La problemática de seguridad en América Latina

Por Rosendo Fraga


En el segundo semestre de 2001, varios hechos ponen en evidencia la diversidad que muestra la problemática de seguridad en América Latina.

La política de los Estados Unidos hacia el continente quedó en evidencia en el ejercicio militar "Cabañas 2001" realizado en el norte de Argentina a fines de agosto. En el mismo, que fue financiado por el gobierno norteamericano, participaron 1.136 hombres, de los cuales 464 fueron argentinos, 378 norteamericanos y otros 294 de Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, Paraguay y Perú.

La práctica militar se realizó sobre un país imaginario denominado "Subistán" donde por problemas políticos, económicos, culturales, étnicos y religiosos, se produce una guerra civil que provoca la división de la Nación.

En esta situación hipotética se enfrentan los "ortodoxos" que pertenecen a la "Federación Libre" y los "musulmanes" de la "República Islámica", mientras que también existe el bando guerrillero "Unión del Pueblo para la Liberación".

Este escenario tiene semejanzas con la guerra civil vivida por el Líbano, con la situación a la cual parece encaminarse la crisis de Palestina, pero también puede ser el caso de un agravamiento del conflicto interno que vive Colombia. Asistió al ejercicio el subsecretario general de la ONU, el australiano Timothy Ford, quien tiene bajo su comando a los Cascos Azules de todas las unidades internacionales.

En lo que hace a la subregión México y América Central, mientras el presidente mexicano Vicente Fox lleva adelante planes para desarmar o desarticular a los grupos insurgentes que actúan en varios estados del país, en los primeros días de septiembre los presidentes de los cinco países de América Central firmaron un pacto de no agresión para fortalecer la paz y la democracia en la región, como dijo el Presidente de Guatemala Alfonso Portillo.

Este acuerdo intenta dar por superadas las históricas disputas fronterizas entre los países de América Central, las que en los casos de los conflictos entre Honduras y El Salvador y entre Honduras y Nicaragua, han provocado choques militares en la segunda mitad del siglo XX.

Además, se firma en momentos en que la posibilidad del triunfo del sandinismo en las elecciones presidenciales nicaragüenses del primer domingo de noviembre habían generado cierta tensión.

En la subregión andina, el 2 de septiembre fueron denunciados nuevos temores acerca de la "regionalización" del conflicto colombiano. Las FARC están reiterando con más frecuencia sus incursiones en poblaciones fronterizas con Perú y Ecuador, donde han establecido bases de apoyo para el caso que sean perseguidas por el Ejército Colombiano.

Informes de inteligencia dados a conocer en Perú, sostienen que "la ejecución el Plan Colombia está haciendo que los guerrilleros colombianos, firmas del narcotráfico, cultivadores de coca y marihuana, así como traficantes de armas, se estén desplazando hacia poblaciones fronterizas de Perú".

Por su parte, el gobernador del selvático estado venezolano de Amazonas, fronterizo de Colombia, denunció que grupos guerrilleros colombianos incursionan en su territorio, exigiendo áreas sin presencia estatal en los estados de Bolívar y Apuré, donde tienen lugar movimientos similares.

En el Cono Sur, en la última semana de agosto, Argentina y Chile firmaron un acuerdo para transparentar los gastos militares de los dos países, que será supervisado por la CEPAL. El mismo es una evidencia más de los grandes avances logrados por los dos países en materia no sólo de "medidas de confianza" sino también de "integración militar", ratificando que las "hipótesis de conflicto" han sido realmente desactivadas. Cabe señalar que dos meses atrás, Chile había puesto en marcha un proceso análogo con Perú.

En conclusión, la problemática de seguridad es compleja y diversa en América Latina; los Estados Unidos impulsan ejercicios militares que contemplan el empleo de fuerzas multinacionales para imponer la paz en países divididos; en América Central el acuerdo firmado por los cinco presidentes apunta a evitar la reaparición de conflictos fronterizos; en la subregión andina, el temor al "derrame" del conflicto colombiano crece y en el Cono Sur, hay nuevas señales de que las hipótesis de conflicto locales han sido anuladas por los países de la subregión.


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