Investigación: – Héctor L. Giuliano –

LA CRISIS DE LA DEUDA Y LAS NEGOCIACIONES CON EL FMI.

Informe económico de la asociación civil sin fines de lucro CREAR, Consejo Regional Estratégico Argentino


Este trabajo tiene por finalidad analizar – muy sintéticamente - el estado de las negociaciones en curso entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a posteriori de la declaración de suspensión de pagos de la Deuda Pública de fines de Diciembre del 2001.

En esa fecha, el entonces presidente A. Rodríguez Saá adoptó dos decisiones importantes: por un lado, blanqueó una situación de hecho, ya existente a ese momento – la del default o incumplimiento de pago de los servicios de la Deuda – y, paralelamente, anunció la emisión de una tercera moneda, de curso paralelo al peso, para atender las obligaciones financieras que habían sido conculcadas por el corralito bancario decretado por el Gobierno De la Rúa y el Ministro Cavallo.

Más allá de las desprolijidades del caso, y dentro del contexto de crisis que se vive en nuestro país desde el año pasado, la alternativa de una solución a través del "tándem suspensión de pagos - emisión de moneda paralela" apuntaba en la dirección correcta.

En efecto, esa línea de ataque al problema de fondo de la Crisis de la Deuda era entonces - y sigue siendo hoy - una respuesta válida frente a la cuestión insoluble de un endeudamiento que excede completamente la capacidad de repago de la Argentina y una salida más responsable que la de quienes siguen proponiendo el absurdo de salir de la más grave Crisis de Deuda de nuestra Historia precisamente con más endeudamiento.

Está dentro de la hipótesis más probable que el verdadero motivo del derrocamiento de Rodríguez Saá fue justamente su plan de emitir esa tercera moneda como respuesta efectiva al problema de la Deuda porque, en definitiva, el dinero que no se emita bajo impresión controlada del Estado se va a terminar pidiendo prestado en moneda extranjera y pagando altas tasas de interés.

En este sentido, la caída del gobierno Rodríguez Saá, con su proyecto del "argentino", la posterior salida del régimen de Convertibilidad a través de la devaluación del peso y el pedido de asistencia financiera adicional a los Organismos Multilaterales de Crédito – empezando por el FMI – no hacen sino continuar la constante histórica seguida en las últimas tres décadas de mantener la Política de Endeudamiento Externo como verdadera Política de Estado.

Con el agravante que, en la actualidad, el condicionamiento que sufre el país en materia de Deuda Pública está siendo sistemáticamente convalidado por el Congreso de la Nación y por la gran mayoría de los Gobernadores Provinciales, lo que genera una pesada herencia para cualquier futuro Gobierno electo.

Y es notable que los precandidatos políticos no formulen reservas expresas sobre este comportamiento gubernamental.

La devaluación del peso a comienzos del corriente año – con la consiguiente distorsión producida por la licuación de pasivos y la desvalorización de los ahorros - y el establecimiento del "corralón bancario" para sostener la re-liquidez del sistema financiero durante todo este período (exactamente un año que los Bancos retuvieron el dinero de los ahorristas) se hizo en el marco de largas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional cuya demora ha sido invocada como argumento de la falta de soluciones al problema financiero interno argentino.

Las negociaciones en curso con el FMI son poco claras y tienen carácter secreto: no se sabe exactamente qué quiere el Fondo Monetario y por qué lo quiere, el Ministerio de Economía ha negado poner a disposición de los legisladores y de la Opinión Pública los documentos cuyos borradores se están intercambiando, y se desconoce cuáles son los motivos concretos de disidencia entre los funcionarios del Gobierno y los representantes de dicho Organismo y de la Tesorería Norteamericana.

Estos hechos son relevantes, así como la inminente contratación de una Asesoría Financiera – el 2 de Diciembre – resuelta por el Poder Ejecutivo según Decreto 2255/02; pero permanecen al margen de todo debate público sobre la Crisis de la Deuda que vivimos.

La Deuda – lo hemos dicho muchas veces – es un condicionante total y absoluto de las Finanzas Públicas y de la Política Económica del Estado, hasta el punto que hoy la Argentina enfrenta el dilema que reorganiza su sistema económico para seguir pagando indefinidamente servicios de la Deuda Pública o lo reorganiza para su propio Crecimiento Económico.

La Deuda es así nuestra verdadera Hipótesis de Conflicto: un conflicto entre Deuda y Crecimiento; porque se nos dice que hay que cumplir con los más duros planes de ajuste fiscal para poder pagar los servicios de esa Deuda como requisito para Crecer cuando la realidad es precisamente inversa, ya que la Deuda es el principal obstáculo del Crecimiento.

Cuando se exige a la Argentina un "programa económico sostenible" se omite decir que para el FMI y la Tesorería de los Estados Unidos esa sustentabilidad consiste en garantizar el pago de los servicios de la Deuda Externa, que es lo único que le interesa a nuestros acreedores.

Y las decisiones políticas de Gobierno que se están adoptando se encuentran en línea con esta exigencia de base, en la medida que sus pronunciamientos de fondo residen en la reafirmación de la vocación argentina de integrarse al mundo, el respeto de los acuerdos internacionales suscriptos por el país en materia de Deuda, el logro de un nuevo convenio con el Fondo Monetario Internacional (en su función de auditor de los intereses de los acreedores del país), la institucionalización de las Provincias y Municipios dentro del sistema consolidado de Deuda Pública y la aprobación del Proyecto de Ley de Presupuesto para el año 2003.

Y este último punto, como sucede siempre ante los compromisos formales, contiene probablemente los ejes más concretos de accionar de gobierno para el próximo ejercicio.

El Proyecto de Presupuesto 2003, en efecto, en materia de financiamiento y servicio de la Deuda Pública, sostiene expresamente que "el objetivo central de la política financiera del Estado Nacional para el próximo año consiste en restablecer el crédito público" y que para ello se buscará mejorar la percepción de los inversores a los efectos de lograr "el retorno de la Argentina al mercado internacional de capitales" lo que – en buen romance – significa volver a endeudarnos, bajo el ya citado y muy discutible criterio de salir de la Crisis de la Deuda con más endeudamiento.

regresar

informe relacionado: 

DEUDA EXTERNA Y PRESUPUESTO 2003.
DEUDA EXTERNA Y POLÍTICA ECONÓMICA.