LA ARGENTINA DEBE APOYAR UN SISTEMA INTERNACIONAL QUE ASEGURE QUE TODA PERSONA EJERZA SU DERECHO A LA VIDA, A LA LIBERTAD Y A LA PROPIEDAD

"Cuando está en juego el destino de la Patria, la indiferencia o la neutralidad equivalen a la traición".
 
Juan Domingo Perón

De la guerra que se está librando en Irak surgirá un nuevo orden internacional que va a ser determinante para el destino de la Argentina y de los argentinos en este siglo XXI, por lo que ese conflicto nos concierne y no debemos, no podemos, ni queremos permanecer indiferentes o neutrales ante él.

Al fijar nuestra posición sobre los hechos que conmueven hoy al mundo, sentimos la necesidad de hacer explícita nuestra adhesión a algunos principios, enunciación que podría resultar obvia en otras circunstancias.

  1. Deseamos y trabajamos por un sistema internacional que asegure a todas las personas el ejercicio pleno y efectivo de los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad, derechos humanos esenciales y naturales que todos tenemos por nuestra condición de creaturas de Dios.
  2. Deseamos y trabajamos por un sistema internacional que asegure la paz y la seguridad a todas las personas y a todos los países.
  3. Deseamos y trabajamos por un sistema internacional en el que impere un absoluto respeto a una soberanía de las naciones basada en la vigencia de la autodeterminación de los pueblos.
  4. Deseamos y trabajamos por un sistema internacional que tienda a que en todas las naciones se establezcan la soberanía política, la libertad económica y la justicia social, valores universales que hacen posible que, en las condiciones que impone esta etapa de la evolución, todas las personas y todos los pueblos puedan acceder a una vida digna.
  5. Deseamos y trabajamos por un sistema internacional cuyas formas institucionales y normas jurídicas sean una expresión de la realidad existente tan fiel como sea posible, habida cuenta que creemos que "la única verdad es la realidad".

Vale considerar como se traducen estos cinco principios esenciales en las condiciones actuales de la realidad internacional.

  1. Constatamos que subsisten hoy en el mundo regímenes despóticos que niegan a sus pueblos el ejercicio de los derechos a la vida, la libertad y la propiedad, sin que el sistema internacional reflejado en las actuales estructuras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pueda hacer nada efectivo para poner fin a esa flagrante y estructural violación a los derechos humanos.
  2. Afirmamos que esos regímenes y las redes del terrorismo internacional configuran la principal amenaza a la paz y la seguridad de todas las personas y de todos los países, en especial por la posibilidad de que dictadores y terroristas puedan acceder al uso de armas de destrucción masiva y hechos trágicos probaron que la ONU, sin una indispensable actualización, no es la institución internacional capaz de conjurar esas amenazas.
  3. Rechazamos que el principio del respeto a la soberanía nacional sea esgrimido y utilizado para proteger a las redes terroristas y para prolongar la vigencia de regímenes despóticos y dictatoriales, que niegan el principio de la autodeterminación de los pueblos dado que no permiten el funcionamiento de un sistema político democrático, el único que permite que permite que la libre determinación del pueblo sea el fundamento del poder.
  4. Tenemos la certeza de que aquellos sistemas de poder que niegan a sus pueblos el pleno derecho a la vida, la libertad y la propiedad son el principal obstáculo al establecimiento de los principios de la soberanía política, la libertad económica y la justicia social, como modeladores de una vida comunitaria que respete la dignidad humana.
  5. Juzgamos que es urgente y necesario renovar instituciones y normas para construir un sistema internacional con poder real, que refleje la nueva realidad que trajo al mundo el proceso de la evolución. Esto es así debido a que, en sus formas institucionales y en las normas que la regulan y que ella establece, la actual estructura de la Organización de las Naciones Unidas prolonga anacrónicamente el sistema de poder mundial que existía en 1945, al cabo de la II Guerra Mundial. Los cambios que se produjeron en su estructura durante las décadas de la llamada Guerra Fría y después del fin de ese conflicto en 1991 no llegaron a alterar el hecho que ONU sea la expresión institucional de aquel sistema internacional de poder, que dejó de tener vigencia hace ya muchos años. Es por eso que, más allá de las intenciones, en más de medio siglo de existencia no pudo hacer realidad los principios que le dieron origen.

Por las razones expuestas, los abajo firmantes, en nuestra condición de militantes del Partido Justicialista, declaramos que:

  1. Existen circunstancias excepcionales en las que el uso preventivo de la fuerza se torna en el único camino y el mal menor para evitar a la humanidad males mayores.
  2. Consideramos que en la Alemania de 1933, por caso, el uso preventivo de la fuerza por parte de las potencias democráticas hubiera permitido devolver al pueblo alemán la posibilidad del efectivo ejercicio de la soberanía política en un sistema democrático y habría restaurado el ejercicio de los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad que fueron abolidos. Ese mal menor hubiera evitado al mundo horrores mayores. Una reflexión análoga podría hacerse sobre el totalitarismo de raíz bolchevique que impuso su dictadura en Rusia.
  3. En este siglo XXI, las redes del terrorismo internacional y los regímenes dictatoriales como el de Saddam Hussein en Irak representan amenazas a la paz, la seguridad y la vida misma de todas las personas que sólo pueden ser conjuradas mediante el mal menor que implica el uso de la fuerza por la alianza de países que encabeza Estados Unidos.
  4. Comprendemos y compartimos los motivos que llevaron a la alianza internacional que integran, entre otros países, Estados Unidos, España, el Reino Unido, Colombia y Portugal, a iniciar acciones militares contra el régimen de Saddam Hussein.
  5. Exhortamos a que esas acciones conjuren las amenazas a la paz y la seguridad del mundo que las motivan, que causen las menores bajas humanas y daños materiales posibles y que permitan que, en breve tiempo, el pueblo de Irak recupere el derecho a la vida, la libertad y la propiedad y pueda ejercer, en plenitud, sus derechos democráticos.

Por último, invitamos a quienes compartan esta declaración a adherir a ella a través de mensajes que pueden remitirse a velapegna@yahoo.com.ar.

PASCUAL ALBANESE, LUIS CALVIÑO, CLAUDIO CHAVES, RODOLFO IRIBARNE, VICTOR LAPEGNA, SAMUEL MUZIKANSKY, BEATRIZ RAIJER, JORGE RAVENTOS, CARLOS TORTORA, JORGE YANOVSKY.

 

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