INTERROGANTES EN EL LABERINTO.
Ricardo Auer

Finalmente tenemos la certeza, ya anticipada en nuestro P.A. anterior:
Duhalde entregará el mando el 25 de mayo de 2003. También se ha confirmado nuestro pronóstico respecto del cronograma electoral nacional. Elección presidencial: 27 de abril; Ballotage: 18 de mayo. Queda aún por resolver como se elegirá el (los) candidato(s) justicialista(s).
La interna del PJ sigue su previsible decurso: la guerra de exterminio entre los sectores en pugna. Ya no existe una doctrina en común y todo se reduce a la lucha por el "franchising" y los espacios de poder entre los distintos caudillejos justicialistas. El menemismo está apelando a todas sus supérstites "influencias" para "embarrarle" la cancha a Duhalde: Corte, FMI, economistas pagados por la patria financiera, caos social, acción psicológica, bloque de diputados, etc. A su vez, los halcones duhaldistas echan nafta a la hoguera, denunciando por doquier a aquellos, y buscando como activar o acelerar los trámites judiciales que involucran a CSM.
Nuevamente el ex Jefe de Inteligencia irání A. Mesbahi atestiguará en Berlín ante el juez J.J.Galeano como se pagaron 10 millones de dólares al entorno de CSM, para encubrir a los autores del atentado a la AMIA. además la justicia suiza autorizó a sus bancos a dar informaciones respecto de las cuentas numeradas, que poseería CSM. Este accionar mutuo se va a mantener hasta que uno de ellos "quede fuera de combate".
Mientras todos esto ocurre sin solución de continuidad las palomas duhaldistas negocian con todo el resto del espectro político para navegar aguas calmas hasta el 25 de mayo de 2003. Ese es el Plan A, el B y el C. No hay otro. La relación con Rodriguez Saa (RS) es de negociación continua, a veces en términos duros, en otros, en forma mas suave. Un ejemplo de acople del duhaldismo con RS fue la declaración del dirigente piquetero de "jubilados" Raul Castélls , enrolado con RS, acusando al menemismo de propiciar el caos y el saqueo en el conurbano bonaerense.
Mientras tanto Duhalde sigue sin lograr armar "la formula" para ganar la interna. Por mas que "mida", encuestas tras encuestas, por ahora no obtiene resultados firmes. Podrían aparecer "nuevos" (viejos) candidatos, del estilo del actual senador Puerta o, una vez mas, Reutemann, o nuevas combinaciones entre los actuales. Si toda esta alquimia no diera sus frutos, y en caso de no retorno del fraccionamiento de las candidaturas, Duhalde no titubearía en apelar al Congreso Justicialista para hacer designar a dedo "la mejor fórmula" justicialista.
Duhalde se encuentra en la misma situación que Menem a mediados de 1999.
El no puede ser candidato. Tampoco desea que su archirival gane la presidencia y sólo aspira a tener un acuerdo con el ganador, cualquiera sea éste, que le permita mantener sus espacios de poder. Lógicamente con algunos tiene mas afinidad y posibilidades de lograr acuerdos sustentables y con otros menos.
Su plan es bien claro: mantenerse con el poder suficiente para tener la posibilidad de presentarse en el 2007. O antes, si se repite el fracaso del presidente que asuma en 2003. Considerando la fragilidad y falta de atractivos de los actuales candidatos, no es una hipótesis tan descabellada.
Si bien el presente cuadro de situación político tiene las características del "todo vale", la situación económica y social, podría mantener por un tiempo mas, su actual frágil equilibrio. Esto ocurriría mas por voluntad de la gente, que de los "dirigentes". Es que todos han entendido que entrar en "pánico", termina por hacerle el juego a las intensiones políticas mafiosas, que pretenden dirimir sus internas por medio de la gobernabilidad. En ese juego, quien pierde, es la ciudadanía.
Es probable, mas allá de las resoluciones de la Corte, que el dólar se mantenga relativamente estable, a favor de la necesidad de liquidar divisas de exportación y del accionar del BCRA, que frenará cualquier escalada. Si la Corte resuelve que se devuelvan los depósitos en su moneda original, mediante un nuevo Plan Bonex, con respaldado estatal para "compensar" a los bancos, se producirá un enorme daño a la próxima negociación de la deuda externa, ya que sería imposible lograr una quita del 66%, de parte de los inversores externos, fórmula hoy prácticamente aceptada internacionalmente, cuando acá se estaría pagando el 100% a los inversores locales (privados, bancos y AFJP). Siendo la deuda estatal (interna y externa) una de las principales hipótesis de conflicto de la Argentina, la diferencia entre su indefinida permanencia o el logro de una rápida negociación y solución, no es tema menor, en términos de posible resolución de los problemas estratégicos nacionales. El "ambiente" mundial está dispuesto a aceptar,
aunque sea dura la negociación, la disminución de esta pesada carga nacional, pero todo dependerá, una vez mas, de nuestra propia coherencia interna, de nuestra visión estratégica y de la vocación de grandeza de nuestra dirigencia para resolver los problemas.
El drama argentino, desde casi siempre, es que las luchas intestinas, entre variopintos "caudillos" que manejan distintas clases de poder interno, fueron mas importantes que la Nación y que el Pueblo argentino. En nombre de "los principios" o de "las ideologías" (de todo el espectro) o de intereses
económicos sectoriales, una gran mayoría de la "dirigencia" argentina (no sólo la política) ha saboteado sistemáticamente la imprescindible unidad nacional; hoy, frente al proceso globalizador, mas necesaria que nunca. La "unidad nacional" que proclama nuestra Constitución, los intereses nacionales, el Bien Común, fueron, en muchos momentos históricos, conceptos abstractos, en la realidad concreta de la política argentina y la coyuntura actual no se escapa a esa negra lista de desastres que han conducido al fracaso nacional y a la decadencia.
La energía social de los argentinos, individualmente inteligentes pero comunitariamente analfabetos, se dilapida año tras año. Las riquezas naturales de la Argentina se despilfarran detrás de oscuros negociados que solo benefician a grupúsculos sin visión estratégica. Toda energía física o emocional dilapidada o un recurso no renovable que se pierde, nos hace mas pobres, material y espiritualmente. Somos un país inmensamente rico con demasiadas oportunidades perdidas. Se dice que no hay ninguna explicación posible al genocidio y hambre infantil en un país rico en alimentos. Sin embargo hay tres bien conocidos fundamentos que han tenido como consecuencia esta acción criminal:
  1. una distribución injusta de la riqueza, producto de una política económica que acentuó las diferencias sociales, premiando al sector mas rico y castigando a los mas pobres;
  2. la "clientelística" utilización política de cuantiosos recursos que el estado dispone para fines sociales (que no son pocos) y pagados por los impuestos de todos (hasta Brasil tiene un sistema que impide este manejo de la partidocracia);
  3. un desinterés social por los demás, la falta de espíritu comunitario, hoy hipócrita y hábilmente utilizado por ciertos grupos mediáticos, para lograr mas presupuesto, que obviamente no servirá para nada sino se corrige el problema "como un todo".

¿Qué podemos hacer para impedir la continuación de esta desesperanza??
De nuestro lado insistiremos en la necesidad de un PACTO O COMPROMISO DE GOBERNABILIDAD para ayudar a la sociedad en su conjunto a tener la posibilidad de controlar la situación, mas allá de quien sea el futuro presidente. Propiciamos el PACTO NACIONAL PARA LA RECONSTRUCCIÓN ARGENTINA (P.N.R.A.), que debería contener las exigencias mínimas que deberá cumplir cualquier nuevo gobierno o parlamento electo: valores a defender; reforma política; bases morales y tratamiento de la corrupción; combatir efectivamente el hambre; reforma judicial; presencia insustituible del estado; seguridad ciudadana; educación; salud, defensa de la identidad nacional; garantías de cumplimiento de las promesas electorales; y fundamentalmente un expreso compromiso de los dirigentes con el Bien Común y los Intereses Nacionales, con la posibilidad cierta de su remoción si así no lo hiciesen. Sin la PARTICIPACION CIUDADANA NO HABRA PROGRESO, TRABAJO,
DESARROLLO, CREACION DE RIQUEZA, JUSTICIA Y EQUIDAD SOCIAL, INSTITUCIONES
CREIBLES, SOCIEDAD DEMOCRÁTICA, EDUCACION, CULTURA, VALORES, Y TAL VEZ, NI
ARGENTINA, TAL COMO LA CONOCEMOS HASTA AHORA.

Los argentinos, acostumbrados a los cambios continuos de escenarios, saben que el manejo discrecional, casi dictatorial, de la dirigencia partidocrática, en orden a resolver sus propios problemas y no los de la comunidad, llevará a un nuevo cambio del actual cronograma electoral. Pese a ese "movimiento continuo" estamos convencidos que hay un elemento creible, entre tanto divague periodístico y diletancia política: Duhalde entregará el mando el 25 de mayo de 2003.
Los motivos están bien fundados: el actual veranito económico, basado en la estabilidad del dólar, y de los precios, con leve aumento de las reservas del BCRA y algo de reactivación sectorial, puede mantenerse en la medida que sigan entrando dólares por exportación, se importe muy poco y no se paguen las deudas, que se van acumulando, al igual que los compromisos contractuales, tanto de servicios públicos como de otra índole. El relativamente pacífico clima social, sostenido por los planes de entrega de dinero ($150.-), casi sin contraprestaciones laborales, puede sostenerse un tiempo, pero no demasiado mas. La interminable negociación con el FMI exige un límite temporal cierto para delimitar cuales temas se tratarán con este gobierno y cuales con el próximo. En esto no hay margen para mas "viveza criolla". Lavagna le ha dicho claramente a Duhalde que no le puede garantizar mas allá del mes de mayo, el actual esquema de "estabilidad".
Duhalde también está convencido que el próximo presidente será débil desde el inicio y por eso apuesta a volver en el 2007 o eventualmente en el 2004/ 2005, si los problemas institucionales se acelerasen. Por eso quiere terminar su gestión "en su mejor momento". Consciente de estos factores limitantes, Duhalde insiste en que el Congreso le acepte su "renuncia a término", una de las tantas barbaridades constitucionales. Por eso opositores como Lopez Murphy, insisten en que entregue el gobierno en Diciembre del 2003, sabiendo que el deterioro de mayo a octubre (2003) podría, eventualmente, beneficiarlo electoralmente.
Otro problema de Duhalde es no tener candidato propio en la interna del PJ, además de la necesidad personal de evitar que Menem gane la misma. Un problema adicional sería cohabitar la Rosada durante demasiado tiempo con un presidente electo, tal vez desfavorable a su simpatía. Por eso impulsa una fecha de elección, con rápida entrega del mando. Para resolver todas estas dificultades, Duhalde necesita tiempo y ajuste de fechas, lo cual puede lograrse con la "colaboración" judicial.
Si este es el escenario actual, pronosticamos que el cronograma electoral mas probable a aplicarse será el siguiente: Internas del PJ: 23 de febrero (o 2 de marzo); Elección presidencial: 27 de abril (o 4 de mayo); Ballotage: 11 de mayo (o 18 de mayo) y entrega del mando: 25 de mayo. Sin embargo esto también podría oscurecerse por un argumento fundamental: ¿qué sentido tendría hacer elecciones presidenciales en mayo y luego volver a llamar a elecciones legislativas en septiembre u octubre, es decir a los 4 o 5 meses??. Toda esta manipulación partidocrática, en aras de una supuesta formalidad constitucional, ya bastante vapuleada, quedaría demasiado desnuda frente a semejante despropósito, que alteraría aún mas el ánimo de la gente.
Lo mas lógico sería hacer las elecciones por todos los cargos y que todos asuman el 25 de mayo de 2003. Un "borrón y cuenta nueva" que la sociedad espera como única señal seria de que se quiere iniciar un nuevo ciclo.
Pero todavía Duhalde tiene que resolver cual será "su" fórmula: "De la Sota- Chiche Duhalde"; ó "Kirchner- Intendente Bonaerense", visto la imposibilidad de armar su mejor opción: "Kirchner- De la Sota". Ahora surge el "Puerta Presidente", como nueva opción, con aquel que no quiso comprometerse demasiado en los "calientes" días de diciembre de 2002. Duhalde tampoco puede dividir demasiado sus apuestas, pues tanto Menem o Rodrioguez Saá (totalmente confundido entre "ir por adentro" o "ir por afuera") pueden darle un gran "dolor de cabeza", que en el caso específico, sería muy grande.
Difícil predecir si el peronismo se dividirá en dos o en tres partes y el tamaño de cada parte. Pero es prácticamente imposible que sigan conviviendo tendencias políticas tan diversas bajo un mismo "franquiciado" de marketing político. El partido PJ, como expresión nacional o como doctrina en común, no existe mas. En el mejor de los casos se lo puede visualizar como una confederación de caudillos provinciales, lo que explica estas incertidumbres y este bajo nivel de gobernabilidad. El modo de haber construido el poder por parte de cada uno de ellos, de "arriba hacia abajo", característica de los últimas décadas en todo el espectro político, no va a permitir conciliaciones de intereses ni consensos políticos, mas aún cuando existe una indudable incompatibilidad e inquina personal entre sus principales
dirigentes.
Sin duda que la descripción realizada parecería ser poco alentadora, pero los imponderables pueden desencadenarse a favor de la gente, a favor de los independientes, que son mayoría. Pese a su aparente control de la situación y que llevan la iniciativa mediática, es fácilmente observable la extrema debilidad conceptual y política de las cúpulas partidocráticas locales.
Por eso es buen momento para comenzar a debatir en la sociedad un PACTO O COMPROMISO DE GOBERNABILIDAD, no sólo para "ayudar" al próximo Gobierno, sino para ayudar a la sociedad en su conjunto a mejorar la situación, mas allá de quien sea el futuro presidente.
Propiciamos el PACTO NACIONAL PARA LA RECONSTRUCCIÓN ARGENTINA (P.N.R.A.), que debería contener las exigencias mínimas que deberá cumplir cualquier nuevo gobierno o parlamento electo: valores a defender; reforma política; bases morales y tratamiento de la corrupción; combatir el hambre; reforma judicial; presencia insustituible del estado; seguridad ciudadana; educación; salud, defensa de la identidad nacional; garantías de cumplimiento de las promesas electorales; y fundamentalmente un expreso compromiso de los dirigentes con el Bien Común y los Intereses Nacionales, con la posibilidad cierta de su remoción si así no lo hiciesen, etc.. Creo que este es un buen motivo de MOVILIZACION CIUDADANA, cuya participación será la única garantía de un mejor funcionamiento democrático.
Vista la imposibilidad temporal de rápidas construcciones de nuevos liderazgos y de nuevas organizaciones políticas, construidas de "abajo hacia arriba" (mas democracia real), y la imposición de los mismos candidatos de siempre, por parte de los Partidos Políticos tradicionales, al Pueblo independiente le queda una gran herramienta: imponerles la agenda temática y el marco de cumplimiento de las promesas. Deberíamos impulsar la formulación del mejor P.N.R.A., mediante la adhesión con sus firmas de la ciudadanía, para así comprometer a todos los candidatos con su aceptación, haciéndole un boicot electoral a aquellos que no lo acepten. Esta es una nueva oportunidad para cambiar la ética del conjunto, con fundamento en la realidad y la responsabilidad ciudadana, requisito para poder cambiar las formas de ejercer la política y con ello, perfeccionar los mecanismos económicos. En ese orden y no en la versión "facilista" o demagógica, que promueve un orden inverso.
Dos hechos políticos internacionales importantes han ocurrido en los últimos tiempos:

  1. el triunfo de Bush en elecciones intermedias (legislativas), con lo cual logra tener mayoría en ambas Cámaras, que lo llevarán a aumentar su actuación en los temas exteriores: terrorismo internacional (en curso en las Naciones Unidas); incremento del debate o del conflicto con Europa; temas energéticos; y tal vez, ALCA y Latinoamérica;
  2. el triunfo de Lula, cuyo primer discurso post-electoral revela prudencia ("la alternancia en el poder, sin la cual la democracia pierde su esencia", "plena conciencia que la tarea supera los límites de un partido"); reconocimiento del papel del electorado independiente ("millones de personas sin filiación partidaria que se involucraron en esta causa"); nacionalismo ("amor por Brasil", "rescatando y ampliando el Mercosur como instrumento de integración nacional e implementando una negociación soberana frente a la propuesta del ALCA", "nuestro gobierno será guardián del Amazonas y su biodiversidad"); nada de populismo ("los problemas no pueden ser resueltos por un pase de magia", "austeridad en el uso del dinero y combate implacable a la corrupción", "no descuidar el control de la inflación", "postura de responsabilidad fiscal"); algo de desarrollismo ("el trabajo es el camino de nuestro desarrollo", "construir un amplio mercado de consumo masivo, que dé seguridad a las inversiones de las empresas, atraiga inversiones productivas internacionales y represente un nuevo modelo de desarrollo"); y un puente de entendimiento parcial con Washington, por el combate al narco y al crimen organizado ("acuerdos que permitan un combate implacable al narcotráfico que seduce a una parte de nuestra juventud y alimenta al crimen organizado"). Esto revela que su alianza se proyecta fuertemente con: 
  3. los militares, en la defensa territorial brasileña, particularmente el Amazonas y por la lucha contra el narco y el crimen organizado; y la burguesía industrial paulista, que es la que va a continuar la conducción de la negociación Mercosur - ALCA.

PANORAMA ACTUAL Nº 91 - 2/11/2002

Los argentinos reciben, con una mezcla de perplejidad, hartazgo, aburrimiento, indiferencia, bronca y angustia, los hechos aberrantes que, sin solución de continuidad, desencadenan la burocracia política, la inseguridad física, la farándula televisiva y otros especímenes de la fauna nacional. El mecanismo es siempre el mismo: a la mañana, la gente recibe con cierta credulidad "la noticia", que la pantalla de TV o la radio le van presentando; al finalizar el día, luego que los medios compiten (supuestamente) por "informar" con mas detalles o interpretando los hechos a su modo o interés particular, el "hecho" ya se ha transformado en un "escándalo", sobre el cual giran todos los comentarios. En realidad se convierten en un proceso de desinformación o en un operativo de prensa, donde algún grupo de poder siempre saca alguna ventaja sobre otro; se crea cada vez mas confusión y por ende, se desprestigian las instituciones.
Todo esto se hace sobre las espaldas y la angustia de la gente, que ya no sabe mas que creer. Cada "escándalo" hace olvidar al anterior y la sucesión de los mismos constituye "el mecanismo" para que nadie logre diferenciar lo importante de lo insignificante, lo estratégico de lo táctico, lo urgente de lo que puede esperar. En otras palabras, el "show bi$nes" montado sobre cada "escándalo", es la válvula maestra para impedir que la situación cambie en el rumbo que debería hacerlo. Existe de hecho, sin formalidad por supuesto, una asociación ilícita entre la burocracia política, el crimen organizado (que goza de las mas amplias libertades para operar impunemente) y los medios de comunicación (que desinforman). Son los socios necesarios de la "máquina de impedir" los cambios que la nación y el pueblo argentino necesitan en forma urgente.
Las preguntas que surgen naturalmente son entonces: ¿la sociedad percibe todo esto y no sabe que hacer?; ¿tenemos una sociedad cholula e idiota, a la que se la entretiene con los "escándalo-shows", mecanismo sobre el cual se monta la burocracia política para no cambiar nada?; ¿es tal vez el
argentino un pueblo ignorante, corrupto, mentiroso, irresponsable, manipulador y el sistema reflejan esa realidad?; ¿el problema se reduce a que la dirigencia política, y en parte empresaria y sindical, han logrado "legalmente" apoderarse de los resortes de poder formal necesarios para usufructuar sus propios privilegios en contra del Bien Común?; ¿tendremos que resignarnos a esperar un lento cambio ético-cultural, desde las bases mismas de la sociedad, para modificar la actual decadencia?; ¿por cuánto tiempo seguirá el irrefrenable círculo vicioso que alimenta el actual desastre de engaños, "facilismos", avaricias desenfrenadas, corrupción de "arriba" y de "abajo", en las instituciones y en los medios de comunicación?; y podríamos seguir...
Pongamos un poco de claridad a tanto desconcierto: los argentinos somos bastantes parecidos a cualquier otro pueblo del planeta, claro está con nuestra historia y con nuestros propios problemas, que ya son muchos, porque los fuimos acumulando, debido a nuestra particular "viveza criolla", que nada resuelve y todo posterga. También es necesario recordar que todo proceso evolutivo de las transformaciones económicas, sociales o políticas de los pueblos, depende en gran medida de la minoría que conduce el proceso de cambio. Cuando la misma es una meritocracia, basada en valores y en ideas, se evoluciona favorablemente, porque se entiende que la Política tiene como fin la Etica del Bien Común. Cuando la minoría es una cleptocracia o una kakistocracia, donde se entiende que el fin de la Política es sólo el Poder, sin atención al Deber, se llega fácilmente a la decadencia.
A partir de Maquiavelo, se ha instalado una "nueva teoría política", donde "el fin (de las perversas dirigencias) justifica los medios (sus malas acciones)". El cinismo amoral de la serpiente maquiavélica nos plantea que se podría tener una buena política con una mala ética (en argentino básico, sería el "roba pero hace"). Con el agravante que le tranquilizaría la conciencia al político inmoral. El cinismo consiste, no tanto en negar la existencia de los valores morales, sino en negar que los mismos puedan aplicarse al campo de la política. Por eso, en dicha concepción, sería natural que el fin de la Política se desarraigue del Bien Común y se acerque a la conquista y la conservación del Poder, como un fin en si mismo.

Frente a esta anomalía extrema, hoy claramente vigente en Argentina, muchas veces se levanta una actitud igualmente perniciosa: la hipocresía de la paloma puritana, que nos plantea que se podría tener una buena ética con una mala política. Prefiere concentrar todas las acciones en un Deber sin atención al Poder. Su planteo es ser "buenos" ciudadanos que no se "ensucian" con la Política o el Poder. Al idealizar los fines, convierten los medios en fines y terminan en una moral abstracta de las buenas intenciones, es decir, un también cínico hipermoralismo: la moral del "fin", sin la moral de los "medios" para lograrlo. Su propuesta no constituye una Virtud, en el verdadero sentido del término, sino en un medio para esquivar la Virtud. Después de todo el pecado no se contrae desde afuera, sino siempre, desde adentro mismo del hombre.

Digamos entonces que las soluciones vendrán cuando entendamos que no podremos tener una buena política con una mala ética y no podremos tener una buena ética con una mala política. Santo Tomás de Aquino decía que "la corrupción de la justicia tiene dos causas: la falsa prudencia del sabio (o de las palomas) y la violencia del poderoso (o de las serpientes). Por eso es también verdad que "la cobardía de los buenos fomenta cada vez mas la audacia de los malos" y que "el pueblo que valora sus privilegios materiales (económicos o de Poder) por encima de sus principios éticos, pronto pierde unos y otros".
La encrucijada en que se encuentra la Argentina hoy, que no es tan diferente a la de otros países, es poner en obra una ética-política realista y responsable, que sortee el amoralismo maquiavélico y el hipermoralismo platónico. Ni huir de la historia ni seguir haciendo el mal; ni negar el Poder, ni el Deber. Hay que afrontar, enfrentar, o asumir la realidad, o como se llame, y que cada uno lleve a cabo, todo aquello que nadie puede hacer en su propio lugar. Sin la participación o el compromiso, al menos de un conjunto importante de ciudadanos, los problemas no tendrán solución. Y no se podrá decir mas: "la culpa la tiene ... el otro".
Todo esto suena bonito, pero la realidad es que como la dirigencia actual y su sistema de poder se benefician con el statu quo, el grueso de la población permanece entre resignada o NS/NC. Sin embargo la realidad es dinámica y hay muchos factores que pueden influir a favor del cambio. En primer lugar es poco probable que la cúpula dirigencial peronista, dominado por intereses claramente maquiavélicos, pueda reagruparse bajo una sola conducción, ya que actualmente, no tiene una doctrina o un proyecto unificado. El resto de la partidocracia sigue indefinida, aunque tal vez surja en algún sector, una clara visión de que deberán abrirse hacia una propuesta independiente, único modo de capar las voluntades mayoritarias del pueblo argentino.
El pueblo quiere hoy que la política no sea tan "formalmente correcta" (o democrática sólo en apariencia), porque sabe bien que la realidad cotidiana es absolutamente incorrecta para los intereses de la gente; para ello debe dejar de ser un club privado, cada vez mas oligopolizada por caudillismos perennes. Hay que ponerle un freno al desenfreno amoral de los medios de comunicación; hay que terminar con los capitalismos oligopólicos y prebendarios de ganancias aseguradas; hay que combatir las mafias del crimen organizado, enquistadas en todas las instituciones del estado; hay que lograr una nueva educación, que deje de una vez por todas la concepción antidemocrática de igualar para abajo y se ponga en la tarea, frente a la privatización de las almas por el ultramaterialismo de la dictadura del mercado, de lograr que nuestro futuro (la de todos los niños) tenga la única base compartible y poderosa para defender nuestros intereses: el conocimiento, la cultura y los valores.

Nada es fácil, mas aun en la debilidad extrema. Pero la solución tiene que venir de la mano de la crisis, que iluminará las conciencias ciudadanas, que afrontarán como mínimo, una resistencia civil. También aparecerán nuevas figuras, y con ellas nuevos liderazgos, que surgirán por su lucha por los valores y por las ideas, no sólo por la representación de intereses materiales. Hay que persistir en descubrirlos, porque no debemos olvidar, que el sistema tiende a ocultarlos.
La participación creciente de un conjunto importante de nuevos líderes sociales y políticos, es el indicador que nos estamos aproximando a la Hora de la Verdad, aunque no parezca cercana. La crisis del sistema actual se manifiesta en su imposibilidad de mimetizarse para perdurar, manifestado en el dicho: "que algo cambie para que nada cambie". La presencia de "los mismos de siempre" es la prueba mas irrefutable que el actual sistema de poder no da para mas. Otra buena noticia es la denuncia, por parte de tres academias nacionales (Educación, Letras y Periodismo), hacia la "TV basura", criticando los contenidos "destructivos" de la pantalla. No es un algo común o frecuente. Por todo esto, debemos prepararnos para participar del cambio de escenario, porque el cambio está a la "vuelta de la esquina", en una temporalidad indefinida, pero visible para quienes tengan la paciencia que querer verla.

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