BOLIVIA: METAL DEL DIABLO PARA LOS PEQUEÑOS SUPERHOMBRES DEL ALTIPLANO.



Vista con cierta frialdad la guerra civil que se está incubando en Bolivia era un fenómeno previsible. Hace menos de un año los ejecutivos de Pan American Energy tuvieron que se rescatados apresuradamente vía aerea a Buenos Aires,para luego ser repatriados a los Estados Unidos.

Las Farc? se preguntaron algunos. Ojala hubieran sido las Farc. La situación es mucho mas compleja y afecta el corazón de los proyectos energéticos americanos para la región que se enfrentan con una tenue pero implacable ola de nacionalismo cuyo corazón se encuentra mas en Caracas que en la selva lacandona.

Augusto Cespedes, un intelectual del Movimiento Nacionalista Revolucionario, uno de esos fenómenos de los 40 ya lo había anticipado con realismo.

Bolivia vivía como Pedro Paramo, en el lugar de ninguna parte y como en el siglo XIX era un mendigo sentado en un tazón de rutilante metal de oro. País cruel, casi inviable, exportador de superhombres de un metro y cincuenta y ocho para trabajar en la Argentina de la convertibilidad, Bolivia, con un presidente mucho menos revolucionario que el general Hugo Banzer, educado en el Colegio Militar argentino, tiene a su frente al menos por algunas horas a un aristócrata que se llama Sanchez de Lozada, un hombre que piensa en inglés, razona en inglés y probablemente termine de asesor en alguna sólida empresa anglosajona.
Por su parte el secretario de energía de EEUU, Spencer Abraham, urgió a los gobiernos del mundo a eliminar fronteras a fin de que el gas natural llegue en condiciones ventajosas a su país ("Energy Press", 4 al 10 de agosto, 03) mientras la especialista en Seguridad, Condelezza Rice, laureada con una tesis sobre el ejercito checoslovaco, ha roto todos los puentes entre el poder imperial de la Casa Blanca y los tiempos de decisión de un gobierno que es a la vez, un modelo para desarmar en su impericia para afrontar las postguerras..

Lo anterior ratifica que el Imperio aspira a unificar los precios de exportación de gas de Bolivia, Perú y Argentina, en beneficio de las trasnacionales europeas y norteamericanas que han elegido a Chile como centro de sus mayores inversiones en el cono sur del continente.

En ese contexto, los expertos foráneos y sus apoyos internos calculan el precio que tendría el gas boliviano en California, el cual, luego de sufrir los descuentos que implican su licuefacción en Iquique, su transporte en barcos metaneros, su regasificación en México y su transporte a destino final, dejará, como es obvio, insignificantes migajas al erario boliviano. Lo grave es que se pretende que ese precio de comoditie devaluada sea el mismo que paguen en Chile los consorcios extranjeros. Luego de destruir la resistencia en Bolivia, no existirán motivos para que el gas que salga de Argentina o Perú sea el mismo. Idéntico referente servirá para fijar el nuevo precio de exportación del gas boliviano a Brasil.

La ofensiva para conseguir esos propósitos se ha iniciado con artículos del especialista de British Gas, Paul Jordan, quien dice que el gas, al haber sido descubierto por las compañías, les pertenece totalmente, que sólo ellas saben hacer negocios y que se podrá exportar el gas sin precio mínimo, ya que él depende de las fluctuaciones internacionales. En artículo publicado en "La Opinión", de Cochabamba, el 18-08-03, Jordan ha escrito lo siguiente: "Bolivia está llena de expertos ... pero nadie jamás ha trabajado con un proyecto de LNG ... no son ustedes expertos, pero pueden aprender".
Lo anterior concluyó con esta frase contundente: "No hay otra alternativa (para Bolivia) que vender el gas sin condiciones".

Publicaciones de la misma fecha han recordado que el consorcio está dispuesto a enjuiciar a Bolivia si se afectan sus intereses. Las palabras de Jordan, que recuerdan a la brutalidad de Koening antes del Tratado de 1904 (el autor se refiere al diplomático chileno y al Tratado" de paz posterior a la guerra de ocupación de los territorios del litoral marítimo de Bolivia en el Pacífico), fueron precedidas por el editorial de "La Razón", del 17-08-03, periódico controlado por el Grupo "Prisa", de España, que señaló que la "insensatez" de oponerse al proyecto Pacific LNG será "nefasta" para la necesidad de que el gobierno adopte una "decisión definitiva", ya que el "tiempo apremia". Ahora, como se ve, se califica de "insensatez" el cuestionar una venta "sin condiciones", sin olvidar que esa advertencia proviene de uno de los mayores consorcios mundiales de la comunicación, cuyo interés en maximar los precios está fuera de duda.

Empleados de las trasnacionales, como el director de Transredes, Carlos Alberto López, reiteran que nadie puede cuestionar el derecho de las compañías de disponer del último recurso estratégico no renovable que queda. La campaña mediática, avalada por el Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), quien, en su mensaje del 6 de agosto pasado, reiteró que lo único inmodificable en el país son la Ley de Capitalización y la Ley de Hidrocarburos, está plagada de inexactitudes o verdades parciales.. Se recalca, por ejemplo, el éxito de Trinidad Tobago en la venta de GLP a EEUU, pero no se dice que este país tiene una empresa estatal de petróleo que es socia en el negocio; se indica que Bolivia fue perjudicada al no vender gas al Brasil desde 1974, olvidando que ese contrato estaba condicionado a la certificación de reservas, lo que sólo ocurrió diez años después, con resultados insuficientes para la construcción de un gasoducto a San Pablo; se insiste en que la construcción de un gasoducto por Perú será más caro que por Chile, pero se desconocen, hasta ahora, los estudios comparativos exigidos por el ex Ministro Fernando Illanes, si Perú y Bolivia resuelven unificar sus proyectos.

Parece, hoy por hoy, que fuera delito plantear la revisión de la Ley de Hidrocarburos o demandar la refundación de YPFB, a fin de que esta pueda formar parte de Petroamérica, el consorcio de petroleras estatales latinoamericanas, que con tanta certeza ha propuesto el errático presidente Hugo Chávez de Venezuela.

Entre tanto Rusia, como informamos separadamente, ha resuelto establecer al euro como moneda referencial del petroleo y el gas. Hay quienes se preguntan si la pueblada boliviana no será una nueva redefinición de las esferas de influencia energética y el nacimiento de una virtual OPEP alternativa.

Los puentes levadizos en el mundo de la energía globalizada comienzan a levantarse y a la vez pactarse.

 

EA.

 

 

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