La semana política post - primera vuelta electoral sirvió para "cambiar el aire"
antes de los rounds finales por el ballotage a todo o nada. Aunque ya se conocen algunas encuestas post – primera vuelta serán más efectivas las que se vayan conociendo con el correr de los días, a medida que las estrategias se hayan perfilado y el panorama se haya aclarado.

Políticamente, volvió a quedar demostrado el importante peso electoral de la Provincia de Buenos Aires. Menem ganó en 12 provincias (incluyendo Córdoba y Santa Fe) y Kirchner sólo en 6, pero la ventaja de 370.000 votos que consiguió en Buenos Aires fue clave. A la natural importancia poblacional, se le adosaron otros dos "privilegios" que aliviana la crisis socio - económica y terminaron jugando a favor del candidato del oficialismo: los patacones que evitaron que colapsara la caja fiscal y la cadena de pagos y los Planes Jefes que contuvieron la implosión social.

Entre agosto de 2001 y julio de 2002, la provincia emitió en promedio $ 255 M de Patacones por mes. Es un oxígeno importante si se considera que Buenos Aires recibió en promedio por coparticipación $ 242 M por mes, o sea monto inferior que lo que fue la emisión de Patacones. El Plan Jefes se puso en marcha en mayo de 2002. En la actualidad (febrero 2003) llega en el país a casi 2.100.000 personas y 800.000 en Buenos Aires, sobretodo en el GBA. Esto significa que poco más del 38% de los planes se ejecuta en Buenos Aires, bastante en línea con la proporción de habitantes de la provincia (37% del padrón del país), pero muy por arriba de la participación que recibe en el reparto de impuestos. Por esta otra vía, entran en la provincia mes a mes recursos de la Nación por unos $ 110 / 120 M. La combinación de Patacones y Plan Jefes significó volcar a la provincia una masa de recursos del orden de los $ 350 M mensuales; más que lo que recibe mensualmente vía coparticipación de impuestos. Fueron dos instrumentos poderosos que permitieron al oficialismo capear el temporal y mantener bajo control los hilos políticos y sociales de Buenos Aires.

En medio del ballotage, la economía sigue dando muestras que el ajuste del sector externo está tallando en la macro. El voluminoso superávit comercial junto a la desaceleración de la fuga de capitales está haciéndose notar en diversos frentes de la coyuntura. Es una combinación que difícilmente pueda perdurar en el tiempo. O el superávit se va a ir achicando contra ingreso de capitales y salto de las importaciones en una dinámica virtuosa de crecimiento económico o bien la fuga de capitales recomienza en una dinámica de crisis. Semejante saldo positivo de la balanza comercial no es un punto en equilibrio estable.

En el terreno de la actividad económica, el ajuste externo tiene que ver con el proceso de recuperación del PBI por una doble vía: el reemplazo de importaciones y el derrame hacia el resto de la economía de parte de la mayor rentabilidad exportadora del campo, la industria transable y el sector petrolero materializada en un aumento de la demanda. El aumento de las importaciones del primer trimestre no puede ser leído linealmente como indicio de reactivación. Se produjo un salto desde niveles muy bajos por la demanda creciente de los sectores que están reemplazando importaciones o que exportan más, dinámica incentivada porque Brasil "está barato". El aporte de las exportaciones a la recuperación económica no pasa por un salto en los volúmenes, que están estancados. Por ahora, solo hay un efecto indirecto de derrame de la mayor rentabilidad de algunas actividades hacia el resto (mezcla de mejora de precios relativos y mejores precios internacionales), a pesar de estar "limadas" por las retenciones.

En el terreno fiscal, el instrumento "obsoleto" de las retenciones a las exportaciones es pieza central de la recaudación a pesar de la caída del tipo de cambio (22% entre octubre pasado y el valor actual). La principal causa de la fortaleza de las retenciones tiene que ver con la positiva performance exportadora de las aceiteras y las petroleras que son justamente los sectores que pagan 20%, el nivel más alto de la escala. En el trimestre enero – marzo este bloque exportó US$ 2.553 M y pagó $ 1.300 M en concepto de retenciones (a una paridad de $ 3,2 por dólar). El bloque aceitero – petrolero representa dos tercios del total de retenciones pagadas. Para el segundo trimestre abril – junio, OVERVIEW prevé exportaciones por un monto similar al primer trimestre y una recaudación por retenciones de $ 1.200 M (a una paridad de $ 2,8 por dólar); apenas $ 100 M inferiores ($ 33 M por mes) aun con la baja del dólar.

A este efecto hay que adicionarle en los próximos meses la estacionalidad a favor de la cosecha gruesa. En el primer trimestre, este bloque exportó por US$ 795 M y pagó retenciones por $ 266 M. En el segundo trimestre, OVERVIEW estima exportaciones por US$ 1.800 M y un pago de retenciones de $ 900 M. Ambos bloques aportarían en el segundo trimestre $ 2.100 M. Esto llevaría a la recaudación por retenciones a un promedio de alrededor de $ 850 M por mes (abril dio $ 809 M).

En el terreno monetario, el fuerte superávit comercial instala un excedente estructural de dólares y condiciona la política monetaria del BCRA. Prat Gay anunció una emisión de $ 6.000 M entre mayo y diciembre; unos $ 750 M por mes. No es una política mucho más expansiva que la que viene aplicándose en lo que va de 2003. En términos de compra de dólares del BCRA al sector privado, abril fue un mes partido en dos mitades distintas. La primera quincena estuvo entre las de menores compras; apenas US$ 10 M diarios. En cambio, en los últimos quince días viene adquiriendo US$ 34 M por día (US$ 58 M en la última semana). Habrá que ver si la emisión por compra de dólares del superávit comercial queda alta y qué respuesta adoptará el BCRA: si cree necesario esterilizar o no los pesos emitidos.

En lo que va de este año, las reservas internacionales pasaron de US$ 10.605 M a US$ 10.948 M. Se pagaron US$ 3.360 M a los Organismos contra desembolsos de US$ 2.363 M. La brecha de US$ 997 M marca que los atrasos de 2002 que la Argentina canceló para acceder al acuerdo con el Fondo se pagaron con reservas no repuestas. En este lapso, el BCRA compró dólares al sector privado a razón de US$ 285 M por mes. Hay que ver cómo sigue la película hasta el final del acuerdo con el FMI en agosto y fundamentalmente, a qué tipo de arreglo se llega para financiar los vencimientos de deuda posteriores (vencen US$ 16.000 M en los primeros quince meses del próximo gobierno).

LO MÁS IMPORTANTE

Cambio de aire

La semana política post - primera vuelta electoral sirvió para "cambiar el aire" antes de los rounds finales por el ballotage a todo o nada. Los dos candidatos que pasaron el filtro de los votos y el propio gobierno saliente usaron los días que siguieron a las elecciones del 27 de abril para reacomodarse y pensar la estrategia del tramo decisivo.

En la cabeza de la gente, la sensación térmica de la primera semana tiene mucho más de inercia de elementos que pesaron en la primera vuelta. La incorporación plena del escenario ya materializado de los dos candidatos elegidos y de los elementos nuevos que puedan influir en los "últimos cien metros de carrera" comenzó a procesarse en estos días.

Lo mismo está sucediendo con las encuestas: aunque ya se conocen algunas post – primera vuelta, serán más efectivas las que se vayan conociendo con el correr de los días, a medida que las estrategias se hayan perfilado y el panorama se haya aclarado.

Las terribles inundaciones de Santa Fe pusieron en segundo plano la contienda electoral y tanto en las prioridades de la gente como en los medios y en la agenda y el discurso de los políticos, la catástrofe ocupó el centro de la escena. Lo de Santa Fe es un caso a seguir desde el punto de vista de las secuelas sociales que va a dejar así como desde lo que puede significar en términos de costo económico y recursos fiscales que puede demandar el proceso de reconstrucción.

Políticamente, volvió a quedar demostrado el importante peso electoral de la Provincia de Buenos Aires. Menem ganó en 12 provincias (incluyendo Córdoba y Santa Fe) y Kirchner sólo en 6, pero la ventaja de 370.000 votos que consiguió en Buenos Aires fue difícil de remontar. A la natural importancia poblacional, se le adosaron otros dos "privilegios" que terminaron en alguna medida alivianando la crisis socio - económica y terminaron jugando a favor del candidato del oficialismo: los patacones y los Planes Jefes. La emisión de los primeros (y la Nación aceptándolos como cancelación de impuestos) resultó decisiva para sortear el cuello de financiamiento de 2001 – 2002 y no secar en extremo y quebrar la cadena de pagos de la economía provincial. La implementación de los segundos, especialmente en los cordones más pobres del Gran Buenos Aires, jugó también un papel relevante.

En medio del ballotage, la economía sigue dando muestras que el ajuste del sector externo está tallando en la macro. El voluminoso superávit comercial junto a la desaceleración de la fuga de capitales está haciéndose notar en diversos frentes de la coyuntura. Es una combinación que difícilmente pueda perdurar en el tiempo. O el superávit se va a ir achicando contra ingreso de capitales y salto de las importaciones en una dinámica virtuosa de crecimiento económico o bien la fuga de capitales recomienza en una dinámica de crisis. Semejante saldo positivo de la balanza comercial no es un punto en equilibrio estable.

En el terreno de la actividad económica, el ajuste externo tiene que ver con el proceso de recuperación por una doble vía: el reemplazo de importaciones y el derrame hacia el resto de la economía de la mayor rentabilidad del campo, la industria transable y el sector petrolero. En el terreno fiscal, las retenciones a las exportaciones siguen siendo pieza central de la recaudación a pesar de la caída del tipo de cambio. En el terreno monetario, el fuerte superávit comercial instala un excedente estructural de dólares (especialmente en estos meses donde se liquida la cosecha gruesa) y condiciona la política monetaria del BCRA. En el presente número de OVERVIEW se magnifica el impacto sobre la macro de corto plazo que está teniendo el escenario transitorio de inusitado superávit comercial sin fuga masiva de capitales.

 

La primera vuelta de la elección de Presidente se definió en la provincia de Buenos Aires.

Buenos Aires: dos "privilegios" de peso

Esta afirmación se entiende rápidamente cuando se observa que esta provincia concentra el 37% del padrón de electores. Más de la mitad de esa masa se encuentra en el cinturón que abarca el Gran Buenos Aires (GBA). En esta zona heterogénea y densamente poblada Kirchner le sacó a Menem 370 mil votos de ventaja que fueron cruciales para que la diferencia final entre ambos no fuera tan abultada.

En esa zona se concentra el mayor poder del aparato duhaldista. Este respaldo se fue cimentando durante los años en que Duhalde condujo la Provincia, pero también se abonó durante la crisis que se inició a mediados de 2001 y duró en su peor expresión, hasta mediados de 2002. En este período Buenos Aires contó con dos "privilegios" que le permitieron suavizar los efectos de la crisis financiera, económica y social:

i) a comienzos de esa época la provincia comenzó a emitir cuasi-moneda (el Patacón) que recibió el respaldo del Gobierno Nacional cuando autorizó su utilización para el pago de impuestos, privilegio que no obtuvieron otras monedas provinciales;

ii) ya en 2002, con Duhalde como Presidente, se puso en marcha el Plan Jefas y Jefes de Hogar, que tiene como principales beneficiarios a los habitantes del conurbano bonaerense.

Los Patacones: la "otra" coparticipación

La primera serie de Patacones comenzó a circular en agosto de 2001 y tuvo inmediata aceptación como medio de pago. Cavallo dispuso que estos bonos serían recibidos por la AFIP para el pago de impuestos a su valor nominal.

Con esta "patente de corso" bajo el brazo, se emitieron Patacones entre agosto de 2001 y julio de 2002 a razón de $ 255 M por mes en promedio hasta alcanzar el stock actual de unos $ 2.500 M. De esta forma la provincia pudo reemplazar con creces los recursos fiscales que perdió como consecuencia de la crisis, permitiéndole sobrellevarla con mayor facilidad que a otros estados provinciales.

Una idea de la magnitud relativa de lo que significa emitir $ 250 M de Patacones por mes la da la comparación con los recursos que transfiere la Nación a Buenos Aires. En el primer semestre de 2001, cuando todavía se respetaba la garantía de transferencia de recursos, la provincia recibió en promedio de la Nación $ 318 M mensuales. Entre julio de 2001 y junio de 2002 (lo peor de crisis fiscal) las transferencias promediaron $ 242 M por mes, o sea menos que la emisión de Patacones (ver cuadro 1).

En conclusión, durante ese período crítico donde muchas provincias enfrentaron conflictos sociales al no poder cumplir con los pagos a empleados públicos, jubilados provinciales y proveedores, Buenos Aires contó con la ayuda de poder emitir bonos con un status claramente superior al de otras cuasi-monedas y mantener así medianamente "aceitado" los pagos del sector público y la cadena de pagos.

El Plan Jefes: "más combustible"

El Plan Jefas y Jefes es el segundo elemento que ayudó a morigerar la crisis y apuntalar el nivel de actividad en la provincia. Se puso en marcha en mayo de 2002 y otorga una ayuda de $ 150 mensuales (pagados en Lecop) a los jefes de familia desempleados de todo el país. Arrancó con 1.100.000 beneficiarios, de los cuales casi 500.000 viven en la provincia de Buenos Aires.

En la actualidad (febrero 2003) el Plan llega en el país a casi 2.100.000 personas y 800.000 en Buenos Aires, sobretodo en el GBA. Esto significa que poco más del 38% de los planes se ejecuta en Buenos Aires, en línea con la proporción de habitantes de la provincia (37% del padrón del país), pero muy por arriba de la participación que recibe en el reparto de impuestos.

De esta manera, entran en la provincia mes a mes recursos de la Nación de unos $ 110 / 120 M, que también fueron a apuntalar la actividad.

En síntesis, Buenos Aires contó con dos "privilegios" especiales que le permitieron atravesar lo peor de la crisis sin que llegue la sangre al río. La combinación de Patacones y Plan Jefes significó volcar a la provincia una masa de recursos del orden de los $ 350 M mensuales; más que lo que recibe mensualmente vía coparticipación de impuestos. Fueron dos instrumentos defensivos que permitieron al oficialismo capear el temporal y mantener bajo control los hilos políticos y sociales de Buenos Aires.

La macroeconomía de corto plazo está funcionando en un equilibrio inestable de fuerte superávit comercial con una salida acotada de capitales.

Tiempos en que el superávit comercial talla en la macro

Desde hace unos meses, una parte importante de los dólares que están entrando por la cuenta comercial (la diferencia entre exportaciones e importaciones) no se está yendo por la cuenta de capitales. Al frenarse el proceso masivo de fuga de capitales de 2001 y parte de 2002, el saldo comercial a favor que queda fronteras adentro pega en la dinámica macro.

Durante muchos años, el pulso de la economía argentina lo marcó la cuenta de capitales más que la cuenta comercial. En la primera etapa de la convertibilidad 1991 – 1998, el termómetro macro era el mayor o menor ingreso de capitales. La contracara de este influjo era el déficit comercial, que representaba una pieza secundaria de la macro. No era un problema de corto plazo porque estaba financiado y porque las exportaciones no estaban estancadas. La duda de mediano plazo pasaba por ver si las exportaciones crecían de manera consistente y no se quedaban demasiado atrás.

En la segunda etapa de la convertibilidad 1999 – 2001 y el arranque de 2002, el pulso de la macro lo pasó a determinar el corte al ingreso de capitales y posteriormente la fuga masiva. La consecuencia natural fue la reversión de la cuenta comercial; se pasó de déficit a un fortísimo superávit. El shock negativo del derrumbe de los precios agrícolas y la devaluación del real brasileño dificultó el aumento de las exportaciones por lo que todo el ajuste comercial externo se hizo vía recesión y caída de las importaciones.

Desde fines de 2002, la economía ingresó en un delicado equilibrio de fuerte superávit comercial sin fuga masiva de divisas. Es un escenario inercial de saldo comercial muy positivo con un proceso de dolarización de portafolios que sigue pero más acotado. La estabilidad financiera con baja inflación y el control de cambios actuaron como contenedores. A nivel macro, comenzó a pesar más los dólares que se quedan que los que se van.

Esta no es una combinación que pueda perdurar en el tiempo. O el superávit se va a ir achicando contra ingreso de capitales y salto de las importaciones en una dinámica virtuosa de crecimiento económico o bien la fuga de capitales recomienza en una dinámica de crisis. Semejante saldo positivo de la balanza comercial no es un punto de equilibrio estable y permanente.

En este contexto de transición, el superávit comercial pasa a tener peso específico y a tallar en la dinámica productiva, fiscal y monetaria de corto plazo.

Superávit comercial y actividad económica

El impacto del superávit comercial sobre la actividad económica se está viendo reflejado a través de una doble vía: fundamentalmente por el reemplazo de las importaciones y el derrame de la mayor rentabilidad de las exportaciones del campo, la industria transable y las petroleras sobre el resto de la economía (aun con la "lima" de las retenciones).

En el primer trimestre de 2003, el PBI creció alrededor de 6% contra igual período de 2002. La producción industrial continúa teniendo un papel fundamental, con una micro muy ligada al reemplazo de importaciones. Dos tercios del aumento del PBI del primer trimestre lo explica la industria mientras que 90% del salto industrial es por reemplazo de importaciones.

Las dos vías de la recuperación se ven plasmadas en el análisis fino de las exportaciones y las importaciones.

Importaciones: puro reemplazo y efecto "Brasil barato"

El hecho que en el primer trimestre de 2003 las importaciones totales hayan crecido 21% anual no llega a ser un indicio de reactivación económica general. Lo que está empezando a mover las importaciones es un doble efecto conjunto: i) los sectores que están haciendo crecer las importaciones son paradójicamente aquellos que más las están reemplazando; ii) hay un efecto "Brasil barato" que se nota.

El salto de las importaciones (que así y todo apenas las llevó a US$ 900 M por mes) tiene dos orígenes básicos. Por un lado, hay mayores compras de maquinarias agrícola y productos químicos para el campo provenientes de Brasil. El reemplazo de máquinas y productos químicos importados por nacionales es fuerte pero no da abasto para abastacer la demanda creciente del campo. Adicionalmente, los productos brasileños están con precios accesibles.

Esto explica el aumento de las importaciones de bienes de capital. En el primer trimestre, crecieron 18% con respecto a igual período de 2002. Las importaciones desde Brasil se incrementaron 197% y las originarias en otros países cayeron 4% (fundamentalmente los equipos que vienen de EE.UU. y Europa). O sea, se está percibiendo un marcado desvío de comercio desde maquinaria "cara" americana, alemana o francesa hacia maquinaria "barata" brasileña.

El otro factor dinamizador de las importaciones es la compra de insumos por parte de la industria transable. Lo más demandado en el primer trimestre de 2003 fueron algodón y hierro, dos productos que vienen básicamente de Brasil. El primero es requerido por la industria textil, uno de los pilares del proceso de reemplazo de importaciones. El segundo lo compra la industria siderúrgica, que viene incrementando la producción para la exportación (y algo para el mercado interno). En esta línea de mayores importaciones, se observan mayores importaciones de porotos de soja desde Brasil y Paraguay para completar el abastecimiento de las aceiteras.

El resto de las importaciones, excluyendo la maquinaria agrícola, los productos químicos, el algodón y el hierro proveniente de Brasil, apenas creció 6% anual, bien por debajo del aumento de 21% total del primer trimestre.

En síntesis, el aumento de las importaciones no puede ser leído linealmente como indicio de reactivación. Se produjo un salto desde niveles muy bajos por la demanda creciente de los sectores que están reemplazando importaciones o que exportan más, dinámica incentivada porque Brasil está accesible.

Exportaciones: puro precio

En el primer trimestre del año, las exportaciones crecieron 12% anual, pasando de US$ 5.735 M a US$ 6.420 M. El incremento está totalmente explicado por la mejora en los precios internacionales. Los volúmenes exportados están, en promedio, estancados (hay rubros que crecen pero otros que caen).

Las dos actividades exportadores más dinámicas fueron las aceiteras y las petroleras. Las primeras registraron un aumento de 53%, basado en muy buenos precios y una tendencia favorable y un importante crecimiento de los volúmenes (ver cuadro 4). Las petroleras alcanzaron un incremento de exportaciones del 22%. En este caso, todo fue efecto precio (+44% contra igual período de 2002), ya que las cantidades se contrajeron 16%. En conjunto, en el primer trimestre de 2003, el bloque aceitero – petrolero aumentó 36% anual. Por su parte, el resto de las exportaciones no creció. Dejando de lado los dos casos líderes y algún otro renglón puntual (por ejemplo, carnes), no hay hasta ahora un aumento de exportaciones con peso macro. Sí se perciben algunos crecimientos que importan a la micro empresaria pero no llegan a tener impacto en los grandes números (ejemplos: pescados, miel, frutas).

Brasil sigue siendo la parte exportadora más negativa. En el primer trimestre, las exportaciones totales a ese país cayeron 6% anual. El principal problema pasa por las exportaciones industriales: disminuyeron 12% contra el primer trimestre de 2002.

 

En síntesis, el aporte de las exportaciones a la recuperación económica no pasa por un salto en los volúmenes, que están estancados. Por ahora, solo hay un efecto indirecto de derrame de la mayor rentabilidad de algunas actividades hacia el resto (mezcla de mejora de precios relativos y mejores precios internacionales), a pesar de estar "limadas" por las retenciones.

La composición geográfica del superávit comercial acumulado en el primer trimestre encaja con la dinámica de la doble vía de la recuperación de la actividad económica (reemplazo de importaciones y derrame de rentabilidad exportadora). De un total de US$ 3.922 M, los dos mayores aportantes al saldo a favor son Europa y Chile. Con el primero, juega a pleno el efecto soja por el lado de las exportaciones y la sustitución de equipamiento europeo por brasileño. En el segundo, juega a pleno el efecto petróleo. El superávit comercial con Brasil viene decreciendo: las exportaciones no logran tocar fondo y las importaciones crecen por arriba del 50% anual.

Superávit comercial y fisco

El impacto más directo del ajuste externo sobre las cuentas fiscales es el papel apuntalador que están jugando las retenciones a las exportaciones en la recaudación. Es un impuesto "obsoleto" que no puede sostenerse permanentemente pero que sirvió de puente para reforzar la caja fiscal después de la devaluación.

En lo que va del año, las retenciones vienen teniendo un papel importante y creciente en el total de recursos recaudados. En el bimestre enero – febrero, representaron 12% del total. En el bimestre marzo – abril pasaron a significar 15% (ver Box 1).

El mayor peso de las retenciones en la recaudación se dio aun en el actual contexto de dólar declinante. De octubre pasado a esta parte, el tipo de cambio se apreció 22% (se redujo de $ 3,6 a $ 2,8) y pone presión sobre el ingreso por exportaciones, la base imponible de las retenciones. Sin embargo, hasta abril no se notó un esmerilamiento de lo recaudado.

La principal causa de la fortaleza de las retenciones tiene que ver con la positiva performance exportadora de las aceiteras y las petroleras (ya destacado en el bloque que analizó las exportaciones), que son justamente los sectores que pagan 20%, el nivel más alto de la escala (los derivados del petróleo crudo pagan 5%).

El bloque "más pagador de retenciones" muestra una dinámica exportadora muy fuerte, mezcla de mejores precios internacionales y mayores volúmenes industrializados por las aceiteras. En el primer trimestre exportó 36% más que en 2002 (tres veces más que las exportaciones totales). Pasó de representar 32% del total exportado en 2002 a 40% en lo que va de 2003.

En el trimestre enero – marzo exportó US$ 2.553 M y pagó $ 1.300 M en concepto de retenciones (a una paridad de $ 3,2 por dólar) sobre un total recaudado de $ 1.953 M. O sea, el bloque aceitero – petrolero representó dos tercios del total. Para el segundo trimestre abril – junio, OVERVIEW prevé exportaciones por un monto similar al primer trimestre (un poco más de oleaginosas y un poco menos de petróleo) y una recaudación por retenciones de $ 1.200 M (a una paridad de $ 2,8 por dólar); apenas $ 100 M inferiores ($ 33 M por mes) aun con la baja del dólar.

A este efecto positivo hay que adicionarle en los próximos meses la estacionalidad de la cosecha gruesa (las exportaciones de maíz, soja y girasol). En el primer trimestre, este bloque exportó por US$ 795 M y pagó retenciones por $ 266 M. En el segundo trimestre, OVERVIEW estima exportaciones por US$ 1.800 M y un pago de retenciones de $ 900 M.

Ambos bloques aportarían en el segundo trimestre $ 2.100 M. Esto llevaría a la recaudación por retenciones a un promedio de $ 835 M por mes (abril dio $ 809 M). En los próximos meses, la dinámica positiva del bloque aceitero – petrolero y la estacionalidad de la cosecha gruesa le ponen un piso alto a la recaudación por retenciones, más allá de la baja del tipo de cambio.

Superávit comercial y moneda

En el terreno monetario, el fuerte superávit comercial bajo cierto control y no fugado masivamente instala un excedente estructural de dólares (más aún en estos meses donde se liquida la cosecha gruesa) que condiciona la política monetaria del BCRA.

Prat Gay negoció con el FMI una política monetaria menos estricta tendiente a emitir más pesos para bajar la tasa de interés. Una forma es comprando más dólares del abultado superávit comercial.

En los papeles, la meta de emisión anunciada por el Banco Central para lo que resta del año deja en claro implícitamente que la entidad no busca prioritariamente sostener el dólar. Puede alcanzar para bajar la tasa de interés real dado el exceso de liquidez que verifican actualmente los bancos.

El BCRA se propone emitir $ 6.000 M entre mayo y diciembre; unos $ 750 M por mes. Resulta equivalente a aumentar la base monetaria entre 15% y 20% anual, un rango razonable para la inflación una vez que comience la actualización gradual de las tarifas de servicios públicos. No es una política mucho más expansiva que la que viene aplicándose en lo que va de 2003: un aumento neto de la base de $ 672 M en febrero, $ 504 M en marzo y $ 411 M hasta el 29 de abril (1,3% mensual).

En términos de compra de dólares del BCRA al sector privado, abril fue un mes partido en dos mitades distintas. La primera quincena estuvo entre las de menores compras; apenas US$ 10 M diarios. En cambio, en los últimos quince días (contando mayo y ya en plena estacionalidad de liquidación de exportaciones) viene adquiriendo US$ 34 M por día (US$ 58 M en la última semana). Habrá que ir viendo si en las próximas semanas la emisión por compra de dólares del superávit comercial sube o no otro escalón y la respuesta del BCRA: si cree necesario esterilizar o no los pesos emitidos.

En lo que va de este año, específicamente a partir del acuerdo con el FMI (7 de enero), las reservas internacionales pasaron de US$ 10.605 M a US$ 10.948 M. Se pagó en concepto de deuda a los organismos US$ 3.360 M contra un monto de desembolsos de US$ 2.363 M. O sea, la brecha es de US$ 997 M (un pago de US$ 750 M al Banco Mundial que caía originalmente en abril se pasó a mayo). La diferencia marca con los atrasos de 2002 que la Argentina tuvo que pagar para acceder al acuerdo para 2003 se pagaron con reservas que no fueron repuestas (ver cuadro 8).

En síntesis, en este lapso las reservas crecieron US$ 343 M al tiempo que se perdieron divisas por US$ 997 M en concepto de puesta al día en los atrasos de 2002. El BCRA compró dólares al sector privado por la diferencia menos un pucho de intereses ganados por la aplicación de las reservas; acumula US$ 1.140 M en cuatro meses: US$ 285 M por mes. Hay que ver cómo sigue la película hasta el final del acuerdo con el FMI en agosto y fundamentalmente, a qué tipo de arreglo se llega para financiar los vencimientos de deuda posteriores (vencen US$ 16.000 M en los primeros quince meses del próximo gobierno).

Recaudación de abril suma

La recaudación de abril ascendió a $ 5.457 M. Fue 89% superior a abril 2002 y se ubicó 9% por encima del promedio del trimestre enero – marzo 2003 ($ 5.026 M).

De la comparación anual contra 2002, el único dato relevante es el salto de $ 529 M que se produjo en la recaudación el impuesto a las ganancias. La explicación reside en que el año pasado el pago del impuesto de las personas físicas se pasó a mayo.

De la comparación contra el trimestre anterior, hubo dos aumento destacables por su magnitud: i) el IVA recaudó $ 183 M más ($ 1.696 M contra $ 1.513 M); ii) se recaudó por retenciones a las exportaciones $ 158 M más que en el trimestre enero – marzo.

Con este nuevo dato fiscal, el superávit primario del segundo trimestre rondaría $ 2.500 M. Con el sobrante de $ 300 M que se arrastró del primer trimestre, el gobierno no está lejos de cumplir la meta del acuerdo con el FMI de $ 3.000 M para el período abril – junio. Hay que recordar que este valor nominal fue acordado para una inflación y un dólar más altos que los vigentes en la actualidad. En términos del PBI nominal, puede quedar por arriba de los dos puntos porcentuales de referencia.

El desarme del "corralón"

Los depósitos en pesos del sector privado cayeron aproximadamente $ 1.100 M en abril (datos oficiales hasta el 29 de abril). Este es el segundo mes consecutivo de caída luego del crecimiento sostenido que se dio a partir de agosto del año pasado (los depósitos crecían a un promedio de más de $ 1.000 M por mes):

  • Los depósitos reprogramados (CEDROS) disminuyeron alrededor de $ 6.600 M. Esta abrupta caída se debe a la opción que se dio a los ahorristas de liberar los depósitos atrapados en el "corralón", la cual fue prorrogada hasta el 22 de mayo (los titulares de CEDROS inferiores a $ 42.000 pueden disponer libremente de los fondos, en tanto que por montos superiores los ahorristas reciben un plazo fijo a 90 y 120 días – según se trate de un CEDRO superior o inferior a $ 100.00 respectivamente – y a su vencimiento pueden disponer libremente de su dinero).

  • Los bancos lograron retener casi el 80% de los CEDROS liberados como depósitos a plazo fijo (casi $ 5.111 M).
  • Los depósitos transaccionales (cuenta corriente y caja de ahorro) registraron un incremento de $ 411 M.

  • El sector privado canceló préstamos en pesos por casi $ 250 M a lo largo del mes.
    Los bancos habían estado incrementando la tasa de interés pagada por los depósitos a plazo fijo con la finalidad de atraer a aquellos ahorristas que optasen por liberar los CEDROS. La tasa de interés nominal pagada por depósitos a plazo fijo a 30 días se ubicó en un promedio de casi 23% entre la última quincena de marzo y la primera de abril. Los últimos días esta tasa fue declinando, y al 30 de abril se descendió a 18,6%.

El consumo masivo sigue flojo

De la mano de la reactivación industrial y el rebote de la construcción (que representan 25% de la economía), en el primer trimestre de 2003 el PBI está a tiro de crecer 6% anual. La recuperación de la producción industrial está liderada por la sustitución de importaciones y el salto de la construcción por la obra pública y un conjunto de pequeñas obras de refacción de viviendas privadas.

Pero las actividades no industria - no construcción no puede todavía dar el salto. Apenas crece en promedio 1% anual contra el 20% que creció la industria, 30% la construcción y 6% el PBI global.

Las ventas de los supermercados y el consumo de servicios públicos son dos fieles exponentes de la flojedad que aún muestra una parte de la economía.

Los volúmenes de ventas de los supermercados vienen cayendo a razón del 30% anual desde abril de 2002. Por ejemplo, en marzo, con un aumento en los precios de 55% anual, la facturación apenas subió 14% porque los volúmenes despachados cayeron 26%. La explicación principal es la caída del poder de compra de los salarios en términos de alimentos.

Desde la devaluación y el retorno de la inflación, los supermercados reflejan una caída de los márgenes de comercialización. Entre 1997 y 2001, la relación precios de venta / costo de mercaderías osciló en torno a un nivel 100. Actualmente se encuentra en 89, registrando una muy lenta recuperación desde el valor 86 en que había cayó en julio de 2002.

Por su parte, la demanda de servicios públicos no logra tomar vuelo. En el primer trimestre de 2003 creció 1,8% anual. Hay dos bloques diferenciados: i) el de mayor peso, el más ligado al consumo masivo, creció solamente 1% anual; ii) un bloque más dinámico ligado al sector externo (transporte de carga) y al turismo (transporte de pasajeros) se incrementó 8% anual.

regresar