FELIZ DIA DE LA MADRE PARA GUSTAVO BELIZ: DEL OPUS DEI A HEBE DE BONAFINI.

Actualización a partir de los hechos relevantes ocurridos hasta el 12 de Octubre de 2003


Sobrevivir y consentir
¿O consentimiento para ser usado en beneficio del Poder, dando la cara para cubrir a otros responsables, logrando así ser admitido?

La dual interpretación acerca del papel que viene jugando el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos humanos, doctor Gustavo Béliz, deja en claro que su asiento en el gabinete queda sujeto a una variable que atraviesa, de punto a punto - una curiosa e inesperada "transversalidad", concepto tan manipulado desde fuentes oficiales para disimular nociones clásicas como el "frente popular" o la "alianza" - las necesidades, las exigencias de disimulo y las formalidades operativas de un gobierno que todavía se sostiene, bien que solo a partir de manotazos inesperados en sustitución de los ausentes planes orgánicos de gestión, salvo que se computen como tales los proyectos de poder absoluto y desnudo.

El doctor Gustavo Béliz ha atravesado una sucesión de episodios temáticos de curioso fuste:

a) ha dado rostro identificable a los proyectos para remover a la Corte y sustituirla por una estructura afín al poder Ejecutivo y las corriente dominantes en él;

b) ha respaldado, para el caso, no solo las acusaciones, proyectos e iniciativas gestados desde el propio Ejecutivo o girados por este a fuentes menos comprometidas a fin de llevarlos adelante, sino que ha respaldado criticas y sorprendentes propuestas para integrar el alto tribunal de la Nación como la del doctor Eugenio R. Zaffaroni;

c) ha dado la cara, también, primero para una designación - negociación previa de variado colorido - a un jefe de la Policía Federal como el comisario Roberto Giacomino, para dar nuevamente la cara en el desgastante proceso de defenestración del mismo funcionario:

d) ha respaldado desde silentes posiciones, la campaña oficial para reactualizar los juicios contra los jefes castrenses que derrotaron a la subversión;

e) ha dado sustento jurídico tanto como político, a los argumentos cursados en el orden interno para justificar la propensión del Ejecutivo - y de la cancillería - a fin de acceder a los reiterados reclamos de extradición de los jefes castrenses que derrotaron a la subversión;

f) de manera también silente ha tendido los puentes necesarios - algunas veces asociados, otras de manera independiente - para que el juez español Baltasar Garzón viaje a la Argentina - cinco veces en lo que va del gobierno kirchnerista; dos de ellas ampliamente publicitadas y en riguroso y recatado cuasi anonimato - con diversas excusas como conferencias, cursos especiales, seminarios, etcétera, pero, en todos y cada uno de los casos, con inexplicables y no menos silentes contactos, fluidos y prolongados, con funcionarios de la cartera de Justicia, Seguridad y derechos Humanos, o bien con informales portavoces del propio ministro, en una gestión cuasi clandestina del funcionario judicial español, cuyo proceder y desplazamientos internacionales habrìan merecido más de una recriminación administrativa por parte de fiscales peninsulares inquietos por esa conducta cuasi conspirativa judicial española con sectores de neta filiación política argentina;

g) ha protagonizado una secuela pública - y comprometida en extremo - de la lucha interna del kirchnerismo contra el menemismo - del que integró niveles conspicuos de sus cuadros de conducción y responsabilidad política, hasta haber sido el principal, escriba de los discursos presidenciales -, exorbitando así su papel de ministro al de "agent politique provocateur" en el mejor estilo de algunas sagas de la literatura de espionaje donde luce su capacidad creativa John Le Carré;

h) ha matizado estos manifiestos servicios para la corriente kirchnerista con manifiestos silencios respecto de situaciones puntuales que aparentemente podrìan entrar en colisión con sus convicciones religiosas cuando se atravesaron zonas de difícil deglución teológica - como el aborto y similares -, en fechas muy recientes, y que en la competencia de su cartera en materia legislativa pudieron contarlo como uno de los opinantes de principio y doctrina.

Podrìan enunciarse, del mismo modo, temas de fondo como una parte considerable de la legislación en curso referidas a reformas - o proyectos de reformas - de orden penal y de gestión administrativa que, pese a su locuacidad en los asuntos en los que debìa "dar la cara" por los otros, subrayaron su silencio si no indiferencia.

y quizá un as guardado celosamente entre algunos asesores del ministro Gustavo Béliz, la guinda de esta espesa torta política esta creciendo ahora para coronar el proceso mediante el estudio de un proyecto de reforma constitucional destinado a instituir formas avanzadas del "progresismo", una tentación que tendría reservada para el presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner en algún momento álgido de su estabilidad en el gabinete.

La cadena inestable
De ser así, este último punto - un proyecto de reforma constitucional impulsado desde la cartera de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos - no debería demorar mucho si, tal como parecen desenvolverse los hechos, el gabinete mismo estaría ya sobrepasado en su estabilidad y muy próximo a precipitar una crisis que justifique su renovación.

Este punto central d las preocupaciones del ministro es el que ha venido motorizando los principales gestos de su gestión pública.

En principio, cabe recordarlo - y los suscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa lo recordarán facilmente por que se señaló en este espacio desde la primera semana de la gestión del doctor Néstor Kirchner en la presidencia de la Nación hasta hace no más de tres semanas - el objetivo central de la designación del doctor Gustavo Béliz un hombre al que s le atribuye pertenencia al Opus Dei - hay quienes dudan que la mantenga -, estaba centrado en la idea de que un hombre con fuertes resentimiento contra el gobierno del doctor Carlos Saúl Menem y aparentemente incuestionable filiación en las corrientes moderadas, diera la cara para llevar adelante el juicio contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El punto era - al comienzo de la gestión del doctor Néstor Kirchner - un asunto de trámite al parecer sencillo, precedido por una prolongada y profunda campaña de descrédito contra sus miembros, asociada a las campañas similares contra el menemismo que dieron resultados positivos para reducir el dominio - mayoritario, pese a todo - del doctor Carlos Saúl Menem y habilitando la instalación de la segunda - y sustancialmente más reducida - minoría.

Si se consulta a los informados - y algún compromiso asumido por el propio doctor Gustavo Béliz en los diálogos con el presidente Néstor Kirchner antes de asumir el 15 de Mayo último - el asunto era un trámite de muy rápida resolución "en un mes hay tiempo de sobra", se le adjudica, cerca del propio doctor Néstor Kirchner, haber "prometido" al doctor Gustavo Béliz para finiquitar la actual composición de la Suprema Corte de Justicia -, un punto ue explicaría la violenta deflagración presidencial cuando atacó al supremo organismo judicial de la Nación.

Si las cosas no resultaron tal como se habían planeado y cinco meses después recién comienza el segundo juicio contra uno de los cinco miembros cuestionados, teniendo que esperar por lo menos hasta finales de diciembre para que se produzca por jubilación - de Carlos S- Fayt - una tercera vacante, no parece ser el resultado de la falta de intenciones y trabajo del ministro cuanto de su propia inopia para evaluar la escena política y la escena judicial.

Esta evaluación, que se habrìa hecho cerca del doctor Néstor Kirchner a mediados de julio, explica la creciente y acelerada suma de actitudes comprometidas del ministro.

Con la relación fluida con las denominadas madres de Plaza de Mayo logró tapar y reubicarse en la relación con la presidencia de la Nación.

Pero enderezado al objetivo inicial contra la Corte, el nombre, la figura y ubicación del doctor Gustavo Béliz fue nuevamente útil para avalar desde ese costado a un hombre como el doctor Eugenio R. Zaffaroni, de quien hizo las galas de presentación y las veces de anfitrión oficial.

Mediante la actitud con los juicios contra los militares en sus diversas etapas - reapertura de juicios, proclividad a la extradición, etcétera - cubrió los déficits que fueron sumando sus escasos bríos para el juicio político a la Corte para lograr avances sostenidos en alguna legislación reclamada por las mencionadas madres, abuelas y demás deudos de subversivos o desaparecidos durante el Proceso, lo que a su turno estuvo potenciado por el despido del jefe de ela policía Federal, etcétera.

Esta escalada alentada con el único objeto de retener el cargo no ha logrado, sin embargo, borrar el mero rango utilitario que alentó su presencia en el cargo que ocupa, de manera que a la hora de evaluar los resultados el análisis oficial pasa por ver si el colocarse un paso por delante de las intenciones presidenciales su gestión no solo compite con la propia iniciativa presidencial sino que descoloca buena parte de sus razones.

Algunos funcionarios -. los doctores Anibal y Alberto Fernández -. trataron de aplazarlos ánimos despertados por el virulento y agresivo ataque del ministro con Carlos Saúl Menem.

El equívoco parece haber dominado esa situación, revelando las informaciones contradictorias y la falencia informativa misma con la que se manejarían en este momento algunos de los principales factores de poder dentro del kirchnerismo.

Si cabe dar crédito a quienes, fuera de las responsabilidades de gobierno, disponen de un amplísimo margen de acercamiento al presidente Néstor Kirchner, el propio presidente habrìa soplado al oído del ministro de Justicia gran parte de la letra luego expuesta por el mismo ante la opinión pública, adobando ideas de curso ilegal pero de presencia indudable en las creencias de muchos sectores de ela opinión pública, como la presencia del narcotráfico en la gestión menemista.

Que esto razonara al doctor Alberto Fernández, al doctor Carlos Ruckauf y al propio Eduardo Duhalde, todos miembros en distintas funciones, responsabilidades y épocas del gobierno del doctor Carlos Saúl Menem, pero, de todos modos cubriendo en todo su desarrollo los diez años, no parece haber sido sino un tiro por elevación calculado por los susurrantes y sugerentes letristas del ministro Gustavo Béliz.

Esta es la única versión razonable que explica por qué, tras el desaguisado cometido con el jefe de la Policía Federal, comisario Roberto Giacomino, despedido por teléfono sin sumario ni denuncia judicial previa, en abierta colisión con normas elementales de procedimiento - tal como los suscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa saben - pudo, no solo salir extemporáneamente a tapar esa situación con la situación nueva sino, de manera impecable, mantener su cargo en el gabinete nacional.

De este modo, el intento del doctor Gustavo Béliz de retener el cargo haciéndose util para el lavado - o compromiso - público de determinadas circunstancias políticas, estaría teniendo un resultado relativamente positivo.

Pero el costo serìa crecientemente difícil de sobrellevar ya que, si se examinan los sucesivos exabruptos del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, parece inocultable que la acumulación lo convierte, a un tiempo, del eslabón más dependiente, en el más débil de la cadena de subordinados, a costo variable, que se manejan en la orbita oficial kirchnerista.

De haber contado con el aval presidencial el jefe del gabinete, doctor Alberto Fernández, al reclamar prudencia al ministro Gustavo Béliz debería haber anunciado que le solicitaba la renuncia.

Pero el doctor Alberto Fernández no parece haber tenido el aval ni, mucho menos, haber respondido a una sugerencia ni pedido u orden formales del doctor Néstor Kirchner.

Una versión muy cercana al propio jefe del gabinete y que no encuentra contraversión en rincón alguno del poder, señala que el doctor Alberto Fernández habrìa estado aguardando, justamente, una indicación u orientación del presidente a quien le habrìa solicitado un gesto en este sentido.

Durante más de seis horas el doctor Néstor Kirchner, hasta el momento en el que le solicitó "prudencia" - en inequívoca coincidencia con dichos del ministro del Interior doctor Aníbal Fernández - el jefe del gabinete no había tenido la menor respuesta presidencial a su inquietud, de modo que su declaración pública parece haber estado orientada antes que a fijar una linea oficial, a "salvar la ropa" en cuanto le compete por las funciones que desempeñó bajo el gobierno del doctor Carlos Saúl Menem.

Gustavo Béliz y las urgencias de Néstor Kirchner
Que el doctor Gustavo Béliz mantenga su cargo tras haber dado los golpes públicos - "después de todo, en el mejor estilo kirchnerista", según¡ una impresión transmitida por el ministro Lavagna a algunos allegados, según se le atribuye - mencionados, colocando en premiosa situación la imagen del propio presidente de la Nación, parece tener "razones proverbiales e inocultables" para un par de hombres y mujeres que siguen atentamente la interna del peronismo.

En principio, pocos dudan de que la admonición antimenemista del doctor Gustavo Béliz ha salpicado de lleno la figura del jefe peronista bonaerense y ex presidente interino de la Nación, doctor Eduardo Duhalde, e vicepresidente del propio Carlos Saúl Menem y gobernador de ela provincia de Buenos Aires a titulo de la corriente dominante en el país durante la década del '90.

De tal manera si el propio Néstor Kirchner sopló personalmente o por interpósito colaborador el libreto del ataque, nadie dudaría - ni dudan enel entorno duhaldista más exigente - que si bien la figura del ex presidente de la Nación era el objetivo central, la del ex presidente interino de la Nación era un blanco inmediato prioritario de esas declaraciones.

Es incuestionable que a partir de ela medianoche de hace dos domingos tras el triunfo de Carlos Rovira sobre Ramón Puerta - de Kirchner sobre Duhalde - en la provincia de Misiones, se ha desatado una interna de exteriores hieráticos en su más prístina acepción pero de fondos desbastadores en cuanto a violencia y cuasi brutalidad.

Los pasos centrales últimos del ministro Gustavo Béliz se centraron justo entre el final de aquél comicio y el asado que reunión al doctor Eduardo Duhalde con el doctor Néstor Kirchner para saldar una apuesta comicial inocente.

El encuentro, que ha pasado como un entendimiento entre ambos jefes de facciones del peronismo, estuvo sujeto a tres "aprietes" formidables previos como fueron :

a) la defenestración del comisario Roberto Giacomino, un hombre que si bien tiene fecha inicial de funciones bajo el gobierno del doctor Adolfo Rodríguez Saá, es poco menos que inexistente en cuanto a su dependencia del rápidamente desplazado mandatario nacional y comienza a tener verdadero peso y significación cuando asume el doctor Eduardo Duhalde, quien hereda esa posición a manos del nuevo presidente junto con una amplia gama de otras designaciones, una por una liquidadas por el nuevo presidente Néstor Kirchner;

b) la liquidación del compromiso Duhalde-Eurnekian mediante la anulación del decreto referido al pago de cánones adeudados previo a la renegociación del contrato, pone un dedo en la llaga de los intereses manejados por el duhaldismo desde su gestión y, de manera inocultable, como lo había insinuado apenas dos semanas y medias tras su asunción, procede ahora, alentado por el triunfo Misionero, a dar un punzaso fuerte y certero contra el ex gobernador bonaerense:

c) la revisión de los contratos suscriptos para caminos con peaje, donde dos firmas de cuño fuertemente duhaldista como Roggio y Gualtieri, resultan formal y directamente afectadas (en el caso Gualtieri, el asunto data de una fecha tan temprana como el mes de junio, de manera casi inmediata a la asunción del nuevo presidente y no bien el ex presidente interino de la Nación, doctor Eduardo Duhalde, había partido para "descansar" en Europa);

c) la fuerte declaración del ministro que no detalla etapas, ni fechas del gobierno menemista y, por lo tanto, deja involucrado al "totum" de los elencos menemistas - dejando pasar como dato central que él mantuvo durante más de la mitad de la década su lealtad a la gestión del ex presidente de la Nación pero anclando toda la denuncia en los niveles superiores, de los que Eduardo Duhalde fue inocultable miembro como así también su aliado y sucesor en el distrito bonaerense, el doctor Carlos Ruckauf.

No se ha dejado pasar por alto el hecho de que sea justamente en Jujuy donde estalló una violencia de perfiles críticos y donde aparezcan ahora los primeros "muertos sociales" (diz que, en el lenguaje de la agitación, "asesinatos de inocentes") del gobierno de Néstor Kirchner.

Fellner ha sido un pequeño pero vigoroso y consecuente puntal de Néstor Kirchner en las diversas movidas de los gobernadores peronistas y es, en este momento, el presidente de la Comisión de Acción Política del peronismo, integrada por gobernadores y jefes de distrito, con lo cual viene presidiendo el Consejo Nacional de la agrupación y motorizando diversos tipos de solución que en sustancia significa acordar una conducción - y el poder partidario - para los próximo años.

Es indudable que la fuerte presión desatada desde el ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos y el ministerio de Infraestructura sobre emplazamientos duhaldistas, han tenido una respuesta de advertencia un tanto feroz al presionar sobre una escena política y social sensible y, al mismo tiempo, gravitante para el manejo del aparato partidario.

Todos los episodios han girado de manera inocultable, en torno de ela fecha del asado de los jefes faccionales servido en el Gran Buenos Aires.

Cada cual ha sabido razonablemente a qué atenerse en el juego malabar de las relaciones de fuerza operativas.

Y de ahí en adelante ha comenzado a barajarse los datois sujetos a la negociación.
Algunos de ellos son inmediatos y otros de alcance diferido.

Los inmediatos parecen girar en torno de la conformación del poder institucional, un punto en el cual el duhaldismo hizo llegar sus inquietantes preocupaciones ya que, si el ámbito judicial parece estar agitado con las modalidades seguidas para el juicio a la Suprema Corte de Justicias de la Naciòn y la secuela inmediata de la designación de un hombre con los antecedentes del doctor Eugenio R. Zaffaroni, un hecho notorio es que el propio Eduardo Duhalde no ha sido consultado en momento alguno acerca de sus preferencias - o capacidad para coparticipar las designaciones - y las eventuales nominaciones pendientes.

Si bien el tema había sido agitado - y considerado por el kirchnerismo bien que con cierto desdén enel primer momento - el tema de designar una mujer para reemplazar al segundo cortista que se logre desplazar fue un escape a la presión del doctor Eduardo Duhalde.

En forma inmediata, el aparato oficial comenzó a manejar - medios "más que amigos" mediante - la idea de que designar a una mujer es lo ideal y justo.

Y sobre el mismo parche todavía resonante de este anuncio, se filtró entre una terna y un quinteto de probables candidatas, de manera que cualquier iniciativa duhaldista quedó en la rémora propias de las lentitudes.

La idea de una reestructuración partidaria - de hecho las atribuciones y metodologías para designar a los candidatos, no parecen haber avanzado mucho más allá de este punto - provocó el encontronazo más fuerte, ya que mientras Eduardo Duhalde sostenía la necesidad de descansar "in totum" en el Congreso Nacional Justicialista - el órgano máximo deliberativo del peronismo - el doctor Néstor Kirchner - Fellner de por medio - sostuvo la necesidad de establecer una nueva definiciòn del Congreso al Consejo Nacional en puntos terminantes como la adecuación de las cadndiaturas a las situaciones de distrito, etcétera.

Más aún, el Consejo Nacional debería pasar a reproducir de algún modo, la situación actual de conducción definida a través de la presencia de ela Comisión de Acción Política, integrándose con 24 jefes de distrito - o gobernadores allá donde existan - a fin de otorgarle al partido y su conducción una fuerza directa emanada de las presencias y el compromiso directo de los principales responsables en el orden federal.

El desencuentro en la materia hizo notorias las caras largas, ya que el asunto debería decidirse antes de fin de año dado el crnograma de actividades y facultades de conducción de los cuerpos actuales.

Y, como no caben dudas, cada una de estas posiciones responde a la relación de fuerzas de este momento en cada uno de los segmentos institucionales partidarios: distritos, Congreso, etcétera.

De manera que la idea de la reforma no responde a una concepción orgánica del propio partido sino a una noción bastante más primera e inmediata, consistente en defender el atajo que sirva de manera más eficiente para lograr el dominio.

Algunas preguntas del ex presidente interino de la Nación parecen haber fastidiado al propio presidente Néstor Kirchner.

Una de ellas estuvo netamente referida a "los planes para el futuro" que deberían, conforme con las sugerencias de Eduardo Duhalde, integrar un paquete de debate interno "a fin de que no te amenacen ("¿Quienes?" parece haber sido la pregunta que quedó latente en las miradas del doctor Kirchner, conforme con testimonios de algunos circunstantes que posteriormente hicieron pormenorizados relatos de lo escuchado desde cerca o junto a los coloquiales jefes distritales del peronismo) y te anden con que no tenés planes y todo eso" (sic).

La respuesta de Néstor Kirchner habrìa sido de tono subido al señalarle que "eso es lo que le escucho a algunos chantas por radio; no creo que en el partido se les pueda dar cabida: son los que no quieren o no les gusta lo que hacemos, nada más".

Adjudicarle a otro una opinión para filtrar la propia opinión y despreciar la opinión que se le atribuye a otros para despreciar la que el interlocutor viene sosteniendo, es una metodología de corto alcance que, casi siempre, resulta previa - o el simple prolegómeno - al estallido de terminos más apasionados, que pueden derivar a tajantes rupturas.

En estos terminos se encuentrala relación entre los doctores Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner en el restringido espacio del partido peronista.

Matices y posiciones en el gobierno
Su traslado a la esfera estricta del poder y el gobierno, lleva a nuevos y mas pesados terminos.

Por que lo que está en vías de definición es estrictamente cuánto poder dispondrá cada uno de los dos contendientes en un gobierno peronista como el actual, se puede caracterizar como peronista en sentido estricto.

El tema del gabinete es un territorio con acceso y llaves de muy reservado alcance ya que el propio Eduardo Duhalde habrìa consentido que en definitiva, es Néstor Kirchner quien debe "bailar con la carga pesada del gabinete" por lo cual es indudable que debe ser quien debe "decir con quienes ha de bailar y qué piezas en cada momento".

Pero otra cosa es el resto del espectro, donde temas centrales como el de ela salud o el de la administración del Pami, pasan por andariveles de muy sensibles alcances.

O bien el de la conformación de los cuerpos de conducción legislativos, un punto que inquieta hasta el punto de la sucesión presidencial, algo de ello que no se suele hablar para no llegar a "zonas rojas" de difícil análisis.

La Cámara de Diputados, con la casi segura migración del diputado - presidente del Cuerpo - Camaño hacia el gabinete provincial del ingeniero Felipe Solá, a modo de "gran visir" duhaldista en ese enclave tan critico como esencial para lo que resta de poder al propio ex presidente interino, es un punto que pasó sin acuerdo alguno entre los dos contendientes partidarios.

Como quedó relegado para futuros encuentros el esquema final de ela conducción del Senado, donde el duhaldismo está dispuesto a romper lanzas enel caso de que la senador santacruceña Cristina Fernández de Kirchner pudiera ser promovida a un rango superior en la mesa de conducción del cuerpo.

De un modo no muy distinto se analizaron media docena de embajadores políticos que podrìan salir desde el primero de Enero próximo hacia su s destinos pero que todavía no tienen no solo acuerdo sino decisión presidencial asumida para su eventual designación.

Eduardo Duhalde reclamó tres de los seis embajadores: Vaticano, Italia y Rusia, un punto no menos crítico para Néstor Kirchner donde reaparece el actual ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, doctor Gustavo Béliz, ya que persiste en reclamar el primero de esos destinos, para lo cual el canciller >>Rafael Bielsa ya habrìa colocado - y logrado cierta anuencia del mismo vaticano - para colocar "bolilla negra" a su designación.

Si duda el tema asalta uno de los esquemas prioritario de Néstor Kirchner ya que la salida del ministro Gustavo Béliz del gabinete, sin hesitaciones ni tumulto, podría quedar asegurada, cuando llegue el momento no muy lejano, si se asegurara un destino prístino para las ambiciones del por ahora ministro, como es el Vaticano.

Hubo, en consecuencia, una contraoferta del doctor Néstor Kirchner a las pretenciones del doctor Eduardo Duhalde: el Vaticano y Rusia serían canjeables por un destino promisorio como China continental, manteniendo Eduardo Duhalde el reclamo sobre Italia, una base operativa para el duhaldismo muy vinculada a algunos negocios carreteros.

"De ahí, te diría, no podés pasar"
Otro punto de discordia estalló, se asevera, sobre el final de encuentro, cuando alguien, cerca comenzaba a bordonear algunos arpegios (que quizá no fue más allá del bordoneo y sirvió, estratégicamente instalado, para hacer correr una vena de fresco en un diálogo sobrerecalentado).

Si cabe atenerse a una versión fiable, con la salvedad que la misma fuente formuló ("no son todas las palabras exactas, muchas si. Pero ninguna traiciona el sentido lo que pensaban ni de lo que se dijo en esencia"), hubo un diálogo bastante matizado de advertencias de Eduardo Duhalde e intento de defensa de Néstor Kirchner).

El doctor Eduardo Duhalde habría querido saber en qué quedaban, por ejemplo, los términos del Operativo Águila III.

"Ahí nomás, finalmente. te envié un detalle de esto. Ellos no ceden y quieren inmunidad plena", habrìa explicado sucintamente y quizá no con estas palabras o bien con algunas más que estas tan limitadas (pero al menos fueron las escuchadas).

Eduardo Duhalde habría levantado la presión del diálogo afirmando que en "estos temas tenés que tener una brújula que vaya más Alá de los ideológico o de lo sentimental. Yo lo comprendo, sí, pero aquí tiene que predominar otra cosa. De ahí, te diría, no podés pasar sin el riesgo de problemas mayores".

"Y qué querés? Que nos escupan en la jeta? Querés que no podamos poner un pie afuera de casa?", fue la quejosa respuesta del primer magistrado.

"No es asi. La gente ni siquiera tiene idea de lo que se trata. Los apartados sí. Pero a esos tenés que enfrentar los cuando hace falta".

Se pasó revista al tema con bastante detalle y la advertencia de Eduardo Duhalde de que "ir al UNITAS no salva la situación" y es imprescindible "no dejar todo el espacio en un tema tan importante para que Lula avance y se gaste todo el dinero disponible para el cono sur" (sic).

"Pero lo que importa es que los norteamericanos no van a dejar pasar este asunto con tanta facilidad. No importa si es Bush o cualquier otro. La seguridad en el continente es prioridad número uno para ellos, aún más que la economía. Y por eso no les importa: sacrifican unos pesos, te dan el apoyo en el Fondo, pero quieren seguridad y estabilidad y en eso el tema militar, es central" (sic, concepto repetido, se asevera, ante un grupo de legisladores nacionales al analizar el tema de la inmunidad para los soldados estadounidenses en territorio argentino).

En estos terminos se recalentó el diálogo cuando bordoneaban, se dice, esos arpegios desde guitarras que desaparecieron casi en seguida, cuando bajó la temperatura.

Zaffaroni en la cuerda floja
No estaba entre los primeros temas a tratar y se toco solo tangencilamente el tema de Eugenio R. Zaffaroni.

Quizá uno y otro decidieron eludirlo cada cual por sus propios motivos aunque constituya uno de e los centros de poder debatidos como es la integración de la Suprema Corte de Justicia de el Nación.

cualquiera de los que siguieron de cerca la evolución de esta sinuosa y casi eruptiva relación, suscriben la idea de que Néstor Kirchner lo habrìa eludido por que habrìa llegado a la conclusión de que el candidato se ha debilitado de manera acelerada.

Y, por su parte, Eduardo Duhalde habrìa evitado una mención directa consciente de que se estarían movilizando "pesos pesados" del peronismo y del propio Senado a fin de definir la caída del candidato kirchnerista a integrar la Corte.

Ya en los comienzos de la semana, el doctor Antonio Cafiero había confiado a varios allegados su decisión de no votar por Eugenio R Zaffaroni.

Pero en el momento del asado, la senadora bonaerense más conspicua del duhaldismo estaba anunciando que seguiría un sendero similar al del doctor Antonio Cafiero,.

"Quien quiera entender que entienda", razonaba en paralelo, no sin una alta cuota de escepticismo, el senador - y ahora gobernador de San Juan - Gioja, eludiendo una polémica y ratificando su voto por el candidato del doctor Néstor Kirchner.

Desde el peronismo se evaluaba que el bloque partidario de 38 legisladores podría tener una merma de ausentes de cinco o seis senadores pero que ocho, activamente votarían contra el candidato kirchnerista.

En el radicalismo la posibilidad de secciones podría ser mayor y habrìa por lo menos seis a ocho senadores - sobre el total de dieciocho, que no aportaran su voto al doctor Eugenio R. Zaffaroni.

Los partidos provinciales probablemente en forma masiva se abstendrían no concurriendo o bien votarían en contra.-

Los principales sondeos daban, en consecuencia una baja probabilidad de votación favorable para un candidato que requiere una mayoría especial para su designación.

"El problema es saber si al llegar el momento, cada uno de los que han venido pregonando su voto no resuelve cambiar" razonaba un avezado observador de ela escena política local.

De no ocurrir ese cambio, el doctor Eugenio R. Zaffaroni, que contaba con una mayoría exigua antes de su defensa y lograba ampliaría ligeramente tras ejercer esa misma defensa, se precipitaría ahora ante la nefasta decisión - que data de varios años - de mantener tan estrecho contacto personal y profesional con el secuestrador Groissman.

El argumento de que una vez cumplida la pena se ha extinguido el delito y el hombre, una vez pagado su precio a la sociedad recupera la totalidad su identidad inocente, era fuertemente puesta en duda entre los senadores.

Uno de ellos razonaba el viernes de ela semana que acaba de concluir que si bien el punto es cierto en cuanto a la legalidad, le legitimidad es dudosa en cuanto la sociedad parece estatuir una fuerte duda sobre el asunto.

"Desde que existen centros de eradaptaciòn del 'ex convicto'", aseveraba el senador en cuestión, "se pone de manifiesto que la sociedad imagina que el ex convicto, que ya ha cumplido su sentencia, es todavía sujeto de algunos puntos de duda.

En el mismo sentido, un diputado con alta jerarquía jurídica, sostenía que, efectivamente, "la creación del registro de reincidentes comienza con quienes han cumplido simple condena, con el casillero abierto para justamente la reincidencia y en previión de que delincan nuevamente, una expectativa abierta y que social y oficialmente aunque ni jurídicamente, queda abierta y así se la cree. No en vano un presidiario difícilmente - con justicia o no - consigue trabajo: la sociedad considera maculado según la gravedad del delito que ha cometido. un asesino, un secuestrador de niños, etcétera, son los casos típicos".

parece haber sido a partir de estas circunstancias que el doctor Eugenio R. Zaffaroni comenzó a perder espacio, se al fuerte impulso que desde la secretarias de medios se le otorgo e través de los "medios más que amigos" del gobierno, que lo daban por consagrado.

El cogollo de la crisis
Si estos terminos, en materia estrictamente política, pueden delatar un caminos más que sinuoso para el gobierno kirchnerista, desde el punto de vista económico no se visualizaba un destino de mejor envergadura.

En un nivel estrictamente académico, el viernes por la mañana se desarrolló en un estudio de pleno centro de ela ciudad, un informe breve pero bastante completo acerca de las expectativas derivadas del acuerdo con el Fondo Monetario internacional.

La idea de que la Argentina podría hacer cualquier cosa como ofrecer, por ejemplo, apenas el 25 por ciento del valor de los títulos que debe, resultaban para este informe poco menos que ilusorios.

pero sobre todo en termino de lo que significará la administración interna de lo recursos la duda era aun mucho mayor.

Conforme con datos precisos, se estimó que para lo que resta del año el superávit fiscal será de aproximadamente unos 8000 millones de pesos, en tanto para el año próximo excederá los 13.00 millones.

El problema de fondo abundantemente detallado consiste en saber qué se entiende en la Argentina - el gobierno, los operadores económicos yla poblaciòn en su conjunto - acerca de éste excedente.

El punto central señalado consiste en verificar que para la gente, la idea de exista un excelente fiscal como el apuntado implica que se trata de dinero sobrante que el estado debe estar en condicion de gastar, en tanto para la pureza de las finanzas se trata de una suma que se encuentra disponible para que el país pueda satisfacer sus compromisos financieros, es decir la deuda.

Como ejemplo de esta convicción que comparten desde el gobierno hasta amplios sectores de la opinión pública, se señaló que en forma inmediata al reconocimiento de la existencia de esos excedentes, desde el gobierno se ha comenzado a proyectar un cúmulo de gastos traducidos en subsidios, proyectos obras y ampliación operativa de determinados sectores que ponen de relieve que "no se ha entendido todavía la gravedad de la crisis".

De hecho, conforme con este análisis, han comenzado a diseñarse aumentos salariales significativos: en la justicia, tal como lo reclama la Corte, aumentos salariales de más del 20 por ciento; para los ferrocarriles, al tiempo que se formulan imponentes quejas por los subsidios que se otorgan para su funcionamiento el gobierno viene de otorgar, sin que se haya escuchado una sola queja, un subsidio para el aumento salarial que trepa más allá de los 200 millones de pesos al año; los bancos pararán en los días próximos reclamando aumentos que van desde el 18 al 40 por ciento de los salarios; el transporte automotor discute aumentos salariales que llegan hasta el 70 por ciento en alguna categorías y en casi todas no baja del 27 por ciento; etcétera.

En este momento enel ministerio de Trabajo - y, en la mayor parte de los casos por citación e iniciativa del propio ministro Tomada, se encuentran bajo análisis y discusión no menos de 200 reclamos salariales que, conforme con una versión de la misma catera podrìantrepar hasta cerca del millar hacia fines del año en curso.

Este paquete de reclamos, sin un detalle tan especifico pero sí señalando la tendencia, era exhibido en el análisis como el factor distorsionante de mayor peso para demostrar si la asrgentina en el fondo es fiable o reitera uin capitulo más de sus reiterados default y carencia de seriedad para las contrataciones.

La expectativa que se extraìa como alterantiva para una evolución en la cual el gasto público y la creciente demanda sin limites impuestos por la austeridad propia de la situación que se vive, encontrarìa una via de salida en un emisionismo que conduciría, a corto o mediano plazo, a un proceso inflacionario del tipo de los que ya ha tenido nefasta experiencia el país.

 

 

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