MILES DE EMPLEADOS PUBLICOS APUNTAN CONTRA LA CAJA.

Las cosas andaban relativamente bien hasta que el Diablo, un ser exquisitamente argentino si los hay, metió imprevistamente la cola. Y el Diablo, sobre todo en campañas electorales, puede disfrazarse de muchas maneras pero casi siempre los intereses del Diablo tienen el color y el peso de la buena o mala moneda cuidadosamente puesta a parte en los presupuestos de los organismos publicos o del area de administracion financiera de las empresas.

La noticia ha pasado casi desapercibida entre el estruendo de las artillerias electorales, pero lo cierto es que mas 300.000 funcionarios del Estado y agentes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad estan planteando cuidadosamente sus recursos contra la Caja de Ahorro y Seguros, privatizada en 1995 y de hecho confiscadora de los seguros contratados de forma automática por parte del personal del estado, quienes venian pagando la poliza con regularidad desde su ingreso a la administración.

Ignoraban que la privatización había ignorado el respeto a la suma acumulada, que en el futuro el organismo financiero no se haría cargo del patrimonio ahorrado individualmente en concepto de seguro de vida individual o seguro colectivo -si se trataba de familias- y que de hecho los empleados que habian aportado durante años se encontraban virtualmente despojados de su capital y en manos de un ente que no se haría cargo retrospectivamente o retroactivamente de las primas descontadas de forma automática por los Sistemas de administracion financiera de cada organismo.

En princpio desde el punto de vista civil se trataria de una enriquecimiento sin causa por parte del Estado, a continuacion no puede dejar de observarse que el ente liquidador no cumplimento sus funciones y que hay una grave omision tanto por parte de la Superintendencia de Seguros como del propio Banco Central.

El problema, que incluye varias administraciones a partir de 1995, esta movilizando a los afectados que inundan a la Caja con cartas documentos, pedidos de reclamos y hasta se reservan derechos de recurrir a la Corte Suprema de Justicia.

La historia, imprevisible como siempre ocurre con las diabluras del mejor angel de Dios, introduce su cola en los momentos mas inesperados.

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