El terrorismo

Por Marcos Aguinis


La izquierda traiciona sus propios principios cuando, por no alinearse con los Estados Unidos, observa la guerra al terrorismo como un conflicto ajeno y llega a justificar en parte los ataques fundamentalistas a los mejores valores de Occidente. Los tambores de guerra son espantosos para quienes privilegiamos la paz. Anuncian la diabolica fiesta de la devastacion, donde el hombre se precipita hacia sus mas salvajes bajezas.
A la guerra no podemos sino condenarla.

Pero la guerra existe desde que hay memoria. Segun la Biblia, ya comenzo entre los dos primeros hermanos que habitaron el planeta. Y, aunque el relato de Cain y Abel posea elementos simbolicos, contiene una verdad que nos quita el aliento. Hubo guerra entre hordas, luego entre tribus y despues entre grupos mas vastos y organizados, hasta llegar a ciudades, paises e imperios. Sus causas han sido disecadas por variadas teorias. Al principio se creia en las razones aparentes, que luego fueron reconocidas como excusas: el rapto de una mujer, la ofensa a un dios, la ambicion de un tirano, el afan de gloria, mandatos divinos. Pero cuando la historia empezo a ser estudiada con rigor cientifico se torno evidente que detras de las razones idilicas habia causas economicas, politicas, culturales y sociales de enorme potencia. Estas causas siguen vigentes hasta nuestros dias. Pero se les ha agregado otra, que considero el carozo de los ultimos conflictos. A ella me voy a referir. Ambiciones de la modernidad . No hace mucho, en el siglo XVIII, desperto el pensamiento cientifico tal como lo conocemos ahora. Se expandio la tendencia a dudar, experimentar, contrastar y corroborar. Era un aire fresco que hacia crujir de manera progresiva e impetuosa las certezas de siglos. El conocimiento se dilato de manera asombrosa. El pensamiento critico socavaba a los mitos y hubo terror por parte de quienes temian que se fracturase el mundo. La libertad en multiples aspectos era elegida por un creciente numero de personas, hasta que se desplego en toda su iridiscencia la Ilustracion y sus efectos.

Hacia finales del siglo XVIII se produjeron la independencia de los Estados Unidos y la Revolucion Francesa, que fortificaron el rumbo de la nueva tendencia. Las luchas podian tener los factores economicos, politicos o sociales de siempre, pero incorporaban un nuevo y no siempre bien expresado componente, que algunos ahora llaman Modernidad. Usemos esa palabra.

La Modernidad completo su repertorio en forma progresiva. El tripode Libertad-Igualdad-Fraternidad de los comienzos cargaba utopia y posibilidades, pero era necesario que se perfeccionaran y completasen. Al cabo de dos siglos llego a ser un conjunto de macizos logros, una victoria de las tendencias positivas del genero humano por sobre las negativas. Fue un avance contra las tinieblas y la inequidad. La lista incluye: derechos individuales, democracia representativa, justicia independiente, libertad de expresion, tolerancia religiosa, alternancia del poder, derechos humanos, pensamiento critico, emancipacion femenina, estimulo a la investigacion cientifica, creatividad incesante, igualdad ante la ley.

No todos sus componentes consiguieron imponerse al mismo tiempo, sino que algunos tardaron mas que otros. Pero se puede reconocer que en los paises mal llamados occidentales (porque debe incluirse Oceania y parte de Asia), ya rige la mayor parte de ellos. Son los paises que han logrado el mas alto nivel de prosperidad. En otras palabras, modernidad, dignidad y riqueza van juntas.

Pero pese a sus beneficios, la modernidad fue y es resistida. Al principio la combatieron las monarquias absolutas y por eso no es desatinado reconocer que la independencia de los paises latinoamericanos fue tambien una lucha entre la ilustracion y el oscurantismo. Se opusieron al progreso intelectual todas las religiones, que consideraban enemiga mortal a la libertad de pensamiento. De ahi el chiste de Heinrich Heine tomado rencorosamente por Karl Marx: "La religion es el opio de los pueblos". El conservadurismo o sus drasticas restauraciones anhelaban mantener el mundo del pasado, en el que la humanidad funcionaba como un explotado reba#o conducido por la elite. Pero en favor de la modernidad se abrieron paso corrientes impetuosas, muchas veces en forma anarquica o delirante. Broto la llamada Izquierda, que irradiaba insolencia, voluntarismo, solidaridad, enso#acion. Surgieron esforzadas corrientes socialistas que bregaban por el triunfo de la modernidad, algunas mediante conquistas progresivas, otras mediante la revolucion. Hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX sus avances se tornaron impresionantes, hasta que sobrevino el triunfo de la Revolucion Bolchevique, saludada en su momento como un salto hacia el porvenir. Contra ella se alzaron los reaccionarios del mundo. Pero en el primer cuarto del siglo XX acontecio un giro copernicano. Por una parte desaparecieron o se debilitaron los clasicos enemigos de la modernidad: las monarquias absolutas, la opresion religiosa y el conservadurismo irracional. Por otra parte, la revolucion inaugurada por Lenin sepulto los principios que le dieron razon de ser.

En efecto, por debajo de las consignas y el fanatismo ideologico, gran parte de la izquierda retrocedio hacia la antimodernidad. No surgio un hombre nuevo, sino un hombre sometido a otros patrones; no surgio una sociedad superior, sino un Estado totalitario. Dirigentes y dirigidos optaron por el confort de la pertenencia a una direccion absolutista, sanguinaria y mentirosa, que impugnar su traicion a los maravillosos ideales. Resucito la elite autocratica con diferentes protagonistas, que cerceno las conquistas que venian acumulandose desde la Revolucion Francesa. Esa elite o nomenclatura conculco los derechos individuales, prohibio la libertad de prensa, violo los derechos humanos (mediante torturas, juicios ficticios, deportaciones y ejecucion sumaria), castro el pensamiento critico, controlo la investigacion cientifica, alambro la creatividad artistica, persiguio a la oposicion politica, hizo desparecer la democracia, manipulo la opinion publica dentro y fuera de sus fronteras, ahogo la justicia independiente, impuso el terror.

Con pena debemos reconocer que gran parte de la izquierda -que es sensible, idealista y ama con pasion la libertad y el cuestionamiento-, prefirio dar la espalda a la modernidad. Acepto como emblemas magnificos y hasta omniscientes a tiranos paranoicos como Stalin, Mao y Pol Pot, que fueron encumbrados a nivel de la divinidad, como en tiempos de la monarquia absoluta. Fue y es patetico, porque aun muchos que se creen personas de izquierda, no terminan de reconocer su tendencia a la antimodernidad, su traicion a los principios. No repudian en forma categorica el burdo "liderazgo hereditario" que existe en Corea del Norte, ni se atreven a combatir con todas las letras el regimen opresivo de Fidel Castro, donde se violan los derechos humanos por los cuales tantos camaradas perdieron la vida en otras latitudes. Ni siquiera se sonrojan por tama#a contradiccion. Hace poco, Carlos Fuentes volvio a calificar esta posicion como "fascismo de izquierda". Con la excusa de enfrentar al imperialismo o la globalizacion, simpatizan con dictaduras y hasta toleran genocidios. El mayor grotesco.

Los totalitarismos del siglo XX tienen ahora un epigono: el fundamentalismo. En lo esencial, tanto el comunismo como el nazismo comparten con esta nueva version de la intolerancia enormes coincidencias. Los tres repudian la modernidad, a la que descalifican con variados argumentos. Los tres desconocen abiertamente la democracia, violan los derechos individuales, prohiben la libertad de prensa, someten la ciencia a sus delirios ideologicos, manejan la creatividad con criterios mediocres y tendenciosos, castran el pensamiento critico, desacralizan la vida. Una elite acumula todo el poder y ansia imponerse en todo el mundo a cualquier costo. Un rosario de iniquidades.

Es solo una azarosa coincidencia que gente de extrema derecha y extrema izquierda miren ahora con ojos tiernos al terrorismo fundamentalista? Es simple coincidencia que ante sus crimenes y amenazas busquen excusas para justificarlo? . Cuando fueron destruidas las Torres Gemelas, muchos destacados intelectuales repudiaron los asesinatos de miles de inocentes, pero con mezquindad. Necesitaban dejar en claro que no apoyaban por eso a los Estados Unidos. No tuvieron siquiera el coraje de reconocer que los ataques fundamentalistas buscan destruir lo mejor de los Estados Unidos, lo que esta ligado a la modernidad, no lo peor (su apoyo a dictaduras, la violacion de derechos humanos, intervenciones belicas para defender intereses economicos injustos). El terrorismo fundamentalista no negocia, no quiere regalos, no quiere beneficios. Quiere destruir, demoler. Es igual a cuando Daladier y Chamberlain fueron a hacerle grandes concesiones a Hitler para salvar la paz. Tras las concesiones, Hitler no se sintio obligado, sino fortalecido: invadio Polonia y bombardeo Londres. No le interesaba la paz. La paz vendria -para el nazismo- cuando el planeta quedase sometido a su voluntad. Y no hubo mas remedio que hacerle frente. Muchos, entonces, lamentaron haberlo dejado llegar tan lejos. Lastima que los Estados Unidos tengan ahora como presidente a un hombre tan poco identificable con los principios de la modernidad. Lastima que su caracter y sus intereses personales aumenten la confusion. Lastima que su lenguaje caiga a menudo en expresiones desafortunadas y su vision no sea la de Jefferson, Madison, Lincoln y hasta Woodrow Wilson. Pero esta sujeto a un sistema que lo mantiene mas cerca de estos que de los asesinos que hambrean a sus pueblos para fabricar las armas que los sostienen en el poder. El presidente de los Estados Unidos esta sometido a un sistema legal imperfecto, pero superior al de los totalitarismos. Hitler no fue disuadido a tiempo porque las democracias de entonces -con calculos miopes- no le presentaron un unanime y energico repudio. Hoy, la humanidad tiene la obligacion de recordarlo. Y unirse para repudiar sin hesitaciones todas las manifestaciones terroristas, aunque agiten banderas respetables. El terrorismo no es respetable, es asesino e inmoral. No hay que hacerle las concesiones que lo fortalecen y enajenan. Un frente universal macizo contra sus protagonistas y los Estados que le dan apoyo franco o encubierto seria el disuasivo que salvaria al mundo de los horrores que siempre causa la guerra.

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