KIRCHNER-BUSH: CITA A CIEGAS


¿Gestos de desesperación?

En 1951, el coronel Jacobo Arbenz sucedió al doctor Juan José Arevalo (prolongadamente exiliado en la Argentina) en la presidencia de Guatemala.

Tras algunos años de dictadura de irregular desenvolvimiento, la situación pos derrocamiento del dictador Jorge Ubico, el doctor Juan José Arevalo había logrado cierto grado de estabilidad, bien que fundada en dudosas y crecientes orientaciones populistas.

El coronel Jacobo Arbenz logró un triunfo electoral limitado y de perfiles inciertos, ya que no disponía de poder propio sino, de algún modo, delegado desde un sector originado en Juan Josè Arevalo.
Para contrarrestar esta debilidad de su poder, repentinamente y sin previo aviso y con escasa difusión preelectoral, el coronel Jacobo Arbenz lanzó un plan de reforma agraria que contrapuso al gobierno con la maya social dominante del país y gran parte de las inversiones norteamericanas en la economía agraria (la United Fruit era su principal fuente de inversionistas).

El intento de compensar su debilidad con un programa arrollador y desmesurado para la sociedad guatemalteca de esos dìas, lo llevó a un campo minado en el cual esa carencia d poder fue multiplicàndose de un modo dramático.
A fin de tener algún respaldo político que supliera su escaso soporte electoral propio, Jacobo Arbenz buscó el respaldo del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) que, en realidad, era una transformación nominal reciente del partido comunista guatemalteco, realizada de manera orgánica y oficial a fin de disimular su presencia, resistida por la enorme mayoría de la población.

El PGT tenia una minúscula representación parlamentaria, correspondiente a una votación sumamente exigua, bajo la presidencia del doctor Arevalo y continuó esta minusvalía política bajo el gobierno del coronel Arbenz., bien que con una fuerte impronta de tipo internacional por el fuerte respaldo soviético.
No demoró mucho en desatarse el conflicto desde que en 1952 Jacobo Arbenz incorporó a los primeros comunistas en su gabinete y en los aparatos que conducían el proceso de reforma agraria.
Algunos equipos suyos, años más tarde, serían los principales asesores, en Lima, del gobierno del general Velazco Alvarado, de fuerte dependencia de la Unión Soviética durante la década del '60.

El caso del coronel Jacobo Arbenz ha pasado, en América latina, a constituir un modelo de las tentaciones que experimentan los aparatos políticos con escasa representación política y con acceso al gobierno asegurado en forma legal, cuando buscan el respaldo de los aparatos de izquierda, no más numerosos ni menos representativos que el propio pero con aptitud para cubrir ese espacio y compensar su condición ultraminoritaria mediante una fuerte impronta de propaganda, difusión, presión pública a través movilizaciones e importante presencia mediática, encerrando desafíos que amenazan con llevar a puntos extremos las iniciativas formuladas a fin de poner a prueba su propio poder: un estrecho desfiladero de desaciertos que desembocaría, en Guatemala, en una breve guerra y cruenta civil y la imposición del coronel Castillo Armas - ex compañero de armas de Jacobo Arbenz - en una dictadura intensisima y breve.

Esta experiencia guatemalteca con el coronel Jacobo Arbenz aparecía como un elemento recurrente - en las observaciones diplomáticas que intentaban evaluar en el curso de la semana que viene de concluir, signada por tantos episodios de carácter internacional para la Argentina -, de las razones que estarían alimentando muchas medias del gobierno dle doctor Néstor Kirchner: el paralelo sintomático de la ausencia de respaldos pollitos propios seguidos de manifiestos intentos de buscar respaldos a la izquierda.

El dramático esquema que dominó esta secuencia en Guatemala - Castillo Armas desató una dictadura cruenta en la medida en que hubo una resistencia no menos cruenta del aparato comunista privilegiado por el coronel Jacobo Arbenz - parece poco menos que provocativa en el juicio esbozado en medios diplomàticos que se preguntan las razones que pueden alimentar a un gobierno minoritario como el del doctor Néstor Kirchner para asumir posiciones francamente contradictorias con las corrientes dominantes en la sociedad y en alianza con sectores no menos minoritarios que el propio pero de clara identificación ideológica.

El respaldo obtenido en sectores de una amplia gama de la izquierda - desde el Frepaso hasta montoneros, pasando por la variedad de sectores trotzkistas como los dominantes en los piqueteros conducidos por D'Elia y Alderete en un área y por Castells en el área vecina, pero de similares raíces ideológicas; y una variedad de grupúsculos como los asociados a la presunta defensa de los derechos humanos o madres, abuelas, tías, hijos, sobrinos y demás deudos de muertos o desaparecidos de la subversión durante la guerra de los años '70 que, en su conjunto, no han superado el 4,7 por ciento de los votos y no significan sino soportes de aparatos altamente especializados y dúctiles a los objetivos de poder antes que a los objetivos tradicionales democráticos - crean suspicaces dudas y no menos suspicaces sospechas acerca de los objetivos reales al tiempo que fortalecen los intentos comparativos con el caso guatemalteco.

En el caso del coronel Jacobo Arbenz - precipitando un manifiesto desafío político y social al integrar al minúsculo aparato del partido comunista a su gobierno - no ha habido dudas acerca de la opción final del derrocado presidente guatemalteco: escoger una situación extrema que, sin garantía alguna para granjearle poder - dado el contexto político local como internacional en esa época - le permitía, sin embargo, alcanzar cierto grado de prestigio como víctima y mártir por sus intentos de transformación social.

Nuevamente de retorno al pretendido simil local, los mismos medios diplomàticos señalaban si la ausencia de poder, la asociación con un sector con no menor falencia de poder pero aptitud combativa, no marcan el sino y la explicación final de algunos dislates desafiantes que no parecen buscar tan solo identidad propia, sino una escena en la cual podrían precipitarse exposiciones que impliquen su sustitución legal y constitucional, dejando abiertas las puertas para su conversión en un mártir, víctima de las conspiraciones retardatarias.

Una imprevista cita imperativa

Hace ya algunas semanas, en este mismo espacio se señaló que la fecha presumible dle viaje del presidente Néstor Kirchner a los Estados Unidos - Setiembre - era reveladora del escaso valor otorgado en Washington a lo que hoy significa la Argentina - tras la devaluación, el default, la pesificación, la acelerada descapitalización y la caída de su producción y actividad económica - ya que en Setiembre la caída de la actividad oficial norteamericana convierte ese mes en una suerte de espacio neutro, sobre los finales del verano.

Lo lógico, se señaló en ese mismo espacio, habrìa sido que se fijara una fecha con posterioridad a Octubre o más adelante para evitar los efluvios paralizantes del calor y las vacaciones.

Sin embargo, el esquema previsto resultó de poca monta en cuanto a su significado ante la cita imperativa para la última semana de Julio, algo así como la ultima semana de Enero en la Argentina.

En realidad, el gobierno sabia desde la llegada del nuevo embajador nonato Bordón a Washington, que era probable que la fecha de Setiembre no se confirmara y que hubiera alguna movida de ela misma habida cuenta de ela disponibilidad de tiempo del presidente George Bush.

Una semana antes - el 10 de Julio, tras la celebración de la efemérides patria, la embajada de la Unión habrìa comunicado telefónicamente al canciller Bielsa la posibilidad de que el encuentro se anticipara para una fecha inminente debido a que dos importantes eventos a los que debìa asistir el presidente de la Unión en Julio y Agosto, uno en el propio territorio norteamericano y el otro en Canadá o en Europa - punto que no quedé claro -, se habían trasladado a Setiembre y Octubre, dejando unos dìas libres en su agenda, con la posibilidad de que estableciera cambios de compromisos en estas ultimas fechas, anticipándolas.

No hubo más novedades - ni parece haber sido tomado el tema con bastante seriedad - hasta que en pleno curso del periplo europeo del doctor Néstor Kirchner el propio embajador nonato Bordón comunicó al presidente de la Nación que había una "cita en Washington" para el 23 de Julio.

Y redondeando la comunicación - y aún antes de que el jefe del gobierno argentino tuviera tiempo de dar una respuesta o hacer una consideración marginal cualquiera -, el embajador nonato Bordón aclaró que el asunto era del tipo "lo tomas o lo dejas", abriendo un lapso de espera para el futuro encuentro de duración impredecible dado el corrimiento de los apuntados compromisos del presidente George Bush.

La respuesta no pasó a consideración del canciller y el propio doctor Néstor Kirchner, tras echar algunos cálculos de tiempo y de desenvolvimiento de su periplo por el exterior, dió por aceptada la "invitación irrenunciable".

¿Estaban completos los estudios diplomàticos pertinentes para abocarse a un tema de tan singular dimensión e importancia como la primera entrevista del presidente Néstor Kirchner en Estados Unidos?.

¿Estaban listos los parámetros de tipo político y económico y hechos los ajustes necesarios en la diplomacia paralela - desde los organismos multinacionales como la O.E.A., las Naciones Unidas y el Mercosur - hasta los singulares y de estricto contenido de relaciones directas como los países limítrofes a los que ha reducido la argentina su presencia o, finalmente, los países europeos, las dos terceras partes de los cuales venían de ser tratados por el propio presidente con la manifiesta falencia de una pieza tan importante como su viaje inmediato a Washington?

Estos detalles, que han pasado - deliberada o sugeridamente - desapercibidos para casi todos los comentaristas comprometidos del fin de la semana que viene de concluir, son los asuntos que pesan decididamente en la balanza para poner en evidencia el grado de improvisación y de intento de juego malabar y de corte antes mediático que estricta y seriamente político, con el que se maneja la política exterior, entre otras cosas.

El detalle no parece haber pasado desapercibido para las más variadas fuentes diplomáticas acreditadas en la Argentina - probablemente desde Brasil hasta Rusia y desde Uruguay hasta Alemania - que señalaban en el fin de la semana que viene de terminar que, por más que se rastree en los últimos cinco o seis decenios, difícilmente se encontrará una ligereza de esta magnitud.

Con rapidez, esta falencia fue percibida aquí mismo, en el área de manejo mediático del gobierno, lo que explica que tanto el jefe del gabinete - que continúa ejerciendo como vocero presidencial de hecho, en una extraña prolongación de sus méritos en la campaña electoral - tanto como el ministro del Interior - bien que en una dimensión de menor intensidad - procedieron a interpretar para quienes escuchaban las audiciones de radio y televisión "más que amigas" del gobierno, que la celeridad de George Bush para convocar al doctor Néstor Kirchner a Washington procedía del éxito de la gira europea" que habrìa "despertado inquietud, preocupación y hasta temores" en la casa Blanca.

En ningún caso se intentó siquiera explicar que el gobierno de la Unión no debìa temer o preocuparse o que no existieran intenciones argentinos en dar ese giro y esa calidad al viaje, como se verá más abajo, lo que deja al descubierto una intención pero, al mismo tiempo, el nivel y grado de ingenuidad y puerilidad de algunos intentos políticos girados en el más alto nivel.

Lo cierto es que los temas pendientes en la relación de la Argentina con la Unión podrìan ser enunciados con la simple lectura de la primera plana de los diarios de una quincena: acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, ley de patentes (frenada y casi archivada ya en el Senado), subsidios agrícolas, envío de tropas a zonas en conflicto (desde Medio Oriente e Irak hasta el África o Corea del Norte, eventualmente), derechos humanos en Cuba, ALCA y Mercosur, los ejes intentados por Fidel Castro y Hugo Chávez desde Caracas para comprometer al sur del continente en sus polìticas de expansión ideológica (un de cuyas puntas se registrara a mediados de Agosto, con apoyo oficial argentino, en Buenos Aire, cuando los centros Bolivarianos intenten la creación de los Centros Sanmartinianos, como prolongación del Congreso Anfictiónico Bolivariano realizado en noviembre de 2000 en la Argentina, para desapercibida indiferencia de medios y autoridades pero que trajo consigno la organización del aparato piquetero, entre una docena de resultados interesantes para el desenvolvimiento de la izquierda nacionalista), el proyecto de una empresa estatal petrolera argentino-venezolana-brasilera, etcétera, asuntos que, seguramente, no se podrán explorar en los quizá escasos 60 o 75 minutos que durará el encuentro de los dos presidentes.

Y de manera adicional, el presidente Néstor Kirchner viajará a Estados Unidos al tiempo que,, pese al receso parlamentario de las vacaciones de invierno, se avanzará en el juicio contra el cortista Moliné O'Connor, adicionado a la inestabilidad del centro mismo del orden judicial, un factor de inestable intranquilidad.

Cuando el secretario de estado, general Colin Powell, visitó fugazmente a la argentina,. el presidente Kirchner habrìa señalado que el asunto de ela Corte serìa de rápida resolución y tendiente a la estabilidad final dle sistema judicial.

Por entonces el enjuiciamiento corría por la cabeza del doctor Julio nazareno y el secretario Powell habrìa tomado en cuenta este punto para considerar que, efectivamente se trataba de un asunto de resolución cuasi inmediata.

Pero desde entonces se ha sumado el caso de Moliné O'Connor,. los anuncios de que, como suelen decir los adictos a la doctor Elisa Carrió respecto de torso asuntos, "vienen por más" en la medida en que toda la Corte salvo dos jueces - Petracchi y Maqueda - todo el resto quedará al arbitrio de la mayoría automática parlamentaria.

Y en Estados Unidos, no parece existir, adiciionalmente buenas noticias en torno de la eventual designación - bien que, a esta altura, sea una hipótesis descartable - del doctor Eugenio R. Zaffaroni como reemplazante del doctor Julio Nazareno.

Pero, además, la excusa presentada en el primer momento para justificar la aceptación, sin opciones alternativas, del doctor Néstor Kirchner, en el sentido de que se tratará de una "visita de Estado" (una sola por año, por cada país, puede recibir, conforme a la tradición no escrita, el presidente de los Estados Unidos) con el carácter tan elevado y jerarquizado que esto supone, se ha precipitado hacia el fin de la semana en la medida en que desde fuentes norteamericanas acreditadas en Buenos Aires se precisó que, contrariamente, en realidad se trata de una entrevista tipificada como "fuera de calendario" - imprevista pero tampoco de primer rango de importancia temática o de jerarquía - y, en consecuencia, de protocolo, solo ajustada a la disponibilidad de tiempo del primer magistrado norteamericano.

Los que parecen detalles o "pajas en la leche", configuran desde el punto de vista de las normas un lenguaje no muy preciso, que no permite delimitar con mayor precisión los alcances reales de algunos giros, sobre todo inesperados, como el que viene de precipitarse.

Por que de este modo, se verifica que no ha habido una urgencia derivada del tópico especificamente político de la gestión del presidente Néstor Kirchner tanto como de la circunstancial agenda presidencial norteamericana.

Que no se ha creído indispensable un tiempo mayor ya que los temas , por mas que la Argentina hubiera tomado tiempo para elaborarlos y constatarlos como queda descripto más arriba, no admitirían alternativas.

En definitiva, que tratándose de las relaciones con la Argentina en sus actuales condiciones, para los Estados Unidos el asunto "da lo mismo" y justifica ampliamente la advertencia atribuida al nonato embajador Bordón: la cita es del carácter "lo tomas o lo dejas", es indistinto.

Lo que quiere decir que se trata de una suerte de "citación" y no de un encuentro negociado y conversado, punto que indicaría sí un interés significativo para la Unión.

Visita de alcances previsibles

Estros mismos perfiles indican que, de la reunión, cabe esperar secuelas imprevistas y de cualquier dimensión y alcance como, valga la contradicción, nada o muy poco fuera de los márgenes previsibles: no ha habido ni tiempo ni profundidad en la preparación del encuentro como para que haya una elaboración de pasos ni gigantescos ni trascendentes.

Estadios Unidos muy probablemente formule algunas propuestas tentadoras que giren en torno del ALCA.
Pero más tentadoras podrìan llegar a ser alguna sugerencias entorno de la deuda externa.
Y, del mismo modo, es muy probable que el tema de la solidaridad en la lucha contra el terrorismo - incluida la guerra en Irak - y el compromiso argentino en el tema, aún en su variante de la reconstrucción del país históricamente devastado por las polìticas de la tiranía de Saddam y afectado por los bombardeos que pusieron fin al poder del déspota, constituya un punto angular en los diálogos (no negociaciones, cabe entenderlo correctamente).

El conjunto de los temas políticos girará, seguramente, en torno de la urgencia estadounidense para que la Argentina abra sus mercados y la sorpresa podría consistir en el anuncio de una política diferencial de los subsidios agrarios respecto de las iventas argentinas.

No menos importantes pueden ser los temas relegados al olvido por el gobierno del doctor Néstor Kirchner, tales como, por ejemplo, la declaración de la indemnidad jurídica para soldados de la Unión que ejerciten en maniobras u operen en territorio argentino.

El punto puede ser liminar respecto de las políticas castrenses en Buenos Aires, en la medida en que dicha indemnidad saca de su quicio el tema de las extradiciones de hombres de armas argentinos comprometidas en la lucha contra el terrorismo y la subversión en la década del '70.

Parece obvio que, si la Argentina consiente en reconocer la territorialidad norteamericana para sus hombres en la lucha antiterrorista, difícilmente podría hacer valer la extraterritorialidad para sus propios soldados.

"Dejar de lado las fantasías o los desafíos políticos e ir a las cosas que importan" es un signo que en medios diplomàticos que se manejen respecto de esta "realidades" impuestas por el curso de ela historia, se mencionaban como un axioma que, muy seguramente, el presidente George Bush podría insinuarle, durante su diálogo, al presidente Néstor Kirchner.

Pero el presidente Néstor Kirchner, Basado en una política que hace centro en su traje cruzado desabrochado, en su pretendido diálogo directo con inversores y hombres de empresa y en su sistemático menosprecio a las normas de seguridad con afanes de exhibición popular - o populista - podría recurrir al armado de una escena como la que en su oportunidad dramatizó el ex titular del PEN, doctor Raúl Ricardo Alfonsín en la Casa Blanca, cuando desde los propios jardines del edifico, en conferencia de prensa y tras un encuentro de nivel presidencial, se dedicó a vituperar la política exterior norteamericana.

¿Podrá el doctor Néstor Kirchner, por ejemplo, denunciar la responsabilidad del Fondo Monetario Internacional y del Tesoro de la Unión por el "hambre en América latina", como alguien le sugirió el mismo día de su arribo a Buenos Aires de regreso de Madrid?

¿O podrá, como surgió de otra sugerencia recibida en Río gallegos de uno de sus mejores asesores en la materia, dirigir un mensaje al continente a fin de conformar un bloque basado en la unidad latinoamericana "esté en condiciones de enfrentar el poder de los monopolios y los explotadores, del capital que succiona nuestras fuerzas y de los aparatos de dominación montados para el drenaje de nuestras riquezas" (sic), conforme con un "paper" que el presidente de la Nación habrìa leído atentamente como intento de promover desde los jardines mismos de la casa Blanca una respuesta contra cualquier "intento de condicionamiento" de su gestión.

American Watch y una variedad de una docena y media de organizaciones de derechos humanos y de organizaciones afines a la izquierda norteamericana, eran difícilmente conectadas por el nonato embajador Bordón (no tiene experiencia con ese ámbito y carece de contactos que la embajada argentina ha rehuido en los últimos diez o doce años) hacia fines de la semana que viene de concluir, a fin de configurar un entorno de "respaldo público a su presencia y sus definiciones públicas en la Unión"

Y, si estos gestos o similares puede implementar durante el viaje ¿podrá ser aguardado el día de su retorno al país - sobre el fin de la semana próxima -, por una "mayúscula concentración en la Plaza de Mayo y en Ezeiza", de apoyo y confirmación de su "poder" a fin de extraer el mejor y mayor resultado posible de sus gestos en Washington?

Una versión recogida de fuentes directas en España el domingo de esta semana que ahora concluye, relata, sin embargo, que el presidente del gobierno español, señor Aznar, habria sido un factor decisivo para la invitación de Geogre Bush a Néstor Kirchner: "Conviene invitarlo - le habrìa dicho Aznar a Bush tras entrevistar a Kirchner - por que es indispensable reorientarlo y conversar con este hombre" (sic, en la versión).

Bush estaría muy dispuesto a escuchar a Aznar a quien está sustancialmente reconocido dado su apoyo en la guerra de Irak, pese al alto costo politico que debio pagar en España.

Más aùn, conforme con la misma versión, este reconocimiento a España iria acompañado de la designación del general Cardona como jefe de las fuerzas combinadas de ocupación en Irak y la integración de un importante contingente de efectivos españoles como cabeza de las tropas de ocupación.

Partida y retorno sin destino preciso

El viaje del doctor Néstor Kirchner a Europa, que ya fue y concluyó, encierra màs contratiempos y contradicciones que los que cabía esperar.

Un ligero repaso de los encuentros en los cuales - desde el punto de vista de la político interior - se ha intentado subrayar los apoyos y las coincidencias con sus proyectos de política local (castrense, de deuda externa, de negociación con el Fondo Monetario Internacional) ponen en evidencia que se ha producido una curiosa fluctuación derecha-izquierda que, para el consumo local podría parecer desconcertante.

En realidad, los contactos ofíciales mantenidos por el doctor Néstor Kirchner eran visualizados en la izquierda local como "muy comprometidos y poco rentables" en cuanto a la necesidad de encontrar una fuente de defensa orgánica para eventuales giros màs agudos hacia la izquierda.

En principio el doctor Néstor Kirchner mantuvo encuentros con un laborista - Blair - y dos conservadores - Chirac y Aznar - en tanto mantuvo un fugaz encuentro con un socialdemócrata - Schrôeder - de Alemania.

Curiosamente, los reclamos por los derechos humanos procedieron desde el costado de los conservadores - Chirac y Aznar - en tanto las promesas de ayudas con el Fondo Monetario internacional se originaron en laboristas y socialdemócratas - Blair y Schröeder - que nada objetaron respecto de la estructura capitalista de e la economía mundial.

Si se exceptúan algunas tiradas más o menos fuertes del presidente de el Nación doctor Néstor Kirchner, ninguno de los restantes invitados de la región al encuentro por la "tercera vía", objetaron puntos de fondo del sistema capitalista en una reunión esencialmente patrocinada por la socialdemocracia afín a Tony Blair y comprometida con la guerra en Irak, incluido el alemán Schröeder que viene de pedir disculpas a Washington por su oposición al conflicto contra Saddam Husseim.

Los conservadores reclamaron por la extradición - un modelo más o menos tradicional imperial que presume juzgar los delitos cometidos en las colonias merced a la ley y en territorio metropolitano - en tanto los socialdemócratas y laboristas de la izquierda hicieron un notorio silencio acerca del tema, incluido el propio Schröeder la justicia de cuyo país mantiene reclamos por media docena de subversivos de ese origen muertos en la Argentina (quizá el recuerdo de Baden Meinhoff pesó antes de formular un comprometedor reclamo político inmediato).

La exultante oposición del doctor Néstor Kirchner a considerar el envío de tropas si no fueran reclamadas por la Organización de las Naciones Unidas, transitó sin escalas notorias por dos de los aliados de los Estados Unidos en la guerra de Irak - Aznar y Blair - y se mantuvo en silente indiferencia en el encuentro con el más intenso opositor al envío de tropas - Chirac - al territorio de su principal provedor de petròleo subsidiado.

La frivolidad y liviandad de los periodistas invitados por la presidencia de la Nación para que transmitieran al país tan solo la belleza de la primera dama - o primera ciudadana - esposa del doctor Néstor Kirchner, o la voladura al viento del saco cruzado desabrochado del propio presidente de la Nación o los encuentros en la calle con los viejos militantes de la subversión montonera y del erp, etcétera, dejaron pasar por alto estas curiosas contradicciones y estas manifiestas falencias en la política exterior, cuyo responsable, el canciller Rafael Bielsa, entrevistado "de compromiso" se limitó a relatar las formalidades habituales propias de un café de sobremesa pero sin la deferencia confidencial que esa circunstancia suele imponer.

Lo cierto, desde el punto de vista de la utilidad pragmática de las relaciones exteriores de un país como la Argentina y con los problemas que debe afrontar, es que el único ámbito donde podría haber lucido una habilidad negociadora y realmente diplomática fue la escena de más dura confrontación: los empresarios franceses quedaron decepcionados, ya se sabe; y los españoles resultaron poco menos que agredidos, vapuleados y casi insultados por quien debería esperar de ellos si no conmiseración, al menos predisposición para la ayuda.

Si es cierto que el doctor Roberto Lavagna debió guardar sin expectativas de cumplimiento una oferta de los empresarios franceses desorbitados tras la ausencia del presidente a un encuentro programado desde tres semanas antes, en el que un grupo de seis fuertes sectores inversionistas formulaban una apetecible propuesta relacionada con la compra de parte de ela deuda externa seguida de una inversión cuantiosa para cumplir en el curso de los próximos tres años, se podrá tener la medida de los efectos de lo que alegremente los "más que amigos" del kirchnerismo, estimulados desde el área de medios e información del gobierno, suelen denominar alegre y admirativamente "el estilo K".

El viaje pudo haberse omitido y quizá las ventajas. desde el punto de vista económico y político, serian mejores y mayores, en la medida en que subsistirían las expectativas positivas entre quienes mal o medianamente conocen la realidad inmediata del país.

Porque, tal como razonó un fuerte inversionistas español que llegó 24 horas después que el doctor Néstor Kirchner al país, "si antes era difícil, ahora en muchos rincones es imposible hallar una solución: un gasto habla más que mil palabras"

Sin protocolo

El diario de circulación restringida "El Confidencial", que se edita en Madrid, registró el paso del doctor Néstor Kirchner por España de una manera harto significativa, en lenguaje poco corriente y nada académico, pero que debe ser tomado en cuenta debido a la habitual confidencialidad - como su nombre lo expresa - de los textos e investigaciones que publica.

En su edición del viernes último el diario madrileño expresa:
KIRCHNER ABOFETEA A LOS INVERSORES ESPAÑOLES CON UN DISCURSO DEMAGÓGICO Y AGRESIVO

"La visita relámpago del presidente de Argentina, Néstor Kirchner, no ha podido dejar peor sabor de boca en aquellos que han tenido oportunidad de escuchar sus palabras.

"Principalmente, la clase empresarial española con importantes intereses en el país sudamericano, que ayer salió "decepcionada" de su encuentro-desayuno en la sede de CEOE con el mandatario argentino.

"Ha sido una situación desoladora" -explica un testigo del encuentro-, "la gente ha salido muy cabreada".

"El grueso de las intervenciones de Kirchner tuvieron como diana a las empresas españolas, a las que acusó sin el menor rubor de haber estado en connivencia política con la corrupción y de ir del brazo de los anteriores gobiernos, peronistas todos a excepción de los radicales de Fernando De la Rúa.

"La cara de los asistentes fue todo un cuadro durante las más de dos horas que duró el encuentro. Los términos en que se despachó el presidente argentino desencajaron a buena parte de los asistentes, entre ellos, Alfonso Cortina, César Alierta, Rafael Miranda, Jesús Polanco y Pancho Pérez González, José Antonio Goirigolzarri, Paco Luzón, Juan Miguel Villar Mir o Gabriele Burgio, primeros espadas de las compañías con sucursal en Argentina.

"El tono del discurso alcanzado por Kirchner obligó a intervenir al propio anfitrión del desayuno, el presidente de la patronal, José María Cuevas, que salió en más de una ocasión al quite dadas las embestidas:

"Perdone, presidente, pero dentro de unos años podría darse el caso de que el próximo gobierno de Argentina nos acuse de haber colaborado con usted".

"Con lo visto y oído ayer, se confirman las malas noticias para las empresas españolas (con una inversión acumulada en Argentina superior a los 50.000 millones de dólares).

"Principalmente, para aquéllas que centran su actividad en la prestación de servicios básicos (telefonía, luz, agua...) y que reclaman una revisión al alza de las tarifas.

"La visita de Kirchner ha sucedido en el tiempo a la del presidente de Brasil, Luiz Inàcio Lula da Silva, que tan buen sabor de boca ha dejado en los estamentos que ha visitado.

"El mandatario brasileño, al contrario que su homólogo argentino, ha aprovechado su paso por España para hacer un canto a la economía de mercado, a la inversión extranjera y a la seguridad jurídica que ofrece su país como garantía*.

Preocupación castrense

El castigo a los doce almirantes que objetaron la idea de derogar el decreto que prohibe la extradición de jefes y oficiales reclamados por la justicia exterior en relación con la guerra antisubversiva, no parecía, al menos hasta el fin de ela semana que ahora concluye, haber concluido con el mero arresto por seis dìas de esos altos jefes retirados.

El silencio informativo impide ratificar la verisòn de la constitución de una suerte de comisión, comité, agrupamiento o entidad de similares características, que reúne a doce ofíciales y jefes de la Marina en seis diversos niveles: por jerarquías, desde capitanes de corbeta hasta almirantes y entres de los principales áreas de funcionamiento naval. maquinas cubierta e infantería de marina.

Se trataría, conforme con la versión dominante desde el jueves por la noche, de oficiales y jefes en actividad con presencia dominante en el sur del país, con eje la Base Naval de Puerto Belgrano.

La misa versión uy otras señalan que esa nueva entidad obviamente informal, habrìa intentado un encuentro con el jefe de la Fuerza, almirante Godoy, limitándose a un diálogo informal en el ámbito de ela secretaría general del Estadio Mayor General de la Marina.

Los oficiales y jefes habrìan sugerido la necesidad de un encuentro con el más alto jefe naval antes del domingo por la noche ya que "de otro modo, el presidente de l Nación, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, conocerá nuestro reclamo y opinión de otro modo y por otras vías", sin precisar, en la versión, cuales pudieran ser estas.

El reclamo o punto de vista u opinión de los peticionantes, gira en torno de puntos críticos y gravitantes: a) retiro del actual jefe de el Estado Mayor General de la Fuerza, por no interpretar la actitud naval en torno de temas candentes que la afectan; b) la necesidad de que no se concrete la derogación del decreto que prohibía las extradiciones; c) la precisión de que el capitán Alfredo Astiz constituye un "caso emblemático" y que, a juicio de quienes opinan, este no debe abandonar su casa con destino a una unidad naval, ni de la justicia ni del exterior, habida cuenta de que ya ha sido juzgado por la justicia argentina y se ha agotado la instancia judicial, como ocurre en el caso del capitán Cavallo "retenido contra toda norma legal en España"; que se revea la sanción aplicada a los almirantes en vista de que su opinión sobre temas castrenses no puede ser prohibida.

Si esto se confirmara no caben dudas de que tendría adicionalmente el último capitulo de la versión, en el sentido de que en Ejército existe un proceso similar en formación y que en el curso de la semana próxima podrìan registrarse novedades al respecto.

Es indudable que la advertencia de que el primer día hábil de la semana le presidente podria tener noticias acerca de estos puntos de vista y opiniones, se registra en el mismo momento en el que el avión presidencial está a punto de decolar hacia Washington, donde temas afines pero referidos a los soldados norteamericanos, como queda consignado más arriba, parecen de resolución candente.

Episodios de este tipo, si llegara a confirmarse, no se han registrado en el país desde 1992, cuando el coronel Mohamed Seineldín intentó un movimiento de fuerza contra el gobierno del doctor Carlos Saúl Menem.

Y por el mismo tema o afín, de manera remota todavía, desde la Semana Santa que protagonizó el por entonces teniente coronel Aldo Rico.

La Fuerzas Armadas que transcurrían en andariveles de sosiego e institucionalización, parecen severamente afectadas por las medidas que en el curso de los 50 dìas ha venido adoptando el doctor Néstor Kirchner, desde la decapitación de las cúpulas hasta el anuncio del decreto derogando la prohibición de extradiciones castrenses y, lo que ahora resuena en ámbitos navales con mayor intensidad, como la calificación hecha por el presidente de la Nación al Capitán Cavallo, de la Marina - detenido en Madrid por orden del juez Baltasar Garzón - como "delincuente" cuando dijo que el "Estado argentino no defiende delincuentes", teniendo en cuenta que ese mismo estado es el que lo declaró ajeno a los juicios que, por el mismo motivo, se sustanciaron en su momento en Buenos Aires (o bien intentando desconocer la juridicidad de los actos judiciales argentinos, lo que quizá resultaria aún más grave).

 

 

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