Santa Cruz podría ser Venezuela,
pero Argentina no.

Por Martín Simonetta y Gustavo Lazzari (*)


Desde su asunción el presidente Kirchner ha orientado buena parte de sus esfuerzos a "construir" poder y desdibujar la imagen de debilidad que podría suponer el bajo caudal de votos propios con que asumió. En este afán, y cobijado por los altos índices de popularidad que le atribuyen determinados sondeos, ha realizado arriesgadas jugadas políticas.

El mismo estilo que desarrolló en Santa Cruz sustentado económicamente -como en la Venezuela de Chávez- en los ingresos por regalías de hidrocarburos.

Sólo basta señalar que durante el año 2002 éstos representaron un 52% de los ingresos corrientes provinciales.

A tres meses de mandato, nos preguntamos si la extrapolación de la estrategia con la que desarrolló tres mandatos en su provincia es aplicable al gran juego nacional. En este sentido, consideramos existe una fuerte diferencia en lo que ha sido la base económica de su poder político en la provincia patagónica.

Regalía-dependencia

Las regalías -a diferencia de los impuestos- son ingresos públicos sin costo político de recaudación, que resultan una inmejorable fuente de clientelismo político y de control sobre la ciudadanía. Un indicador clave de esta situación lo acontecido en la capital de Santa Cruz, Río Gallegos, ciudad en la que el empleo público representa cerca del 50% de la población económicamente activa (PEA) y los planes sociales otro 10%. Es decir que 6 de cada 10 ciudadanos dependen del favor político. Si consideramos a la provincia en su conjunto vemos que es la segunda del país en términos de empleados públicos sobre la PEA con una relación del 23%, mientras el promedio nacional es del 8%.

Dos factores actuales acrecientan la "regalía-dependencia": el alto precio internacional del petróleo, que actualmente se acerca a 30 dólares el barril mientras unos cuatro años atrás alcanzaba los 9 dólares; y la dramática devaluación del peso -cercana al 70%- por la cual los ingresos por regalías crecieron proporcionalmente a la caída de la moneda local.


Santa Cruz Ingresos por Regalías de Hidrocarburos:
 (en $ Millones)

  2002 2001 Var.
Petróleo  442.338.601  140.880.847  214%
Gas 19.683.733 12.900.289 53%
Ingresos corrientes 881.184.717 691.393.765  
Regalías/Ingresos corrientes 52% 22%  

Fuente: Fundación Atlas y Fundación Estudios Energéticos Latinoamericanos (FEEL) en base a datos del MEyOSP.

De esta forma, las regalías pasaron a representar un 52% de los ingresos corrientes de Santa Cruz en el año 2002, mientras en el 2001 (pre-devaluación) representaban apenas un 22%. En términos absolutos, de un año para otro los ingresos por regalías aumentaron en 300 millones de pesos, es decir nada menos que la mitad de los ingresos corrientes del año 2001.

Propiedad del subsuelo y límites del poder

Como es sabido, en los países de América Latina la propiedad de los recursos del subsuelo es del Estado -nacional o provincial, según el caso- a diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos, donde el propietario de la superficie lo es también del subsuelo. Claramente la propiedad estatal del subsuelo ha posibilitado un proceso de concentración del poder en manos de quienes manejan el sector público.

Contrariamente a lo esperado, aquellos países en los que la propiedad del subsuelo es estatal enfrentaron fracasos económicos derivados de la falta de límites al poder polítitco. Baste con mencionar el magro desarrollo económico de la América Latina colonial frente al desarrollo de sus vecinos del norte, el caso actual de una empobrecida Venezuela, la falta de crecimiento de México mientras PEMEX financiaba la supervivencia por siete décadas del PRI o la preeminencia de regímenes totalitarios como el de Irak.

El maná del cielo que significan los ingresos por regalías resulta una fuente inagotable de demagogia, populismo y clientelismo político. La contracara de la riqueza mineral estatal es son pueblos sometidos, pobres, temerosos, dependientes del empleo público, que no cuestionan dogmas ni asumen riesgo empresario. Quienes piensan distinto son discriminados y perseguidos.

La estrategia de Chávez -país donde los ingresos petroleros representan cerca de la mitad de los ingresos públicos-, que ha funcionado en la provincia de Santa Cruz, no parece ser sustentable a nivel país, ya que las fuentes de financiamiento son extremadamente diferentes.

Entonces la pregunta que resta responder es ¿cuál será la base financiera sobre la que se sustentará en el largo plazo el gobierno nacional para continuar desarrollando este arriesgado intento por concentrar el poder, esquivando los ineludibles temas de la agenda económica?


(*) Directores de la Fundación Atlas

 

 

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