El Delegado General de Freshfel Europe, asociación de importadores y distribuidores de fruta fresca europeos, plantea que más allá de los aranceles, la normativa sanitaria y administrativa será vital a futuro.

CHILE APUNTA A REPOSICIONARSE
ANTE LA NUEVA Y LA VIEJA EUROPA

Philippe Binard, La otra barrera europea

Con una crisis económica latente y cuando todavía no se apagan los efectos de la guerra, el consumo de fruta fresca en Europa vive un cierto estancamiento.

Para Philippe Binard, la situación podría ser una buena oportunidad de crecimiento para Chile, dado el reciente acuerdo con la Unión Europea y la incorporación en 2004 de los países del Este. Dos temas son claves: las Buenas Prácticas Agrícolas y la innovación en la presentación al consumidor.
Invitado a un seminario organizado por EuroChile, el representante de los importadores y distribuidores del viejo continente da aquí sus puntos de vista.

- ¿Qué impacto tendrá la guerra en la demanda europea de frutas frescas?
"Es temprano aún para evaluarlo. Actualmente el tema del bioterrorismo atañe básicamente a EE.UU. En Europa preocupa más la situación económica de varios países que el conflicto de Irak. En especial Alemania, que funciona como motor económico. Esto podría llevar a una restricción en el gasto, lo que podría provocar un infraconsumo".

- Al margen de la guerra, ¿cuál es la situación del consumo de fruta hoy en Europa?
"Por la situación económica negativa, con una crisis latente, está un poco estancado".

"Chile podría aprovechar esta situación y ganar terreno básicamente a través de la diversificación de ideas. Los europeos cada vez comen más fuera de casa, por lo que se tiene que innovar en los métodos de consumo. Temas como el empaquetado, la maduración, paquetes mixtos, etc. Para ello se deben hacer programas con las grandes cadenas distribuidoras".

- ¿Qué rol juega el marketing en ese contexto?
"Es muy importante, sobre todo ahora que su consumo sufre los efectos de los snacks. En Europa no existen iniciativas para impulsarlo, salvo algunos proyectos de subvenciones en estudio".

"Es vital que Chile desarrolle una imagen importante en términos de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) que apunte al consumidor y al importador. Hasta ahora han hecho un esfuerzo constante durante 10 años, pero deben seguir".

- ¿Qué perspectivas ve para Chile tras el acuerdo con la UE?
"En cuanto a aranceles, las ventajas son similares a las obtenidas por Sudáfrica".

"En productos, las mejores perspectivas están en las peras y, especialmente, en la uva de mesa, por cuyas cuotas los importadores han demostrado gran interés.

"También tienen interesantes opciones los carozos, que tenían altos aranceles y que se eliminarán progresivamente y otros nichos como los espárragos".

- Con varios países y bloques en busca de acuerdos comerciales con la UE, ¿qué tan relevantes son las rebajas arancelarias?

"Para la oferta de contraestación los aranceles son normalmente bajos, con algunas excepciones que se eliminaron con el acuerdo. Pero también hay otro tipo de exigencias, como las administrativas, las sanitarias y fitosanitarias y otras comerciales muy importantes".

- ¿La seguridad alimentaria qué rol juega, en tal sentido?
"En el tema hay una respuesta mixta. Descontando la calidad, existen otros como los residuos de pesticidas, que son complejos porque no hay todavía una armonización entre entre la UE y las normativas nacionales.

"El bloque está organizando una agencia para la seguridad alimentaria que será el principal enfoque en el ámbito público".

- ¿Y qué pasa en el ámbito privado, como el de las certificaciones?
"Está más adelantado. Las crisis sanitarias de los '90 generaron desconfianza respecto a los controles oficiales, lo que dio paso a nuevas exigencias privadas. El tema de la BPA y los procesos se está ejecutando a través de sistemas costosos y que varían según el mercado de destino. En Inglaterra, Holanda y Escandinavia tiene más peso Euregap; Alemania tiene otro sistema de calidad y seguridad; Francia otro de producción integrada. Todos apuntan a lo mismo pero con métodos diferentes. Esto le dificulta la tarea a un exportador como Chile que debe adecuarse a distintos requisitos según el mercado".

- ¿Qué rol le cabrá a la trazabilidad a futuro?
"Será ley para los alimentos importados en 2005. En EAN se discutió el protocolo FPT (Fresh Porducts Trazability Proyect) en toda la cadena, partiendo del empaque, pero con la obligación de recopilar datos hasta el productor y el distribudor. También podría ocurrir que proliferaran distintos sistemas en Europa y en EE.UU".

- En 2004 se incorporan diez nuevos miembros a la UE. ¿Para la fruta chilena representan nuevos consumidores o competidores?
"Los países que ingresan tienen un PIB que equivale al 45% del promedio de los actuales miembros. Creo que pueden mejorar su estándar de vida y aumentar el consumo de fruta. Allí hay un nicho de 370 millones de consumidores. Estos países en fruta no tienen las variedades adecuadas, por lo que necesitan una reconversión varietal que toma años. En verdura puede ser un poco más fácil, pero seguirán siendo mercados potenciales.

"Es un mercado en blanco que debe ser explorado de a poco, ya que aún no tiene la logística adecuada.

"Otra cosa podría ocurrir con los subsidios y con las condiciones de acceso actuales a dichos mercados. Podría darse una distorsión de la competencia si no se aplican armonizadamente estos temas".

DELEGADO General de Freshfel Europe, Asociación Europea de Productos Frescos con sede en Bruselas, Binard en 1992 fue nombrado Delegado General de Cimo, asociación de importadores de productos frescos. También fue Secretario General de Shaffe, Asociación de Exportadores de Fruta Fresca del Hemisferio Sur, que agrupa a Argetina, Brasil, Uruguay, Chile, Nueva Zelandia y Australia y Sudáfrica. Coordina actividades para WAPA, Asociación Munidal de la Manzana y de la Pera.

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