El comunicado o mejor dicho la información del FUP hace claramente expositivo un secreto del cual se hablaba a voces. La capacidad de gestión de Ibarra sería un serio handicap para que la presidencia le diera todo su apoyo como gran elector, además de poder generar un contrapoder univoco en la Capital Federal. En este esquema algunos sectores no verian con desagrado un acuerdo con Macri -al que se visualiza como mas eficiente y pragmatico que el jurista Ibarra-a condición de que el hombre de los capitales italianos emprendiera un suave viraje hacia el centro. Su reciente exposición con Mercedes Sosa, icono del comunismo raigal latinoamericano, tendría justamente ese objetivo. Correr a Macri hacia un centrismo que ya comenzó a visualizarse con el corrimiento de cuadros de Gustavo Beliz hacia sus equipos tecnicos.

Por otra parte la formulación por parte de Miguel Bonasso de un partido revolucionario democratico, en verdad un intento de recuperación de los piqueteros y las asambleas barriales, crearía a Ibarra una alternativa de izquierda que lo reposicionaría hacia un centro-izquierdismo mas perfilado, dejando el espacio de la jacquerie insurreccional a Bonasso.
Ultima consecuencia de este interjuego de alianzas: la fragmentación del espacio de oposición llegaría también al progresismo capitalino y al liberalismo de forma simultánea, dejando al gobierno con mayor libertad de acción con respecto a la habitualmente discola capital.
Se evitaría también la creación de un Chirac en Buenos Aires, que monopolizó Paris durante mas de 15 años desde la Mairie.


UN ENCUENTRO QUE DESPERTÓ SUSPICACIAS

Macri se mostró con Solá para hablar de seguridad

Rodolfo Lara. CORRESPONSAL EN LA PLATA

El candidato a jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri propuso ayer a Felipe Solá un convenio entre la Policía Federal y la Bonaerense para eliminar las limitaciones de jurisdicción en la prevención y represión del delito.
Ambos coincidieron en la necesidad de atenuar drásticamente los índices de criminalidad en la Capital y el conurbano, donde habita casi la mitad de la población total del país.

Avanzaron en un discurso común, aun cuando no existen convergencia electoral o respaldos explícitos entre ambos. La exposición pública responde a la prioridad que adquiere el tema seguridad en la agenda partidaria a un lado y otro del Riachuelo.

Pero tampoco puede pasarse por alto la fuerte connotación política que tiene estos días una foto Macri-Solá, más allá de que ambos se declaren "viejos amigos". No es un dato menor que el gobernador bonaerense -a quien Kirchner tiene como un fuerte aliado- se muestre a los abrazos con un determinado candidato de Capital.

Solá ya acordó con el gobierno de Néstor Kirchner la cooperación interfuerzas (con la Federal, Gendarmería y Prefectura) para acordonar el Gran Buenos Aires con efectivos y también para controlar los accesos de Capital. Macri intenta profundizar este objetivo con la mirada puesta en la elección del 24 de agosto.

Macri había anticipado algo en su reciente visita a Washington, donde se reunió con el titular del BID, Enrique Iglesias. Allí declaró la necesidad de establecer una policía metropolitana que se encargue exclusivamente de la Capital. "El jefe de Gobierno debe asumir esa responsabilidad ", desafió a Aníbal Ibarra.

Ayer, en La Plata, el empresario explicó: "La seguridad es clave, en términos de demanda de la gente. Muchos de los delitos que se inician en la Capital terminan en la provincia o al revés, y cuando vemos la cantidad de casos, más se refuerza la necesidad de un trabajo conjunto."

En la Gobernación aclararon que la audiencia fue solicitada por Macri y que también recibirán a otros representantes partidarios. Con todo, el diagrama del encuentro fue organizado por Julio Balbi, asesor de Solá, y por Jorge Argüello, colaborador de Macri. Ambos provienen del PJ porteño. Balbi es la expresión del felipismo en Capital y desde el subsuelo de la Librería del Colegio -en la calle Alsina al 500- apura la creación de un espacio que proyecte al gobernador, que cuenta ya como inamovible el respaldo político de Kirchner para la elección del 14 de setiembre.

En menos de 48 horas, el Gobierno nacional anunció obras de infraestructura para el Gran Buenos Aires y el interior de la provincia. Con mucho menos se conforma Macri: "Esperamos la prescindencia de Kirchner", dicen sus voceros.
Hasta ahora, el Presidente envió señales a Ibarra, pero sin apoyo explícito.

Ibarra debe mirar con preocupación el abrazo Solá-Macri. A juzgar por los anuncios, no sería el último: los mismos protagonistas, con los equipos técnicos, quedaron en volver a reunirse para abordar temas sobre justicia y medio ambiente.
Menuda gracia debe haberle hecho a Aníbal Ibarra ver a su rival Mauricio Macri, recibido ayer con toda la pompa por el gobernador Felipe Solá. Una reunión en la que se habló abiertamente de políticas de gestión, como si el presidente de Boca estuviera un escalón más arriba que sus rivales por la Jefatura de Gobierno porteño. Después del espaldarazo que le dio Solá, a quien Kirchner cuenta como un puntal, Macri tiene espacio para creer que la "prescindencia" del Presidente en la pelea de Capital quizá sea posible. Y que la inclinación original de Kirchner por Ibarra se diluya al menos un poco.

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