición iraquí.
Además, piensa el ruso, son justamente las elecciones intermediarias fijadas para el próximo 8 de noviembre que podrán compeler a lanzar la operación precisamente el 11 de septiembre pues, según datos previos, en estas elecciones los demócratas pueden obtener ventajas, pese a sus profundas divisiones internas.
Las declaraciones del ruso reflejan la ambigüedad de la diplomacia de la retórica. Para algunos observadores el préstamo ruso a Irak -unos 40.000 millones de dólares -son una precisa señal de que el ataque no se producirá y que los americanos están desarrollando una homeopática estrategia de la tensión hacia el régimen de Bagdad.

Dentro de esa estrategia y ese tamborileo de inminentes tambores de guerra estaría Israel, que si bien apunta sus dardos verbales hacia Bagdad, teme mucho mas en el largo plazo a Teherán y al "amigo" saudita. Un amigo tan poco confiable como la nobleza europea dispersa y antagónica antes de la formación de verdaderas casas reales. O, visto de otra forma, la casa real saudita es una verdadera monarquía en descomposición y -frente a ello -el monolitismo del partido Baath puede atrapar el imaginario de las masas con la eficacia que lo hizo el nasserismo en los años 60 y remontar la unanimidad árabe contra Israel.

Si la información rusa es correcta, el ataque podría producirse pero con algunas evidentes peculiaridades. Falta transporte masivo de tropas todavía y 200 a 250.000 hombres es lo que se necesitaría para encarar una guerra de esa naturaleza. Los enclaves de apoyo son reluctantes a apoyar a los Estados Unidos, tanto el mundo árabe como en los países que forman la Europa continental y esto limitaría las opciones a una guerra de bombardeo intensivo a cuota alta y una probable irrupción de milicias kurdas sobre el noroeste del país.
La operación, si fuera limitada, apuntaría entonces a robustecer la imagen presidencial mas que a desarticular la previsible dinastía de los Sadam. Entonces el dilema es bastante simple: se pueden garantizar las elecciones de noviembre mediante una guerra aérea de profunda penetración y escasa ocupación territorial?
Para saberlo solo hay que esperar unos días.

 

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