Investigación: – Héctor L. Giuliano –

DEUDA EXTERNA Y POLÍTICA ECONÓMICA.
Informe económico de la asociación civil sin fines de lucro CREAR, Consejo Regional Estratégico Argentino


La Deuda Externa es un condicionante – total y absoluto - de las Finanzas Públicas y la Política Económica de la Argentina, hasta el punto que hoy estamos frente al dilema de reorganizar el Sistema Económico para el pago de los servicios de la Deuda o para el Crecimiento de la Economía Real.

Según datos oficiales al 31.12.01 el Estado Nacional tenía una Deuda Pública de 145.000 millones de dólares, a lo que hay que sumarle otros 30.000 millones del consolidado de las Deudas Provinciales.

Estas cifras no incluyen Deuda Flotante, Préstamos otorgados pero no desembolsados todavía, juicios contra el Estado con sentencia en firme, consolidación de deudas con bocones de proveedores y previsionales ni devengamiento de otras obligaciones (como la devolución en bonos del 13 % descontado a los Empleados Públicos y Jubilados), cuya suma – muy difícil de cuantificar – puede oscilar entre 15 y 30.000 millones de pesos.

Con posterioridad a la Devaluación de principios del corriente año los números "se han salido de madre" y no es posible determinar cuánto es el monto final, en dólares y pesos, que hoy debe la Argentina.

El Ministerio de Economía dice que al 30.6.02 la Deuda Pública total del Estado Nacional habría bajado a 114.000 millones de dólares por efecto de la pesificación de los préstamos garantizados con recaudación tributaria, pero esta cifra es muy relativa porque los acreedores no han dado conformidad a la misma y porque, paralelamente, ya se llevan generados más de 30.000 millones de dólares adicionales de Deuda como producto de la absorción de diferencias de cambio por parte del Estado.

Éste es un tema muy complejo y cuya definición se irá produciendo durante el tiempo, pero lo que sí es cierto es que al haber devaluado el Gobierno dejó abierto en su contra un flanco muy vulnerable por las diferencias de cambio producto de la variación de valor de las Deudas Externas Pública y Privada, por la diferencia resultante de la pesificación asimétrica entre Depósitos reconocidos a 1 us$ : 1.40 $ y Deudas Bancarias a 1:1; y por diferencias derivadas de la Indexación de obligaciones (con la instauración del CER – Coeficiente de Estabilización de Referencia).

Si bien, como decimos, se trata de un tema muy complejo para el argentino medio, lo concreto es que los Acreedores del Estado, las Empresas con deuda en moneda extranjera y los Bancos le están reclamando al Estado la cobertura de esas enormes diferencias derivadas de la devaluación y de la pesificación de obligaciones; y que el actual Gobierno está allanando gradualmente este tipo de exigencias cubriendo tales reclamos con emisión de más Deuda Pública.

Por este motivo, el monto total de la Deuda Pública es - hoy en día - un gran interrogante.

NEGOCIACIONES SECRETAS CON EL FMI.

Desde fines del año pasado, las autoridades argentinas están manteniendo negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros Organismos Multilaterales de Crédito (OMC) – fundamentalmente Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) – sin que la Opinión Pública pueda entender bien qué es lo que el Fondo Monetario pide y por qué lo pide.

Durante un año, estas negociaciones se han estirado invocando sucesivas y cambiantes exigencias del Fondo contra distintas argumentaciones argentinas sin que el Ministerio de Economía haya suministrado todavía documentación a la prensa ni al Congreso de la Nación sobre el contenido concreto de tales puntos de negociación, cuya lista es conocida y larga de enumerar aquí.

Lo cierto es que surge una duda central, y es si realmente las partes están enfrascadas en una "dura negociación" o si – independientemente de la gravedad y la complejidad de la situación existente – existe una conveniencia táctica en dilatar el resultado de estas negociaciones para cubrir otros objetivos.

La primera "trampa de razonamiento" que hay en todo esto es que la atención se polariza en dos grandes actores – la Argentina y el FMI – cuando hay un tercero y más importante actor en juego, que son los Bancos y demás Entidades Financieras, en su doble rol de tenedores de títulos públicos y deudores frente a los depósitos de los ahorristas.

Porque el tiempo transcurrido – exactamente un año – no es neutro desde el punto de vista financiero, ya que en todo este largo período la demora en el anhelado Acuerdo pedido por el Gobierno al FMI ha sido conveniente y provechosa para los Bancos, que han retenido los fondos de los depositantes argentinos.

La prolongación de las supuestas negociaciones, en consecuencia, ha sido funcional al interés de las entidades financieras y su resultado, eventualmente más favorable para ellas todavía, aún tiene "final abierto".

DEUDA Y PRESUPUESTO 2003.

El Proyecto de Ley de Presupuesto para el año que viene – próximo a tratarse en el Congreso – prevé el pago de 15.000 millones de pesos (el 22.6 % del Gasto Público) en concepto de Intereses de la Deuda Pública.

En esta cifra no se incluyen las Amortizaciones de Capital, que se refinancian totalmente a su vencimiento – como ocurre permanentemente con el endeudamiento del Estado – y que, solamente para el 2003, suman 60.000 millones de pesos.

Los intereses a pagar – los 15.000 millones antes citados – son así la quinta parte del Gasto Público, pero representan sólo una parte del total de intereses devengados, los que hasta el año pasado (el 2001, último año de la Convertibilidad) pasaban los 11.000 millones de dólares por año (casi 40.000 millones de pesos al cambio de hoy).

El pago de 15.000 millones de pesos al año en el 2003 significa que , en promedio, nuestro país pagará por concepto de intereses 41 millones de pesos por día: 1.7 millones por hora que pasa de nuestra vida.

La Usura no consiste solamente en un desbalance producido por las tasas excesivas de interés. La Usura es un mecanismo fáctico a través del cual el Deudor nunca pueda dejar de ser Deudor. Para ello la relación entre vencimientos de Capital e Intereses a pagar tiene que ser tal que el deudor, forzado a abonar el máximo de tales intereses, nunca llegue a poder amortizar bajando la Deuda por Capital.

LA DEUDA COMO HIPÓTESIS DE CONFLICTO.

Este problema, así planteado, es insoluble desde el punto de vista financiero y no tiene, por lo tanto, "solución pacífica".

El problema de la Deuda constituye así nuestra verdadera y necesaria Hipótesis de Conflicto: un conflicto entre Deuda y Crecimiento. Un conflicto entre quienes porfían en seguir manteniendo una Política de Estado de Endeudamiento aduciendo que hay que pagar la Deuda para poder Crecer y quienes, por el contrario, entendemos que la Deuda es precisamente el principal obstáculo para el Crecimiento Económico.

La Crisis de la Deuda ha venido a desnudar esta realidad, que los economistas del "establishment" y la Opinión Pública subordinada a las estructuras del poder financiero se empeñan todavía en negar o distorsionar.

Y ésta es la paradoja final de quienes hoy propugnan salir de esta Crisis de Deuda justamente con más Endeudamiento.

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