EL HOMBRE QUE VINO DEL FRIO Y LA IZQUIERDA CAVIAR.

Escribe Edgardo Arrivillaga.

 

El triunfo de Mr. K nos trae inevitablemente a la memoria una frase del inolvidable Bioy Casares: "el héroe de las mujeres no es el héroe de los hombres" y otra del realista, pragmático autentico Mr. K de verdad que se interrogaba al advertir el triunfo de Salvador Allende en Chile: "¿pueden los Estados Unidos admitir que un país se pegue un tiro en la cabeza?".

Era poco probable en aquellos tiempos, ahora lo es menos. Probablemente en esas dos frases, la de Bioy y la de Kissinger, se esconda el secreto del drama electoral que vivimos los argentinos. Disfrazado de progresista el voto que se anticipaba sepultaría el ultimo intento de hacer claro voluntarismo político catapultando a la derecha revolucionaria al poder atrás del caballo del Cid de Carlos Menem, es en verdad un voto tibio, reconfortante, teñido de un vago consenso casi femenino en el sentido mas estereotipado de la palabra que define al genero y- a la vez -la búsqueda de una orientación claramente conservadora, hecha de vericuetos, acomodos o ingeniería parlamentarista que para ser definitivamente completada debería plasmarse en una solución constitucional que acabe con el presidencialismo con el mismo desprejuicio con que las cúpulas bonaerenses de Duhalde y Alfonsin pulverizaron a los dos grandes partidos históricos en los últimos meses.

Así, lograron, en breve tiempo, lo que no logro Ongania, ni Lanusse ni las variantes políticas del Proceso del 76, Viola y Massera. Cómo fue posible esto? En parte porque el Cid estaba atado a su caballo pero ganaba las batallas con la mejor infantería de Europa de aquellos tiempos. Las huestes de Menem, salvo los pensantes, que mostró demasiado tardíamente, todavía estaban tratando de recomponer con la presidencia, del mismo modo en que casi todos los nacionalistas, de derecha y de izquierda que apoyaban a Rodríguez Saa a la hora de la verdad descubrieron las necesidades del presupuesto por encima de la tentación de una larga y compleja guerra fría con el caudillo bonaerense y de forma mas o menos cerebral apostaron al irreversible duhaldismo.

Si, es muy probable que el Cid en la Argentina se hubiera detenido, impotente, ante las puertas de la Alhambra, como la revolución liberal inacabada de la derecha conservadora postmoderna y postjusticialista y de algún modo pre López murphysta o algo parecido se detuvo en el primer tramo de la elección del 2003.

Pero lo que interesa ahora es Mr. K y esta claro que Kirchner no es un revolucionario como algunos temen, en parte por su lenguaje un poco encapsulado en la sociología -de los setenta-, en parte por el hiperactivismo verbal de su esposa que como la Fernández Meijide en su momento, mimetiza acentos jacobinos del viejo residual del montonerismo antiperonista.

En verdad, no expresa la revolución de la clase media de los '70 aunque la proclame, sino mas bien su fatal ingravidez política y es muy probable que pese a Miguel Bonasso y sus amigos el sistema kirchneriano se regimente detrás de consignas ya conocidas y desagradablemente vividas, como toda utopía abandonada por la realidad.

Todo pasado en el siglo XX y la Argentina sigue virtualmente en ese siglo, es peor como resurrección y en ese aspecto es bastante razonable suponer que Kirchner es una invisible búsqueda del retorno a los '60 y ya se puede anticipar una presidencia que tendrá un mecanismo mental camporista y una ambición esencialmente frondicista, epoca dorada de la burguesía nacional argentina.

Ya se advierten los primeros, temblorosos, inevitables tics, la reconstrucción de la alianza con Brasil, Mercosur mediante en una clave que recuerda los diálogos interminables entre el fundador del desarrollismo y Kubistchek, la búsqueda de tender puentes hacia la zona díscola del continente, en particular Cuba y Venezuela como si ello tuviera demasiado importancia, la conexión con el partido demócrata americano como si Kennedy o Clinton y no Bush estuvieran aun en el poder y básicamente dos mitos esenciales: el sur petrolero como modelo de desarrollo similar al de Arabia Saudita, empleados de la casa real interactuando con Estados Unidos o con Europa, encaramados en la renta petrolera y el modelo de sustitución de exportaciones que ya Lavagna había comenzado a instrumentar para descubrir, en pocos meses, que era absolutamente inviable como elemento modernizador y tecnológicamente poco atractivo para estos tiempos.

Salvo, naturalmente para la legión de piketeros, mendigos y pobres eliminados del sistema que podemos anticipar se multiplicara autocelebratoriamente.
No hay programa keynesiano porque Mr. K tenia un proyecto político de pequeños pasos, orientado hacia el 2007 y no hacia el 2003 y era un programa que apuntaba a la socialdemocracia programatica y no a los acuerdos de cúpula y mediáticos que le han dado el poder de forma prematura, como una especie de sietemesino político. No hay programa de reformulación del estado y no hay programa de seguridad interior para la sociedad aterrorizada y en eso tendrá que recurrir a Mazon, a Beliz o a Bordón o a cuadros del menemismo trasvasados y lo mas probable es que toda esa ingravidez de poder exija el inevitable, maquillaje de la promoción industrializada de los derechos humanos y de un progresismo cultural que ya lo hizo reunirse en una tertulia sesentista y un poco a la nouvelle vague de entonces con Ernesto Sábato, explorador de la ultratumba desde hace ya mucho tiempo y el mucho mas practico Miguel Angel Estrella que supo volar sin demasiados complejos de Fidel a Walesa en un tour interminable e inacabado.

¿Habrá conciertos en los hielos continentales por los Derechos Humanos? ¿Porque no?

Y lo de Sábato, para los ultramemoriosos de la contextualización semeja una increíble pesquisa en el inconsciente de la política argentina del siglo pasado. Ese exitoso aventurero de las obras completas de Malraux finalizó su mejor libro,"Sobre Héroes y Tumbas" con una frase profética que anticipaba la desregulación extractiva al borde del paralelo 38: "¡vamos al Sur, el destino esta en el Sur!" exclamaba, pensando en Frondizi y sin saberlo visualizando de una forma casi taumaturgica al propio Kirchner.

Corrían imperturbables los dorados años sesenta y Buenos Aires, todavía se parecía a París.
El mensaje del 25 de mayo próximo será clave para entender las reales intenciones del presidente y si tendrá la fuerza para negociar - a la vez- con el populismo duhaldista de la provincia de Buenos Aires y la izquierda progresista consumidora del buen caviar importado que lo ha instalado en los medios.

Los lectores de Pagina 12 no solo tienen manía delatora, aman la buena calefacción en los tiempos del frío. Este suizo-croata que viene del frío no debe olvidarlo.

 

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