EL E-COMMERCE EN LA NUEVA ECONOMIA

La explosión del B to C en la Argentina no llegará antes del año 2008

Las expresiones corresponden a un informe de la consultora estadounidense Forrester Reserch

Mientras el mundo habla del "paradigma de no transporte" (gracias a la videoconferencia) y de "gastar millones con el pijama puesto" (por el auge de las compras electrónicas desde el hogar), la explosión del B to C (business to consumer) en nuestro país no llegará antes del año 2008, según un informe de la consultora estadounidense Forrester Reserch.

El mercado del comercio electrónico (e-commerce) en nuestro país sería de $ 1.223 millones para este año, al menos ese es el pronóstico de la mencionada consultora cuando contempla las operaciones referidas al segmento B to B (business to business), de escaso desarrollo hasta el momento, pero que en los próximos años crecerá exponencialmente.

Pero para que el comercio electrónico se desarrolle en la Argentina como en los Estados Unidos deberían cumplirse algunas condiciones. La primera, que menciona Boston Consulting en su informe–una de las consultoras competidoras de Forrester Reserch- es que desciendan el valor las tarifas de comunicación y que se masifique el uso de Internet. El otro gran obstáculo es el problema de la seguridad. Los clientes desconfían a la hora de colocar sus datos en un formulario electrónico, a pesar de que muchos de ellos compran pasajes de avión o libros por teléfono.

Pero estas barreras no son infranqueables, y la prueba la dan las firmas que se lanzaron a vender por la web. Pertenecen a distintos rubros, aunque los electrodomésticos, los libros, los discos compactos, la computación y algunos servicios aparecen haciendo punta. También el sector financiero y de las AFJPs, que constituyen experiencias de comercio electrónico con sus diferenciaciones, por lo que no se consideran en este informe.

El caso de Librerías Yenni es el primero en nuestro país que se puede considerar como B to C propiamente dicho, pues procesa tarjetas de crédito por Internet; si lo hiciera por otro medio, sería una simple compra telefónica con nota de pedido por e-mail.

A principios de 1999, Garbarino comenzó a desarrollar su proyecto de comercio electrónico. Después llegó Frávega. Más tarde Musimundo, que se convirtió en una empresa en sí misma, y el último en arribar fue Altocity, un emprendimiento conjunto del grupo IRSA y Telefónica de Argentina por el que se invirtieron U$S 25 millones para la puesta en marcha del sitio, que se apoyó en la experiencia y el canal de ventas de la cadena de shoppings del grupo encabezado por Eduardo Elsztain.

En el sector bancario, abundan los ejemplos. Entre otros, figuran el Galicia, Credicoop, Bank Boston, BBV Francés, Bansud y ABN-AMRO. En otros sectores, uno de los pioneros igualmente fue la fábrica de pinturas Colorín, cuyo proceso se apoyó en gran parte en una extranet que le permitió bajar costos en la comercialización de sus productos con sus consumidores.

Las inversiones deben ser focalizadas, pero eso no significa que la era del B to B haya terminado. Menos aún en la Argentina, donde está todo por hacer. Una de las líneas de inversión es la de los mercados verticales. El segmento de salud es un ejemplo. Según un estudio de Efficient Healthcare Consumer, publicado en 1996, en los Estados Unidos el 30 por ciento del gasto en salud corresponde a procesos de gestión. Los cálculos indican que, con Internet, podría reducirse en un 50 por ciento. En nuestro país, se gastan en este rubro, de acuerdo con el INDEC, $ 6.500 millones. Si se aplicaran los porcentajes estimados por EHC, los costos de los procesos serían de $ 1.950 millones anuales. Y el ahorro sería de $ 1.300 millones al año.

Exclusivo para Harrymagazine,
Texto e ilustraciones:
Lisandro Catani.

"Si se aplicaran los porcentajes estimados por EHC, el ahorro en los costos de los procesos de gestión en salud sería de $ 1.300 millones al año"

El negocio agrícola de igual forma cosecha B to B. Según la consultora Mora & Araujo, más del 17 por ciento de las firmas agropecuarias tienen conexión a Internet. Pero sólo el 10 por ciento consulta para comprar y en los próximos cuatro años, el 15 por ciento de las transacciones en este mercado se van a hacer por Internet.

Las subastas parecen ser las prácticas más aceptadas en nuestro país. Sin embargo, de acuerdo con un informe realizado por la consultora estadounidense Esearch, el fenómeno es mundial. En la actualidad, el 57 por ciento de quienes navegan ya han participado alguna vez de una subasta virtual, bien sea como comprador o como vendedor. En nuestro país, a mediados de 1999 hicieron su entrada varios sitios dedicados a las subastas virtuales: MercadoLibre, DeRemate y MrSale, entre otros.

Siguiendo la línea de eBay en los Estados Unidos, intentan repetir este éxito con algunas diferencias y limitaciones. En principio, todo consiste en un sitio web al que ingresan usuarios que pueden comprar o vender bienes una vez que se registran. Quien vende coloca una descripción del objeto, el precio de base de la subasta, la duración de la misma y el incremento de cada oferta. Al finalizar el tiempo del remate, el sitio de subastas cruza los datos entre comprador y vendedor para que se pongan de acuerdo entre ellos. Hasta ahora, ésta es una función similar a la que cumplen los avisos clasificados, con la diferencia de que eBay ejerce el control sobre toda la operación, incluido el pago. Esto indica que no siempre las cifras que declaran los sitios de subastas están confirmadas por operaciones reales, dado que se computan cuando termina el tiempo de oferta.

La compañía de electrodomésticos Frávega, por ejemplo, inauguró su subasta online, un sistema que permite que los visitantes compren productos sobre una base de $1.

Con el fin de atender a los internautas con poco tiempo, nació Delivery.com. Con este servicio las empresas se convierten en "locatarios" de un "shopping virtual" desarrollado por quienes además les proveen el servicio de la tecnología e-commerce. Quien ingresa al site debe precisar la situación geográfica en la Argentina. En ese instante aparecerá una lista de comercios con entrega a domicilio.

El pedido -el usuario debe registrarse previamente– viaja a los comercios a través de un pager, por lo que no se necesita una computadora conectada a la web. Si el comercio cuenta con una computadora conectada con Internet, se puede implementar la comunicación a través de este medio. El desarrollo de la plataforma es propio y llevó casi un año de trabajo, por lo que resulta difícil precisar la inversión inicial.

Pero la primera experiencia en delivery fue la encarada en 1997 por el supermercado Disco. Mediante la instalación de un CD-ROM en su PC, el cliente se convierte en un comprador virtual. Se necesita un equipo básico con un procesador 486 con 16 MB de memoria RAM, módem y lector de CD-ROM.


SOFTWARE PARA EL E-COMMERCE

Los portales intentan como estrategia sumar los distintos emprendimientos producto del tráfico que generan con sus contenidos. Ciudad Internet, el ISP de Grupo Clarín es uno de los proveedores con mayor cantidad de usuarios en nuestro país. Su proyecto de e-commerce " llevó tres meses de desarrollo con su división clásica: "business to business" y "business to consumer". En este caso, el shopping realiza ofertas a través de Garbarino y Yenni, quienes tienen su propia operación.

Aún así, la inversión para la implementación del servicio de e-commerce fue de U$S 100.000 para instalar la solución de Microsoft. Si bien la mayoría de los proyectos de e-business y e-commerce más importantes son desarrollos propios de forma total o parcial con la utilización de alguna herramienta existente, hay algunas ofertas de soluciones que van desde lo total hasta la resolución de aspectos específicos:

  • Computer Associates: a través de una implementación del Protocolo de Estado del Certificado en Línea (OCSP), la herramienta eTrust permite realizar actividades de comercio electrónico.

  • Grupo Assa: el representante de J. D. Edwards en la Argentina comercializa ActivEra E-business, que es una solución diseñada para brindarles a las organizaciones la posibilidad de funcionar como una empresa virtual.

  • Lightech: representa en Argentina el Web Connect Enterprise Integration Server TM, que permite el acceso a múltiples fuentes de datos del back end, para el desarrollo de aplicaciones basadas en web y facilita el desarrollo de aplicaciones de web-commerce.

  • Lotus: provee soluciones de e-commerce a partir del Notes.

  • Oracle: se implementan soluciones de e-commerce a partir del Oracle 8i. Suministra a los empleados de las empresas una visión integrada de las aplicaciones con las que trabaja.

  • SAP: el sistema mySAP.com permite realizar comercio electrónico, manejo de la relación con los clientes (CRM), inteligencia de negocios, administración de la cadena de suministros y entrenamiento virtual.

  • Calipso: Calipso WAN permite conectar cualquier ERP a Internet, ingresar y procesar información. Con clientes y proveedores permite al mismo tiempo la conexión vía mail o fax. A los services providers les permite desarrollar diversas opciones de e-commerce.

  • Bejerman e-commerce: un software de sistemas Bejerman pensado tanto para el e-business como para el comercio electrónico.

  • Microsoft: Microsoft Site Server Commerce Edition es una familia de productos sobre la cual se puede montar una operación completa de e-commerce.

 

Y si hablamos de software a nivel mundial, durante el último medio siglo Wipro se ha transformado de comerciante de vegetales y aceites en la mayor empresa de servicios de software de India. Hoy Wipro gana contratos multimillonarios con compañías como General Electric, Home Depot y Nokia.

Al igual que Wipro, otras compañías indias líderes como Infosys Technologies, Tata Consultancy Services y Satayan Computer, ya no se conforman con dominar el anónimo pero peligroso negocio de escribir códigos por contrato. Están impulsando consultorías de servicio completo más lucrativas. No sólo eso, sino que incluso los jóvenes indios están abandonando empleos seguros en compañías indias para crear software original para mercados occidentales.

Escalar la cadena de valores, es una cuestión de supervivencia. Mientras que empresas del tipo de Wipro e Infosys continúan con aumentos de tres dígitos en sus ganancias, enfrentan una competencia creciente por parte de naciones asiáticas de bajo costo como China, Filipinas y Taiwán.

"La lección que deja es que algunos inversores se aventuran en los mercados más riesgosos y sombríos para obtener una parte de la bonanza de la tecnología en el mundo"

La lección que deja es que algunos inversores se aventuran en los mercados más riesgosos y sombríos para obtener una parte de la bonanza de la tecnología en el mundo. El caso de las telecomunicaciones también así lo demuestra. China Telecom está ubicada número uno, según capitalización de mercado, en la lista de las principales 200 compañías de los mercados emergentes compilada por Morgan Stanley Capital International. Resulta fácil ver el motivo: los inversores pueden apostar al 7 por ciento de crecimiento económico de China a través de una compañía, que en la actualidad tiene más del 90 por ciento del mercado de telefonía móvil del continente y una base de suscriptores de 27 millones.

Pero China Telecom no es la única jugadora de Asia que figura arriba en la lista. Dos empresas taiwanesas (Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. y United Microelectronics, (número dos y número cinco en la lista, respectivamente) se han beneficiado de la inversión masiva en las últimas tecnologías, del encarecimiento global de chips y de la fuerte tercerización que adoptaron las compañías de los Estados Unidos.

LA ESTRATEGIA INDIA

Compañías tales como Wipro e Infosys ya están armando la estrategia. El primer paso es construir los "verticales" de la industria: combinar el talento de los ingenieros con el de los consultores del proceso de negocios. El segundo paso es reclutar a estas personas: el mayor obstáculo a la extensión global de la Nueva Economía no serán los comodities, la inflación o la falta de mercaderías. El principal problema será encontrar suficientes trabajadores altamente capacitados, y que manejen computadoras, para dotar de personal a las crecientes industrias de la información. Europa y Japón tendrán que encontrar muchos trabajadores altamente capacitados cuando traten de fortalecer sus industrias de la Nueva Economía, un problema por el que ya están pasando los Estados Unidos, como bien saben las firmas más importantes del negocio de head hunters.

Será necesario entonces recurrir a la enorme oferta de trabajadores universitarios de países tales como la India y China. Asia cuenta con dos tercios del incremento global de matrícula en la universidad y otras instituciones terciarias en los ´90. Las universidades indias producen 122.000 ingenieros cada año, comparados con los 63.000 en los Estados Unidos. Y los ingenieros de China representan un 40 por ciento de la enorme cosecha de graduados anuales.

 

El tercer paso: son las adquisiciones y fusiones para crecer y convertirse en un emprendimiento globalmente competitivo. Ambas, Infosys y Wipro, han puesto el ojo comprador en firmas de consultoría de comercio electrónico estadounidenses, pero ninguna se movió porque, pese a los mercados de acciones en caída, muchas de esas compañías continúan siendo onerosas.

Aparte de fortalecerse, las compañías de tecnologías de información indias necesitan convencer a los clientes de que pueden manejar los trabajos grandes. En muchos casos, las multinacionales que contratan a firmas indias para manejar el trabajo menor están lo bastante satisfechas con el precio, la velocidad y la calidad del servicio como para pedirles un trabajo un poco más sofisticado.

Otro modo en que las compañías de tecnologías de la información indias esperan crecer es tomando control de su software. Una compañía que lo hace es TCS. En vez de escribir códigos para un cliente y después entregarlo todo, la empresa retiene bloques que puede vender en otra parte. Luego de que TCS desarrollara un programa de servicios de vigilancia para la rama en Singapur de Standard Chartered Bank, ambas compañías dividieron la propiedad del software y lo están vendiendo a otros bancos.

Para triunfar en su apuesta de ampliarse, los indios tendrán que superar su conservadurismo. Entrar en el negocio de productos significa estar dispuestos a perder dinero en el corto plazo. Además, las firmas que aspiran a ingresar en el alto negocio de consultoría necesitarán desprenderse de efectivo para adquirir empresas estadounidenses o europeas.

LAS CAMARAS REGULADORAS DEL SECTOR

Volviendo a nuestro país, la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) dicta seminarios, distribuye su servicio de noticias a 2.700 mails y trabaja en su objetivo de fondo: llegar a las PyMEs con marcas de respaldo, entre las que figuran empresas del calibre de PriceWaterhouseCoopers, Andersen Consulting, Andreani y Phillips Morris las que junto con los Bancos, tarjetas de crédito, la Cámara Argentina de Bases de Datos y Servicios en Línea (CABASE), la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI), la Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina (CICOMRA) y la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática (USUARIA); entre otras Cámaras y Asociaciones que buscan la mejor manera de impulsar el desarrollo de las transacciones y comunicaciones en línea en el país. Asimismo, la CACE tiene como tareas la certificación de identidad, la administración del NIC y los servidores de pago. En este último caso por ejemplo, Magnet Comunicaciones y Pago Fácil de Sepsa, desarrollaron un sistema online de pago en efectivo para realizar compras seguras por Internet.

Más allá de los factores que frenan el desarrollo de la actividad (precios altos de los productos, la no masividad del uso de Internet, la desconfianza de los clientes a la hora de colocar sus datos en un formulario electrónico o la indefinición de algunas tarjetas de crédito), las firmas aseguran que el compromiso a favor del "business to consumer" es innegable.

El e-commerce en la Nueva Economía deberá desarrollarse de modo tal que exista un claro negocio para las partes, con una distribución equitativa de costos, beneficios y riesgos. En definitiva, tal vez haga falta un cambio cultural que reclaman todos los protagonistas. ?

 

 

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