DEFICIT AUSTRIACO POR SUELDO DE DOS PIKETEROS?

Los purasangre árabes amenazan con arruinar al presidente austríaco.
El mandatario no puede hacer frente a los gastos que le acarrean los caballos que el rey Fahd, de Arabia Saudita, propietario de un maravilloso haras, le regaló y que requieren para su mantenimiento 500 euros por mes para cada animal.

Por Katinka Mezei

Caballo árabe.
"Estos caballos son mi ruina". El presidente austríaco, Thomas Klestil, se queja de no poder mantener seis purasangres árabes, que cuesta cada uno 100.000 euros y le fueron regalados, junto con algunos dromedarios, por el rey Fahd de Arabia Saudita.

El regalo real se transformó en un verdadero problema para el jefe de Estado austríaco, puesto que le cuesta "500 euros de forraje, avena, paja, cuidador y caballeriza por mes y por caballo", se lamenta Klestil, en una entrevista con el diario Kronenzeitung.

El rey Fahd le había regalado los dos primeros caballos y dos dromedarios, luego de una visita de Klestil y su esposa a Arabia Saudita en octubre de 2001.

Durante un espectáculo ecuestre ofrecido por la familia real saudita, Margot Loeffler-Klestil había manifestado con entusiasmo su amor por los caballos. No se necesitó más para que el rey saudita, propietario de un suntuoso haras, enviara a Viena dos purasangre, con pedigrí conocido desde hace cuatro siglos, y dos camélidos.

La esposa del presidente fue a recibir personalmente los animales a Linz-Hoersching, aeropuerto del centro de Austria especialmente equipado.

La pareja presidencial comenzó a quejarse a la prensa austríaca del costoso mantenimiento de estos animales, cuando hace cuatro semanas llegaron otros cuatro purasangre, un nuevo regalo del rey Fah que habría sido imposible rechazar sin crear un molesto incidente diplomático.

El colmo de la desgracia fue que dos de estos caballos -la yegua Petra y el macho Mustaq- cayeron enfermos ni bien llegaron. Trasladados al hospital veterinario de Viena, están todavía allí atendidos por una inflamación de las patas posteriores y por un cólico.

Si los 2.160 euros al año para el mantenimiento de los dromedarios, colocados en el zoológico de Schoenbrunn de Viena, es aún soportable para la pareja presidencial, los purasangre, albergados en establos del hipódromo Freudenau, "nos conducen a la ruina", confió Klestil a Kronenzeitung.

Los gastos de mantenimiento habituales de cada caballo ascienden a 500 euros al mes. A estos gastos se añaden los del tratamiento para los dos purasangre enfermos.

Ahora bien, según la revista Format, el salario mensual neto de Klestil es de sólo 2.600 euros, sacando los impuestos, los gastos de su auto oficial y los 4.500 euros de pensión alimentaria que le pasa a su primera mujer, Edith Klestil. Según la revista, Klestil tendría pues, debido al mantenimiento de los caballos, un déficit mensual de 400 euros.

El asunto podría complicarse aún más: la corte saudita, que no fue insensible a la enfermedad de los dos caballos regalados al presidente, prometió enviar dos más así como también dos dromedarios suplementarios.

Los Klestil tienen, sin embargo, un consuelo: su "haras" privado no podrá agrandarse tan pronto, ya que la Unión Europea acaba de publicar una prohibición de importación para los animales procedentes de Arabia Saudita, debido al peligro de epizootia.

Por otra parte, según el profesor de Derecho Constitucional Theo Oehlinger, "regalos de una determinada importancia" hechos al presidente "siguen siendo propiedad de la República". Por lo tanto, el mantenimiento del haras presidencial debería recaer sobre el Estado, considera Oehlinger, que le reconoce al presidente un "derecho de utilización" de los caballos. Lo que le resultaría perfecto a la señora Loeffler-Klestil. Interrogada sobre qué haría con los dos nuevos caballos, si llegaran, respondió: "Los querría".

La fuente: Le Quotidien d'Oran, diario argelino fundado en 1994, pone el acento en los análisis políticos y en las notas de investigación. La traducción del francés pertenece a María Másquelet.

 

 

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