¿Ordenes presidenciales?
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El silencio es salud

La designación del abogado Eugenio Raúl Zaffaroni como miembro de la Suprema Corte de Justicia, de la Nación, se ha verificado a través de una variedad curiosa de episodios y ha despertado sospechas crecientes de algún procedimiento "non sancto" destinado a alcanzar el objetivo presidencial de introducir al personaje en cuestión, en el alto cuerpo judicial de la Nación, evitando el fuerte impacto político que habrìa generado el reconocimiento de que contaba con escasa o nula aceptación entre la opinión pública y los legisladores encargados de sancionar su consagración.

Hay un hecho fundamental, sistemáticamente silenciado pese a que, con letra menor y titulares dispersos y poco notables, al menos un medio gráfico - La Nación - consigné, como a las cansadas y a titulo de "nota de color" - o de relleno -, antes que como tema sustancial del proceso que llevó una porción bastante abultada de horas de la tarea del Senado de la Nación: sobre un resultado de 43 votos a favor y 16 en contra de la designación del nuevo cortista Eugenio Raúl Zaffaroni, parece a esta altura exigible recontar la ausencia notoria y sorpresiva de once legisladores que ya, públicamente -al menos diez de ellos-, habían adelantado su voluntad de no respaldar esa designación.

Con lo cual el resultado hubiera sido 43 a 27, bastante lejano de los dos tercios.

Pero, además, diez senadores que habían decidido su voto contra esa designación - en forma pública, dos de ellos. hablando en el propio recinto; otros dos en abundante cantidad de oportunidades por televisión y radio -, sin explicación y casi delatando el sistema vigente, cambiaron inopinadamente su voto dando su apoyo al nuevo cortista.

Con lo cual el resultado, de no haber cambiado esos votos ya comprometidos, habría sido de 33 y no 43 votos a favor y 37 en contra, es decir, ni siquiera alcanzando la mayoría.

Ese resultado real previo a las ausencias y los cambios, conocido desde por lo menos una semana antes de que se realizara la votación permitía, en las estimaciones y cálculos más precisos, deducir la liquidación y caída de la candidatura oficialista del ahora nuevo cortista,.

El cálculo derivado de las opiniones de los propios senadores adoleció, quizá, de una ingenuidad marcada: no haber tomado en cuenta la capacidad - abusiva, abrumadora - del poder concentrado y su capacidad de manipulación, no solo ya de la opinión pública sino del mismo comportamiento de los legisladores.

Algunos indicios resultaron visibles y despertaron la curiosidad desde el comienzo mismo de la semana que acaba de concluir.

Repentinamente y sin que mediara explicación alguna, el tema de la designación del doctor Eugenio Zaffaroni como integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, desapareció técnicamente de las planas gráficas, fue el notorio ausente del periodismo de imágen y se barrió sin miramientos del éter radiofónico.

Un breve recuento del tema como asunto periodístico, permite mostrar un ranking de entre cuatro y siete notas en cada uno de los cuatro principales medios gráficos; de seis a nueve entrevistas matutinas y cuatro a cinco vespertinas en las seis principales emisoras de radio y entre dos y cuatro notas y presencias informativas en los canales abiertos de televisión por cada día de la semana precedente, es decir la que concluyó el domingo 12 de Octubre.

Comparativamente y para formarse una idea del fuerte cierre de grifos, en los tres primeros dìas -. incluido el mismo día del debate y votación en el Senado, toda esa parafernalia informativa se redujo a una mención diaria en cada una de los medios gráficos, de aire o de imágen, con algunas excepciones que elevaron el martes apenas en tres medios a dos notas y un par de solicitadas que imponían el asunto en espacios exclusivamente pagos.

Es preciso fatigarse con este seguimiento particular y pormenorizado para comprender de qué modo - y repentinamente - hubo una decisión de cerrar el grifo informativo, de pasar al olvido el tema de las fuertes y severas objeciones a esa designación - un total de 870 presentaciones de nivel académico y de severo perfil doctrinario, contra apenas ciento veintidós declaraciones, la mayor parte, casi, originada en organismos asociados - o dependientes - del Estado, como las Universidades públicas, algunos colegios de abogados públicos, secretarias y organismos judiciales nacionales o provinciales, etcétera - y bajar el tenor y la temperatura del debate anunciado con bombos y platillos desde el propio gobierno, a la espera de hechos que pasaban desapercibidos para el grueso de ela población.

En un avance sorprendente e inusitado, la transmisión de la sesión del Senado iniciada a las 17, se anuló raigalmente.

Los medios - al menos cuatro canales con sus cámaras listas y dispuestas en el recinto, taparon sus objetivos y mantuvieron inexplicable silencio, salvo brevísimos flashes de no más de 40 segundos en cada oportunidad, para complementar los noticiosos ordinarios de los canales de aire.

Este silencio contrastaba con la extensa y agotadora promoción de lo que, una semana y pico antes, había constituido lo que se denomino "defensa" o "descargo" del cortista propuesto por el gobierno kirchnerista, ante el abrumador cúmulo de objeciones y oposiciones a su designación.

El Senado había tratado ese asunto en una agotadora sesión de más de diez horas que, desde el primero hasta el último segundo, fueron transmitidos por dos canales de cable y en tandas de hasta media hora continuada de duración, por lo menos por otros dos canales de cable y tres de aire (públicos), dando a la palabra del canddiato oficialista a introducirse en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, una presencia masiva como quizá poco políticos han gozado, incluido en tandas sucesivas, de su socio y asesor, el ex secuestrador Grossman.

Cabe reiterar que este agotador enunciado es indispensable para medir con la mayor aproximación posible el silencio y el hermetismo con el que los últimos tres dìas se trató el asunto y no por que careciera de interés público: hubo quienes anticiparon su retorno a sus hogares a fin de seguir por televisión lo que se anticipaba como una definición de la autonomía legislativa por un lado, y de una puesta a prueba de la relación entre poder y gobierno.

Esto mismo se sabía, probablemente, en la Casa de Gobierno y sus aledaños y factores de poder asociados, por lo cual cabe la explicación susurrada en todos los pasillos del poder acerca de la linea telefónica abierta para oídos periodísticos y voces oficiales.

Más aún: un canal de cable anunció a las 16 que desde una hora después cuando se reuniera el Senado si lograba hacerlo, habrìa un cambio masivo de programación para la transmisión "in totum" de la sesión.

Sin explicación alguna, el Senado se reunió a las 17,10 del miércoles 15 de Octubre sin que ese canal o los restantes explicaran por qué se limitaban a informar que acababa de reunirse, que se inscribían primero veinte y luego veinticinco oradores y, finalmente, que habría una decisión recién en la madrugada del 16 de Octubre, sin precisar detalle adicional alguno.

Algunas radios osaron en breves flashes anunciar que la sesión corría el riesgo de postergarse por falta de acuerdo en el bloque mayoritario, que había una reunión de más de cuatro horas del bloque peronista de senadores sin que hubiera acuerdo alguno; que habían, al parecer surgido desinteligencias; que, finalmente habían existido, en algunos momentos "tensión, quizá violencia" y finalmente, en algún caso, identificando a uno de los senadores - justamente un acusado de haber recibido la Banelco cuando hace unos años se trataba la ley sindical - como el responsable de "haber generado esa violencia" (¿?, sic) pero, en todos los casos, sin la menor precisión acerca de los temas en debate, de las personas involucradas o de las expectativas respecto del tema de fondo como era la introducción de Eugenio Raúl Zaffaroni en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Lo cierto es que, tras ese silencio o media lengua ininteligible, alguna emisora radial y un canal asociado que tiene su concesión o bien la frecuencia desde la cual trasmiten, bajo litigio, parecen haber respirado con mayor tranquilidad; en tanto otro, asociado a una gran cadena periodística pudo saber que el juez que entiende en la causa de su eventual quiebra, admitiría la aplicación de una ley mas benigna para sus deudas; en tanto un par de emisoras habitualmente muy proclives a las requisitoria de izquierda podían contar de entonces en más con auspiciosas lineas de crédito (que, de todos modos, quizá hubieran logrado, bien que, ahora, más aceleradamente), etcétera, en una gigantesca sucesión de medidas reactivantes de emisoras, canales y aún imprentas, revelando para algunos senadores muy enojados con estas situaciones "que se ha demostrado una vez más que el silencio es salud y el silencio periodístico cura de raíz" (sic, escuchado en el "Salón de los pasos perdidos" tras un coloquio deprimente entre dos senadores y un diputado, el mismo miércoles 15 cerca de las 10).
Los variados formatos de la Banelco
La sospecha de que la inesperada y curiosa votación registrada en el Senado para introducir al doctor Eugenio Raúl Zaffaroni en la Suprema Corte de Justicia obedeció al tradicional estilo de las tarjetas Banelco instauradas por el gobierno de la Alianza que presidió el doctor Fernando de la Rúa en unión con el doctor Carlos Alvarez - y motivara por parte de este una reacción tanta molestia y fastidio cuando se difundió el hecho que determinó formalmente su decisión de desligarse del episodio renunciando al cargo de vicepresidente de la Nación -, parece insinuar que el poder - el gobierno, para el caso, con o sin poder - carece de imaginación o no es capaz de variar las alternativas de contralor e imperio sobre los otros dos poderes.

Craso error que los hechos ocurridos entre las 17,10 del miércoles 15 de Octubre de 2003 y las 2,45 del jueves 16 de Octubre del mismo año, demuestran que no es una aseveración cierta ni corresponde que se tenga en tan baja estima la capacidad imaginativa y coercitiva del imperio de poder.

A la medianoche del miércoles - cuando generalmente el encendido de la televisión se reduce de la mitad a un tercio de ela hora pico que ahí termina- un canal de cable paso a trasmitir en directo durante cerca de 40 minutos, otro del mismo nivel lo hizo en fragmentos de media hora de emisión y media hora de distracción y los canales de aire comenzaron a emitir la sesión en flashes de uno a dos minutos, de manera que comenzó a llegar una deshilvanada serie de argumentos inaprensibles e ininteligibles para el grueso de ela opinión pública.

Pero conforme con las mejores fuentes fue a partir justamente de la medianoche local - pero entre las 5,30 y las 6 de la mañana de Europa, cuando una desmadejada aunque firme conversación telefónica de tres senadores con el doctor Eduardo Duhalde permitieron recomponer la escena, impidiendo que lo que hasta ese momento era un resultado de 37 votos en contra y 33 a favor, pasara repentina - y automáticamente - a consolidarse en cuarenta y tres votos a favor y veintisiete en contra, con al menos una mayoría insuficiente, pero mayoría al fin.

Luego vendría la otra negociación en paralelo, claro, hasta ese momento suspendida, para impedir que once legisladores concurrieran a la sesión, aumentando la diferencia y modificando substancialmente los términos relativos de la proporcionalidad exigida por la norma institucional y constitucional.

Desde el viernes de la se semana anterior, el doctor Néstor Kirchner estuvo alertado acerca de la relación de fuerzas negativa . ni siquiera mayoritaria, con mayores dificultades para alcanzar los dos tercios - de su canddiato a cortista.

Desde la jefatura de gabinete, vía la secretaría de medios, se instruyó a los medios más que amigos a fin de lavar la información con un escueto texto que indicaba la certeza de que el doctor Eugenio Zaffaroni era "número puesto" y que con seguridad habría de ser designado.

Las informaciones no dejaban lugar a la menor duda: "Zaffaroni será designado", aseveraban sin apelación alguna y dando por sentado algo que en el propio Senado y en la Casa de Gobierno se contabilizaba de manera contradictoria: había menos votos a favor que en contra.

Se habla de un miniequipo de cuatro personas - tres altos funcionarios (acaso un ministro) y un importante jurista en consulta, a fin de encontrar los medios y senderos adecuados para torcer esa diferencia abismal de votos.

Hubo reclamos y amenazas, en algunos casos fundadas en la idea de contrastar afirmaciones de algún ex canddiato a gobernador, que había reafirmado su identificación con el presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner (bien que tuviera sustentos notoriamente diferentes), con un voto que, seguramente, habrìa de ocasionar un sinceramiento de la ausencia de soportes y respaldos políticos notorios para la figura presidencial en el caso de un voto negativo para Eugenio R. Zaffaroni.

Ese ex canddiato tuvo un claro mensaje y se mantuvo ausente, pero actuó a modo de disparador respecto de las restantes situaciones, entre las cuales cabe contabilizar la de otro candidato a gobernador fuertemente distanciado hasta hace no mucho del propio presidente pero que mantiene una holgado diálogo con algunos de sus colaterales en torno de temas futbolísticos que lo comprometen y que podrìan haberse disparado enel caso de concurrir o votar de mala manera.

Hasta el miércoles por la mañana se habían concretado y asegurado seis de un total de diez ausencias necesarias para evitar una votación minoritaria en favor de Eugenio Zaffaroni.

Pero el miércoles por la mañana el tema avanzó sobre el comportamiento de notorios peronistas que podrìan votar de manera emblemática arrastrando votos adicionales, de manera que una reedición en formato original y desconectada en forma inmediata de contenidos crematísticos comenzaron a operar: hubo promesas de regalías sobre, por ejemplo, algunas embajadas (si no para sí mismo, para hijos de notorio compromiso político); en otros casos hubo presiones indirectas sobre yernos, cuñados y hasta primas y tías queridas, en condiciones de obtener licitaciones provinciales o aún algunas nacionales o meramente municipales que cargarían sobre sus empresas una categorización poco lucida para alguna adjudicación jugosa en un futuro no muy lejano.

El miniequipo habrìa obtenido abundante información de fuentes reservadas que suelen disponer de abundantes carpetas informativas, permitiendo un juego acelerado de presiones y contrapresiones.

Hacia el comienzo de la tarde se conocía buena parte de esta madeja de resoluciones y, entre ellas, por ejemplo, la fuerte contracción de un voto descontado como adverso al proyectado cortista oficialista, como era el de la representación riojana.

Si bien el senador Jorge Yoma ya había adoptado una clara, tajante y pública posición kirchnerista que lo desligaba de cualquier sospecha de este tipo, salvo que cupiera una sospecha a partir de su enfrentamiento con el menemismo en su propia provincia, restaban dos senadores adicionales y uno de ellos, sustancialmente, del mismo cogollo del peronismo menemista provincial.

La senadora Ada Maza resulto en este sentido una suerte de test acerca de la versatilidad de los uso de las Banelco, en la medida en que su enrolamiento en otro tema judicial del Senado como la suspensión del cortista Moliné O'Connor - dicen, sin embozo, algunos senadores - le valió a su provincia un rápido giro de 15 millones de pesos del total de 57 millones que debe el estado nacional a esa provincia.

En este sentido la reorientación del voto de la misma senadora que se habIa pronunciado contra la aceptación del pliego de Eugenio R. Zaffaroni, abrió amplias especulaciones acerca del alto costo - en apenas un par de semanas - para que la provincia reciba el resto de los 57 millones adeudados.

El caso de la senadora Ada Maza - hermana del propio gobernador - se distinguió con nitidez del de senadores como Antonio Cafiero o Mabel Müller, cuyos votos contra Zaffaroni se modificaron en un giro de 180 grados tras la conversaciones telefónica de las 11,30 de la noche de aquí y cerca de las seis de la madrugada de Italia, con el ex gobernador bonaerense y ex presidente interino de la Nación, doctor Eduardo Duhalde.

El mismo efecto correspondió a causas notoriamente diferentes y permitió, mediante esa simple comunicación, arrastrar otros seis votos del bloque peronista que, sumados al de la senadora Maza y al del senador Barrionuevo, totalizaron esa decena de votos y ausencias "oportunos" que permitieron totalizar el saldo de 43 a 16.

"No es el momento, Antonio, créame. No hay que gastar espacio en episodios accidentales" - que bien podría haber sido "no gastar pólvora en chimangos" -, habrìa sido la reflexión que escuchó el ex gobernador bonaerense y hoy senador nacional de otro ex gobernador bonaerense pero, además, también ex presidente interino de la Nación.

Esto pone en evidencia que el formato de la Banelco puede ser diverso y versátil en extremo ya que la imaginación tiene un poder más decisivo que cualquier encasillamiento meramente comercial aunque no menos crematístico.
"No ha llegado el momento"

La explicación de Eduardo Duhalde a Antonio Cafiero que circuló abundantemente en el bloque primero y enel recinto en seguida, sin hacerse pública, encerraba una suerte de enigmática referencia al tiempo oportuno para hacer sentir las diferencias.

"No ha llegado el momento" es una aseveración que todavía resuena en los oídos de algunos de los más caracterizados estrategas del presidente de la Nación, doctor Néstor >Kirchner, quien conoce enforma muy directa al propio Eduardo Duhalde y sabe que el ex gobernador bonaerense no suele hablar con malgasto de expresiones.

"¿Cuándo habrá llegado el momento?" es la pregunta clave, por encima aún de la votación respecto del candidato oficialista Eugenio Raúl Zaffaroni, que restalla en todos los análisis que cerca del presidente de la Nación se realizan acerca no solo de la relación con el ex presidente interino Eduardo Duhalde sino respecto de los pasos inmediatos.

Porque de manera paralela, esa incertidumbre temporal no parece limitada al doctor Eduardo Duhalde si se lee con atención el relato acerca de la confrontación entre Néstor Kirchner y su agregado Naval, el capitán de navío Nadale, respecto de la inclusión de la presidente de las denominadas abuelas de Plaza de Mayo, señora Estela de Carlotto, que los suscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa conocen desde el fin de la semana que ahora termina.

Porque en el mismo informe se señala que cuando el capitán Nadale concurrió al despacho del almirante Estrella para solicitar su pase a retiro e informar a la superioridad del hecho, tanto el jefe naval superior como algunos de sus camaradas de fuerza lo habrìan exhortado a desistir de su actitud y no comprometer a la Fuerza ya que "no era el momento" para adoptar actitudes de ese tipo.

El fuerte y sistemático tironeo del presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner respecto de las fuerzas Armadas no parece diferente de su empecinamiento para obtener posiciones de contenido estratégico respecto de la estructura del estado merced a designaciones e integraciones de un dudoso expectro político-ideológico que parecía descartado de las expectativas del pais y que, con seguridad en momento alguno figuraron en las declaraciones o el discurso de la campaña electoral.
Bolivia: un comienzo: ¿un modelo?
La violencia boliviana - que, con alguna ligereza se paralelizó hace unas semanas con la situación interna argentina en la medida en que tanto el presidente Sánchez de Lozada como el presidente Néstor Kirchner llegaron al poder apenas sustentados con el 22,5 el boliviano y el 21,7 por ciento de los votos el argentino, - parece haber comenzado a marcar puntos límites en temas de seguridad continental que suman para la Argentina aristas de ambigüedad y riesgo mayùsculos.

La declaración de Noriega, en Estados Unidos, destacando la preocupación de la Unión debido a la falta de coherencia del gobierno argentino ya que el canciller Rafael Bielsa se negó a recibir a los defensores de los derechos humanos de la isla que militan en franca oposición y resistencia al régimen de Fidel Castro - corrientemente identificado como el "chacal del Caribe" -, ha sumado desde el jueves y viernes de la semana que viene de concluir algunos temas preocupantes como ha sido la inesperada decisión de enviar una "misión mediadora" frente al conflicto boliviano.

Mediar desde la posición de los insurrectos - En realidad, la base de esa suerte de misión tuvo signo y alcance diferentes para Brasil y para la Argentina.

Mientras el presidente José Inasio - Lula - Da silva tuvo la cautela de no identificar asuntos de contenido ideológico y de hablar con mayor precisión de un intento de exploración de la situación, el presidente Néstor Kirchner avanzó, con su peculiar metodología que "no toma en cuenta ni los costados, ni el frente, ni atrás", como lo definió un diplomático rioplatense que, a su turno, no parece tener "pelos en la lengua", para anunciar enfáticamente que "la misión mediadora" intentaría encontrar soluciones en un "país que se ve azotado por el imperio del modelo neoliberal. Lo que ahí ha sucedido es que estalló el modelo neoliberal".

Más aún, funcionarios oficiales anunciaban la intención del gobierno de "intentar que Sánchez de Lozada decida dar un paso al costado por fin para que se supere la ola de violencia desatada frente ala protesta popular" y el canal de televisión oficial exhibía un documental enel que se ponía de relieve "la explotación del pueblo boliviano a manos de los intereses del mercado que, ahora, intentan terminar con sus reservas de gas en beneficio de los pulpos de siempre".

Eduardo Sguiglia, subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la cancillería argentina, fue muy directo al aseverar que ²el hecho definitorio (de la insurrección boliviana) estuvo marcado por las luchas sociales² y cuando se le preguntó, antes de llegar a La Paz, si el propósito argentino era que Sánchez de Lozada renunciara como presidente de la Nación, respondió sin titubeos: "La verdad... sí".

En realidad la misión resbaló sobre los hechos ya que su gestión fue nula y cuando llegó al país las cosas estaban resueltas enel marco de la imposición insurreccional.

Adicionalmente, fuentes que aseveran haberlo escuchado de sus propios labios, refieren que la posición argentina - a diferencia de la posición brasileña - consistía en proponer la alternativa de la renuncia de Sánchez de Lozada, la asunción del vicepresidente Mesa y la constitución de un gabinete de "coalición y unidad nacional" con representantes de algunos partidos de la coalición que respaldó a Sánchez de Lozada - justamente los que abandonaron la coalición durante los dos días previos a la renuncia del primer magistrado -, representantes de la Central Obrera Boliviana - los mineros sustancialmente -, los representantes de Evo Morales y los que designe el dirigente aborigen Quispe, a titulo de campesino, de manera de integrar a los cocaleros, los mineros, los campesinos y algunos pequeños partidos de fachada, bajo la dirección de Mesa.

Este esquema habrìa sido conversado con Morales y con Quispe, bien que quizá no con el propio Mesa, pero con la marcada ausencia del asesor de Jose Inasio - Lula - Da silva, señor Marco Aurelio García (quien se cuidó de designar para el caso a un asesor personal, pero de manera alguna a un funcionario que comprometiera oficialmente al país).

Era, en definitiva, el reclamo de base de los dos dirigentes - en realidad contrapuestos acremente - como un paso previo a la constitución de "poderes populares" que regulen la "vida social, politica y económica y den paso ala nueva sociedad".

La Argentina habrìa respaldado, en consecuencia, el proyecto insurreccional al menos en esa primera etapa sin que se conozca pronunciamiento alguno respecto de la segunda en la misma medida en que la primera está todavía pendiente de implementación, si existe una decisión de ceder a esta imposición (y sin lo cual difícilmente retornen mineros, campesinos y cocaleros a sus casas).

Izquierda, piqueteros, madres de Plaza de Mayo - El embajador norteamericano Lino Gutiérrez , que tuvo terminos encomiásticos para el presidente Néstor Kirchner tras su entrevista en el curso de la semana que viene de concluir, habrìa puntualizado en un par de informes el detalle de estos hechos y de los confusos, ambiguos y más que comprometidos gestos que se han seguido en Buenos Aires respecto del conflicto.

Así, se habrìa destacado la inmunidad con la cual unas 3.000 a 5.000 personas - según el momento del curso de la manifestación - encabezadas por un par de centenares de bolivianos residentes en el gran Buenos Aires pero sustentados y seguidos por los aparatos del Partido Obrero, el Movimiento al Socialismo, los HIJOS, Juventud Guevarista, madres de Plaza de Mayo, partido comunista y alrededor de una docena de otras fracciones de la izquierda, procedieron a atacar la embajada boliviana - todavía ocupada por la legación designada por el gobierno de Sánchez de Lozada - y diversos locales vinculados al tema del petróleo en Bolivia.

La impunidad de los agresores, en momento alguno contrarrestado por efectivos policiales repuso un tema en diálogos estrictamente diplomàticos, que generó severas diferencias entre Buenos Aires y Washington al extremo de determinar la supresión del Operativo Águila III.

"Lo curioso - diplomático centroamericano dixit - es que se discute y se pone el grito en el cielo por la impunidad de soldados aliados, pero se procede a respetar la impunidad de hecho de los aparatos de la izquierda" (sic).

De manera similar, la observación estrictamente política giraba en torno de los episodios registrados en Jujuy en el curso de las dos ultimas semanas.

El movimiento de protesta iniciado por la muerte de un militante de la Corriente Clasista y Combativa, se estaba apaciguando cuando retomó vigor a partir de los episodios registrados en Bolivia, con una reducida participación de bolivianos residentes en la provincia pero muchos movilizados al calor de la idea de que "una esperanza se abre en el altiplano", como se encendía la consigna de las manifestaciones, avanzando sobre temas estrictamente raciales que intentaban nuclear población adicta en virtud de su presunto origen indígena local.

El epicentro jujeño y su extensión porteña al calor del aparato de la izquierda, no impidieron, sin embargo, que desde fuentes también de los Estados Unidos se reforzara un informe girado por la embajada de Colombia a fuentes de inteligencia tanto como a oficinas de la cancillería argentina, en el cual se detectaba con precisión la presencia operativa de equipos de las FARC en los episodios registrados en las proximidades de Oruro tanto como en El Alto.

Estas informaciones giradas a medios de inteligencia locales a titulo estrictamente informativo, según aseveran fuentes diplomáticas, incluyeron, de paso, el enunciado de algunos hechos de curiosa factura por su relación actual, como la visita efectuada primero por el piquetero D'Elia y luego por su par Alderete, entre junio y julio - quince dìas cada uno, en etapas sucesivas - a zonas diversas de Bolivia y Paraguay.

En aquella oportunidad los propios Alderete y D'Elia no negaron que habían concurrido a los efectos de relatar sus experiencias "de lucha en el corte de calles, puentes, avenidas y rutas", una metodologìa que fue capital y central en el movimiento insurreccional desarrollado en torno de La Paz y otras ciudades de Bolivia.

Cuando alguien relató que "quince dìas parece mucho tiempo par hacer un relato", Alderete admitió que había habido "algunas demostraciones y un comienzo de entrenamiento de equipos en condiciones de respaldar los justas demandas populares".

En pleno proceso de crecimiento de la insurrección boliviana, las denominadas madres de Plaza de Mayo bajo la conducción de la señora Hebe de Bonafini realizaron en la que denominan Universidad, apenas a dos cuadras del Congreso Nacional un seminario instructivo acerca del proceso seguido en ese país.

El martes de la semana que viene de terminar, con el título "Acto de solidaridad con Bolivia en la Argentina", como parte de las "Cátedras bolivarianas" constituidas tras el Congreso Anfictiónico Bolivariano de 2001 acerca del cual los suscriptores del Informe (2003) Argentina con Lupa tuvieron abundante información, llevaron a cabo lo que denominaron un "Resumen latinoamericano".

Con el titulo sincerado de "La insurrección en Bolivia y las luchas indígenas en Latinoamérica - 500 años después del genocidio" (sic) hablaron el dirigente de izquierda boliviano Justo Núñez (de Alternativa Boliviana); Guillermo Mamani, también boliviano, de la Revista "Renacer Boliviano", Nelly Ayala, de la Central Única de Trabajadores Campesinos, también boliviana; Noel Pérez, de la Coordinadora Febrero Boliviano; Jorge Ceballos, Coordinador Nacional de Barrios de Pie, de la Argentina; Mario Barrios, de Nación Kolla; Sergio Marihuan, de Nación Mapuche y, cerrando el acto, Hebe de Bonafini, de las denominadas madres de Plaza de Mayo.

Adhirieron la CTA, partido comunista, partido comunista (Congreso Extraordinario), Patria Libre, MTL, Liga por los Derechos del Hombre, Corriente Clasista Combativa, Movimiento peronista montonero, Movimiento victoria del pueblo, etcétera.

No faltaba nada, no faltaba nadie.

La sumatoria de los hechos - Cuba, Operativo Águila III, Bolivia (mediación en Bolivia y ataques a Bolivia en territorio argentino sin intento de restablecer el orden tanto co o la presencia de aparatos argentinos que públicamente están asociados al gobierno kirchnerista como los piqueteros) - integraron una nómina, con media docena adicional de temas, algunos de los cuales rozaron formalmente intereses económicos tanto estadounidenses como europeos, que comenzaron a circular abundantemente en medios diplomàticos primero y en ámbitos políticos locales en seguida.

Pero a eso se suma el punto critico ideológico manejado por el presidente Néstor Kirchner respecto de la violencia en Bolivia, asimilando la protesta contra Sánchez de Lozada que determinó, técnicamente, su derrocamiento legal, con los objetivos proclamados de su propio gobierno contra el modelo neoliberal.

En este punto es donde la acción mancomunada con Josè Inasio - Lula - Da Silva para enviar una misión conjunta diferencian netamente a la Argentina y a Brasil.

La formalidad de que en la Argentina se la denomine "misión mediadora" en el primer momento y, en seguida "misión de paz", denotando una actitud activa y de gestión, a la definición aporta por Brasil al designaría como "misión exploratoria" acerca de lo que acontecía, sin tomar compromisos y manteniendo independencia de criterios, las diferencias entre unos y otros propósitos habrìan sido apuntadas en las observaciones del mundo diplomático anclado en Buenos Aires con miradas de inocultable extrañeza.

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