Actualización de la situación política a partir de los hechos relevantes ocurridos hasta el 21 de Setiembre de 2003

CUANDO NESTOR CONOCIO A CRISTINA.




Doble escenario conflictivo

Tan dudosos parecen - a la luz de su dinamización más reciente -, los aparentes triunfos electorales del presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner, cuanto lo es la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, en Dubai.

El doctor Néstor Kirchner no parece haberse hecho demasiadas ilusiones al respecto - ni en uno ni en el otro caso -, lo que no le impide haber dado estrictas instrucciones a sus mediadores del aparato de medios - se afirma que Miguel Bonasso mediante - para que extraigan el mayor provecho posible de los gráficos, audiciones de televisión o de radio subordinados, que cubrirían en este momento, aproximadamente, el 58, el 76 y el 53 por ciento de la franja de público y la respectiva información de este sector.

Esto permite explicar que, con una exigua base propia de adhesiones no más del 15 por ciento - lo que dada la fragmentación de la opinión pública argentina no es, sin embargo, escaso - el gobierno aparezca en encuestas y demás prospecciones de apoyo o valoración popular, con índices que llegan hasta el 70 por ciento de juicio positivo (ya no el 92 o el 85, que se registraban hasta hace apenas tres semanas en las encuestas de los "mejores amigos" del ministerio del Interior y de la secretaría de medios).

Esta ubicación del gobierno del doctor Néstor Kirchner en una franja tan endeble de opinión, a pesar de la sensación transmitida a la opinión pública en el sentido de que "domina y arrasa" - terminos normalmente transferidos desde los espectáculos deportivos ya que no en vano la mayor parte de los analistas e informadores políticos y económicos de este momento en los medios proceden justamente de lo que se conoce como periodismo deportivo -, plantea un escenario discernible en dos tiempos bien y nitidamente diferenciados: el que corresponde a la lucha intestina que ha comenzado a destaparse ya y el de la misma interna del propio gobierno, el equipo más allegado al doctor Néstor Kirchner, tras la reunión de Dubai y la iniciación de las negociaciones por la deuda externa con personas, entidades o grupos privados.

En el trasfondo de los dos escenarios se ubican por un lado, a modo de test, el eventual resultado de los comicios de Misiones, donde los doctores Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde jugarán un segmento importante de la imagen de poder y su proyección y, por el otro, los juicios ya iniciados contra la Argentina enel exterior, el punto descollante de los cuales no se verifica en Italia - como se ha difundido - sino los que se han iniciado ya y avanzan de manera sostenida en Nueva York, tal como reveló en una reunión sobre el tema d ela deuda externa realizada en la Academia Nacional de Ciencias Económicas - hacia el mes de Mayo último - el abogado argentino- radicado en Estados Unidos y con activa presencia en los estrados neoyorquinos -, doctor Ezequiel Camerini.

La sorpresa que puede deparar los juicios neoyorquinos podría sorprender a la opinión pública argentina que, en su momento, cuando el doctor Ezequiel Camerini realizó las primeras revelaciones, no fue informada por los medios gráficos ni de aire o imagen, supeditados a la no menos escasamente documentada información oficial.

En Mayo esos juicios ya sumaban varias decenas de millares de dólares reclamados y el doctor Ezequiel Camerini señalaba que ese monto seguiría creciendo de manera sostenida, aparte de indicar que en el curso del proximo lustro, la deuda misma podría ascender a la desopilante suma de más de cuatrocientos mil millones de dólares (actualmente es de poco más de ciento cuarenta mil millones, una cantidad puesta en duda por el abogado argentino mencionado, que la elevaba, para fines de este año, a más de 200.000 millones).

Primera escaramuza: choque y tanteo

Pese a la idílica escena que presentan los medios en el lapso inmediatamente postelectoral, comienzos de ela semana que viene de concluir, es decir, de manera inmediata siguiente a los comicios realizados en la Capital federal y en la provincia de Buenos Aires, restalló con firmeza y de manera bien precisa la primer fuerte escaramuza en la relación del peronismo con el gobierno y más específicamente entre el presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner y su soporte electoral más consolidado, el doctor Eduardo Duhalde.

Tras una sucesión abigarrada de declaraciones de apoyo la gestión del doctor Néstor Kirchner, a su presencia en la escena política e institucional, a la necesidad de que sea reconocido como tal, el doctor Eduardo Duhalde, bien aconsejado por sus principales estrategas, lanzó el primer desafío y, de paso, la primera tentativa de contralor directo sobre el doctor Néstor Kirchner, proponiéndolo como presidente - que no jefe - del Consejo Superior del partido peronista.

La feble estructura partidaria instaurada con la intención de suprimir la presencias y poder del ex presidente de la Nación, doctor Carlos Saúl Menem en el aparato peronista, llevada adelante poco antes del comicio presidencial, descansa en un Consejo Superior técnicamente inhabilitado y supeditado sustancialmente a la presencia orgánica - bien que no estatutaria hasta ahora - de una suerte de "Consejo de gobernadores" integrado por estos y varios jefes de distrito que no detentan poder en su distrito fuera del partidario, con el atributo de diseñar el derrotero político del organismo partidario.

El gobernador misionero reelecto, señor Fellner - un candidato y hombre quizá el más próximo en las provincias, si se exceptúa al gobernador electo de Santa cruz, doctor Acevedo, al propio presidente Néstor Kirchner - fue quien ocupó - y ,sin modificaciones conocidas, ocupa hasta hoy - la presidencia de ese grupo operativo "ad hoc" para la conducción del partido peronista.

Por debajo de Fellner - algo así como tolerado por sus pares para un momento en el cual cabía descansar en la voluntad del doctor Néstor Kirchner a punto de asumir la presidencia de la Nación - se ubica el abigarrado conjunto de gobernadores, un equipo político de difícil definición en este momento pero que es no otra cosa que una masa sometida a las diversas presiones de un conglomerado político en ebullición y sin fronteras propias reconocidas.

El ofrecimiento del doctor Eduardo Duhalde implicaba entregar la codiciada presa de un presidente de la Nación, carente de aparato y sustento propio significativo, al juego malabar de un equipo inestable de jefes de distrito con o sin ejercicio de poder provincial, pero conscientemente orientados a la búsqueda de un poder político que inexorablemente pasa por la Nación.

A la propuesta del doctor Eduardo Duhalde s sumó con rapidez el presidente del bloque peronista de Diputados, doctor Josè María Díaz Bancalari - quien fuera uno de los principales estrategas del ex presidente interino de la Nación y hoy oscila entre el duhaldismo y un incipiente kirchnerismo -, dando un paso en falso notorio ya que no evaluó acertadamente las razones para la aceptación o el rechazo que podía manipular el doctor Néstor Kirchner.

Obviamente sin dejar pasar más de tres horas, el presidente de la Nación respondió a uno y otro proponentes - Eduardo Duhalde y Josè María Díaz Bancalari - con un amable pero contundente rechazo, echando tierra rápidamente sobre la ilusión de atraparlo en una jugada de ajedrez que, en el caso de resultar posible, hubiera sido una jugada maestra.

Si bien desde el duhaldismo se manejó la oferta como un "ejemplo de desprendimiento" y una "exposición indudable de desapego al poder" del doctor Eduardo Duhalde, basta escuchar las razones de sus mejores asesores para descubrir sin mucho esfuerzo que el ex presidente interino intentó - fallidamente - llevar al doctor Neutro Kirchner a un terreno silente y cuasi privado de negociación, bien que de sometimiento formal y orgánico.

Las posibilidades del doctor Néstor Kirchner de desenvolverse en un medio donde apenas contaría con un par de adhesiones personales en un equipo integrado por 24 miembros, parece una suposición poco menos que irrisoria.

Pero para el doctor Eduardo Duhalde habrìa significado disponer de un espacio y una escena silente donde desenvolver la inevitable lucha por el poder que desde el día siguiente mismo de los comicios apuntados, parece impostergable.

Lograr el sometimiento de Néstor Kirchner en el privado ámbito de la conducción partidaria, en un partido que se perfila con nitidez como el dominante- el termino hegemónico parece ambiguo y presuntuoso o simple intento de disimulo de un dominio absolutista y totalizador, cuando no totalitario - habrìa de permitir al ex presidente interino de la Nación ejercer un contralor efectivo por la vía dle dominio o de la alianza condicionada para evitar el imperio de los otros, que lo mantuviera tan cerca como casi adentro pero tan lejos como casi invisible en las decisiones del gobierno.

De todos modos, al márgen de la aceptación o rechazo de esta tentativa duhaldista, el ex presidente interino de la Nación se ha permitido un tanteo directo de lasa reacciones y posibilidades partidarias que figuran en el menú de opciones del doctor Néstor Kirchner.

El partido propio

Pero de un manera bastante imprecisa y quizá disponiendo escaso volumen de información todavía - y pese a lo que podría suponerse en contrario -, el doctor Eduardo Duhalde parece no haber tomado en cuenta el derrotero que en la intimidad del propio doctor Néstor Kirchner habrìa ya comenzado a desarrollarse con vistas a la creación de una estructura propia de poder.

Los suscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa conocen algunos detalles del proyecto que ya ha comenzado a montarse desde el costado montonero en combinación con el doctor Néstor Kirchner, a fin de disponer de un aparato partidario propio suficientemente elástico por un lado y coherente con algunos de sus objetivos.

El montonero - ahora diputado nacional - Miguel Bonasso, creó para hacerse elegir el PRD - Partido de la Revolución Democrática - que emula al que Cuauhtemoc Cárdenas en México impulsó como una fractura del PRI - Partido de la Revolución Institucional -, aparato de poder de larga data en la manipulación política mexicana, sumándole una multitud de sectores residuales de la izquierda, tan descompuesta en el país azteca, apenas nutrida del latinoamericanismo de rigor.

La idea latente del PRD en la actividad del presidente lo llevó, hace menos de una semana, a advertir que podría ser "acusado de ser una modalidad del PRI" mexicano por alguna propensión "hegemónica", según dijo.

No aclaró, pero tal vez estaba implícito para sus mas estrechos colaboradores, que la idea del PRI esta lejos y como antiatómica de su tentación por el PRD, transmitida por la notoria gravitación del montonero Miguel Bonasso en sus decisiones políticas.

Si bien el doctor Néstor Kirchner habría sido alertado en forma inmediata acerca de los riesgos implícitos en acceder a un cargo político en el cual sería una manifiesta minoría, sujeto entonces a las presiones y decisiones de los otros en el Consejo Superior del partido peronista, de manera paralela o aleatoria, lo que ha tenido un significado más categórico parece haber sido la idea persistente de desembocar en un nuevo partido como resultado de la conjunción del peronismo - una franja bastante estrecha -, el montonerismo, el ARI, el Frente Grande, los restos del Frepaso, la izquierda radical, algunas variedades del socialismo (él especuló con el
socialismo popular santafesino encarnado por el intendente de Rosario), etcétera.
De algún modo, el frente conformado en la Capital en respaldo al doctor Aníbal Ibarra, como modelo de opción política.

Solo, minoritario: zona de colisión

De hecho el panorama sobre el cual comenzará a moverse el presidente de la Nación supone una situación de perfiles y contenidos ambiguos e indefinidos.
Desde el punto de vista numérico y de los respaldos operativos de gran escala, el presidente, que accedió al poder con una manifiesta minoría - apenas el 21,7 por ciento, cabe recordarlo - debe conservar el reducidísimo espacio que le aportó en esa votación y en los siguientes episodios, el aparato tanto como el contingente que rodea a este en áreas bajo dominio duhaldista.

De aquél 21,7 por ciento, el aporte propio del kirchnerismo no excedía del 3 al 5 por ciento. en tanto el restante 16 o 18 por ciento procedía del duhaldismo.

No son cifras ni porcentajes abrumadores pero constituyen lo único disponible y a la mano de un poder nacido con tan escuálidos soportes.

Otra cosa es la capacidad movilizadora, el dispositivo de promoción y prospección, el marketing que maneja desde siempre, con tanta experiencia y eficiencia, la izquierda.

El problema para Néstor Kirchner es que, mientras el aporte de aparato y votos - el duhaldismo - se muestra interesado en dar pasos ciertos a fin de verificar un contralor absoluto y cierto de la situación, su otro soporte, por razones que se verán en detenido detalle más abajo, ha comenzado desde mediados de ela semana que viene de concluír - final asimismo de las principales elecciones donde la izquierda tiene gravitación - a presionar de manera inmisericorde la gestión del gobierno.

Entre duhaldistas e izquierda el kirchnerismo no tiene dudas de identificación: en el primer caso hay una urgencia meramente pragmática, numérica; en el segundo hay un compromiso màs profundo, que se enrosca en el historial particular del propio presidente por su pertenencia a la "tendencia" que daba soporte operativo e ideológico a montoneros.

Para moverse en este esquema ¿dispone Néstor Kirchner de experiencia política o de poder propio suficiente, capaz de permitirle negociar o contraponer alianzas de pesos paralelos?

No parece que ninguna de esas dos alternativas pueda manejarlas con eficiencia, por lo cual el escenario de choque, la zona de colisión se acerca cada día con mayor precisión a su manifiesta soledad y aislamiento.

Ninguno de los dos sectores que lo rodean marginalmente puede parecer interesado en precipitar una caída inmediata ya que constituiría el riesgo de ceder espacios al rival sin una mediación legitimada, como es la del propio Néstor Kirchner.

Pero a su turno, el propio presidente de la Nación, podría estar interesado en cubrir sus discapacidades y saldar esas diferencias, acelerando una definición centrada en su propia permanencia - o abandono - del gobierno.

Si cabe atenerse a la modalidad entre violenta y precipitada, inesperada y desconcertante con la que ha venido cubriendo su soledad y tratando de ganar tiempo y, si es posible, espacio de poder, no cabría descartar que un "putch" combinado con el sector más afín lo llevara a un alejamiento del poder con vistas a un retorno calificado por su mayor dosis de poder, no importa el costo violento que esto suponga y con los apoyos necesarios para desenvolverse.

Lo que puede parecer pura imaginación y fantasía circulaba, sin embargo, con insistencia, en diversos corredores políticos, tanto de la izquierda como del propio duhaldismo, unos estimulados y otros temerosos, unos estimulados y los otros prevenidos pero, de todos modos, unos y otros teniendo en la mira la intención de controlar la gestión del poder.

El autoritarismo populista duhaldista y el autoritarismo social-dogmático de la izquierda pueden parecer, en algunos momentos, contrapuestos, bien que existen bandas bastante amplias de coincidencias que son, justamente, zonas donde el kirchnerismo intenta moverse con soltura procurando un equilibrio que, pese a su gravitante inestabilidad, puede ser visualizado como una consolidación.

La idea del "putch" destinado a resolver las antinomias aparece fuertemente fragmentada y condicionada por las comprometedoras condiciones internacionales en dos ordenes directos y formales:
a) la situación económica que avanza con exigencias de realismo de la gestión política, contradictoria con la retórica de barricada;
b) la fuerte caída de la capacidad operativa de la izquierda en el poder - tanto en Cuba como Venezuela, que no comprometerían hoy apoyos más allá de a retórica - como el raigal cambio operado en otros dos pivotes en los que el kirchnerismo, inexperto en cuestiones de poder, confió en sus primeros pasos: Lula en Brasil o Lagos en Chile, proclives a obtener réditos reales mediante esfuerzos extra doctrinarios, borrando con el codo las promesas giradas a las urnas.

Estos parecen constituir los temas inmediatos que el presidente Néstor Kirchner enfrenta tras los comicios de mayor envergadura y a las puertas de la definición de poder político real que traducirá el comicio de Misiones, la semana próxima.
Izquierda al ataque

Desde el final mismo del comicio porteño y una vez satisfechas las demandas mínimas de coalición con el kirchnerismo al quedar instalado el intendente-jefe doctor Aníbal Ibarra con el amplio espectro de la izquierda que lo acompaña, desde los sectores de más avanzado uso del marketing de izquierda comenzó una severa presión sobre el doctor Néstor Kirchner.

Desde pocos dìas antes del comicio, el propio presidente de la Nación habrìa recibido la cerrada advertencia de que sería "insoportable y definitorio de apoyos y oposiciones" el tema del Operativo "Águila III", que los suscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa conocen desde bastante antes de que tomara estado público.

Con escasa diferencia de dìas se sumaron elementos de confuso alcance cuando se difundieron las opiniones del general Bendini, jefe del estado mayor General del Ejercito respecto de las intenciones israelíes de ocupar la Patagonia y de sectores capitalistas norteamericanos de apropiarse de ellas fuentes de reservas de agua dulce en la misma región.

La perfecta combinación de una acusación combinada contra el sionismo y el capitalismo, ayer propias del nazismo y hoy plataforma regular y normal de la izquierda en cualquier punto del globo, contribuyeron a una confusión inicial y a una redistribución de las cargas de la ofensiva, sobre todo teniendo en cuenta que al tratarse de un militar quedaba involucrado en la contradicción, también el objetivo contra el Operativo "Águila III".

Pese a estas pautas poco asociadas en forma pública, a partir del miércoles de la semana que viene de concluir, la izquierda ha comenzado un "operativo presión" que puede tener exposición pública complicada y comprometida para el doctor Néstor Kirchner.

Por empezar, el viernes 26 de Setiembre, último día lectivo de esta semana que ahora se inicia, se ha convocado, con la firma de no menos de un centenar de agrupaciones de izquierda, de derechos humanos, de grupos universitarios y sindicales, etcétera, a una concentración de protesta en la Plaza de Mayo con consignas que van desde "contra la traición kirchnerista" hasta "desafiar al monstruo imperialista con un ejercito del pueblo".

Tengan o no que ver las negociaciones del Fondo Monetario Internacional resueltas mediante el apoyo de Washington con este esquema de compromiso en el terreno militar, lo cierto es que el asunto camina, para Néstor Kirchner, por andariveles ahora adicionales más complicados.

La declaración de "impunidad" para "los soldados norteamericanos que cometan delitos" o "sean imputables y punibles por hechos ocurridos en territorio argentino" en el curso de los operativos conjuntos con Fuerzas Armadas argentinas, no se trata por primera vez en el Parlamento.

Cuando se trató el tema hace un año, en Septiembre de 2002, en la Cámara de Senadores, la de las voceras del rechazo a la iniciativa que adopto similar forma a la del año actual, tratando de equiparar la impunidad de los soldados a la inmunidad diplomática, fue la senadora por Santa Cruz, Cristina Fernández de Kirchner ­esposa del Presidente-, quien sostuvo como base argumental para rechazar el pedido, que los visitantes norteamericanos que realizaban operativos en otros puntos del país, no eran "una misión diplomática" sino "tropas de entrenamiento".

Este argumento junto con un extenso discurso de la senadora Fernández de Kirchner, ha comenzado a ser distribuido en distintos lugares del país y constituirá uno de los pivotes del acto del viernes 26 de Setiembre.

De manera paralela se distribuirá una declaración contra la presencia de tropas norteamericanas en el sur de Entre Ríos, que lleva la firma condenatoria junto con varias decenas más de firmantes, del doctor Néstor Kirchner, alegando en su texto la "inconstitucionalidad", por un lado, de esa presencia no "legalizada por el Congreso" sino, además, su "contenido imperialista por excelencia".

Un primer resultado tanto de la presión concertada de distintos grupos de izquierda - silentes antes del comicio y muy activos desde el miércoles de la semana que ahora concluye - es que el Operativo "Águila III" que preveía su iniciación para el 8 de Octubre - 50 aviones de última generación de procedencia y revista militar en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, se encuentran ya en el aeropuerto militar de Villa Reynolds, en San Luis - para finalizar el 24 de Octubre, ha sido postergado hasta el 27 de Octubre con fecha de finalización el 9 de Noviembre.

Un dato curioso y demostrativo de la confusión de valores con las que se manejan los conductos de la presidencia de la Nación y de la Cancillería, comprometidas en el asunto, es que la propuesta de postergación de la iniciación del ejercicio militar se amparaba en dos consideraciones:
a) la necesidad de mayor tiempo para racionalizar y encaminar el tema de las impunidades;
b) el hecho de que el 8 de Octubre coincide con el de la muerte del guerrillero Ernesto Guevara.

Sin embargo no se habrían podido detener tareas ya iniciadas desde el 15 de junio, consistentes en la recopilación de antecedentes de inteligencia recopilados por las Fuerzas Armadas de Bolivia, Perú y Uruguay, referentes al "gobierno insurgente" operado desde las "tropas insurgentes", que constituye el objetivo del Operativo -, un detalle que adquiere relevancia política indudable.

Por empezar, el tema de la operación sobre territorio argentino respecto de un "gobierno insurgente" o "tropas insurgentes", refiere directamente a operaciones frente a grupos de actividad interna para los cuales la ley de Defensa inhibe específicamente a las Fuerzas Armadas.

Pero, además, las tareas previos de información iniciadas a mediados de Junio, supone una tarea conjunta con los Ejércitos de los países limítrofes antes referidos que no proceden de acuerdos con estos ni de compromisos previos asumidos por el poder legislativo, lo que reubica el asunto en las denuncias contra un Operativo Cóndor, que ha motivado el encarcelamiento de muchos jefes y oficiales que derrotaron a la subversión - basado, conforme con esa denuncia, en acuerdos de las Fuerzas Armadas de varios países del continente para detectar grupos subversivos: ¿qué otra cosa que subversivo es un grupo insurgente?

Pero quizá uno de los temas más novedosos de la campaña reside - ya esté combinada o haya surgido espontáneamente -. en una extensa requisitoria contra "los progresistas y compañeros" Miguel Bonasso y Horacio Verbitsky a quienes "no se ha visto con pronunciamientos decisivos en el tema ni se sabe qué hacen al respecto".

El tema probablemente ni siquiera este dirigido contra los dos montoneros en cuestión, cuanto operen - para algunos de consuno con ellos - a modo de factor deflagratorio para justificar una presión reservada de ambos, sobre aquél a quien ahora asesoran en diversas materias.

La escala de reclamos a los "progresistas" del gobierno podría extenderse a no menos de unos treinta y cinco cargos de primer nivel - desde ministros hasta subsecretarios - que integran el gobierno del doctor Néstor Kirchner, con pasado activo - no discursivo - en los aparatos subversivos de la década del '70 y anteriores.

Efectos políticos

El tema de las Fuerzas Armadas parece haber comenzado recién ahora a despuntar algunos de sus principales sesgos críticos, pese a que en la primera quincena de su gestión el doctor Néstor Kirchner adoptó la drástica decisión de "mojar la oreja" de los cuadros superiores desplazando a la cúpula de esos dìas.

Los suscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa no habrán sido sorprendidos por el cariz de corte tradicionalista y nacionalista del general Bendini respecto de la Patagonia, ya que al ser designado se consignó que su formación política corresponde con la cuasi tradicional
decisión de la conducción castrense de remitir al sur, en zona de influencia malvinense a los jefes más fervientemente identificados con ese tipo de temas a fin de darles una aplicación inmediata a sus preferencias y de paso de alguna manera aislarlos del resto de los cuadros.

El problema pasa ahora por verificar la identidad de pensamiento que convirtió al primer magistrado en uno de sus màs estrechos amigos y, más aún, en un hombre políticamente fiable para el doctor Néstor Kirchner dado que fue a partir de él que decidió establecer el corte con el que echó a la calle a una veintena de generales.

Como se consigna más arriba, la calidad de algunas definiciones del general Bendini respecto de los judíos y los capitalistas norteamericanos, parece recordar el pasado del nazismo en la Argentina pero, del mismo modo, resulta un aire de argumentos de la izquierda violenta y de tradiciones stalinistas bastante corriente en estos dìas: el antisionismo como aliteración del antisemitismo y el capitalismo como aliteración del antiyanquismo.

Que el doctor Néstor Kirchner vaya a una sinagoga neoyorquina a celebrar el fin de año judío durante los dìas en que visitara a las Naciones Unidas, no despeja las dudas acerca de su propia formación, habida cuenta de su ascendencia materna tan vinculada a las colonias alemanas enel sur de Chile durante la época de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, no serán estos los argumentos que se manejaran en la campaña que inicia ahora la izquierda contra el doctor Néstor Kirchner, sino estrictamente los comprometidos por la presencia de efectivos militares norteamericanos en operativos castrenses.

El uso de la formación y la categorización del presidente cercana al nazismo y al fascismo que pudiera manejarse desde la izquierda se convertiría en una suerte de punto revelador para los propios aparatos de esa corriente.

Pero en el nivel inmediato del Operativo "Águila III", planteará en la opinión público curiosidades y dudas acerca de la decisión reciente del gobierno del doctor Néstor Kirchner de derogar el decreto por el cual se prohibía la extradición de jefes y cuadros castrenses comprometidos en la lucha contra la subversión, abriendo las puertas para permitir su
extradición.

El cotejo de una impunidad para soldados extranjeros y la decisión de permitir esas extradiciones, resultará un asunto de difícil resolución en cuanto a la coherencia de las decisiones oficiales.
Si bien es posible - como ha sido posible tantas veces - gobernar bajo el signo de la incoherencia, el tema de fondo que deberá encarar el doctor Néstor Kirchner reside más específicamente en dirimir estos asuntos como pivote de negociación que le impondrá la izquierda en el escenario ya delineado con anterioridad.

La redistribución del poder

Desde que los principales distritos electorales ya han designado sus autoridades y designado los legisladores, la lucha que ha comenzado ya apenas horas después del cierre de esos mismos comicios, pasa ahora a las nominaciones que configurarán finalmente quien dispone del poder.

Es un hecho incuestionable que nadie pregunta - o solo se pregunta ritualmente y por formula - al doctor Néstor Kirchner acerca de cuales pueden ser las autoridades legislativas: el presidente ha quedado marginado de hecho y algunas consultas son, en realidad, producto del fastidio de sus pocos partidarios en el bloque peronista.

Fuera de la elucubración del propio Eduardo Duhalde, el mantenimiento del diputado Camaño al frente de Diputados, la eventual alternancia de José María Díaz Bancalari por Hilda - Chiche - González de Duhalde - solo eventual y no decidida definitivamente - al frente del bloque peronista de diputados, difícilmente habrá quien esté en condiciones de señalar cambios importantes.

Más aún, el propio Néstor Kirchner ha debido acceder formalmente a la permanencia del doctor José Pampuro al frente de la cartera de Defensa cuando Eduardo Duhalde decidió que descontada la permanencia de Anibal Fernández en el ministerio de Interior, la permanencia del titular de Defensa - ambos Fernández y Pampuro integrantes de la lista de diputados bonaerense que encabezó la señora Hilda - Chiche - González de Duhalde - le permitiría bajar dos escalones y dar cabida a uno de sus preferidos en el listado, su yerno.

De esta manera, Néstor Kirchner, que confiaba plenamente en la posibilidad de disponer de esa hoy vital cartera, ordenando a Rafael Bielsa y a Eduardo Duhalde Luis Duhalde que cesaran en la búsqueda del eventual sucesor de Pampuro.

La permanencia de Eduardo Duhalde en el gabinete, reducida ahora a la solitaria presencia de José Pampuro en la medida en que Anibal Fernández, que también queda - parece haber pasado con armas y bagajes y definitivamente a los links bajo dominio del doctor Néstor Kirchner, ¿se hará sin costos?

El ex presidente interino de la Nación tiene bastante "cola para aflojar antes de que el barrilete colee" como lo señalaba uno de sus más conspicuos laterales en el Congreso.

Sólo tendrá que manejar las cosas con sumo cuidado desde el 10 de diciembre cuando lleguen al Senado los ex gobernadores Marin y Reutemann.

El solitario y por el momento consistente control del bloque de diputados, pasa por avatares inciertos en cuanto al Senado, donde todavía una activa presencia menemista puede originar severos dolores de cabeza al intento de controlar la gestión de Néstor Kirchner.

Sin embargo, puede manejar algunas "perlas" como es la eventual negociación - ya emprendida - por el kirchnerismo a fin de designar a la senadora Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta primera del alto cuerpo, consignando así la sucesión legal Kirchner-Scioli-Kirchner y reiterando el viejo esquemas del peronismo elaborado con las presencias de Eva Duarte y María Estela Martínez, frustrado el primero, concretado el segundo.

Los más fervientes kirchneristas - no necesariamente mayoritarios ni mucho menos con poder de decisión - sostenían la necesidad de negociar "cualquier cuota de poder para impedir cualquier sueño de desplazamiento del presidente".

Pero quizá lo que mantenían en silencio o intentaban disimular con esa idea, previendo el curso de la historia, es la idea de que un "putch" kirchnerista para despejar el horizonte de resistencias, basado en un alejamiento circunstancial del presidente de sus actuales funciones, podría contabilizar la oportunidad de desalojar paralelamente al vicepresidente de la Nación, dejando en manos seguras el sendero para un retorno a corto plazo.

 

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