LA TERCER MONEDA

Escribe Sergio Cerón


En "La Economía del Desastre", el economista Mauricio Prelooker, propone la emisión de una tercer moneda, además del dólar y el peso, para reasumir la soberanía financiera y política argentina. Se trata de un método de recapitalización utilizado por varios países avanzados ante situaciones de emergencia. Menciona al "chervonietz" ruso (1922-1926), el "rentenmark" alemán (1923), el cheque postal francés y alemán, en los años 50.

Esta emisión de moneda secundaria inconvertible es el equivalente de las emisiones habituales de dólares, marcos alemanes, yenes, francos franceses y suizos, etc., -dice el autor- que realizan habitualmente todos los países autónomos para adecuar sus respectivas masas monetarias al volumen previsto de las transacciones de la economía real. En otras palabras, el autopréstamo que se propone en este libro para recuperar la economía argentina es el mismo autopréstamos que se hace cualquier otro país cuando emite moneda, dentro de ciertos límites.

Para llenar el bache de la falta de circulante que en la Argentina supera los 100.000 millones de pesos, suma que corresponde a capitales fugados del país, la solución no consiste en emitir moneda convertible como el peso, pues quienes lo tienen en su poder huirían de inmediato hacia el dólar y otras divisas duras.

Prelooker sugiere en su obra denominarla provisoriamente "gaucho" y para establecer el monto de la emisión utiliza la siguiente ecuación:

Cantidad de pesos + gauchos = 3 veces (como mínimo) el actual circulante.

  • El gaucho será un billete de banco que a diferencia de los llamados "bonos" nacionales, provinciales o municipales que pueden ser rechazados por cualquier particular, será de curso legal y aceptación obligatoria en todo el país, en todas las transacciones en que se compre y venda bienes y servicios, salvo las que se prohiban expresamente.
  • No se podrá comprar con el gaucho los pesos argentinos, divisas extranjeras, metales preciosos y otros refugios de valor, como joyas, diamantes, marfiles chinos, otras de arte, bienes raíces, títulos-valores negociables, facturas de crédito, letras y cualquier instrumento comercial o financiero que pueda ser descontado. Se prohibe la colocación a interés y el descuento de estos billetes en todo el sistema financiero, así como su empleo para establecer cauciones a término y constituir avales bancarios y comerciales Por ende, no se podrá utilizarlos para financiar importaciones y exportaciones. Su campo específico de operaciones es el mercado interno de consumo y es allí donde circulará, "quemando las manos" de quienes los tengan, pues no podrán ganar intereses sobre ellos.
  • Su emisión estará a cargo de un ente emisor autónomo, a la manera del Rentenbank, también llamado "Diskontobank", un organismo paralelo al banco oficial alemán, el Reichbank, que utilizó sin vacilar Hallmar Schacht para emitir el "rentenmark". Fue una moneda ultrarrevolucionaria adoptada por un dirigente bancario ultraconservador. Una moneda secundaria similar, la moneda "cheque postal", fue utilizada durante varios años en la década del 50 por Ludwig Erhard en Alemania y por Jacques Rueff, ministro de Finanzas de De Gaulle, en Francia.
  • El "gaucho" queda definido por Prelooker como un billete de banco y una cédula hipotecaria con curso legal. En el derecho comercial de Estados Unidos sería una "collaterarized-mortgage-obligation (CMO), dotada de "legal tender" y respaldada, al igual que en Alemania de 1923, con un aval inmobiliario, constituido por un impuesto sobre la renta potencial de la tierra, a aplicar cuando la reactivación económica del país permita que el campo salga de su postración.
  • Recibirán sus remuneraciones en "gauchos" el 100% de los subsidios acordados arbitrariamente a las empresas concesionarias de servicios públicos ferrocarriles, etc.. Del mismo modo se cancelarán con esa moneda todas las deudas vencidas del Estado nacional, de las provincias y de los municipios con contratistas, proveedores y empresas que aún pertenecen al domino público, en 10 cuotas mensuales iguales sin intereses, así como los abultados juicios perdidos por el Estado, tanto contra empresas privadas como contra jubilados y particulares. De esta manera, el Estado se pondrá al día con sus deudas y se eliminará una de las fuentes de corrupción del sector público.
  • Los "gauchos" podrán ser utilizados para el pago de impuestos, tasas y aranceles nacionales, provinciales y municipales. Al recibirlos, el Estado los irá destruyendo físicamente y los reemplazará por la emisión simultánea y por igual monto de pesos, que se utilizará para cancelar sus propios gastos.
  • Al poner fin a la actual desmonetización, inyectando el circulante que falta, se ampliará considerablemente el mercado de consumo y se elevará la demanda interna global de los bienes-salario. Al mismo tiempo habrá un fuerte aumento a cortísimo plazo de la oferta global por la reapertura de millares de empresas y negocios cerrados, y se reactivarán plantas productivas con alta capacidad ociosa. Esta inyección de fondos frescos es un shock de liquidez que no le costará al país ni un centavo de intereses. Será un ahorro gigantesco con respecto a los intereses que el Estado y el país se ven obligados a pagar actualmente al exterior.
    Es el primer paso para lograr el pleno empleo, la prosperidad y el bienestar que los argentinos exigen y merecen.

Enero 2003

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