EL GOLPE QUE NO FUE O COMO DUHALDE PIENSA VOLVER EN DICIEMBRE DEL 2003.

escribe Montecuccoli.


Escritas por un viejo liberal, con un pasado vagamente socialista democrático, estas lineas destilan la clásica relación antojadiza del sector con el peronismo de Peron y Carlos Menem.

Alimentadas con cierta riqueza informativa, que hacen pensar que el hombre posee sus razonables contactos en Casa de Gobierno, algunas infidencias ponen de relieve las grandes maniobras prematuramente abortadas ante el score del candidato oficialista, así como las futuras que apuntan a la inevitable restauración duhaldista, ante la posibilidad de que, ironicamente, triunfen sus propios candidatos.

Los números de la única encuesta realista - el voto - hablan por sí solos :

la formula presidencial Carlos Saúl Menem es la que cuenta con la mayoría de las preferencias de la población en condiciones de elegir y que aceptó hacerlo - apenas el 24,34 por ciento de los votos una vez escrutados el 98,9 por ciento de las mesas - en tanto la fórmula Néstor Kirchner-Daniel Scioli se ubicó en segundo lugar con el 21,99 de las opciones.

Y esto, naturalmente, con datos provisionales que comenzarán a ser definitivos recién desde el miércoles de esta semana ya iniciada, cuando comience a depurar el escrutinio provisional la propia justicia electoral y no ya el ministerio del Interior y el Correo Argentino que aportaron estos resultados.

Ese 2,35 por ciento de diferencia entre el primero y el segundo más votados, supone casi medio millón de votos en favor de la fórmula que ha ganado esta primera parte del comicio, exigida de un ballotage - o "sacudimiento para distinguir paja y trigo", como suele decirse tradicionalmente en la campiña francesa con el historico termino "balloter".

El resultado es inapelable en cuanto a su alcance y precisa quien ganó y quien le sigue en orden - o perdió, aunque no exista un vencedor que normalmente genera la idea de triunfo -, una noción esencial en cuanto hace a la mecánica electoral corriente.,sobre todo en una Argentina que es notoriamente ajena a las practicas del ballotage,instrumento ideado para cerrar el paso historicamente al peronismo.

De hecho, la distinción entre los dos más votados que exige la Constitución Nacional habla claramente, como lo dijera Néstor Kirchner, con una modernidad de discurso plantada en 1840, de "dos modelos en pugna", que describió como "el dominio neoliberal, del capital concentrado, la exclusión social y opresor contra el modelo de inclusión, de crecimiento y democratización de la economía", una antinomia que se expresa con eufemismos concentrados en alternativas simples y dicotomicas y en el fondo algo elementales como son la economía de mercado y la economía estatista.

Por debajo de los dos más votados se han disgregado votos en favor de la propia economía de mercado pero recostada en una noción genérica a favor de la transparencia administrativa y contra la corrupción; una economía de confusas definiciones estatistas , sin embargo, eficientista en el manejo de la administración y, finalmente, en una opción desordenada entre opciones místicas y de denuncias de conspiraciones corruptas de un mercado sospechado como esencial disparador de la inmoralidad.

Resulta difícil esta categorización, pero es la aproximación mas directa a lo que está en juego en diversas capas de la opinión pública argentina, acosada por el recrudecer de un endémico dominio de la frivolidad.
En esta categorización, el resultado electoral habla claramente de una fragmentación infinita de la opinión pública y la voluntad ciudadana, sin mucha identidad política y menor identidad programática, alentada antes por las diversas corrientes de denuncias desinformantes; como son, por ejemplo, la multitud de descripciones detallada de delitos que jamás llegan a la justicia o que, al llegar a los estrados judiciales, quedan desvanecidos sin que los jueces acusados de falencia en su ejercicio sean sometidos a castigo por los propios denunciantes .
De hecho, los resultados del comicio han demostrado, una vez más, el exiguo, casi nulo soporte de la izquierda y - lo que parece más notorio aún -, ha puesto en evidencia la falencia de soportes populares de quienes hablan a titulo "del pueblo" -con menos del 1 por ciento de representación en las votaciones-, o enarbolan programas de reivindicación popular por temas que van desde los derechos humanos hasta la estatización de la economía, pasando por la anulación de la estructura actual del estado para ser reemplazado por un estado monopólico - asambleas y justicia popular mediantes -, o en variantes algo camufladas como ser la doctrina social de la Iglesia, mas mencionada que leida.
Todo está dicho en los resultados electorales del domingo.

Pero no todo está dicho

Y, sin embargo, y de una forma un poco retorcida y paradojal producto en parte de esa especie de acido lisergico que exhalan los medios, que el menemismo haya obtenido la mayoría de los votos se vive, en estas horas, como una derrota de esa corriente, en tanto el segundo lugar alcanzado por el kirchneriano - o, en terminos reales, duhaldismo - antimercadista y proestatista (de hecho), o populista, que obtuvo el segundo lugar, celebra este resultado como una matemática victoria.

Sin dudas, desde la tarde misma del día siguiente al comicio, buena cantidad de empresarios habrán comenzado a hacer cola a fin de intentar una negociación con el doctor Néstor Kirchner, convencidos de que el doctor Carlos Saúl Menem fue derrotado pese a obtener medio millón más de votos.

Y, del mismo modo, una cantidad apreciable de seguidores del ex presidente de la Nación habrán ya bajado los brazos, desalentados tanto por la suerte de desazón que invadió al equipo menemista por no haber ganado en primera vuelta, como por el modo poco coherente con el que se recibió el resultado,
ganador bien que no en la proporción esperada.

Clausewicz sostiene que la derrota se instala antes en la cabeza del beligerante que por eso será derrotado, antes que en el fuego y movimiento del propio campo de batalla.

Pero esta noción no parece alentar en los esquemas de conducta de los políticos que sin embargo, suelen usar la terminología militar: estrategias, luchas, batallas, para describir actos corrientes de gestión política.

Esta inscripción de la derrota parece sin embargo bastante segmentada y alcanza pequeños fragmentos íntimos, por un lado, y franjas más dilatadas de los soportes externos del candidato que obtuvo mayor cantidad de votos.

Si algunos empresarios parecen dispuestos a encolumnarse entre quienes intentarán dialogar con el candidato que salió segundo, otros se dispondrían a "acampar hasta que aclare", dando tiempo a definiciones que sin duda comenzarán a operar de manera categórica.

De hecho, algunas preguntas dominan el espacio político horas después del comicio:

1) ¿Es legitimo sumar a los votos de Néstor Kirchner los de Elisa Carrió (13,5 por ciento) y los de Rodrìguez Saá (otro 15 por ciento)?.

2) ¿Es legitimo sumar a los votos de Carlos Saúl Menem los emitidos a favor de Ricardo Hipólito López Murphy (un 16,5 por ciento aproximadamente)?

3) ¿Que hará la izquierda - cinco fragmentos con un total de 3,2 por ciento de los votos) fuera de abstenerse o condenar a los dos candidatos?

4) ¿La alta votación del domingo 27 de Abril se repetirá el 18 de Mayo o habrá un porcentaje de abstenciones sustantivamente mayores en vista de la indefinición que impone la presencia de dos candidatos peronistas aunque de hecho configuren planteos extremos opuestos?

5) ¿Que curso seguirán los hechos políticos administrativos y económicos del gobierno interino del doctor Eduardo Duhalde hasta el 18 de Mayo?.

6) ¿Se establecerán alianzas o compromisos para el ballotage?

7) Qué margen de autonomía manejará el doctor Néstor Kirchner para las negociaciones, al márgen del contralor del doctor Eduardo Duhalde?

8) ¿Qué contralor real podrán disponer los candidatos de las tres listas restante con significado electoral, sobre sus propios votantes, habida cuenta de que dos de ellos no disponen de estructuras que tengan más de un año de antigüedad y ya sujetos, en algunos casos como el del ARI, a dos o tres severas crisis internas seguidas de divisiones?

9) Si se dudaba de que fuera suficiente una semana para que el candidato triunfante del ballotage pudiera asumir el 25 de Mayo ¿será suficiente, sin embargo, estas tres semanas previas al ballotage, para decantar el lastre que encierran las contradictorios resultados comiciales que otorgaron el triunfo al menemismo en catorce provincias y al duhaldismo o kirchnerismo en seis o siete?

Estas son las principales, más notorias de una extensa nómina de más de un centenar de interrogantes que deja para lo inmediato el resultado comicial del domingo de la semana que viene de concluir y que, en términos generales describen una escena en la que los resultados parecen haber aportado más tonos grises que los que dominaban antes del comicio.

Partidos reducidos a añicos

Un veterano empresario que suele manifestar observaciones históricas, señalaba hace muy poco que la historia de los partidos políticos argentinos - cosa que no han señalado Alberto Ciria, Alberto Rodríguez
Varela o Carlos S. Fayt, tres de los más importantes historiadores del tema - muestra que cada medio siglo, aproximadamente, las estructuras se agotan y requieren una implacable reformulación.

El mismo observador señalaba que entre la sanción de la constitución - postCaseros y fin de siglo, mediaron corrientes como los nacionalistas de Mitre, los liberales y los partidos provinciales y que a partir de la revolución del 90 se instrumentó la modernización que derivó de la conformación de la Unión Cívica, la Revolución del Parque, y la conformación de el radicalismo, el conservadorismo y el socialismo.

Una tercera transformación partidaria se impulso en la década del '40 a partir del peronismo, bien que sin alcanzar a los restos de la secuencia anterior descripta nutriéndose de muchos de sus cuadros y fagocitandola de forma mas o menos categorica.
"Y parece que ha llegado el momento de que, cincuenta años más tarde, se imponga una nueva reformulación" sentenciaba en coincidencia con la observaciónes que. hace ya más de un lustro se consignan en diversos espacios de análisis.
Porque si hay una consecuencia visible al simple intento de análisis en el comicio del domingo es que ha quedado expuesta de manera bastante precisa la aniquilación de todas las estructuras partidarias.

La última corriente que intentó sobrevivir provocando una apresurada y digitada reunificación de algunos de sus segmentos - el partido Socialista - quedó aniquilado de hecho en la incapacidad de reunir ni siquiera el 1 por ciento de los votos.

Nadie podrá esperar que el peronismo sobreviva albergando corrientes tan contradictorias como el duhaldismo estatista y el menemismo liberal. A menos que exista una clara voluntad de unidad por encima de las fuerzas centrípetas que la presidencia de la República parece haber puesto en
marcha, por objetivos meramente internistas y de mantenimiento de cierto poder de retaguardia.Ocurre el peroniso funciona con un lógica de rassemblement -algo así como agrupar, aglutinar lo que está separado- y hasta ahora esa peculiaridad le ha permitido tener un centro,una derecha y una
izquierda monopolizando de hecho la vida política argentina. Y en eso se parece mucho mas al gaullismo,incluso con su modelo de nuevo estado asociativo entre el capital y el trabajo que tanto Peron como De Gaulle administraban de una forma inadmisible tanto para los burgueses como para los marxistas,que a los clasicos movimientos de masas de la derecha europea.
En ese sentido no puede dejar de advertirse que el verdadero enemigo del peronismo es la socialdemocracia, con sus practicas de entrismo ahora redefinidas con astucia por Duhalde y Alfonsín y no tanto la revolución libertadora, ese movimiento de jacobinos militares minoritarios sin expresión
política consistente e inevitablemente datado en el tiempo.
Lo cierto es que si alguna responsabilidad puede adjudicarse a las falencias en la gestión de Carlos Saúl Menem durante su gestión de más de diez años al frente del gobierno, es no haber acertado con una reformulación del partido peronista que de hecho estaba propiciando desde su propia administración.
Al respecto, Alfonsín, formuló durante su mandato la hipótesis de la creación de un asi denominado "tercer movimiento histórico", pero antes que una reformulación de los partidos parecía orientado a consagrar una "alianza" como la que años después impulsó, a fin de prolongar la exánime vida de los aparatos partidarios o bien de disfrutar de una aglomeración política que le diera el sustento que el
radicalismo podría llegar a retacearle.

Más allá de ese equivoco, es indudable que el destino político del radicalismo, ahora fragmentado en tres disimiles e irreconciliables corrientes, deja vacío un cascarón que alimente la ilusión de la permanencia de un aparato político que ya experimentó en la década del '40 los inevitables amagues de su postergación y cuasi desaparición.

En la izquierda, la pulverización del socialismo tras la muerte de sus principales dirigentes - Américo Ghioldi, Nicolás Repetto, Juan Antonio Solari - dejó un aparato no solo desquiciado sino técnicamente vacío de una doctrina eficiente para los nuevos tiempos y, sobre todo, carente de liderazgos democráticos .
El conservadorismo, reducido a una suma de pequeñas fracciones provinciales y escaso o nulo liderazgo - si se exceptúa la presencia de Carlos Bálter en Mendoza - no parece desarrollar otra gestión que un "seguidismo" tradicional propio de un pequeño grupo de presión.

El último intento de sobrevida de la estructura anquilosada partidaria lo aportó el alfonsinismo en la reforma constitucional de 1994, convirtiendo a los partidos en algo así como órganos estatales o paraestatales, bajo estricta y severo control estatal - o del gobierno de turno -, con monopolio
representativo, un sistema de financiamiento, sometimiento a normas de funcionamiento público por encima de las propias internas. Nada de todo esto, sin embargo, parece haber logrado que se conservara la presencia y autoridad política de los partidos actuales entre la gente y el márgen de irrepresentatividad ha ido creciendo de manera significativa.

El comicio ha puesto en evidencia el grado de desinteligencias - no limitada a simples liderazgos - sumados a la escasa capacidad de cooptación, suplida por una manipulación muchas veces obscena, que aplican los dirigentes de las agrupaciones.

Que el presidente interino de la Nación, doctor Eduardo Duhalde, desde sus propias funciones no haya tenido impedimento para manipular la interna del peronismo a fin de imponer un candidato muleto como el doctor Néstor Kirchner en sustitución de su propia candidatura, es un hecho notorio de este grado de descomposición de las antiguas estructuras.

El voto frívolo Pero otra secuela demostrativa del comicio del domingo 27 de Abril descansa en la exhibición no solo de las modas electorales cuanto de los votos que con elocuente acierto, un veterano militante político calificaba como "frívolo y banal".

En este orden se inscribía la campaña que se dio por un hecho definitivo en la política argentina amparado en la consigan "que se vayan todos" y que llegó en este comicio al extremo de nominar una agrupación que llevó la formula del teniente coronel (de inteligencia) retirado, originado en el riquismo, Enrique Carlos Venturino y del ex juez Federico Manuel Pinto Kramer (0,32 por ciento de la votación nacional total).
De aquél movimiento que en las últimas horas de la noche del 19 de diciembre de 2001 determinó la manifestaciones espontanea de mayor magnitud de fechas recientes iniciando la caída del gobierno de de la Rúa - precipitada por la manifestación de barras bravas y equipos entrenados de la izquierda realizada el día siguiente con la misma excusa pero sin dejo alguno de espontaneidad - y la previa elección de diputados nacionales en Octubre que congregó la mayor cantidad de votos anulados y en blanco de la historia comicial argentina, quedó solo un vago recuerdo ya que en este comicio se registró el nival más bajo y casi excepcional de votos similares y uno de los más elevados de presencia comicial.

Con el curioso agravante de que ninguno de los candidatos que figuraron en el primer nivel - al menos con más del 10 por ciento de votos - era un novato o desconocido en la política, en tanto los muy poco conocidos o novatos - uno diez o doce candidatos, reunieron en conjunto apenas el 1,23 por ciento de
votos emitidos.

Si se repasan los anticipos electorales desde noviembre de 2002 hasta la fecha, se podrá asistir a una suerte de juego o de modelo para armar de predicciones y consagraciones electorales, ya que estas pasaron por estimar como candidato dominante a la doctor Elisa Carrió - que reunió poco más del 13 por ciento de los votos; dio por descontado en otro momento la consagración del doctor Adolfo Rodrìguez Saá, con una votación final similar a la de Carrió; estimuló la imaginación de un triunfo de López Murphy -. estimulado desde fuentes oficiales - que resultó tercero con poco más del 16 por ciento y finalmente y como base cierta de todas las encuestas, hasta mediados de Marzo y aún avanzando hasta una semana antes del comicio en alguna encuesta, sostenían que Menem no podría figurar por encima del tercer lugar en las votaciones.

La musica para camaleones de estas especulaciones ante el resultado final del comicio pone en evidencia lo que la gente fue creyendo en distinto momentos de los últimos cinco o seis meses, alimentando modas electorales diversas - y dispersas -. en grado ecuménico si se juzga la convicción con las que fueron sostenidas.

Y no hay que olvidar las razones crematísticas que alimentaron en diversos medios la difusión de estas mas o menos presuntas consagraciones comiciales.

La alternativa Néstor Kirchner

Esa suerte de derrotismo que se impuso en las filas del menemismo tras el exiguo triunfo, se atribuía en la madrugada del lunes de esta semana que comienza, a dos vertientes notoriamente disimiles:

a) que Carlos Saúl Menem haya afirmado que ganaría en primera vuelta y que esta aseveración se haya manifestado desde un mes y medio antes del comicio y continuara aún en forma constante hasta dos horas después de haberse cerrado el comicio;

b) que haya persistido en admitir alrededor suyo la presencia de figuras cuestionadas como Gostanian, Adelina Dalessio de Viola, Victor Alderete aunque en este último caso hubo severas desmentidas de su presencia), etcétera.

La pregunta - suerte de defensa pero también sondeo de opinión - que recorría las filas menemistas consiste en establecer "si fue por estas razones que el ex presidente de la Nación no alcanzó el triunfo en primer vuelta o su triunfo fue numéricamente tan exiguo como medio millón de votos".
La respuesta - que pone el dedo en la llaga -, consiste en determinar si aún esos verificados datos de la del menemismo en el lapso preelectoral, permite imaginar que el asunto interese directamente a un sector muy amplio de la población y, además, cuál es la reacción respecto de una votación optativa no por Carlos Saúl Menem sino por Néstor Kirchner.

La respuesta
Para esto, se plantea la escena eventual de un triunfo de Néstor Kirchner como alternativa minoritaria frente al menemismo, suponiendo que el grueso de los restantes votantes optaran por él y abandonaran o bien no decidieran reorientar su voto, desde otros candidatos perdedores hacia Carlos Saúl Menem.

Algo que en los costados del propio doctor Néstor Kirchner comenzó a analizarse aún antes del comicio pero de manera màs intensa desde la noche del domingo y que el lunes de esta semana que ahora comienza por la mañana dominaba ampliamente las preocupaciones de sus más que adictos, consiste
en determinar cómo será y qué alcance tendrá un mandato del doctor Néstor Kirchner.

En este sentido se señala algo contenido en algunas de las preguntas que se plantean más arriba respecto a la dilucidación que exige la interpretación completa de este resultado comicial: "¿Cuál será la relación - preguntaban muy cerca del legislador Alberto Fernández, portavoz del doctor Néstor Kirchner durante toda la campaña - entre el duhaldismo y el mandato propiamente dicho del eventual presidente Néstor Kirchner?".

La idea de "Kirchner al gobierno, Duhalde al poder" remedando aquél slogan gravísimo de la década del '70 que postulaba "Cámpora al gobierno, Perón al poder" y determinó la génesis de la crisis de 1973-1976, comenzó a preocupar ya desde antes del comicio, pero s e la marginó en vista de que el objetivo
era lograr la mejor ubicación posible para un ballotage con Carlos Saúl Menem, cuya mayor congregación de votos - como ocurrió - se descontaba.

Este condicionamiento abría grandes expectativas en el entorno estratégico duhaldista que, a todas luces, fue tomado por sorpresa ante el triunfo del candidato muleto del doctor Eduardo Duhalde en un historial que cabe registrar más detalladamente y se leerá más abajo.

La noción manejada en ese sector consistía en imaginar que el doctor Néstor Kirchner estaría fuertemente condicionado ante la ausencia manifiesta de poder que lo acompañaría en el caso de imponerse al doctor Carlos Saúl Menem en la próxima elección del 18 de Mayo.

Este condicionamiento llegaba al punto de formularse un planteo raigal en la misma Casa de Gobierno - y en ausencia del presidente interino, doctor Eduardo Duhalde, muy cerca del ministerio del interior -, en las primeras horas de la noche dle domingo: "Si Néstor (Kirchner) gana, ¿cuánto dura en el gobierno?".

Esta pregunta respondía al análisis por el cual una eventual presidencia del doctor Néstor Kirchner quedaría sustancialmente supeditada al apoyo que tanto en la legislatura como en la provincia de Buenos Aires pueda aportarle el presidente interino tanto desde sus pasos hasta el 25 de Mayo como
después, una vez cumplidas sus actuales funciones.

"No es un impedimento para Eduardo (Duhalde)", era la conclusión, "que Néstor (Kirchner) asuma el gobierno, de todos modos, una candidatura de Eduardo Duhalde es posible cuando el gobierno de Kirchner entre en crisis".

Para una aseveración de esta naturaleza, los estrategas duhaldistas analizaban la posibilidad - cuasi certeza - de que el actual gobernador santacruceño pudiera resistir o entender el sesgo de su gobierno de manera diferente e independiente de la que dictamine el doctor Eduardo Duhalde.

"No podría resistir. Y lo más probable es que no quiera colaborar. De donde caería indefectiblemente" (sic, prominente diputado bonaerense muy cercano al doctor Eduardo Duhalde).

El análisis un poco superficial pero bien acotado en una variedad de razones, estimaba la duración de un mandato de Néstor Kirchner en tres a cinco meses, aproximadamente el lapso que media entre su asunción eventual el 25 de Mayo para un mandato supletorio, y la nueva jura para el período ordinario constitucional a realizarse el 10 de diciembre.

En ese caso, si asumiera el señor Daniel Scioli buena parte de los obstáculos para colaborar con las indicaciones del doctor Eduardo Duhalde podrìan removerse, algo que, sin embargo, se ponía en severas dudas debido a una duda de fondo adicional. "Estaría Daniel (Scioli) en condiciones de asumir la presidencia y ejercería en plenitud?", fue la pregunta que planteó un análisis adicional, para descubrir que, quizá, su preparación le impediría un ejercicio en plenitud de esas responsabilidades, a juicio de
los más que estrategas duhaldistas.

Por ello, fue la estimación global, se impondría una renuncia conjunta de ambos terminos de la formula en ejercicio del gobierno, de manera que un nuevo interinato presidencial - esta vez a manos del actual presidente de la Cámara de Diputados, señor Camaño -, habilitaría un nuevo y urgente comicio en dos meses como máximo, pero esta vez con una formula encabezada directamente por el doctor Eduardo Duhalde, algo que estuvo en los proyectos originarios de la renuncia del presidente interino y la fijación de nuevo mandato para el 25 de Mayo (en ese caso, previa suspensión del comicio que se realizó el domingo de esa semana que viene de concluír), invalidado como proyecto por las dificultades para conseguir un más amplia consenso interno.

Negociaciones y decisiones

Parece inocultable que desde el mismo domingo 27 de Abril por la noche han comenzado diversos contactos informales orientados a concretar diversos acuerdos o compromisos entre los candidatos y ex candidatos.

Por un lado desde el kirchnerismo se habrìan ya tendido lazos - preexistentes al comicio, de todos modos - con el radicalismo caído que encabezó el doctor Leopoldo Moreau con el auspicio del doctor Raúl Ricardo Alfonsín (2,7 por ciento de e la votación nacional) a fin de lograr un apoyo - bien que tan minúsculo como queda expresado - sumado a un intento de negociar con fuentes afines como el socialismo que encabeza el diputado Alfredo Bravo (0,67 por ciento de los votos) y otras expresiones afines a este.

Este primer contacto informal generaría una disposición para que la agrupación - o lo que de ella reste - muestra activa adhesión a la campaña en virtud de su acendrado antimenemismo.

El bloque de diputados del radicalismo, convencido de que López Murphy tendría un papel destacado en el comicio, habría decidido realizar un encuentro informal en la mañana del lunes 28 de Abril a fin de
tratar una probable adhesión a su candidatura, una decisión que, se descontaba informalmente, habría de producir la escisión formal y definitiva del veterano aparato.

La reunión suspendida, sin embargo, no ha detenido el proceso ya iniciado y que podría interferir con las intenciones del doctor Néstor Kirchner en combinación con el doctor Leopoldo Moreau a instancias, se asevera, del propio doctor Eduardo Duhalde.

Pero a su turno, López Murphy habría recibido ya el lunes por la noche, algunas observaciones de sus màs estrechos colaboradores tanto como de instituciones normalmente afines a su modo de ver la economía y la política, debido a que tras afirmar su deseo de continuar luchando en política no haya
anunciado por lo menos la decisión de dejar en libertad de votar a sus seguidores, lo que de hecho implicaría una reordenación del voto hacia el menemismo en el comicio del 18 de Mayo.

A su turno, desde el "adolfismo" se habrían emitido hacia el menemismo señales ciertas respecto de la necesidad de "combinar esfuerzos" ante el comicio próximo, lo que no significa que su Frente Movimiento Popular en bloque pueda respaldar esta actitud, ya que hombres como Melchor Posse lo
pensará largamente antes de reorientar su voto hacia el doctor Carlos Saúl Menem, sobre todo tras su fuerte derrota en su propio municipio de San Isidro.

Finalmente, la doctor Elisa Carrió habrìa mantenido una breve charla telefónica con el doctor Néstor Kirchner el lunes hacia el mediodía, anunciándole su decisión de hacer pública su reordenación del voto propio hacia él en el comicio del 18 de Mayo.

Proyecto postergado: Piqueteros y anulación del comicio

En rigor de calendario, esta estimación y nueva estrategia que ahora rodea la figura del doctor Néstor Kirchner parece haber sido una readaptación de otro proyecto, iniciado apenas diez dìas antes del comicio del 27 de Abril, elaborado por los mejores estrategas del presidente interino de la Nación,
doctor Eduardo Duhalde, para enfrentar el eventual triunfo de Menem.

Dicho proyecto que comenzó a ejecutarse aproximadamente el 19 de Abril, conforme con una versión altamente fiable de la estructura duhaldista en el Gran buenos Aires, consistió en soltar la mano del candidato muleto, doctor Néstor Kirchner, y reorientar los refuerzos del aparato hacia la consagración de López Murphy.

El esquema básico no difería mucho del que sostenía la precariedad de la consagración del doctor Néstor Kirchner.

Se le atribuye al propio doctor Eduardo Duhalde haber estimado que "López Murphy no soportará en el gobierno más de cuatro o cinco meses: no tendrá un Congreso, ni otra fuerza, ni aparato que lo respalden, de manera que nos veremos con otro presidente provisional en Octubre o Noviembre para volver a votar en Diciembre o Enero".

Para completar este esquema de eventual fracaso de una presidencia lopezmurphista, cabe señalar que en la estrategia diseñada para el presidente, si se hubiera consagrado el ex ministro de Defensa y de
Economía de Fernando de la Rúa, su fracaso abriría las puertas para una candidatura final renovada del propio doctor Eduardo Duhalde, con el respaldo de un gobierno ejercido por el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, señor Camaño, quien podría "acomodar las cargas" para garantizar el triunfo del duhaldismo.

El operativo habrìa dispuesto de un pequeño equipo de conducción que habrìa integrado, entre otros - y cuasi básicamente - el señor Carlos Ben, secretario de medios (versión que este habría desmentido en un diálogo informal con un periodista realizada a comienzos de la semana que ahora concluye), para suministrar ese apoyo mediante versiones por un lado y un operativo directo y formal en el Gran Buenos Aires.

El objetivo de reforzar la candidatura del doctor Ricardo Hipólito López Murphy se habrìa adoptado al verificar que, por un lado, la candidatura del doctor Néstor Kirchner no crecía con el ritmo y a los niveles esperados al menos para incorporarse al ballotage con el doctor Carlos Saúl Menem.

Por ello, y ante la eventualidad de que la candidatura del doctor Carlos Saúl Menem se disparara sin alcanzar un contralor eficiente y en condiciones de impedir su consagración, se decidió intentar el camino "mas corto y más eficaz, con menores costos" (sic, en boca de uno de los principales estrategas del duhaldismo) de reforzar esa candidatura que ya venía registrando ciertos niveles interesantes de crecimiento.

De ahí que a los medios hayan trascendido especies tan confusas como la posibilidad de que el mismo López Murphy pudiera descollar desplazando a Néstor Kirchner; o que incluso - en el grado extremo -
llevara la delantera a Carlos Saúl Menem.

El estimulo de estas versiones se instiló en medios diversos en la convicción de que lo que la gente escucha y cree es lo que finalmente termina por ejecutar por sus propios medios.

En forma paralela y quizá con alguna demora, entre el martes y miércoles de la emana final previa al comicio, se decidió en el comando duhaldista transferir a la candidatura de López Murphy la "cadena de votantes" manipulada desde diversos sectores del Gran Buenos Aires y conducida hasta entonces hacia la candidatura de Néstor Kirchner.

La "cadena de votantes" incluiría, conforme con la versión, diversos medios de contralor y ejecución del voto mediante "voto en cadena" o bien voto con "premios diferidos" en mesas bajo contralor especifico como son algunas villas o barrios cercanos al voto asociado al piqueterismo y a los "planes trabajar", esto último de màs difícil contralor pero con más definida capacidad de ejecución en grandes proporciones.

El volumen de votantes bajo contralor en una zona de alrededor de tres a cuatro millones de votantes es relativamente baja y corresponde a un punto o un punto y medio porcentual de la votación global del país, pero suficiente como para inclinar una decisión conforme con el análisis obrante en los proyectos que se les atribuye a los operadores duhaldistas.

Por otro lado se esperaba que el voto estimulado mediante versión de candidato exitoso podria reorientar entre el 3,5 y el 5 por ciento de los votantes del menemismo hacia el lopezmurphismo, con lo cual habrìa un crecimiento de López Murphy de entre 4,5 y 6,5 por ciento, de los cuales, ademas, era posible restar del menemismo entre el 2 y el 4 por ciento, produciendo un acercamiento de alrededor del 10 por ciento
en total.

La ingeniería electoral que supuso este entramado podría no haber tenido el tiempo suficiente de desplazamiento y ejecución fuera de la màs simple y directa que impuso la difusión de un candidato exitoso rodeado del elan de la austeridad y el gesto anticorrupción, que eliminó a buena parte de los
"votantes de fuerza" - que estaban dispuesto a "votar aún tapándose las narices" - de Carlos Saúl Menem.

Es muy probable que alguna parte de este intento haya tenido viabilidad mientras por el otro se producía un ascenso por el mero impulso que traía la campaña previa, del candidato muleto doctor Néstor Kirchner.

Sea como fuere,. lo cierto es que bajo el análisis de quien dicen conocer el detalle de este proceso, López Murphy dispondría de un voto procedente de ese esquema de alrededor de 4 puntos porcentuales, en tanto el doctor Carlos Saúl Menem habrìa perdido en efectivo alrededor de 2 puntos porcentuales.

La violencia postergada

Este esquema tenía un dispositivo de aplicación independiente de otro que se reputa màs riesgoso y de condición extrema a fin de contener en un último esfuerzo el eventual triunfo de Menem.

En esto habrìan jugado un papel central y fundamental los dos equipos de manifestantes que actuaron desde las primeras horas de la tarde del domingo 27 de Abril invadiendo el centro de la ciudad.

La idea comprometida en estos equipos volcados en manifestaciones en pleno centro porteño, habrìa consistido en disponer un dispositivo de violencia capaz de justificar en un momento dado, de encontrar razones suficientes para ordenar la suspensión del comicio hasta nueva fecha.

Para ello se adoptaron, conforme con esta versión diversas disposiciones que establecieron, en principio, la prohibición pública de informar acerca de los sondeos en boca de urna, amparándose en los desaguisados que los encuestadores introdujeron en las dos últimas elecciones nacionales, al dar a conocer cuando todavía no había concluido el comicio, resultados que incidían - o intentaba incidir - sobre la orientación de los últimos votantes.

Esta prohibición alcanzaba solo a la difusión del tema hasta tres horas después de haber concluido el acto comicial.

Pero el gobierno - diversas oficinas - contaban con estos sondeos que tenían cierres a las 14, las 17 y, finalmente, las 18 - la misma hora de cierre del comicio - permitiendo un conocimiento más o menos aproximado y fehaciente de la marcha real del comicio.

De este modo, desde fuentes oficiales y muy próximas al presidente interino de la Nación, Eduardo Duhalde, se habrìa estado en condiciones de tener un conocimiento de la evolución del comicio en diversas zonas del país, ajustando a este dato algunas operaciones en curso.

Curiosamente, para las 14 y las 17, por un lado los Barrios de Pie en el primer caso y los Jubilados y Desocupados nucleados en el piqueterismo que conduce el veterano militante trotzkista Castells en el segundo caso, convocaron a sendas manifestaciones en el Obelisco la segunda y frente a la Casa de Gobierno la primera, previa concentración en la Plaza del Congreso.

En el ínterin, Castells anunció que sus columnas pasarían primero por Jujuy al 600 donde estaba instalada la carpa de empleados de la planta de confecciones textiles Brukman con los que cubrirían una marcha hasta el Obelisco.

Todo esto no es un dato reservado ya que obtuvo abundante difusión no solo mediante carteles en las calles sino por la difusión informativa normal y abundantes entrevistas a los organizadores del proyecto.

Esto quizá es el hecho más revelador de los planes alternativos que se atribuyen al oficialismo, ya que pese alas estrictas prohibiciones para que se realicen manifestaciones polìticas durante el acto comicial, el ministerio del interior, se limitó a exhortar a los manifestantes el día antes y el mismo día del comicio para que desistieran de su intento.

En ningún caso, sin embargo, desde fuente oficial alguna, se informó o se advirtió a los manifestantes, que estaba prohibida una reunión de este tipo y que se les impediría el intento.
Más aún, el propio Castells anunció en cuanta entrevista radiofónica o televisiva se le efectuó, que la consigna de su convocatoria, en coincidencia con la que realizaban los Barrios de Pie, estaba destinada a exhortar a los votantes a no concurrir al comicio o bien a votar en forma negativa.
Si hacía falta algún detalle, este ponía en evidencia la intención de una manifestación y una marcha en pleno comicio.
Pese a estas aclaraciones, el ministerio del Interior ni la casa de Gobierno hicieron advertencia de prohibición ni adoptaron disposiición alguna para impedirlo.

Una versión indicaba que desde los municipios de Lanús y Esteban Echeverrìa se habían contratado en el primer caso alrededor de 250 y en el segundo un número indeterminado de ómnibus y colectivos que debían estar disponibles desde las 11,3 o 12 del domingo 27 de Abril.

Obviamente no se trata de vehículos para trasladar votantes ya que nadie conduce lvotantes en tandas de 30 a 40 personas: los punteros lo hacen en taxis o remises contratados al efecto para todo el día en puntos y lugares diversos, para el traslado de los votantes bajo contralor operativo.

La idea consistía, conforme con esta versión, en utilizar las ya tendidas manifestaciones - concentradas en dos lugares vitales como la Plaza de la República y la Plaza de Mayo, para un enfrentamiento con barras bravas que sembraran el caos y el pánicos antes del cierre del comicio, disimulando el conjunto con importantes vallados y dispositivos policiales.

El episodio podía culminar en algo como la invasión de edificios públicos - ¿quizá la propia Casa de Gobierno? - pero en terminos generales una situación similar a la que obligó a la suspensión del comicio
catamarqueño.

La condición y el disparador residían en los resultados de las encuestas en boca de urna, de conocimiento limitadísimo al propio gobierno, siempre que Carlos Saúl Menem avanzara en una votación que lo colocara en situación de triunfo en primera vuelta o, sin llegar a ese punto, que se distanciara a más de seis u ocho puntos del candidato que lo siguiera, descontada de suyo que el candidato con más votación habrìa de ser el ex presidente de la Nación.

Los esquemas operativos convergentes presionaron la escena hasta el punto en que fue innecesario disponer del segundo y ultimo recurso operativo orientado a impedir el triunfo menemista.

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