CATAMARCA :EL SECULAR JUEGO DE PROSCRIBIR AL PERONISMO, EN LA REGION MENOS TRANSPARENTE

Escriben

Víctor Eduardo Lapegna y Luis Fernando Calviño

Juan Domingo Perón, en marzo 1973, no pudo ser el candidato presidencial del Justicialismo en las elecciones que se realizaron ese año porque se lo impidió la llamada "cláusula de residencia", incorporada a la Constitución Nacional por el brutal mecanismo de un decreto del gobierno militar que presidía el teniente general Alejandro Agustín Lanusse. A esa disposición proscriptiva, que fijaba un plazo mínimo de residencia en el país como requisito para ser candidato presidencial, también se la denominó con el apellido del dirigente radical Arturo Mor Roig, que era el ministro del Interior de aquella dictadura, quien la habría elaborado según sugerencias de dos de sus correligionarios que lo asesoraban, el sedicente constitucionalista Jorge Vanossi y el futuro presidente, Fernando de la Rúa.

Con esa cláusula, radicales y militares hacían un intento desesperado para impedir que se expresara la voluntad mayoritaria del pueblo argentino que quería que Perón volviera a ser presidente.

Treinta años después, José Luis Barrionuevo no pudo ser el candidato a gobernador de Catamarca por el Justicialismo en las elecciones que iban a realizarse el domingo 1 de marzo, porque se lo impidió la aplicación torcida de una "cláusula de residencia" similar a la que Mor Roig, Vanossi y De la Rúa elaboraron para Lanusse, que está incorporada a la Constitución Provincial. El Frente Cívico y Social, que es la denominación con la que vienen gobernando Catamarca los radicales de pasado promilitarista a los que apoyan la UCR nacional, Elisa Carrió y Ricardo López Murphy; apeló a Justicia Electoral de la Provincia que les es adicta y servicial para proscribir a Barrionuevo y a todo el Justicialismo catamarqueño con la interpretación rebuscada de aquella cláusula constitucional acerca de la residencia del candidato a gobiernador, debido a que tenían la certeza de que iban a perder las elecciones.

Entre estos dos episodios, en 1999, una interpretación formalista e interesada de una cláusula transitoria de la Constitución que había sido reformada en 1994, impidió que Carlos Menem pudiera ser precandidato a un tercer mandato presidencial por el Justicialismo en elecciones internas, la nominación a dedo ungió como candidato a Eduardo Duhalde quien fue vencido por De la Rúa.

Los radicales, que después de 1955 adoptaron el triste papel de impulsores y avalistas de las proscripciones electorales que se impusieron al Justicialismo, fueron protagonistas centrales de estos tres episodios proscriptivos, similares en cuanto tendieron a impedir la libre expresión de la voluntad política mayoritaria del pueblo, merecieron de Perón y Menem una respuesta muy distinta a la de Barrionuevo.

En 1973, no sin denunciar la naturaleza proscriptiva, ilegal e ilegítima de la denominada "cláusula Mor Roig", Perón se avino a sostener la fórmula presidencial que integraron Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima y llamó al pueblo a votarla en las elecciones presidenciales del 11 de marzo de 1973, con lo que el FREJULI ganó en la primera vuelta y el General fue fiel a aquel principio suyo que dice "dentro de la ley todo, fuera de la ley nada".

En 1999, Menem no quiso avalarnos a quienes proponíamos que fuera precandidato presidencial y enfrentara a Eduardo Duhalde en elecciones internas del Partido Justicialista, quiso ser libre siendo esclavo de la ley y como Perón con Cámpora y Solano Lima, apoyó a la fórmula del Justicialismo que compusieron Duhalde y Ramón Ortega, aunque no pudo evitar que llevaran al peronismo, a la segunda derrota de su historia en una elección presidencial.

Perón y Menem, frente a la proscripción de la que eran víctimas, decidieron acatar la ley y el orden, entre el tiempo y la sangre eligieron el tiempo y obraron con la certeza de saber que si tenían razón iban a volver y si no la tenían era mejor que no volvieran.

En marzo de 1973, tras aceptar que Cámpora ocupara la candidatura que le habría correspondido él en esas elecciones, Perón volvió a ser presidente de los argentinos por tercera vez, cuando en los comicios de setiembre de ese mismo año fue elegido con más del 61 por ciento de los votos.

En 1999, Menem aceptó que en las elecciones de ese año Duhalde ocupara la candidatura que le habría correspondido ocupar a él si hubieran habido comicios internos en el Justicialismo y el 25 de mayo volverá a ser presidente de los argentinos por tercera vez, después de ganar las elecciones del 27 de abril en primera vuelta, con más votos que los que obtuvo en 1995, cuando fue reelecto por una proporción mayor que la que había obtenido en 1989.

En contraste con esas actitudes de Perón y de Menem, frente a la proscripción que se le imponían a él y al Justicialismo en Catamarca, Barrionuevo apeló a alterar el orden y soslayar la ley, apeló a la fuerza ("el derecho de las bestias" la llamó Perón) y a la violencia ("el recurso de los cobardes", la llamó Menem) y es posible que no le vaya todo lo bien que el Justicialismo catamarqueño merecería.

Barrionuevo, como antes Perón y Menem, fue proscripto por ser JusticiAlista, pero su reacción a la proscripción fue la propia de su nueva identidad duhaldista.

Buenos Aires, 7 de marzo de 2003.-

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