Cuando la propia internet es un producto estrategico del estado americano.

¿FIN DE LA MORATORIA PARA CONDENAR AL NEOLIBERALISMO?

Conferencia del Dr. Joseph E. Stiglitz organizada por ACARA-AFAC (23-08-02)

Propósitos de Stiglitz, recogidos por el periodista Fernando Del Corro.


Cuentan que uno de los arquitectos griegos que erigió el Partenon se suicidó porque su obra le parecía imperfecta. Ultimamente el pensamiento económico americano comienza a autodesgarrarse y a cuestionarse, porque tanto desde los organismos de crédito como desde las universidades, se critica el principio rector de la desregulación indiscriminada que signó a la década prodigiosa de los noventa.

Stiglitz, no sospechado de socialdemócrata aunque sí de heterodoxo, brindó esta larga exposición invitado por ACARA, explicando como a la mesa bien surtida de los 90, no todos fueron invitados.

Como un médico tardío, ataca al pensamiento único, revisa algunas políticas de la propia sociedad americana a la cual pertenece -impacta su claro reconocimiento de que internet fué un descubrimiento tecnológico creado y desarrollado desde el estado, no desde el mercado ya que su objetivo era esencialmente estrategico y militar- y lanza algunas dudas hacia el porvenir que basicamente se sintetizarían en la pregunta inevitable : como restaurar los principios de producción nacional, de competencia, de pleno empleo y de equilibrio entre ingresos y capital de inversión en una economía incomodamente globalizada sin beber la vieja limonada del keynesianismo clasicamente revisitado ?

Las respuestas parecen transitar el camino del reaccionarismo tecnológico progresista, una escuela legítima y bastante descuidada de las ciencias sociales europeas.

El periodista Fernando Del Corro ha hecho las preguntas que dejan sin espacio al interrogado.

 
Hablando de la Argentina.

Buenos Días. Me parece que no vale la pena detenerse demasiado en cuáles son los orígenes de los problemas del país, ya se entienden, el sistema de paridad fija, un tipo de cambio sobrevaluado, estaba prácticamente condenado al fracaso, nunca ha habido un éxito con un sistema de paridad fija y el intento de mantener al país atado con este cambio fijo significaba que podía llegar a pagarse un costo enorme, que es lo que efectivamente sucedió.

Hubo un endeudamiento excesivo, en parte facilitado por el Fondo Monetario Internacional, con su calificación excelente, lo que le permitía al país obtener más fondos y, además, las vicisitudes de los mercados de capitales internacionales y sin que Argentina tuviera en este sentido culpa alguna, el tequila, la crisis del sudeste asiático, la crisis rusa, hicieron subir las tasas de interés a enormes niveles con lo que la situación del país se hizo precaria.

Privatizaciones contra recaudación fiscal ?

Ha habido un conjunto de otros problemas: la manera en que fueron hechas las privatizaciones no condujo a menores precios para los servicios básicos y, de esta manera, la privatización también tuvo efectos adversos en lo que hace a la situación fiscal.

El aumento del desempleo, ustedes lo saben bien, está en dos dígitos desde el año 1995, con la existencia de políticas fiscales contractivas por parte del Fondo, que lo único que hicieron fue profundizar la tendencia, convirtiendo a la situación económica en una situación peor. En este sentido era inevitable que algo pasara y el conjunto de acontecimientos que se desencadenaron a fin del año pasado y principios de este, que podría haber sido manejado, no digo perfecto porque nunca se manejan de manera perfecta las cosas, pero sí de una manera más ordenada. En ese momento existía un gran temor, el temor que después de la devaluación se desencadenara un regreso de la hiperinflación en La Argentina.

Cuando en visitas anteriores discutí el tema de la devaluación siempre se agitaba el fantasma de la hiperinflación; cuando vemos que Brasil salió de un esquema de paridad fija y no tuvo hiperinflación, estableció una política monetaria con metas inflacionarias, se ha logrado una enorme estabilidad, ha bajado el desempleo y ha tenido tasas de crecimiento razonables, pero si yo mencionaba esto en La Argentina, me decían: "Ah, pero eso es Brasil, en la Argentina es distinto y si Argentina abandonara la convertibilidad aparecería la hiperinflación".

Yo como economista encontraba difícil entender este argumento, que es lo que hacía que Argentina fuera un caso tan singular, que inevitablemente si se abandonaba la convertibilidad aparecería la hiperinflación, bueno no me parecía que fuera algo inevitable; por supuesto puede haber una mala gestión en cualquier país, pero si uno entiende los principios de la economía, lo que conduce a una hiperinflación, no había una razón por lo que dejar la convertibilidad fuera equivalente a hiperinflación.

El mal amarillo que no llego

En todos los países del sudeste asiático se produjeron importantes devaluaciones y ninguno de ellos cayeron en la hiperinflación; de hecho tuvieron consecuencias inflacionarias muy limitadas y así ha resultado ser, de hecho ha habido noticias bastante positivas, por supuesto la devaluación tiene algún impacto inflacionario, porque los bienes importados aumentan de precio, y esto ha ocurrido, pero hablar de hiperinflación es hablar de otra cosa, es hablar de inflación que está fuera de control y las noticias de los últimos meses indican que la inflación está empezando a bajar y hay una tendencia a la estabilización y en junio y en julio aumentó la producción industrial.

Ha habido un debilitamiento enorme de la economía, no tengo ninguna duda; ha seguido creciendo la desocupación si bien el aumento ya había sido muy grande antes del colapso, ha aumentado la pobreza de manera significativa.

Todos estos son problemas que se anticipaban y se han dado; pero la buena noticia es que la caída ha comenzado a detenerse y empieza a aparecer un potencial de recuperación; entonces la pregunta en Estados Unidos siempre es con respecto a nosotros mismos, si la curva va a ser en forma de V o en forma de U.

Cuando la economía declina todo el mundo se pregunta cuando vamos a tocar fondo. La buena noticia es que parecería que ya se tocó fondo.

En mis conferencias en La Argentina he tenido la sensación de que hay una idea clara de qué es lo que hace falta hacer; quizás no todo el mundo lo entiende, pero en forma bastante general voy a tratar de describirlo brevemente.

El tema clave que enfrenta Argentina es reactivar la economía.

Esto puede parecer sencillo pero a veces la gente se lo olvida porque se concentran en la renegociación de la deuda, se concentran en otras cosas y la clave es reactivar la economía. Una vez que esto queda claro, uno se pregunta cómo se logra, y los economistas aprenden en el primer semestre de la carrera que se trata de la oferta y demanda, ¿qué se hace para aumentar la demanda y qué se hace para aumentar la oferta? ¿cuáles son los obstáculos? Y uno empieza entonces a pensar en principios sencillos.

Descubriendo ideas.

Con la devaluación del tipo de cambio las exportaciones se vuelven más atractivas y la substitución de las importaciones también se hacen muy atractivas y esta es una de las fuerzas naturales que empieza a actuar para la recuperación de la economía y recorriendo Buenos Aires se puede advertir que alguna de estas fuerzas ya están funcionando.

En lo que hace a exportaciones el turismo es una forma de exportar servicios. Uno entra a los negocios y solamente se veía ropa importada, hoy solamente se ven cosas hechas en La Argentina. Son igualmente buenas que las importadas, pero debido al tipo de cambio no es que haya protección, no es por protección que ahora se fabrica ropa en La Argentina, es porque se corrigió un tipo de cambio que estaba sobrevaluado que le permite ahora a la Argentina competir con equidad con el resto del mundo. Si bien las exportaciones han crecido, no han crecido a la velocidad que deberían y que uno quisiera que crecieran. Esto en parte se debe a que hay proteccionismo en otras partes del mundo, por ejemplo, Estados Unidos no abre sus mercados a los productos agrícolas, que es una de las fortalezas argentinas, pero, bueno, así es el mundo.

Todos los que hemos trabajado en tratar de generar una economía global, hemos estado trabajando para que la próxima ronda de negociaciones sea verdaderamente para el desarrollo y corrija alguna de las deficiencias, porque en Estados Unidos hay mucha retórica de libre comercio, pero mucha menos práctica; pero bueno, así es el mundo. Hay otras barreras, una es que, empresas que podrían exportar no tienen crédito; esto lo vimos en el sudeste asiático: cuando ellos devaluaron tampoco se produjo una recuperación de las exportaciones al nivel esperado por falta de crédito. En el caso del sudeste asiático, Japón acudió al auxilio de sus vecinos, puso a disposición de ellos treinta mil millones de dólares que en parte se usaron para financiar exportaciones, pero lamentablemente para ustedes, el vecino del norte todavía no ha sido tan buen vecino como para poner a su disposición este nivel de crédito.

Los inevitables recursos internos.

Pero Argentina sabe que la mayor parte del crédito tiene que ver con recursos internos: manos de obra, etc., ustedes pueden crear su propio crédito interno a través de su propia economía. Se los ha adoctrinado con la idea de que el crédito debe provenir únicamente del sector privado. La doctrina es que esto es responsabilidad del sector privado. Yo estoy de acuerdo con la idea básica de que el sector privado tiene un rol clave en la provisión de crédito, pero aún en Estados Unidos, el sistema más capitalista el 25% del crédito es suministrado por el gobierno o con subsidios gubernamentales o con garantías gubernamentales, créditos a la exportación, porque existe el banco de importación y exportación el EXIMBANK, el banco hipotecario de Estados Unidos, el gobierno también avala créditos comerciales, el sector rural.

Hay toda una rama de programa de crédito gubernamental, porque a veces el mercado privado no funciona suficientemente bien y esto es muy valedero en épocas de recesión; entonces en un momento como este el gobierno tiene un rol importante en proveer crédito especialmente para la exportación y para otras actividades relacionadas con la oferta. Vamos a tratar de ser cuidadosos en distinguir entre el temor de que el aumento de crédito lleve a la inflación y la realidad. Si el crédito es ilimitado y si va mal dirigido puede llevar a la inflación y hay muchos ejemplos de esto. Pero cuando el crédito está bien focalizado en cantidades moderadas puede, en realidad combatir a la inflación, porque ¿qué hace el crédito que apunta a aumentar la oferta? : aumenta la oferta de bienes y la inflación es el desequilibrio entre la oferta y la demanda, si aumenta la oferta al tiempo que se aumenta la demanda, no hay inflación. Además en La Argentina actual hay una enorme capacidad que no está utilizada a nivel de recursos humanos y físicos, y si aumenta la demanda de bienes como resultado de la expansión del crédito bien hecho, va a ayudar a que estos recursos vuelvan a ser utilizados. Al mismo tiempo hay que analizar cómo se reactiva la demanda, porque hace falta tanto oferta como demanda, hay que tener políticas para ambos.

Vamos a contrastar esto con la política que se preocupa demasiado por el acceso a la renovación de los préstamos del FMI: el argumento que se escucha es que hace falta el Fondo para recuperar la confianza de los acreedores extranjeros, y esto es lo que hace falta para reactivar la economía.

Primero quiero observar que el problema que tiene La Argentina o que ha tenido, es un exceso de endeudamiento externo y por lo tanto convendría moderarlo, inclusive reducir el nivel de endeudamiento externo; creo que es lo que la gente está empezando a entender en toda América Latina, que el endeudamiento externo de corto plazo particularmente no es una buena fórmula para el éxito, porque los fondos externos son muy volátiles si las tasas de interés pueden aumentar por cosas que pasan en otros lugares, lo que pasa en Estados Unidos, en otros mercados emergentes, entonces hay que ser sumamente cautelosos con el endeudamiento externo.

Segundo: hay que darse cuenta de que, en general, los prestamistas externos no van a prestar si la economía está en recesión; sí la van a prestar cuando la economía está fuerte. Entonces lo que determina la confianza es la fortaleza de la economía; si el paquete del Fondo fortalece la economía entonces bien, pero si es lo que fue antes, debilitando la economía a través de políticas excesivamente contractivas, entonces no va a atraer a los préstamos externos.

El punto final que quiero señalar es que la mayor parte o todo el dinero que obtendrían del Fondo va a ser para repagarle al Fondo y a otras instituciones internacionales, o sea no va a ir a reactivar la economía y todo esto depende de eso tan misterioso que se llama confianza, y yo creo que se lo ha exagerado un poco, lo que me animaría a decir. Si, es importante restaurar la confianza, pero para restaurar la confianza hay que restaurar la economía.

Hay que volver a los principios de la oferta y la demanda. Yo tengo esperanzas; yo creo que al reconocerse la importancia de la restauración de la economía en La Argentina y el echo de que las cosas estén funcionando bien va a llevar a un acuerdo y yo creo que sería bueno llegar a un acuerdo, pero lo que quiero enfatizar es que creo que lo verdaderamente importante es tener políticas económicas que llevan a reactivar la economía.

En el futuro voy a dedicar un par de minutos a abordar los temas filosóficos más amplios, que serían ¿cuál es el rol apropiado del Estado?

Preguntas inexpugnables

¿Cuáles son las reglas del capitalismo?

¿Qué tipos de reglas permiten tener éxito en los sistemas económicos?

Yo creo que se advierte cada vez más la necesidad de tener equilibrio colocando a los mercados en el centro de la economía, pero con el gobierno manteniendo un rol clave, que es justamente el equilibrio. Algunos hemos hablado de una tercera vía, que es evitar el fundamentalismo de mercado por un lado, por otro lado, evitar los excesos de la intervención en el mercado.

En la última década parece haberse establecido una excesiva prevalencia del neoliberalismo llamado reforma y la gente ahora se da cuenta de que hay que reformar la reforma. Los resultados, estoy hablando de todos el continente, han sido terribles y es necesario colocar lo que le pasa a La Argentina de este marco más amplio, han sido víctimas de una filosofía equivocada.

En todo el continente se ha crecido la mitad de lo que se creció en las décadas del ¹50, ¹60 y ¹70, por supuesto más que en la década del ¹80 que fue la década en que no se creció por el exceso de endeudamiento por el reciclado de los petrodólares y por las promesas que se planteaban por lo que esto iba a permitir; pero el crecimiento que tuvo lugar, no sólo en La Argentina, sino en el resto de la región, en la primera parte de la década no pudo sostenerse, se creció del ¹91 al ¹95, pero en los últimos cinco años el ingreso per cápita bajo la reforma en toda la región viene declinando y por lo tanto también en toda la región cunde la desilusión con esta agenda de reformas.

Esta tercera forma del equilibrio en el rol gubernamental tendrá que tomar características nacionales de acuerdo a la situación de cada país, porque Argentina no es igual que Bolivia y no hay razón por la que haya que buscar una receta única que funcione para todos los países, hay países que tienen recursos naturales, otros no los tienen. Algunos tienen un gran capital humano como la Argentina y otros no, entonces hace falta una política económica que refleje es estado y las particularidades de esa economía.

El talle único no funciona.

La política de excesiva desregulación ha sido tan desequilibrada como la política de excesiva intervención gubernamental en el mercado. Estados Unidos, una de las economías de mercado más exitosas, hemos visto los excesos de desregulación; pero por suerte la de Estados Unidos es una economía suficientemente rica como para poder darse el lujo de estos errores, pero otros países en América Latina son demasiado pobres para permitirse estos lujos.

El exceso de liberalización del sector financiero le costó doscientos mil millones de dólares en el año ¹91 al contribuyente americano y nos llevó la recesión y fue por un exceso de desregulación no por excesiva intervención.

Lo mismo pasó en el sudeste asiático en el ¹97. Hoy en Estados Unidos estamos experimentando las consecuencias de confiar excesivamente en la desregulación del mercado en el sector financiero y en otros y hemos tenido el escándalo de ENRON, de Arthur Andersen, de Merryl Lynch y unos cuantos más. Estados Unidos está pagando un enorme precio en la actualidad.

Los mercados no funcionan cuando la información no es buena. La mala información lleva a invertir excesivamente en algunas áreas y a no invertir suficiente en otras. Invertimos demasiado en telecomunicaciones y poco en otras y pagamos el precio.

La gente se pregunta si Estados Unidos está en recesión, pero esa no es la clave; Estados Unidos tiene la capacidad de crecer más o menos al 3% o 4% anual; estamos creciendo al 0,1 o al 0,.2. La brecha entre el potencial y entre lo efectivo es enorme. Es decir que cada año perdemos entre trescientos y cuatrocientos mil millones de dólares de producción, por eso sube el desempleo, aumenta la delincuencia, consecuencias sociales muy serias.

También nosotros en Estados Unidos nos equivocamos en el punto de equilibrio y las consecuencias han sido graves, pero como dije, nosotros somos un país rico y lo vamos a sobrevivir, nos vamos a recuperar y el costo en el caso de Estados Unidos para la población es mucho menor.

Para el futuro, me parece imperativo que todos los países del mundo traten de encontrar cual es su punto de equilibrio, que es lo que para ellos funciona.

Quisiera concluir, porque esta es una reunión donde hay gente de la industria automotriz, para hablar del rol que ha tenido el gobierno en esa industria en Estados Unidos. En algunos casos este rol ha sido contraproducente; en otros ha sido productivo pero resistido y en otros ha sido vital, voy a ejemplificar: en la década del ¹70, Estados Unidos enfrentaba la eficiencia de los autos japoneses porque Japón era más eficiente en la producción de autos que Estados Unidos en sentido técnico; no eran solamente los costos sino el número de horas-hombre, la calidad de los autos, eran mejores. ¿Qué respuesta dio Estados Unidos? Bueno, lo que hacen las empresas en todos lados, corrieron al gobierno, a pedir protección y, Estados Unidos, que habla mucho del libre mercado ¿qué hizo? Les dio protección.
Yo creo que fue un error porque bajó la presión para que los autos fueran producidos de manera más eficientes y prolongaron la agonía. Yo creo que debería haberse dado un proceso más gradual de obligarlos a enfrentar la competencia, hubiera sido costoso pero era parte de la realidad. Pero bueno, es discutible. Hubo otras dos preocupaciones de la política pública con respecto a la industria automotriz, uno tiene que ver con los accidentes viales: mucha gente muere en accidentes de autos, pero sabemos cómo hacer mejores autos; ahí veo que hay un rol importante del gobierno en promover la seguridad.

El entorno global me parece que es muy importante y uno de los principales elementos de contaminación en el mundo es el automóvil; pero nosotros sabemos hacer autos que contaminen menos y el gobierno tiene una responsabilidad de alentar la producción de autos menos contaminantes y más seguros y la industria sabe hacerlo, pero nuevamente se hablaba de cómo respondían a esta demanda de autos más seguros y menos contaminantes los japoneses y los americanos.

Los japoneses les decían a sus ingenieros que diseñaran autos más seguros y menos contaminantes; los americanos iban al abogado a que los asesoraran para oponerse al gobierno, el resultado fue que a los diez o quince años los autos japoneses eran aún más eficientes, se había ampliado la brecha. Me parece que ahí había funciones legítimas del gobierno y la respuesta de la industria americana no fue apropiada; pero hay otra área en la que el gobierno tiene un rol legítimo y es la promoción de la tecnología.

Aprendices pero no brujos.

Los fundamentalistas del mercado nos quieren hacer creer que el gobierno no tiene rol en la tecnología: "déjenselo al mercado, no importa si se producen papas fritas o si se producen chips de computadoras, todo lo hace el mercado"; pero a mí me parece que Internet cambió el mundo y ¿quién inventó Internet? ¿quién apoyó el invento de Internet?: el gobierno americano.

En toda la industria de las telecomunicaciones la historia muestra un apoyo selectivo del gobierno a la tecnología, no a la producción. El telégrafo, su primera línea, en el año 1843, entre las ciudades de Baltimor y Washington fue financiada por el gobierno, así que no estoy hablando de nada nuevo.

Este es un rol de larga data.

Cuando dije antes que hay que encontrar el equilibrio ¿cuál es el rol del gobierno?: el gobierno tiene un rol de promover la tecnología y hay cosas que el gobierno, por el contrario, no tiene que hacer, pero eso dependerá de cada país y dependerá de las circunstancias; cambiará en el corto plazo si hay una recesión y tendrá que cambiar luego en el largo plazo, en otra situación, pero cada país tiene que tomar sus propias decisiones y éstas no les tienen que ser impuestas de afuera y creo que en lo que hace a La Argentina, el tema inmediato es cómo reactivar la economía. La buena noticia es que parecería que ese proceso ya se ha iniciado.

Pasamos a la primera ronda de preguntas.

La primera es ¿qué rol le asigna al sistema político en su planteo?, es decir, La Argentina últimamente se ha encargado de absorber los recursos del sector privado para financiar un gasto público ineficiente y entonces ¿cómo cierra en su esquema la posibilidad de que el sector público retome el rol de dar crédito al sector privado para que reactive la economía?

Yo creo que es importante entre dos situaciones diferentes.

Cuando hay una situación de pleno empleo en la economía, por un lado, o cuando la economía tiene enormes cantidades de recursos subutilizados y esta es la situación en La Argentina: grandes cantidades de recursos subutilizados. Si hay pleno empleo la respuesta es clara, si el gobierno absorbe más recursos quedan menos disponible para otros. Más recursos para unos siempre es menos para otros.

El tema es ver dónde la inversión va a producir mayores retornos y tiene que haber una demanda fuerte de que haya una eliminación del desperdicio en el gobierno, pero por otro lado hay áreas en las que las inversiones son vitales, porque si no hay un buen sistema vial no se puede exportar, porque no se puede llegar al puerto, y si no tienen aeropuertos no se pueden comunicar con el resto del mundo.

En Estados Unidos hemos estimado que el retorno de la inversión pública en investigación es sumamente elevado y se considera que el sector público ha invertido poco en investigación.

Entonces creo que esta pregunta no tiene una respuesta única, sino que hay que analizar cada caso; pero me parece que la situación actual de La Argentina muestra que hay recursos que están ociosos, entonces podría, a través del gobierno, o a través del apoyo de los bancos privados, abrir el mercado del crédito para revitalizar la economía. Me parece que en este caso no es que deba elegirse una cosa o la otra.

En La Argentina se ha declarado el default de la deuda y eso ha provocado una tremenda crisis financiera con una devaluación y lo que se ha denominado ³pesificación asimétrica² entre los créditos y los débitos y entonces se considera fundamental un acuerdo con el Fondo para que renazca la confianza.

El punto es cómo se logra que el sector privado y el sector financiero puedan cumplir ese rol de asignar el crédito para revitalizar la capacidad ociosa que tenemos en los recursos naturales, en la mano de obra, etc. , si no se genera ese shock de confianza por parte de nuestra dirigencia política.

Lo que impide a la gente exportar no es la falta de confianza, es la falta de mercados y falta de créditos para fabricar. No hace falta confianza para producir si uno tiene mercado. Por supuesto hace falta confianza si uno es un banquero internacional y está considerando si le presta o no a un país.

La confianza no va a aparecer si no se restaura la fortaleza a la economía, la confianza sigue a la reactivación y no la lidera.

Como dije antes, el tema del Fondo, hay que recordar que los préstamos no irán a suministrar créditos a las empresas argentinas. Ese dinero se usará para reembolsar al FMI y a otras instituciones financieras, entonces voy a hablar brevemente de México después de su crisis. En el Banco Mundial hicimos un estudio de qué era lo que había conducido a la recuperación de México y resultó que no tenía demasiado que ver con el préstamo del FMI, fue bastante sencillo.

La devaluación real del tipo de cambio en conjunción con el nafta llevó a un gran aumento de las exportaciones y fue el aumento de las exportaciones lo que revivió la economía mexicana y ¿qué pasó con el crédito? Bueno, de hecho en México no reestructuraron el sistema bancario, se hizo alguna reestructuración, pero no se hizo bien y terminó el público pagando una factura más grande. El crédito fue suministrado por los importadores; los importadores que querían productos mexicanos que se habían puesto baratos por la devaluación estaban dispuestos a dar créditos.
No lo hicieron porque tuvieran confianza en la economía americana, sino que tenían confianza en determinadas empresas, en lo que determinadas empresas podían fabricar y esto tiene que ver con quiénes son los gerentes de la empresa, la calidad de la planta, de los productos. Esos fueron los específicos elementos de confianza, no lo que estaba pasando en la capital. Debido a que no se prestó suficiente atención al crédito interno, el sector de los no transables tardó años en recuperarse y algunos sectores no se recuperaron y, por supuesto, los que no consiguieron trabajo no sintieron que había ninguna victoria, los salarios siguieron siendo bajos. Entonces el mensaje es que es importante restaurar el sistema de crédito, esto puede requerir crear instituciones nuevas, fortalecer instituciones existentes, hacer reestructuraciones, pero eso es lo que va a importar para reactivar la economía.

¿Cómo se hace para tener un Estado que participe cuando la sociedad, en su conjunto, sospecha a sus integrantes de corruptos?

Esta es una pregunta muy difícil. Me parece que lo que uno trata de hacer es instalar un sistema de controles, de contrapesos. Pero antes quiero decirles que la corrupción es un problema terrible y que hay que combatirlo y que es un problema que existe en todo gobierno. No hay gobierno que esté inmune. No quiero empezar a hacer mediciones o comparaciones. Me parece que, dado el sistema de paridad cambiaria, condenado al fracaso, que no ha tenido éxito en ningún lado, fuera cual fuera el nivel de corrupción, hubieran tenido problemas aún con el gobierno más puro. Entonces, no tienen que pensar que resolver el problema de la corrupción va a resolver el problema económico.

Sí, hay que resolver el problema de la corrupción, pero eso no va a resolver el problema económico. Una de las maneras de abordarlo es insistir en una transparencia muchísimo mayor.

Una de las maneras en que nosotros tratamos de controlar la corrupción en los Estados Unidos es con una ley de libertad de acceso a la información.

Todo el mundo, y los periodistas lo utilizan mucho, tiene derecho a saber qué está pasando en el gobierno. Esto se vió hace poco en nuestra política de energía. La política de energía de Bush la diseñó un grupo de ejecutivos de la industria de la energía y era una política a medida de sus intereses.

Nosotros no usamos la palabra "corrupción" para describir algo así, pero yo sí. La ley de acceso a la información permitió que la gente supiera quién estaba sentado en las reuniones donde se diseñó esta política y Bush se ha negado a revelar la información. Pero el hecho de que se descubrió y que ha habido tanta presión, ha impedido que se promulgaran leyes que favorecían a estas industrias. Entonces la transparencia le ata las manos al gobierno.
Por eso estoy a favor de la mayor transparencia en el gobierno.

El otro tema es trabajar con mucha energía en los procesos de competencia en los procesos en los que trabaja el gobierno. Por ejemplo, en el caso de nuestra política tecnológica de los ¹90, se hicieron reformas para asegurar que permitieran promover el adelanto de la tecnología, en lugar de ir a parar al amigo de un funcionario. Por ejemplo, se exigió la revisión de científicos, se vió cómo se iban a integrar las comisiones, es decir, se preocuparon mucho por profesionalizar y ha funcionado bien. Creo que estos son ejemplos de algunas maneras en las que se puede abordar el tema. Otro ejemplo es Singapur: hay que pagarle bien a los jueces, si uno le paga mal a los jueces van a buscar otras fuentes de ingresos. En Estados Unidos tenemos ahora tribunales especializados, por ejemplo, tenemos tribunales especializados en quiebras, porque hace falta una información especializada, entonces, por un lado reducir los incentivos y por otro lado profesionalizar.

También hay que ver qué pasa con la discresionalidad reguladora que da lugar a la corrupción. Hay que sacar del medio la regulación excesiva y ahí veo una diferencia entre desregulación y mala regulación. Lo que uno no quiere es mala regulación. Pero hace falta regulación. No es fácil encontrar dónde está el límite, pero hace falta. No hay una fórmula mágica, pero hay que abordar estos temas.

Usted ha hecho hincapié en el importante rol del Estado para aprobar el crédito, las importaciones, las políticas de subsidios, pero el discurso de los últimos años en La Argentina fue exactamente el opuesto. ¿Cómo cree que se cambia esto desde el lado de la política y de la economía?

En primer lugar quiero indicar que no pienso que necesariamente haya que subsidiar el crédito, simplemente digo que tiene que ponerse crédito a disposición. En el sudeste de Asia se dieron cuenta de que a menudo los mercados no funcionan bien y que, gente que tiene solvencia no puede conseguir créditos, sobre todo en etapas iniciales de desarrollo y que hace falta alguna intervención del gobierno para promover el acceso al crédito, que no es lo mismo que subsidiar el crédito. Posiblemente sea un error subsidiar el crédito porque si la gente asume el compromiso de devolver un préstamo a tasas comerciales, solamente se va a endeudar si tiene un buen proyecto. Así que me parece que la clave es advertir que el dogma económico que se impuso en toda América Latina en los ¹90 de fundamentalismo de mercado, con la idea de que el mercado resuelve todo, fue una lectura errada de Adam Smith y la mano invisible del mercado, que nadie proclama que lleve a la justicia social, pero pensaban que, por lo menos llevaba a la eficiencia y, lo que se ha visto con la investigación de los últimos años demuestra que una de las razones por las que esta mano invisible es tan invisible es que no existe y que, a menudo, el gobierno tiene que cubrir el rol de volver las cosas a su equilibrio.

¿Cómo se puede incrementar la demanda con tasas testigos del Banco Central que actualmente están en el 65% anual, recuerde que la inflación para este mes se calcula entre un 4 % y 3 % apenas, si la comparamos con la de Brasil que es del 18 %?

La Argentina está pasando un periodo de transición. Dada la magnitud del efecto de la devaluación, va a llevar el aumento del precio de los bienes importados y esto se va a reflejar en los precios que pagan los consumidores. Una gran devaluación inevitablemente tiene algún efecto sobre la inflación. Lo que debe preocupar no es que suban los precios, porque las importaciones son más caras, lo que debe preocupar es la inercia de la inflación, el proceso que lleva a que suban los precios y entonces suban los salarios, y entonces suban los precios y así entremos en una espiral sin control. Eso es lo que debe preocupar.

Parecería que hoy en La Argentina la inflación se está moderando y está bajando lo cual sugiere que hay políticas que van a ayudar a estabilizar, no de la noche a la mañana, pero sí en forma de tendencia, si se continúa con estas políticas parecería que las cosas van a llegar a niveles razonables.

En lo que hace a la experiencia económica, la evidencia indica que con un escenario de inflación moderada, no va a tener un efecto adverso sobre el crecimiento económico. La evidencia muestra que lo que afecta de manera negativa el crecimiento económico es tener alta inflación. La inflación moderada tiene muy poco efecto; sería bueno poderla bajar rápidamente, pero si uno se concentra demasiado en la inflación eso en sí mismo es un riesgo.

¿La economía está recuperándose o simplemente se vive una relativa estabilidad? Le recuerdo que en julio, el último dato oficial mostró una caída de la actividad industrial, se interrumpió la mejora que se había verificado en mayo y junio.

Las estadísticas anuales siempre van a ser más negativas que las de un mes a otro porque va a ser muy gradual la recuperación y en el otro caso uno compara con lo que sucedió un año atrás. Así que en las cifras comparativas anuales no se va a ver; hay que ver qué pasa en cada mes, pero además hay que tener en cuenta los ajustes estacionales.

Para dar una respuesta honesta, va a haber que esperar un tiempo para saberlo. Es demasiado pronto para estar seguro. Igual que en Estados Unidos, tampoco sabemos si la recesión va a volver a tener una recaída o si se abre un periodo de crecimiento lento.

El otro tema que es necesario recordar, es que uno de los sectores que es el más golpeado tradicionalmente es el sector automotor. Es un sector que tiene un comportamiento más cíclico. Hay otras industrial como el acero que también ocurre lo mismo, pero hay otras industrias que son más impactadas por una situación recesiva, así que en algún sentido algunos de ustedes sentirán las cosas de manera más aguda y la recuperación la experimentarán de manera más lenta que otras partes de la economía. Y esto sucede en cualquier economía compleja; los distintos sectores se recuperan a distintos ritmos y por eso es tan difícil saber lo que ocurre.

Doctor, usted en su exposición hizo referencia a que uno de los costos de las privatizaciones fue el cambio de precios relativo a favor de los servicios en contra de los bienes transables. En este momento se está discutiendo justamente la revisión de las tarifas de los servicios públicos;

¿cómo cree que esto va a impactar sobre el costo de las empresas, sobre el salario de los trabajadores y sobre el proceso de reactivación?.

Uno de los costos importantes de producción para la industria es el costo de los servicios básicos y es una de las áreas donde, en todo el mundo, se han presentado problemas con la desregulación y la privatización; no están ustedes solos en haber tenido un proceso de privatización mal manejado. En Estados Unidos desregulamos la electricidad y fue un desastre. Hay gente que dice que la desregulación hubiera funcionado si lo hubieran hecho bien, pero si un país con instituciones tan sofisticadas tuvo tantas dificultades seguramente otros también las tendrán. Creo que lo importante es recordar que, sobre todo en este momento, es importante que esos precios se mantengan en niveles razonables, moderados, pero también hay que advertir que el gobierno no puede subsidiarlo, entonces ¿quién se hace cargo de parte de las pérdidas?, esta siempre es una pregunta muy difícil.

Doctor, ¿concuerda con que la reactivación empresaria y productiva debería venir a través del fomento de la PYME?

Yo creo que las PYME son claves en una reactivación de la economía y son también la parte de la economía que a menudo más sufre porque no tiene acceso internacional como sí pueden hacerlo otras empresas y por eso puede ser muy importante establecer esquemas de acceso a crédito para las PIME y es posible que el gobierno tenga que desempeñar un rol importante en esto como lo hace en Estados Unidos dando acceso al crédito a las PYME.

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