LIBERTARIO FERRARI/

ANARQUISTAS ANTICOMUNISTAS QUE EL 17 DE OCTUBRE ENFRENTARON AL MODELO DE LA REVOLUCION PERFECTA

 

Por Fernando Del Corro

 

Hijo de un militante anarquista, Tomás Ferrari, había heredado sus afanes de lucha por las reivindicaciones de los trabajadores y sus antipatías por los comunistas que, desde un comienzo, habían equivocado sus posturas respecto a la caracterización del sector liderado por el coronel Juan Domingo Perón, al punto de calificar al movimiento por él liderado como nazi-peronismo, un error histórico que recién se iba a comenzar a modificar con el lanzamiento del "Primer Plan Quinquenal".

Libertario (vaya si se trata de un nombre anarquista) Ferrari, nacido en 1912, quién ahora tendría 91 años (poco más que algunos supérstites de la época como Sebastián Borro y Avelino Fernández), fue la voz más clara que se alzó el 16 de octubre de 1945 en el Congreso Central Confederal de la Confederación General del Trabajo (CGT) para impulsar el paro general, inicialmente previsto para el 18, dos días después, pero que se desató el 17, bajo la acción de las masas empujadas por algunos sindicatos de la zona sur del Gran Buenos Aires, para reclamar por la libertad de Perón, preso en la isla de Martín García.

Cuando se creó la Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación, por obra de Perón, en 1943, Libertario Ferrari, a quién la vida le jugó una mala pasada y no pudo ser parte de una gestión a la que él había contribuido, en buena medida, a conformar, trabajaba como un simple peón en la "Compañía Primitiva de Gas", el monopolio británico de abastecimiento de ese hidrocarburo en la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y militaba sindicalmente en la Agrupación de Obreros y Empleados del Gas.

En tanto, ex simpatizante de la Unión Cívica Radical (UCR), también había desertado de la misma, a raíz de las vinculaciones de ésta con la oligarquía gobernante, y se había sumado al grupo denominado "Forja" (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) que lideraba Arturo Jauretche y que contaba con intelectuales como Raúl Scalabrini Ortiz, Luis Dellepiane y Gabriel Del Mazo, cuyas ideas constituyeron un aporte substancial para la conformación del pensamiento del primer peronismo.

Forja llegó a tener, durante la gestión peronista de 1946 a 1955 al propio Jauretche al frente del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro), a Hipólito Paz como canciller, a Héctor Maya como gobernador de Entre Ríos y a Juan Alvarado como gobernador de San Juan, entre otros cargos.

Su estrecha vinculación personal con Jauretche fue un elemento decisivo para que en ese histórico Confederal cegetista se obtuviera un voto favorable a la huelga, que había sido dispuesta días atrás por la Comisión Administradora de Lucha de la central obrera por un apretado 16 a 11, y en cuya decisión la Asociación de Obreros y Empleados del Estado, la actual ATE, se expresó de manera dividida, siendo Libertario Ferrari quién no sólo sufragó a favor de la medida de fuerza sino que fue el que planteó su ratificación cuando se habían alzado algunas voces "moderadoras".

Principalmente se había expresado en ese sentido el ferroviario Telmo Luna, vocero de "La Fraternidad", quién propuso que, en lugar del paro general, la CGT dispusiera solicitar una audiencia al entonces presidente de ipso, el general Edelmiro J. Farell, para llegar a un acuerdo destinado a lograr la libertad de Perón y su vuelta de Martín García.

"Tenemos que aprovechar este momento excepcional, favorable para nosotros, pues si no habremos perdido la lucha por muchos años. No olvidemos que la oligarquía está unida al comunismo y los comunistas no necesitarán mucho tiempo para quitarnos la dirección del movimiento obrero y entonces estará todo perdido", replicó a Luna el forjista Libertario Ferrari, al impulsar la ratificación del paro en un debate que se prolongó durante horas y que, cuando concluyó, alrededor de la una de la mañana del 17 de octubre, con el voto por la medida de fuerza, esta última ya había comenzado y los trabajadores de los frigoríficos y otras empresas del Gran Buenos Aires y La Plata comenzaban a cruzar los puentes y a ingresar a esta ciudad.

Scalabrini Ortiz relató los hechos de esta manera: "El sol caía a pleno sobre la Plaza de Mayo cuando, inesperadamente, enormes columnas de obreros comenzaban a llegar".

¿Cómo fue posible que Libertario Ferrari haya sido el principal portavoz de la postura más radicalizada cuando había llegado al Confederal con un expreso mandato de ATE de oponerse al paro?. Es que la noche anterior del congreso cegetista Libertario Ferrari había estado reunido con Jauretche y éste, que, además, tenía una gran relación con Perón (de la cual había nacido el "Estatuto del Peón"), le había recomendado que no hiciera caso al mandato y que apoyara la medida de fuerza, cosa que aquél convino hacer e hizo.

Así es que Alberto Belloni dijo del Confederal de marras: "El alma del debate que decidiría la resolución final fue el representante de la Asociación Trabajadores del Estado, Libertario Ferrari, que implacable y tenaz, se mantuvo defendiendo la huelga general, dividiendo a su propia delegación que tenía instrucciones en contra".

Si bien en lo esencial el acto revolucionario del 17 de octubre fue llevado adelante por los obreros surgidos de las catacumbas del Gran Buenos Aires que se anticiparon a las decisiones de los sindicalistas, la votación cegetista de medianoche tuvo sus importantes efectos al trasladar sus efectos a la urbe porteña donde los trabajadores también paralizaron sus tareas y se sumaron a la marea humana que reclamaba por la liberación de Perón y su vuelta al gobierno.

Pasado este hecho y convertido en una figura de primer nivel y gran prestigio popular, en las elecciones de 1946 que llevaron a Perón a su primera presidencia, a Libertario Ferrari le ofrecieron postularse como candidato a diputado nacional por el Partido Laborista que dirigía el obrero de la carne Cipriano Reyes. Sin embargo rechazó el ofrecimiento por considerar que su puesto en la lucha se encontraba en el "campo obrero".

Fue así que en abril de 1946 integró la delegación de la CGT que concurrió a México a la "Tercera Conferencia Interamericana del Trabajo", en calidad de asesor técnico, y que, como lo destaca Fermín Chávez, tuvo un importante rol en todos los debates, ya que fue la voz más impactante de la delegación argentina.

Además de Libertario Ferrari, integraron la delegación el ferroviario Anselmo Malvicini, a la sazón presidente del grupo; el también estatal Aniceto Alpuy; el municipal Juan B. Ugazio; y Cecilio Conditi, un estatal que décadas más tarde, durante el gobierno de María Estela Martínez fue ministro de Trabajo y Previsión; entre otros.

La cuestión es que al llegar a México a Libertario lo esperaban su padre, Tomás Ferrari, y Simón Radowitzky (aquél joven anarquista ruso que en 1909 ajusticiara al jefe la policía, Ramón L. Falcón, en represalia por las muertes de obreros de las que dicho comisario represor era responsable), que se habían radicado en ese país en 1939, luego de haber luchado ambos en España en las fuerzas republicanas. Radowitzky había hecho sus primeras armas como revolucionario en Rusia en el fallido intento de 1905.

Ambos viejos anarquistas informaron a los sindicalistas argentinos que en el encuentro, que iba a presidir el mexicano Vicente Lombardo Toledano, secretario general del Partido Socialista Popular (PSP) de ese país y cabeza de la Confederación de Trabajadores Latinoamericanos, éste y el estadounidense George Meany, de la Federación Americana del Trabajo, tenían la decisión de impugnarlos atendiendo a aquella absurda interpretación de la época sobre el carácter "fascista" del peronismo.

Efectivamente el 4 de abril Lombardo Toledano planteó la exclusión de Ferrari y Malvicini del congreso, ante lo cual, al día siguiente, Ferrari respondió a los cuestionamientos defendiendo "la revolución operada en la Argentina" y denunció las falacias de las argumentaciones de sus objetores. Pero, de todas maneras, en una sesión secreta, mientras Libertario Ferrari acusaba a los mismos de "ladrones", éstos decidieron retirar el derecho a voto a la delegación de la CGT.

En esa ocasión, don Arturo Jauretche, apelando al pseudónimo "Juan Fabriquero", exaltó su gestión con su "A Libertario Ferrari", bajo los siguientes versos: "Salú, salú, Libertario,/embajador sin camisa/ que al congreso proletario/le jugaste la precisa./(Era una banca tupida/de vivos y de pequeros/que laburaban de obreos/sin laburar en su vida)./Vos entraste, Libertario,/con cara de punto al bardo,/y al verte, dijo Lombardo:/¡ya mordió el geite, lo otario!./Y al argentino laburo/entró a cargar con escombro.../¡Creyendo llevarte al hombro,/te trabajaba de apuro!./En eso alzaste la mano/mostrando tus duros callos:/-¡A que este palo esta fallo,/le gritaste a Toledano!./¿De qué trabajo me hablás?./Serás punto filipino/pero a un obrero argentino,/Lombardo, no lo pasás./Tu laburo proletario/no encuentra en mi tierra giles,/allá hay pequeros a miles,/y todos tienen prontuario./Y si te pido los callos/es porque sos licenciado,/y sólo habrás trabajado/ algún primero de mayo,/buscándolo al inventor/del trabajo,/que en su fuga,/ese día no la yuga/porque él es trabajador./Salú, salú, Libertario,/embajador si camisa/que al congreso proletario/le pusiste la precisa./¡Se acabaron los otarios!./Nada más por hoy./Saludos y viva él".

Un año después Libertario Ferrari fue nominado para representar a la misma CGT ante el congreso anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra. Pero no pudo llegar. El avión que transportaba a la delegación argentina, de la línea Flota Aérea Mercante Argentina (FAMA) –una de las varias que en 1950 confluyó al nacimiento de Aerolíneas Argentinas-, en algún momento incierto de la noche del 10 al 11 de junio de 1947, se precipitó a tierra y se estrelló en Natal, Brasil, donde murieron todos sus ocupantes.

 

 

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