Un revelador informe producido por un especialista argentino que revela las vulnerabilidades del continente sudamericano en la crisis de seguridad mundial desatada después del 11 de setiembre de 2001.

Nuestro cónsul honorario en la triple frontera.


A partir de los atentados perpetrados el 11 de septiembre del año 2001 en las ciudades estadounidenses de Washington y Nueva York-, atribuidos a la red terrorista Al-Qaeda liderada por el saudita Osana bin Laden, la cuestión terrorista ascendió a las máximas prioridades de la agenda de seguridad internacional, en general, y especialmente de los EE.UU.

En ese contexto volvió a cobrar relevancia el área del Cono Sur americano conocida como «Tres Fronteras», donde confluyen los límites de Argentina, Brasil y Paraguay. En realidad, la importancia estratégica de los puntos trifronterizos en América del Sur no es novedosa: Phil Kelly, un estudioso estadounidense de la geopolítica sudamericana, resalta el pensamiento del colombiano Julio Londoño, quien identificó en la mitad meridional del Hemisferio trece puntos tantos susceptibles de constituirse en focos de tensión y conflicto. (1) Sin embargo, mientras el enfoque de Londoño enfatizaba en tensiones entre países, la Triple Frontera que estudiamos en este trabajo cobró relevancia a partir de actores no estatales que plantean formas asimétricas de combate: las células terroristas que, presumiblemente, se asentaron en el área.

La revalorización de las Tres Fronteras no tuvo lugar solamente en los tres países limítrofes que hemos mencionado, sino que los excedió para alcanzar a EE.U.U. Así, durante una audiencia ante el subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, el embajador Francis Taylor, coordinador de antiterrorismo del Departamento de Estado, identificó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a los grupos integristas islámicos en la Triple Frontera como las principales preocupaciones de Washington en el frente latinoamericano de la guerra contra el terrorismo. Concretamente respecto a Tres Fronteras, Taylor, llegó a decir: «Creemos que la región es la más problemática del hemisferio en cuanto a actividades de terroristas islámicos». (2)

El objetivo del presente trabajo es poner de manifiesto la complejidad intrínseca de la Triple Frontera, indicando las vinculaciones que mantiene el terrorismo con la criminalidad organizada y la corrupción de funcionarios públicos. En la medida que estos tres factores se retroalimentan, no es conveniente analizar a cada uno de ellos por separado, con prescindencia de los otros dos, so pena de reducir la comprensión del mismo. En el objetivo de este trabajo no incluimos las respuestas unilateraleso multilaterales de los gobiernos.

Caracterización de la Zona de la Triple Frontera

El auge de la zona comenzó en la década del 70, cuando se construye la represa hidroeléctrica de Itaipú. Esta obra fomentó nuevos asentamientos poblacionales, la radicación de fábricas que se beneficiaban con la energía barata, v el sector de servicios que atendía a los nuevos pobladores y las empresas radicadas. Se calcula que entre 1971 y 2001 la población trilateral pasó a ser de 60 mil a 700 mil habitantes.

La dinámica económica de la zona gira en tomo al comercio, príncipahnente entre Foz do Iguazú y Ciudad del Este, unidas por el «Puente de la Amistad», de 500 metros de longitud; a su vez, el «Puente Tancredo Neves» une a Foz y la localidad argentina de Puerto Iguazú, completando la infraestructura que permite transitar entre los tres países. Debido a las diferencias de precios, el Puente de la Amistad es constantemente atravesado por vendedores minoristas brasileños (sacoleiros) que adquieren mercaderías en el lado paraguayo y las revenden a un precio superior en su propio país. Los sacoleiros cruzan el mencionado puente hasta cinco o seis veces al día, obteniendo una rentabilidad de hasta el 30%.

Por el Puente de la Amistad circulan en días normales unas 40 mil personas (60 mil los fines de semana) y la mitad de esa cifra de vehículos, lo que ocasiona que los controles se reduzcan a simples «vistazos» que efectúan los agentes aduaneros y policiales. Menos del 10% de los equipajes que circulan en los puestos de control son revisados, situación que deja a la región expuesta al tráfico ilegal de armas, drogas y todo tipo de contrabando. El Puente Tancredo Neves tiene un tráfico menor, que fuentes argentinas establecieron en octubre de 2001 en 120 mil personas mensuales (promedio de 4 mil diarias), aunque el control fronterizo también es por momentos insuficiente.

Una de las peculiaridades de la zona es la heterogeneidad de su población, destacándose la importante comunidad árabe que se radicó en la zona, que algunas fuentes consideran la más importante de América del Sur tras la comunidad de San Pablo. La mayor parte de los árabes están localizados en el lado brasileño y están calculados en unas 12 miÍ personas; sin embargo, la validez de esta cifra es relativa, pues hay mucho mestizaje y los datos se basan en una amnistía a la inmigración ilegal de 1998.

Considerando en conjunto a las comunidades árabes que viven en Foz y Ciudad del Este, el 90% de las mismas es de origen libanés y sus miembros tienen familiares en el Valle de la Bekaa, en el Líbano, epicentro de la organización Hezbolá. Parte de esa comunidad árabe acepta que ha enviado dinero a sus parientes en Medio Oriente, aunque niega que esos fondos sean para apoyar el terrorismo. Mohammed Naser, uno de los líderes de la comunidad libanesa local, admitió ante la prensa que se envía dinero a Hezbotá en los siguientes términos: (3)Cuando uno fue inmigrante sabe que no puede olvidarse de ayudar a quienes se quedaron en su país. Mucho más cuando en ese país están librando una guerra (...) una vez por mes, o cuando podemos, enviarnos dinero a nuestra gente (...) algunos tienen familiares que estan en hezbolá pero, por supuesto, esos no son los únicos que ayudan al movimiento. Los aportes importantes los hacen asociaciones de empresarios. . .

En Foz se encuentra la mezquita (chiíta) «Husseinia», dirigida por el jeque Taleb Joma, rmentras el Centro Islámico anexo está bajo la responsabilidad de Ali Said Rahal, de 57 años, los últimos 30 en el Brasil. Ambos referentes de la comunidad árabe local han repudiado públicamente los atentados perpetrados el 11 de septiembre en EE.UU., criticando simultáneamente lo que consideran una campaña de difamación contra los musulmanes, orquestada por los grandes medios de comunicación. (4)

Respecto a Ciudad del Este, su comunidad árabe permanente fluctúa entre 2 mil y 3 mil personas, aunque sobrepasa 10 mil si se considera a quienes trabajan en sus comercios pero viven en Foz. Allí se encuentra la mezquita Profeta Muhanunad (Mahoma), integrada a un edificio de varios pisos, ubicado en la zona céntrica- su constructor es un conocido miembro de la comunidad árabe local, Mohammed Abdala, afincado en Ciudad del Este desde 1980. Los líderes espirituales de esta mezquita son los jeques libaneses Mahamud Bradan y Munir Fadel. El primero de ellos reivindicó tanto el papel de la organización Hezbolá como el eventual apoyo que recibe de la comunidad árabe en Tres Fronteras, criticando al mismo tiempo las políticas de seguridad del gobierno argentino, diciendo: (5)« Un grupo que lucha por su tierra no puede ser considerado terrorista. En la Argentina están equivocados ( . ) ¿Puede decirse acaso que eran terroristas los ciudadanos que reaccionaron durante las invasiones inglesas contra la ocupación de Buenos A íres? ¿Fue terrorista San Martín porque luchó por la independencia de su país?»

Por su parte Fadel, quien llegó de su país en 1996, repudió públicamente los atentados perpetrados en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001 , presuntamente ordenados por Osama bin Laden, declarando: (6)«en mi tierra vi niños con cabezas cortadas, la opresión, y cuando veo cosas de ese tipo sucediendo sólo puedo repudiarlas ( . ) todo el mundo piensa que él (bin Laden) es musulmán, porque se viste como un religioso     ( . ) pero él no representa nada para la religión musulmana ( . ) el quiere representar a la relígíón musulmana, pero nosotros no necesitamos ese tipo de representante».

Finalmente, de las tres ciudades fronterizas, la argentina Puerto lguazú es la que actualmente registra menor movimiento económico. De acuerdo a uno de los directores de la Cámara de Comercio local, la brecha cambiaria generó en el año 2000 un flujo de US$ 30 millones hacia Foz, un 50% de manera declarada y la otra mitad extraoficialmente. Por otra parte, las estadísticas de esa Cámara indican que en los últimos tiempos han cerrado 600 de los 1.450 locales comerciales registrados en Puerto Iguazú; entre tanto, de sus 28 mil habitantes sólo 10 mil estarían superando adecuadamente la crisis económica argentina, mientras otros 10 mil han visto caer sus niveles de vida y los 8 mil restantes están en situación de indigencia. (7)

En la esfera de la seguridad, Puerto Iguazú registra una situación diametralmente opuesta a la que se observa en el plano económico. Tras los atentados del 11 de septiembre, el gobierno federal reforzó las Fuerzas de Seguridad en el Iugar: solamente la Gendarmería incrementó su personal en la zona en 400 hombres, a lo que deben agregarse los refuerzos de la Policía Federal (que instaló -un grupo de investigaciones antiterroristas), la Prefectura Naval y la policía provincial. El comandante Miranda, titular de la Gendarmería, llegaría a referirse a esta situación díciendo que en Puerto Iguazú «hay más uniformados que gente común».(8)

Crimen Organizado en la Triple Frontera

Desde hace más de una década, la zona de la Triple Frontera ha incrementado su importancia (y peligrosidad) como región donde desarrollan sus actividades organizaciones criminales regionales e internacionales. Las actividades criminales son diversas, aunque parecen concentrarse mayoritariamente en el contrabando y la falsificación.

En este sentido Héctor Guerín, director del periódico Vanguardia de Ciudad del Este, ha opinado que el problema de la zona de Tres Fronteras no es el terrorismo, sino la criminalidad organizada. Este periodista, que se jacta de sus capacidades como investigador, dice que en los últimos 18 años no logró una sola evidencia de actividad terrorista en la zona; sin embargo, agrega Guerín, la corrupción Y el contrabando crecen de manera constante, a caballo de un mercado negro del dólar cada vez mayor: «el dólar es el patrón y el Dios de todos aquí, quien está aquí es porque vino a ganar dinero la moneda americana entra y sale a voluntad».(9)

La criminalidad organizada de las Tres Fronteras tiene su epicentro en Ciudad del Este. De acuerdo al diputado uruguayo Alberto Scavarelli, ex prosecretario de la Presidencia de la República durante el último gobierno del doctor Julio María Sanguinetti, y especializado en el combate a diversas formas de delito internacional, en esa localidad convergen las estructuras delictivas más importantes a nivel internacional: la Yakuza japonesa, carteles colombianos y mexicanos, las mafias nigerianas y la propia mafia rusa. (10) Por su parte el brasileño, Ayrton Nascimiento Vicente, quien fuera jefe del Comando Tripartito (organismo creado por los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay para controlar la zona, al cual no nos referiremos en este trabajo), confirmó que en la zona se identificaron mafias chinas y coreanas con ramificaciones en San Pablo (Brasil), Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), San Francisco (EE.UU.) y Buenos Aires (Argentina), entre otras ciudades. (11)

Estos puntos de vista son compartidos por el libanés Charif Hammoud, presidente de la Unión de Importadores de Ciudad del Este, quien se refiere a esa ciudad diciendo.- «Aquí nadie sabe qué porcentaje de negocios son lícitos y qué porcentaje son ilícitos. Ciudad del Este merece la fama que tiene: hay falsificación, contrabando, tráfico de drogas y armas». (12)

Aunque Hammoud menciona el tráfico de drogas, este ilícito no es la principal expresión de la criminalidad organizada en la zona de Tres Fronteras. Ese tráfico parece encontrarse en otras áreas fronterizas situadas más al norte: los ejes Ponta Porá (Mato Grosso do Sul) y Pedro Juan Caballero, capital del departamento de Amambay en Paraguay); y Coronel Sapucaia (Mato Grosso do Sul) y Capitán Bado (al sux de Pedro Juan Caballero, en Paraguay). No obstante, a fines de septiembre del año 2001 la Policía Federal de Brasil llevó a cabo la mayor incautación de marihuana procedente de Paraguay: 12,4 toneladas que habían ingresado desde Ciudad del Este, disimuladas en una carga de carbón despachada a San Pablo desde Encarnación. En las calles de Sáo Paulo esa marihuana podría haber sido revendida a un precio 400% mayor que el de su cotización en la frontera. (13)

El gobierno de Paraguay es plenamente consciente del costado ilegal de Ciudad del Este, admitiéndolo y comprometiéndose a combatirlo. Ya en febrero del 2000 el ministro de Obras Públicas paraguayo, José Alberto Planás, declaró que el presidente Luis González Macchi consideraba a la situación de Ciudad del Este en materia de criminalidad como «desbordada», agregando que su gobierno «es consciente que allí reina el caos y por ese motivo se ha dispuesto el traslado de varios funcionarios, así como la reestructuración de los mecanismos de control». (14)

Contrabando y Falsificación

El contrabando y la falsificación en Ciudad del Este se concentran principalmente en cerca de una docena de rubros, entre ellos los equipos electrónicos; informática, calzado deportivo; bebidas; juguetes; relojería; textiles; perfumería y cigarrillos. Para tener una idea del movimiento de capital que producen estas actividades ílícitas, y del daño que generan digamos que la falsificación en Ciudad del Este y posterior contrabando de cigarrillos brasileños, principalmente en tomo a 4 marcas (Ritz, Hood, Derby y Hollywood) habría causado hasta 1999 inclusive pérdidas a las tabacaleras de Sáo Paulo estimadas en US$ 600 millones. (15)

También es de gran magnitud la piratería ilegal de música e imágenes contenidas en cassette, CD y video, que movilizaría capitales calculados en US$ 150 millones por año. Cabe destacar que la falta de control a estos ilícitos llevó a la empresa estadounidense Disney Co. a retirar sus productos de Paraguay. (16)

De acuerdo al ya mencionado Héctor Guerín, del periódico Vanguardia, la mercadería de contrabando ingresa a Ciudad del Este por dos vías principales, de acuerdo a su lugar de origen. Si está originada en el Lejano Oriente entra desde Foz de Iguazú, adonde arriba desde los puertos brasileños de Santos o Paranagua. Si proviene de Mami, los puertos de ingreso a la región son los de Santos, Montevideo (Uruguay) y Buenos Aires (Argentina). Guerín agrega que la piratería y comercializacion de mercadería de contrabando en Ciudad del Este se ve facilitada por la legislación paraguaya, que permite el patentado en el Registro Nacional de Marcas de marcas internacionales que no están asentadas en el país. Un ejemplo paradigmático es el de un ex presidente de la Unión Industrial Paraguaya, que patentó a título personal el nombre «aspirina» y le entabló juicio a la multinacional Bayer, cuando ésta hizo uso del mismo. (17)

La Triple Frontera también juega un papel descollante en el contrabando de autos robados en Argentina. De acuerdo a declaraciones formuladas a mediados del aflo 2001 por el titular de la Secretaría de Seguridad Interior, del territorio argentino se extraen ilegalmente 6.000 vehículos anuales, que en su mayoría son enviados a Bolivia y Paraguay, en este último caso a Ciudad de Este.

Esta localidad concentra la mayor parte de estos automotores extraídos de Argentina, que arriban al lugar no más de 15 horas después de perpetrado el robo (tomando como referencia a Buenos Aires). La demanda se concentra partícularmente en vehículos lujosos. El resultado: un Mercedes Benz robado, cotizado en US$ 50.000, se consigue en Ciudad del Este a US$ 10.000, mientras un BMW tasado a US$ 40.000 se consigue por US$ 7.000.

Buena parte del contrabando que gira en tomo a Ciudad del Este se efectúa con productos que proceden de Asia, especiahnente de Hong Kong, Taiwán y Malasia. A estos productos «piratas» se les suelen agregar etiquetas y embalajes de marcas (usualmente de EE.UU. o Japón) de primera línea. El ya mencionado Hanmioud, presidente de la Unión de Importadores de Ciudad del Este, indica que hay tres niveles de falsificación, de acuerdo a la jerarquía de la marca que se utiliza, lo que a su vez hace variar el precio del producto; por ejemplo, una misma videocassetera puede ser comprada en Ciudad del Este bajo las marcas Panasonic, Sony o Aiwa. (18)

En su mayor parte, la mercadería de contrabando suele abandonar Ciudad del Este por las mismas vías por las que ingresó, es decir, a través de los territorios argentino y brasileño (en este último caso por la vía que corta el Parque Nacional de Iguazú, conocida como «rodovía del colono», abierta sin autorización oficial). Sin embargo, también lo hace cruzando ilegalmente las fronteras aérea, terrestre y fluvial. De acuerdo a autoridades brasileñas, en los territorios paraguayos cercanos a la frontera habría unos 100 aeropuertos clandestinos, usados para el contrabando y tráficos ilícitos hacia Argentina y Brasil, movilizando capitales de unos US$ 1,5 mil millones anuales. (19)

En el caso argentino, los vuelos ilícitos iniciados en los aeropuertos ilegales paraguayos utilizan pistas clandestinas en el territorio nacional. Esta operatoria quedó claramente evidenciada en marzo del afío 2000, oportunidad en que la Fuerza Aérea Argentina desarrolló el operativo «Vigía II», de control del espacio aéreo en la frontera nordeste. El Vigía II permitió comprobar, en un lapso de sólo tres días, al menos 15 pistas ilegales en las provincias argentinas de Misiones y Corrientes, muchas de ellas disimuladas en la exuberante vegetación de la zona; también se detectaron unos treinta vuelos no identificados, en su mayoría provenientes de Paraguay. (20)

El contrabando fluvial hacia Argentina y Brasil desde Ciudad del Este, Y más genericamente desde la zona sudoriental paraguaya, suele tener lugar a través del río Páraná y (respecto a Brasil) el lago artificial formado por la represa de Itaipú. Específicamente respecto a Brasil, el director general de su Policía Federal, Wilson Sales Damazio, ha dicho que el contrabando a través del Paraná está integrado por mercadería en general, mientras por el lago de Itaipú pasan autos robados, drogas y armas. Frente a este escenario, en mayo del 2001 la referida Policía Federal instaló una base aérea en Foz, desde donde sus aeronaves efectuarán patrullajes sobre el Paraná y el lago de Itaipú. (21)

Al igual que en el caso brasileño, el contrabando motivó que en esa época se reforzaran las Fuerzas de Seguridad de Argentina en el área. En febrero del afío 2000 se ordenó el envío a la zona de 1000 gendartnes y cuatro lanchas de la Prefectura Naval, además de helicópteros, para combatir ese flagelo; la decisión se produjo luego del asesinato de un gendarme (Néstor Vides), en un paraje rural, por parte de contrabandistas que traficaban desde Paraguay.

La Presencia de la Mafia China

La colectividad china de Ciudad del Este es ampliamente superior a la de procedencia árabe: 30 mil personas. Como indicio del dinamismo comercial de este segmento de la sociedad, el banco taiwanés Chinatrust instaló en esa ciudad paraguaya una de sus nueve sucursales en el exterior, y la única en América Latina (las otras están en Hong Kong, India, Indonesia, Gran Bretaña, Filipinas, Tailandia, Vietnam y Japón). Gracias a los chinos de Ciudad del Este, Chinatrust ya era en el año 1998 uno de los cinco bancos internacionales principales de Paraguay junto con ING, Lloyd's, ABN Amro y Cítibank. (22)

El dinamismo de la colectividad china, sumado al comercio ilícito de mercaderías de origen asiático produjo, un auge de la presencia de mafias chinas en el lugar, que se imitan en el referido grupo social. Estas mafias son tanto de China continental como de Taiwán y se concentran esencialmente en el cobro de «protección» a los comerciantes locales chinos, y de «impuestos» sobre los containers que ingresan de Asia, importados por los comerciantes. Cuando la importación es manejada directamente por la mafia, los minoristas chinos están obligados a adquirir esa mercadería, y no la de otro proveedor, para no sufrir represalias. (23)

La justicia paraguaya está desplegando un importante esfuerzo para neutralizar el accionar de las maflas chinas, consiguiendo esporádicamente éxitos relevantes. Ultimamente, el hecho más notorio tuvo lugar en julio del 2001, cuando fue apresado en Ciudad del Este el ciudadano chino Wu Wen Huan, uno de los jefes mafiosos de la zona. Este mañoso monopolizaba el manejo mayorista de ciertos productos importados, exigiéndoles a los vendedores minoristas una suma a cambio de su comercialización, teniendo a tal fin grupos de matones contratados. La detención de Wu bajo los cargos de extorsión agravada permitió comprobar que el mismo tenía estampillas que se adosan a la mercadería, para identificar al jefe mafioso que regula su comercialización, y además se constató que entre 1997 y el año 2000 su empresa ("Floresta SA") había efectuado más de 600 importaciones de las cuales no había tributado al fisco.(24)

Las maflas chinas que operan en la zona también habrían realizado operaciones ilegales con el grupo terrorista egipcio Gamaa Islamiya. De acuerdo a la investigación periodística del brasileño Roberto Godoy, por lo menos dos organizaciones estuvieron involucradas en estas actividades: las «familias» Sung-I y Ming.

La Sung-I, con base en la localidad paraguaya de Hemandarias, utilizaría como cobertura para sus operaciones ilegales tres negocios de fotografía y electrónicos ubicados en Ciudad del Este. En diciembre del 2000, Sung-I le habría vendido un lote de municiones a la Gamaa, enviándolo a Egipto por vía marítima como «equipamiento médico»; el navío, con bandera de Camerún, fue interceptado en el puerto chipriota de Lunasol. La Ming, por su parte, manejaría fondos de la Gamaa desde Ciudad del Este, en un circuito financiero que incluiría a Guyana e Islas Caymán.(25)

Lavado de Dinero

La zona de Tres Fronteras está sindicada desde hace tiempo como un foco donde se legalizan activos provenientes de actividades ilícitas. La legalización adopta diferentes formas, entre las cuales se incluyen las inversiones inmobiliarias, el juego en el casino de la ciudad de Acariky o el «blanqueo» a través del circuito financiero. A esta última categoría pertenecería cerca del 50% de las transacciones bancarias que se registran en Ciudad del Este, violando la Ley 1025 que en Paraguay penaliza a los bancos que hacen estas operaciones. Sin embargo, no parece existir coincidencia en tomo a las sumas de dinero ilegal que se mueven en los circuitos bancarios de la zona, por lo cual las cifras que se manejan difieren fuertemente entre sí.

Ejemplo de estas disparidades, de acuerdo a declaraciones efectuadas en el año 2000 por el gerente de la sucursal Ciudad del Este del banco holandés ABN Amro, en esa ciudad se lavarían anualmente US$ 3 mil millones provenientes de cinco fuentes principales:

contrabando, estafas, asaltos, evasión impositiva, y tráfico de drogas y armas. (26) Por otro lado, de acuerdo a datos oficiales brasileños, a través de los bancos y casas de cambio de Foz y Ciudad del Este se sacaron US$ 6 mil millones de los US$ 11 mil millones que se movilizaron en Brasil en concepto de fraudes financieros y evasiones, en el período 1999-2001.(27)

Para el caso de los evasores de nacionalidad brasileña, el modelo de evasión de divisas consiste en efectuar (o transferir) depósitos en casas de cambio en Foz, desde donde es distribuido hacia cuentas de tipo CC-5 (cuenta de residente en el exterior) en casas de cambio en Paraguay. Muchas veces, la apertura de las cuentas se hace con documentos falsos, lo que dificulta la investigación. De acuerdo a Mark Torronteguy, fiscal federal en Foz, esta procedente de Foz de Iguazú. (31)

El informe de la Corte tomó en cuenta los enfoques proporcionados por dos expertos internacionales en cuestiones terroristas, Bruce Hoffmann (Rand Corp.) y Aríel Merari (ICT), quienes consideraron que la Triple Frontera desempeñó un rol de importancia en el atentado a la embajada de Israel. Los núcleos de Hezbolá insertos en la comunidad árabe de esa zona habrían provisto voluntarios que colaboraron en aspectos periféricos de esa acción terrorista, tal vez sin conocer completamente a la misma. (32)

Hoffmann, en sus enfoques sobre Triple Frontera, diría que la misma presentaba cuatro características funcionales a su empleo en el contexto del diseño y ejecución de un acto terrorista un entorno de tráficos ilegales y criminalidad organizada, que permite a los terroristas ocultar y disimular sus actividades; un suministro de armnas y materiales para cometer el atentado; la existencia de elementos criminales que podían reclutarse e incorporarse a la operación- finalmente, un antisemitismo latente, susceptible de ser explotado. (33)

El énfasis puesto en la región trifronteriza por parte de los organismos de seguridad de Argentina, Brasil y Paraguay redundó en una importante cantidad de acciones contraterroristas, a lo largo de la segunda mitad de los años 90. Entre esos hechos, en abril de 1996 fueron apresados en Ciudad del Este cuatro árabes, bajo sospechas de pertenecer a la organización libanesa Hezbolá; uno de los detenidos se llamaba Alí Al Youssef, el mayor proveedor de carne de la comunidad musulmana local, quien dijo que su prisión obedecía a haber desafiado por radio a los argentinos a demostrar que los atentados de Buenos Aires habían sido hechos por árabes. Tras un período de investigación, durante el cual estuvieron incomunicados, los cuatro sospechosos fueron liberados por falta de pruebas.

Siete meses después, en noviembre de 1996, la Policía Federal de Brasil descubrió que en la comunidad árabe de Foz se encontraba el libanés experto en explosivos Marwan Al Safadí, a quien se consideraba partícipe en el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York(EE.UU.) de 1993. Safadi intentó escapar a la policía brasileña, quien lo siguió hasta Asunción. Allí fue avisada la policía local, que lo detuvo, y dos días después fue trasladado a EE.UU. en un avión militar norteamericano C-17, en el marco de estrictas medidas de seguridad. (34)

En el último cuatrimestre de 1998 volvieron a registrarse en la zona de Tres Fronteras, o en lugares asociados, detenciones de presuntos terroristas islámicos. El 4 de septiembre es apresado el libanés Ayman Hachein Ghotme, sospechado de pertenecer a Hezbolá.
El 8 de octubre es detenido el ciudadano iraní Mohamad Astaraki, en momentos en que efectuaba un reconocimiento de la embajada de Israel en Asunción; Astaraki fue asociado a una red de Hezbola que manejaba desde Ciudad del Este el libanés Sobhi oud Fayad. Y es precisamente Fayad quien es detenido el 27 de octubre de ese año en el frente de la embajada estadounidense en Paraguay, siendo liberado poco tiempo después por falta de pruebas. (35)

Indudablemente, los acontecimientos más importantes relacionados con la presunta presencia terrorista en la zona de Tres Fronteras tuvieron lugar a principios y fines del año 2000, respectivamente. En febrero de ese año fue detenido en Ciudad del Este el líbanés Alí Khalil Merhi, considerado uno de los principales recolectores de fondos de Hezbolá en la zona. Sin embargo, los cargos que llevaron a su aprensión fueron de contrabando y falsificación, concretamente de la marca PlayStation de Sony.

Merhi logró la libertad condicional mientras avanzaba el proceso judicial y escapó del país a mediados del 2000, presumiblemente al Líbano; a fines de septiembre del 2001 fue localizado en Siria y la justicia paraguaya solicitó a Interpol su captura, para luego pedir su extradición.

Por otro lado, el 29 de noviembre del afio 2000 fue detenido en la ciudad de Encarnación el libanés Salah Abdul Yasine, en un operativo realizado conjuntamente por la Policía Nacional y la Secretaría de Prevención e Investigación de Terrorismo.

Yasine estaba siendo investigado por su presunta filiación a una organización terrorista egipcia (AIJihad o Gamaa). Según trascendió luego de su detención, el libanés estaba involucrado en un plan para ejecutar atentados terroristas contra las embajadas de EE.UU. e Israel en Asunción, en la acción iban a participar otros terroristas islámicos (aproximadamente 30), cuya función sería cometer delitos en otros sectores de la ciudad, para distraer a las fuerzas policiales. El detenido tenía en su poder una gran cantidad de documentos falsos, entre ellos un pasaporte colombiano con el cual ingresó a Paraguay en octubre de 1999 a través del aeropuerto Silvío Pettírossi de Ciudad del Este. (36)

Las investigaciones que llevó a cabo la Policía Nacional de Paraguay, con el apoyo de agencias gubernamentales de varios países (Argentina, Brasil, EE.UU., Israel, etcétera) determinaron que numerosos palestinos y libaneses de la región de Tres Fronteras habían comprometido su respaldo al plan terrorista que ejecutaría Yasine. También se constató que, al igual que Yasine, numerosos palestinos y libaneses habían arribado a la zona procedentes de Colombia, sobre todo en octubre del 2000. (37)

Complementando los casos de Alí Khahl Merlú y Salah Abdul Yasine, que signaron al año 2000, la cadena noticias CNN difundió presuntos informes reservados del gobierno paraguayo, según los cuales en julio de ese afío se calculaba que en el área de Tres Fronteras había unos 460 miembros operativos (y no meros simpatizantes) de la organización libmesa Hezbolá. (38)

La vinculación entre Tres Fronteras y el terrorismo islámico ascendió a los primeros lugares de la agenda de seguridad de los países de la región, así como del gobierno de Washington, después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington, atribuidos a la red Al-Qaeda liderada por el saudita Osama bin Laden. En ese contexto, rápidamente comenzaron a surgir análisis en los cuales se aseguraba que la mencionada organización terrorista estaba conectada con la zona tripartita de alguna manera: manteniendo al tanto de sus actividades a algunos miembros de la colectividad árabe en el lugar (hipótesis de mínima), o poseyendo facilidades logísticas y seguidores (hipótesis de máxima).

La hipótesis de mínima, que apunta que miembros de la colectividad árabe de Tres Fronteras tuvieran acceso previo a los planes de Al-Qaeda, aún antes que los mismos se llevaran a cabo, cobra asidero a partir de un hecho aparentemente anecdótico, ocurrido a comienzos del año: Gueddan Abdel Fatah, un estudiante marroquí de 27 años, es arrestado en Brasil acusado de asaltar un taxi en San Pablo. Condenado a cumplir una condena de 64 meses, el 5 de septiembre Fatah le solicita a su abogada que entregara con urgencia una carta a las autoridades brasileñas, estadounidenses e israelíes; quería alertarlas sobre "dos explosiones" que tendrían lugar en EE.U.U. El 10 de septiembre, al enterarse que su abogada no había tomado en serio sus advertencias y no había entregado los mensajes, el marroquí se puso furioso y dijo que «ya era tarde para evitar una tragedia». Posteriormente a los ataques terroristas de Washington y Nueva York-, Fatah dijo a las autoridades brasileñas que el plan de los atentados lo había escuchado en la mezquita de Foz. (39)

La hipótesis de máxima, o sea la presencia de logística de Al-Qaeda en la zona de Tres Fronteras, es una versión que parece haber surgido inicialmente del juez brasileño Walter Fanganiello Maierovitch, quien está considerado un especialista en la materia y accesoriamente preside el Instituto Brasileño de Ciencias Criminales Gíovanni Falcone. Desde la perspectiva de Maierovitch, en realidad lo que estaría haciendo Al-Oaeda sería captar parte de la estructura con que contaba el Hezbolá en la zona, capitalizando un presunto debilitamiento de ese grupo libanés. La misión encomendada a los flamantes miembros de la organización en la zona habría sido entrenar y albergar células terroristas. (40)

Este enfoque volvió a cobrar impulso el 22 de noviembre del 2001, cuando la revista estadounidense Time da lugar a versiones (cuya fuente no identifica) según las cuales desde la zona de Triple Frontera se enviaban remesas de dinero a bin Laden, más concretamente a su responsable financiero Mustafa Aluned. Lo distintivo de esta noticia es que la misma fue considerada como probable ese mismo dia por el canciller de Brasil, Celso Lafer, quien admitió por primera vez esa posibilidad .(41)

Una semana después, la investigación de Time fue ratificada por el 0 Globo. Citando como fuente «uno de los investigadores», el periódico carioca sostuvo que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidenses habían comprobado que Tres Fronteras se había transformado en «el principal centro de operaciones en América Latina» de Al-Qaeda. Respecto a lo publicado una semana antes por Time, en este caso se aseguraba que las funciones de los seguidores de bin Laden en la región no se limitaban a la recolección de fondos, sino a la incursión en el negocio del tráfico de heroína; a tal efecto, la organización terrorista buscaba formar una alianza con los carteles colombianos y con las FARC.

Agregaba 0 Globo que Tres Fronteras, con su alta concentración de inmigrantes de Oriente Medio, facilitaba el desplazamiento en la zona de los simpatizantes de bin Laden; que el otro foco de importancia del terrorismo islámico en América Latina era la ciudad colombiana Maicao, próxima a la frontera con Venezuela, donde el 70% del comercio local es controlado por su comunidad islámica, en la cual existen células del grupo Hezbolá; finalmente, que en ambos focos geográficos los comerciantes de procedencia árabe destinan del 10% al 30% de sus lucros a las organizaciones terroristas mesorientales. Los responsables de la recaudación remiten el dinero por medio de bancos de Maracaibo (Venezuela) y Panamá. A veces una parte es llevada personalmente por emisarios de dichos grupos extremistas. (42)

La línea de pensamiento sostenida por el juez Maierovitch, Time y 0 Globo no pudo ser corroborada con ninguna detención concreta de miembros de Al-Qaeda en la zona de Tres Fronteras. 0 en todo caso, si esas detenciones tuvieron lugar, no fueron difundidas a la opinión pública. Sin embargo, es necesario recordar que la estructura terrorista que lidera globalmente bin Laden excede a la mencionada organización para alcanzar la forma de un «pool» o «holdíng»: el Frente Islámico Internacional para la Jihad contra los Judíos y los Cruzados (AI-Jabhah al-Islamiyyah al-'Alamiyyah li--Qital al-Yahud al-Salibiyyin ,del cual forman parte las organizaciones egipcias Gamaa Islamiyya y Al-Jihad.

La mención de Al-Jabhah es pertinente porque un miembro de Gamaa con importantes antecedentes terroristas sí había estado radicado algunos meses en Ciudad del Este: el egipcio El Sald Asan Ali Mohamed Mokhles, participante del atentado perpetrado en 1998 contra turistas occidentales en el templo de Luxor, con un saldo de 58 muertos. Mokhles, quien vivió en Arabia Saudita y habría estudiado en Afganistán, fue detenido a principios de 1999 en la localidad uruguaya de Chui, frente a la ciudad del, mismo nombre en Brasil, al otro lado de la frontera. El egipcio, que provenía de la zona de Tres Fronteras, intentaba ingresar a Uruguay con un pasaporte falso adquirido en Ciudad del Este. Fue formalmente acusado de terrorismo por las autoridades egipcias, que solicitaron su extradición.

La revalorización de Tres Fronteras en general, y de Ciudad del Este en particular, como centro del terrorismo islámico, tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington, se tradujo en una gran cantidad de operativos antiterroristas que arrojaron importantes resultados.

En este contexto, el 21 de septiembre la policía de Paraguay detuvo en dos operativos, realizados en las ciudades de Encarnación y Ciudad del Este respectivamente, a 17 ciudadanos árabes, todos los cuales llevaban documentación falsa y no tenían el ingreso al país registrado por el Departamento de Migraciones. La búsqueda respondió a pedidos de Interpól y del gobierno de EE.UU.

Del total de detenidos, 13 fueron procesados por la producción mediata de documentos públicos de contenido falso (pena: tres a cinco años de cárcel)-, 11 de ellos permanecen en prisión, mientras otros dos recuperaron la libertad, aunque continúan procesados. De los restantes cuatro, uno fue deportado a Brasil, y tres fueron separados del caso, al comprobarse que no habían cometido ningún delito.(43)

Hay dos interesantes elementos accesorios a las detenciones del 21 de septiembre, El primero, que existen versiones según las cuales dos de los procesados serían miembros de la organización terrorista palestina Hamaz: el jordano palestíno Yazeed Khalil Abu El Hawa, jefe regional, y el libanés Bassam Nazih Jbara, recaudador de fondos. (44) El segundo, que en esa oportunidad logró escapar del cerco policial en Encarnación el jeque egipcio Khaled Ta Qe El Din, importante figura de la comunidad árabe de Foz/Ciudad del Este, considerado (en un sentido similar al ya mencionado Mokhles) miembro de organizaciones terroristas egipcias y seguidor de bin Laden- prófugo de la justicia paraguaya, El Din podria haber huido a San Pablo. (45)

Unas dos semanas después de esas detenciones, el 3 de octubre, se produjo el allanamiento de una tienda en la Galería Page de Ciudad del Este. Tanto el comercio, como buena parte de la galería, eran propiedad del libanés Assad Ahmad Barakat, buscado por la justicia bajo la acusación de reclutar combatientes y recaudar dinero para la organización libanesa Hezbolá. Entre el material secuestrado en el allanamiento se incluyeron diskettes, cintas de video y discos compactos. Las grabaciones en videos y CD totalizaban más de 60 horas de discursos de Hassan Nasrrallah, líder de Hezbolá, donde éste llama a desconocer la autoridad de la Autoridad Nacional Palestina, «liberar a Jerusalem de sus enemigos», e iniciar una «guerra santa» que incluya el martirologio («explotar sus cuerpos contra los enemigos»), entre otros contenidos. Las grabaciones también incluían una suerte de «curso de hombres-bomba». La policía encontró también una carta dirigida a Barakat por Nasrrallah, manifestándose profundamente agradecido por las contribuciones monetarias enviadas a su organización desde la Triple Frontera.

Barakat contaba con tres lugartenientes principales, todos libaneses y presuntos miembros de Hezbolá: Mazen Ali Saleh y Saleh Mahmoud Fayad, ambos detenidos en Asunción; y el ya mencionado Sobhi Mahmoud Fayad, detenido inicialmente en octubre de 1998, quien permaneció prófugo hasta el 7 de noviembre, cuando fue apresado en Ciudad del Este. De acuerdo a las investigaciones de la justicia paraguaya, estas cuatro personas habían efectuado fuertes movimientos financieros al exterior, a cuentas bancarias desde las cuales se financiaba la lucha armada en el Líbano. Por ejemplo, Barakat y Salch efectuaron remesas de US$ 500 mil a Canadá, Chile y EE.UU., y de otros US$ 254 mil al Líbano. (46)

Dos datos más sobre Barakat: el primero, que a fines de abril del 2002 su nombre fue asociado al de Osama bin Laden por el periodismo paraguayo, quien indicó que el libanés era el propietario de la empresa de ingeniería y construcciones Mondial, con sedes en Ciudad del Este y Beirut. Desde esta compañía se podrían haber efectuado contribuciones a la organización Al-Qaeda, utilizando dinero obtenido en estafas inmobiliarias. (47)

El segundo dato sobre Barakat nos lleva a Chile, donde la inteligencia policial descubrió que, en marzo del 2001, este personaje había instalado en la ciudad de Iquique dos empresas «fantasmas», Saleh Trading Limitada e Importadora/Exportadora Barakat Límitada, para lavar dinero sucio procedente de Ciudad del Este. En noviembre de ese año, dos meses después de los atentados perpetrados en EE.UU., el ministro de Interior chileno admitió públicamente que esas dos compañías se encontraban bajo investigación; como fruto de las pesquisas, a fines de ese mismo mes fueron detenidos dos socios menores de Barakat, Arafat Ismail y Mohamed Alí, así como otros cinco libaneses, acusados de financiar ilegalmente actividades terroristas.(48)

En cuanto a Sobhi Fayad, el periodismo paraguayo, basado en fuentes judiciales, indica que envió US$ 85.000 en setiembre de 1998 a la Baddar Holding Corporation de Montreal Canadá. En mayo y junio de 1999, Sobhi Fayad también efectuó varias transferencias al Byblos Bank- de Ghobery (Líbano), vía el banco Integración; el 27 de mayo, US$ 25 mil a un tal Saleh Khalil; el 1 de junio, otros US$ 20 mil y el 9 de junio del mismo año otros US$ 19 mil. Además, el 19 de octubre de 1999, vía el ABN Amro, Sobhi Mahmoud Fayad remitió US$ 15.000 a Khalil Saleh, mediante el mencionado Byblos Bank. Lo notorio de estas operaciones financieras es que, segun la fiscalía que lleva el caso, desde 1992 Fayad no aporta un guarani al fisco. (49)

El último acontecimiento registrado en Tres Fronteras con relación al terrorismo islámico tuvo lugar a mediados de abril del presente año 2002, cuando es detenido en Foz el egipcio Mahdi Obrahim Soliman, acusado (al igual que Mokhles) de pertenecer a la organización Gamaa Islamiyya y haber participado en la famosa matanza de Luxor.

La Corrupción de Funcionarios Públicos

Buena parte de los ilícitos que se cometen en el área de Tres Fronteras, particularmente en el vértice paraguayo, está asociada a episodios de corrupción de funcionarios públicos. En este campo, el Poder Ejecutivo de EE.UU. ha sido particularmente duro, sin reparar en formalismos. En un informe emitido a fines de septiembre del 2001, el Departamento de Estado reconoció los esfuerzos que lleva a cabo la Presidencia del país contra los grupos terroristas, pero al mismo tiempo calificó de ineficaz a la administración de justicia de Paraguay; esto, sumado a la corrupción en estratos intermedios de la administración pública, favorece al terrorismo. "A pesar de algunos éxitos, un sistema judicial ineficaz y la corrupción generalizada, que facilita la actividad criminal que apoya a los grupos terroristas, minó los esfuerzos antiterroristas en Paraguay", señala el dossier. (50)

En este campo, el caso más resonante de asociación entre ilícitos cometidos en el área de las Tres Fronteras y corrupción de funcionarios públicos es el manejo espurio de documentación.

Los primeros indicios de esta actividad criminal se remontan a mediados de 1998 en el norte de Argentina, cuando el Escuadrón 51 de la Gendarinería Nacional detiene en la provincia de Chaco a una mujer de nacionalidad paraguaya que portaba trece pasaportes falsos, siete de origen libanés y los restantes de Corea del Sur. Las investigaciones llevadas a cabo por la justicia federal argentina comprobaron que los pasaportes iban con destino al consulado de Paraguay en la ciudad de Salta, donde serían visados; que correspondían a personas que ya se habrían instalado en Ciudad del Este; y que en ninguno de esos documentos figuraban los sellos de salida de sus países de origen, ni de entrada a territorio paraguayo.(51)

En este caso tanto la Cancillería como la justicia paraguaya tomaron cartas en el asunto, logrando determinar que la cónsul interina en Salta, Juana Maidana de Villagra, integraba una asociación ilícita para expedir documentación en forma ílegal. Esta funcionaria concedió en seis meses más de 500 visas irregulares, cobrando US$ 900 por cada una. (52) En octubre de 2001 se condenó a dos años de prisión y una fuerte multa a Villagra, al hallarla responsable del delito antes descripto.

En el marco de las investigaciones antiterroristas llevadas a cabo en la zona con posterioridad al 11 de septiembre del 2001, se constató que numerosos ciudadanos libaneses que residían en Ciudad del Este habían ingresado a Paraguay gracias a visas concedidas de manera irregular. Un caso sería el del mencionado Barakat, financista de Hezbolá, quien habria ingresado a Paraguay en 1989 con una visa otorgada por el consulado en Panamá, siendo que el consulado sólo estaba autorizado para gestiones de orden comercial pero de manera para la emisión de visas.

En este tema, el episodio más resonante tiene que ver con el consulado paraguayo en Miami, desde donde se extendieron visas a una veintena de libaneses que jamás habían pisado los EE.U.U., tal como lo establece el procedimiento consular internacional. Además, tres de esos libaneses figuraban en las listas del FBI norteamericano por presuntas actividades terroristas. Los ciudadanos libaneses aparentemente visados en Miami habían seguido en su mayoría el mismo itinerario de traslado: Beirut-París-San Pablo-Ciudad del Este. En función de estas irregularidades la justicia de Paraguay proceso al cónsul enMiami por producción de documentos públicos de contenido falso. (53)

Frente a casos como este, el fiscal antiterrorista paraguayo Carlos Cálcena calificó a la corrupción diplomática como un «cáncer», agregando que algunos consulados se habían convertido en verdaderas oficinas de falsificación de documentos. Las tarifas varían según la nacionalidad del destinatario: US$ 800 por visado a los corcanos y US$ 900 dólares a los árabes. (54) El gobierno de EE.UU. también opinaría sobre esta situación, a través de su representación diplomática en Asunción: «En los últimos arcos han surgido dos nuevos problemas: el tráfico de drogas y el contrabando de visados y pasaportes falsos, que constituye una puerta abierta para el terrorismo». (55)

Es importante destacar el esfuerzo que realiza la Cancillería de Paraguay para detectar estos ílícítos, determinar su gravedad e individualizar a sus responsables, llevándolos ante la justicia. Y estos esfuerzos comenzaron antes de los actos terroristas sufridos por EE.U.U.: en los diez primeros meses del año 2001 la Dirección de Asuntos Legales de ese ministerio había efectuado múltiples investigaciones, abriendo diez procesos por expedición dudosa de visas, sean falsificadas o concedidas irregularmente. Al mismo tiempo, esa repartición identificó como consulados «vulnerables» a los de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia); Salta, Eldorado y Buenos Aires (Argentina), Iquique (Chile); San Pablo, Foz, Campo Grande, Ponta Porá y Curitiba (Brasil). (56)

Por otra parte, las irregularidades en el ingreso y radicación de extranjeros en Ciudad del Este no se agotan en el manejo irregular de visados por parte de algunos consulados. De acuerdo a una investigación de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC) de Paraguay, anualmente ingresan ilegalmente (sin documentación en regla) a ese país a través del aeropuerto de Ciudad del Este unos 570 extranjeros, que previamente deben abonar US$ 5 mil de soborno al funcionario de tumo. Esto representa una cifra anual de sobornos de US$ 2,8 millones.(57)

Conclusión: La Necesidad de un Nuevo Enfoque Estratégico

La descripción que hasta aquí se ha efectuado sobre la situación de Tres Fronteras pone en evidencia que existe una profunda interrelación entre actividades asociadas al terrorismo, la criminalidad organizada y la corrupción de funcionarios públicos. Una interacción que semeja lo que algunos investigadores consideran «um plato de spaghetti»: cada pieza parece entremezclarse con la otra, volviéndose casi imposible discriminar entre una y otra. (58)

En Tres Fronteras la corrupción facilita el ejercicio de actividades criminales y la presencia en la zona de elementos terroristas con fines de reclutamiento, ocultamiento o recolección de fondos; o peor aún, con fines de apoyo a atentados, como se ve en el caso de la embajada de Israel en Buenos Aires. La recaudación de fondos tiene una estecha relación con las ganancias que se obtienen a través del ejercicio de actividades criminales; finalmente, estas actividades criminales financian la corrupción, recomenzando un verdadero círculo vicioso. Si no se tiene presente la dinámica que acabamos de describir, difícilmente se pueda comprender cabalmente la realidad de esa zona.

Este tipo de enfoque ya se rastreaba en Argentina hace un lustro, más concretamente a principios del año 1997, c uando desde la delegación oficial a la cumbre del Mercosur en Montevideo se hablaba de la «colombianización» de Tres Fronteras. (59) Sin embargo, esa toma conciencia no se tradujo en el diseño y ejecución de políticas multisectoriales desde ninguno de los tres países involucrados- Es así que el contrabando, por ejemplo, es tratado de manera aislada de sus connotaciones de criminalidad organizada, primando el enfoque que repara en los perjuicios que genera en términos fiscales, de competencia desleal y de desempleo.

Probablemente esa incapacidad para traducir evaluaciones estratégicas en complejas políticas multisectoriales esté relacionada con una suerte de legado cultural de la Guerra Fría. Hablamos de una herencia por la cual insistimos en considerar a las amenazas al Estado en términos ínterestatales y expresadas en términos del poder duro; en esta línea, los conceptos Seguridad y Defensa son concebidos en términos alternativos: el primero circunscripto fronteras adentro, el restante fronteras afuera.

Casos como el de Tres Fronteras demuestran la insuficiencia del legado cultural de la Guerra Fría para comprender amenazas asimétricas protagonizadas por actores no estatales, expresadas en términos transnacionales y asociadas a poderes diferentes al militar. ¿Cómo comprender entonces a Tres Fronteras? La respuesta es, en un contexto de replanteo de los criterios cartográficos tradicionales, y en el campo de la Seguridad Internacional, como un «área gris».

Aunque este concepto mantiene importantes niveles de ambiguedad, el mismo puede ser comprendido a partir del empleo que hacen del mismo tres autores diferentes: Peter Lupsha, Jean-Marie Guéhenno y Eric de la Maisonneuve. Lupsha, eventual creador del citado término (60), califica así a determinadas porciones de un territorio que pasan a manos de organizaciones «mitad criminales, mitad políticas», erosionando la legitimidad del gobierno; Guéhenno, por su parte, indica que la característica distintiva de un área gris es que en su seno desaparecen las distinciones claras entre cuestiones de seguridad interna o externa, así como entre cuestiones criminales y militares; por último, De la Maisonneuve describe de esa manera a zonas de «no-derecho» que sirven de refugio y santuario a organizaciones terroristas y criminales (a menudo vinculadas entre si) que evolucionan en el lugar con total impunidad apoyándose en parte de la población local. (61)

Tres Fronteras satisface simultáneamente las tres visiones. La pérdida de control estatal de territorio a manos de organizaciones criminales y redes terroristas es clara en el caso de Ciudad del Este, al punto que un editorial periodístico paraguayo habla de «santuarios»  y«territorios liberados» anidados en suelo nacional.62 La seguridad deja de ser concebible como interna o externa, cuando de terrorismo internacional se trata, y los límites para el empleo del instrumento militar se vuelven difusos.

Concluyendo, el caso de Tres Fronteras demuestra el carácter multiforme de la violencia, la naturaleza multidimensional de la seguridad y, sobre todo, la insuficiencia de los abordajes teóricos tradicionales para comprender situaciones grises, de alta complejidad- Es vital para los tres Estados involucrados, y para el Hemisferio en general, superar rápidamente esas limitaciones analíticas, pues tal vez estemos hablando de la fuente de amenazas más importante del Cono Sur americano.

 

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1. Phil Kelly, Checkerboards and Shatterbelts. The Geopolitics of South America, (University of Texas Press, Austin, Tejas, 1997), págs. 128-130.
2. «Triple Frontera, principal preocupación de EE.UU.», ABC, 11 de octubre de 2001; Andrés Oppenheimer, «El Terrorismo Islámico y la conexión latinoamericana», El Nuevo Herald, 15 de noviembre de 2001
3. «Desde Ciudad del Este financian al Hezbolá», La Nacíón, 24 de mayo de 1998.
4. «Dos árabes de Foz: por que nós?! », 0 Estado de Sao Paulo, 15 de septiembre de 2001 .
5. «Desde Ciudad del Este ... », op. cit.
6. «Ciudad del Este: árabes sob suspeita», 0 Estado de Sao Pauto, 17 de septiembre de 2001.
7. «Em Puerto Iguazu, a segurança é reforçada», 0 Estado de Sao Paulo, 17 de septiembre de 2001.
8. «Fuerzas de elite en la Triple Frontera», La Nación, 26 de septiembre de 2001; «Hay células terroristas dormidas en la frontera», La Nación, 3 de octubre de 2001.
9. «Ciudad del Este: árabes sob suspeita», op.cit.
10. «Ciudad del Este: centro internacional de mafias, a una hora de vuelo de Uruguay», La Onda Digital Nro. 54, 25 de septiembre al 1º de octubre de 2001.
11. «Afirman que es imposible la vigilancia en la Triple Frontera», La Nación, 20 de diciembre de 1997.
12. Jorge Camarasa, «Declina la capital del contrabando», La Nación,, 2 de abril de 2000.
13. «PF apreende 12 toneladas de maconha em Foz», A Gazeta do Iguaçu, 25 de septiembre de 2001.
14. «Preocupa al Mercosur el auge delíctívo en la Triple Frontera», La Nación, 20 de febrero de 2000.
15. «Preocupa al Mercosur ... », op. cit.
16. Global Críme: Intemational and Regional Cooperation Among Governments and Gangs
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17. Camarasa, op.cit.
18. Camarasa, opcit.
19. Global Crime: Intemational and Regional Cooperation. . ., op.cit.
20. El operativo 'Vigía II" fue el más importante en su tipo realizado por la Fuerza Aérea
Argentina en los últimos aríos, caracterizados por una dramática escasez de recursos. Participaron aviones Mirage III Boeing, Pucará, Lear Jet y Guaraní-, helicópteros artillados; y radares móviles ubicados en tierra. Estos equipos normalmente están basados en Reconquista, Morón, Tandil, Paraná y Villa Mercedes.
21. «Tráfico de droga y armas motiva creación de base aérea en Foz», ABC, 30 de mayo del 2001.
22. « La banca en el Futuro de Sudamérica», Taipei, Hoy 18:2, Marzo-AbriI de 1999
23. XIV Seminario de Fronteras: Los Desafios a la Seguridad y Delitos del Siglo XXI,
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24. "Procesarán por evasión a supuesto capo mafioso", ABC, 17 de septiembre de 2001.
25. Godoy, Roberto: «Tríplice Fronteira é vigiada há 20 anos», 0 Estado de Sao Paulo, 11 de
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26. Camarasa, op.cit.
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29. GODOY, op.cit.
30. "Divergencias nas relações Brasilia-Washington", Zero Hora , 1 9 de septiembre de 2001.
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33. H. CONGRESO DE LA NACIÓN: Segundo Informe de la Comisián Bilateral Especial de
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59. «Preocupa la seguridad en la Triple Frontera», La Nación, 15 de diciembre de 1997.
60. Hasta donde sabemos, el primer uso de este concepto se registra en un trabajo de Lupsha publicado en Max Manwaring, Gray Area Phenomena. Confrontíng the New World Disorder, (Westview Press, Boulder, Colorado), 1993.
61. Prólogo de Juan Gabriel Tokatlián a VV.AA-: Una Mirada Argentina sobre, Colombia, (ISCO, Buenos Aires, 1999), págs. 9- 1 0; Jean-NMarie Guéhenno, " The Impact of Globalization on Strategy", Survíval 40:4, Winter 1998-99, págs. 7-19; Eriec de la Maisonneuve, La Metamorfosis de la Violencia. Ensayo sobre la Guerra Moderna, (GEL, Buenos Aires, 1998), págs. 188-189.62. «La corrupción es gran protectora del terrorismo». ABC, 20 de septiembre de 2001.