LA CANCILLERIA QUE SE VIENE.


Política exterior: el eje y el cuadrilátero

A pesar de las edulcoradas versiones de los medios "más que amigos" del gobierno, la definición más clara, precisa y terminante acerca de la política exterior argentina desde que asumió el doctor Néstor Kirchner no procede de un vademécum o dossier o documento secreto de la cancillería cuanto de la clara definición del recientemente designado embajador argentino en La Habana.

El nuevo embajador, designado personalmente por el doctor Néstor Kirchner tras extraerlo de las estructuras "progresistas" o, en terminos clásicos, "revolucionario de izquierda" de la provincia de Santa Fe - después de concluir su primera entrevista protocolar con el Fidel Castro - hizo una suerte de conferencia de prensa en la que expresó sin disimulos:

"La politica exterior argentina descansa en la idea de que existe un cuadrilátero que pasa por cuatro capitales Latinoamericanas: Buenos Aires, La Habana. Caracas y Brasilia, y compromete a cuatro jefes de Estado - Néstor Kirchner, Fidel Castro, Hugo Chávez y Josè Inasio - Lula - da Silva . como vector central para la conducción del proceso político en América latina".

Sugestiva y - para los mejores observadores de la política de la región - coherentemente, omitió mencionar a Santiago de Chile y Quito, donde dos presidentes de inconfundible procedencia social demócrata difícilmente vean con ojos condescendientes una escena de ese tipo, describiendo una suerte de nuevo "eje" o ancestral "cuadrilátero" de alguna manera expresivo de un envejecido esquema que se intentaría remozar.

El mismo embajador no ocultó - por momentos velada y por momentos cuasi explícitas - referencias al "imperialismo que ha hecho sufrir a nuestros pueblos", centrando esta directa alusión en un genérico - pero bastante preciso, valga la contradicción - "Norte que nos ahoga".

Suponer que estas declaraciones y definiciones pudieron efectuarse no solo sin conocimiento sino sin debate previo y análisis de cada palabra - y, aún impulso y estricta disposición - por parte del canciller argentino y, descontablemente también, del propio presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner, parece una idea que desconocería no solo el férreo contralor que ejerce el primer mandatario acerca de los dichos del primero al ultimo funcionario de su gobierno, sino de la simple y mera estructura burocrática que, aún en los peores momentos, ha subsistido y subsiste en la Argentina.

Se trata de algo que, en el curso de la semana que viene de concluir ha tenido una presencia dominante inocultable: las definiciones en materia de política exterior que viene registrando el gobierno del doctor Néstor Kirchner, de una manera - si es, no es - deshilvanada, desde los días previos inmediatos a su asunción como presidente de la Nación, su viaje a Europa y su posterior inesperado y repentino viaje a Washington.

El itinerario de esas definiciones, posteriores a sus encuentros preliminares con los presidentes de Brasil, Josè Inasio - Lula - Da Silva y de Chile, licenciado Lagos, reconocen una variedad de momentos que, sin orden cronológico - ya que se suceden en episodios abarcativos de distintos momentos, reconoce los siguientes temas:

a) el primer viaje de larga duración realizado a Europa, con las secuelas económicas y polìticas conocidas tras sus desencuentros con el mundo empresario de Alemania, Francia y España, en un momento en el que el tema económico alcanza para el país grados sumos de relevancia, pero al que cabe agregarle su desvío sobre temas internacionales donde quedó implícitamente enfrentado con el laborismo británico, Blair mediante, el gobierno social demócrata de Schröeder (pese al apoyo dado por éste a la negociación argentina con el Fondo Monetario Internacional) y con Aznar (generando la alarma de este hasta el punto de sugerir a Washington la necesidad de una urgente llamada a la realidad, cosa que se concretó apenas seis dìas después), sumatorias que lo ubicaron no solo en las antipodas del realismo y las corrientes democráticas y liberales del mundo contemporáneo, sino en situaciones cuasi extemporáneas y desvinculadas de la realidad;

b) la decisión de abandonar la acusación contra Irán como vector organizador y ejecutor de los atentados contra la embajada de Israel en la Argentina y contra la AMIA;

c) la visita a Buenos Aires de los Reyes de España, acompañados de la canciller española que puso "puntos sobre las ies" mientras los monarcas miraban para otro lado, subrayando las desinteligencias - y desaciertos - que genera la gestión oficial argentina en materia económica y sus riesgos asociados y pertinentes en cuanto a inversiones:

d) la imposibilidad de que el presidente asista a encuentros en el exterior, entre los cuales figuran dos sustanciales que comprenden a Alemania - donde debió delegar su representación en un nivel jerárquico menor - y a San Pablo donde se reunía la Internacional socialista, tratando de evitar un embargo en el primer caso y la confrontación con el socialismo internacional dispuesto a condenar a Fidel Castro por sus violaciones a los derechos humanos y su desconcierto internacional en materia política global (y esto, contrariamente a los equívocos con los que suele manejarse la derecha respecto de la social democracia);

e) el confuso episodio de los espías chilenos invadiendo el edificio y la caja de seguridad del consulado argentino en Punta Arenas - ciudad cara al presidente de l Nación Néstor Kirchner, ya que en una colonia alemana localizada en esa zona, se crió su madre y con la que guarda muchos lazos de conexión afectiva y diz que personal o de intereses económicos), generando una situación de hecho singular en sus relaciones con Chile y su gobierno social demócrata;

f) el entredicho ya de carácter internacional con el secretario general de las Naciones Unidas, señor Kofee Annan, extendido desde el fin de la semana que ahora termina al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, doctor Enrique Iglesias, respecto de la designación como presidente de la CEPAL, del ex ministro de Economía del doctor Fernando de la Rúa y ex presidente del Banco Central de la República Argentina de Raúl Ricardo Alfonsín, doctor Josè Luis Machinea desoyendo su propuesta para que se designara en ese cargo al ex vicepresidente - renunciante - de Fernando de la Rúa, doctor Carlos - Chacho - Alvarez, y motivando un fuerte entredicho cuasi público con el último de los funcionarios internacionales antes mencionados y marcando así una sospechosa injerencia personalizada en las decisiones internacionales de poco o ningún uso al menos protocolarmente;

g) su acercamiento y apoyo formal a Evo Morales, el líder indigenista y campesino - pero sustancialmente cocalero - boliviano, motor del desplazamiento del gobierno presidido por el licenciado Sánchez de Lozada de Bolivia y hombre fuertemente resistido y cuestionado por la comunidad internacional - salvo tres de los cuatro integrantes del "cuadrilátero" anunciado por el embajador argentino en La Habana (Castro, Chávez y el propio Kirchner, excluido de esta actitud Lula), como una expresión de la presencia formal y casi institucional del narcotráfico disfrazado, como en el caso colombiano, de lucha contra la explotación y reivindicación social campesina.

Todos estos hechos se concentraron como vector central de los apenas siete dìas de esta semana, marcando con un sesgo inocultable un determinado campo de gestión donde las definiciones se acumulan con criterios precisos y ordenados en un mismo sentido y orientación.

Naturalmente, nada de esto indica la sugerencia transmitida a través de los medios "más que amigos" del gobierno del doctor Néstor Kirchner, la existencia de documentos reservados que aconsejen sobriedad, prudencia, moderación, frialdad y objetividad en las relaciones exteriores, salvo que se considere que son centrales en estos asuntos puntos como los vuelos comerciales a las Islas Malvinas que, con todo y ser paradigmáticos de la presentación de símbolos en materia de relaciones exteriores, apenas dibujan un trasfondo remoto frente a lineas inocultables que subrayan el intento de asociar el viejo esquema de la subversión latinoamericana con algunas polìticas oficiales de estado.

Guiño a los cocaleros

Los subscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa no se habrán sorprendido de las manifiestas e intensas coincidencias del doctor Néstor Kirchner con el jefe indigenista boliviano Evo Morales, de estricta formación trotzkista, por un lado, con el dirigente piquetero del pueblo de Laferriere, provincia de Buenos Aires, el diputado provincial y jefe piquetero Luis D'Elia, ya que no solo la procedencia ideológica de ambos respondiendo a una misma matriz conceptual, sino por el hecho - relatado en este mismo espacio hace ya cerca de un año y, en fecha más reciente, en el mes de junio último -, de que Luis D'Elia haya viajado en dos oportunidades - la primera por quince dìas, la segunda por tres semanas - a Bolivia, a fin de organizar el equipo de instructores y entrenadores en el corte de rutas y calles y la ocupación de edificios públicos y privados que, con posterioridad - y una buena performance en sus propias tradicionales, aplicaron los diversos sectores de la rebelión boliviana reciente para derrocar al gobierno constitucional del licenciado Sánchez de Lozada.

Esta coincidencia, que motivó sobre el mismo fin de semana y durante el viaje presidencial, fuertes elogios de Luis D'Elia a su par y conmilitón boliviano Evo Morales, parece marcar un continuo en la gestión oficial que lleva desde las entrañas la política local a su extensión faccional y lógica en la política exterior.

Que el doctor Néstor Kirchner, presidente de la Nación, en el propio suelo boliviano haya procedido a elogios y consideraciones de estima personal y politica hasta el grado de anunciar su "apoyo" a la lucha sostenida por el diputado Evo Morales, parece algo màs que un exabrupto protocolar o una "metida de pata" diplomática - como intentó exculparlo un diputado duhaldista el domingo por la mañana - ya que pone en evidencia algo más que una intención: un claro y definido programa de acción política que excede las fronteras locales.

El punto es algo que en América no solo no pasa desapercibido sino que parece integrar el ramillete de asuntos con los que "no se juega", desde México y los Estados Unidos hasta, por lo menos Chile, incluyendo obviamente a Colombia y sin excluir al Brasil de Lula que mantiene una guerra cerrada contra el narcotráfico.
Las excusas acerca del modus cultural del consumo de coca y de la siembra y cosecha de la coca, parece exceder los niveles de razonabilidad si se toma en cuenta que esa producción calculada par el sector de población que dice representar Evo Morales, supone cubrir lo que podría ser la demanda de no menos de trescientos cincuenta millones de adictos - o, si se quiere, más de 450 millones de consumidores de coca del altiplano - cifras que ponen en evidencia para los analistas del tema, que la producción cocalera boliviana va bastante más allá de lo que significa el consumo cultural tradicional.

Una notoria contradicción - que las entrevistas conformistas eluden en casi todos los medios incluidos los argentinos - reside en el nexo que los defensores de los cocaleros - Evo Morales incluído - establecen entre el consumo de coca en el altiplano no solo con temas derivados dela altura sino como un paliativo para el hambre.

Conforme con ese argumento el consumo de coca - el bolo masticado en verde y directo - permitiría aplacar la hambruna ala que estaría sometido el pueblo boliviano.

La idea, como subterfugio de la explotación - así, al menos se manejó el asunto hasta mediados de la década del sesenta en la abundante literatura de izquierda disponible - consistente en un discurso basado en la idea de que "consumo el 'bolo' por que tengo hambre, pero este modo no me rebelo contra el sistema de explotación por el 'bolo genera mi conformismo", estaría en franca contradicción con su defensa actual, justamente desde los sectores más íntimamente ligados a la izquierda ideológica.

Esa pregunta que falta - ¿usted entonces defiende la explotación o bien el consumo no deriva del hambre y de la explotación? - es sistemáticamente eludida en las entrevistas quizá por que la revelación de la sumisión en el consumo garantiza el mantenimiento de los aparatos de izquierda al tiempo que su permanencia da un rédito económico adicional, aparte de exhibir una contradictoria pero no explicitada inercia de un sistema de producción y una estructura económica del pasado, como la que rige en gran parte del agro boliviano.

El guiño dirigido a la región y el aparato cocalero de Evo Morales cabe suponer que generará problemas adicionales al gobierno argentino en el orden internacional no muy lejano de sus fronteras, al tiempo que compromisos justamente con los sectores imbricados en ese aparato que reúne droga y subversión.

¿"Conexión local" o "conexión iraní"?

Es poco creíble que el doctor Néstor Kirchner o su canciller, el doctor Rodolfo Bielsa, hayan improvisado o hayan sido tomados por sorpresa en ese y otros temas como, por ejemplo, el del embajador iraní detenido en Londres y a punto de ser extraditado a la Argentina como organizador y jefe responsable del los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA.

Londres aguardó durante más de 45 dìas que la Argentina, por la vía ordinaria de la Cancillería, remitiera las pruebas que acreditaban el compromiso del ex embajador iraní en la Argentina y esto a titulo estrictamente de sus funciones en los servicios de inteligencia iraníes, es decir, el propio gobierno iraní.

Con rémoras y de manera pesada habrìan ido llegando a Londres algunos folios conteniendo pruebas parciales.

Pero habrìan estado también navegando en el mismo sentido las intensas negociaciones entre Buenos Aires y Londres al punto que, conforme con las confidencias del mundillo diplomático que habría seguido ensimismado este proceso de negociación subrepticia, Londres habrìa preguntado al Palacio San Martín: "Bueno, pongámonos de acuerdo en el principio básico: ¿ustedes quieren la extradición del iraní o no?".

La respuesta habrìa demorado y habrìa estado envuelta en consideraciones paralelas como, por ejemplo, una férrea cobertura que permitiera al Palacio San Martín exhibir una no menos intensa y tensa polémica con Londres de manera que no se atisbara el menor dato imaginable del asunto.

Como Londres, a su turno, tiene asuntos pendientes con Irán y esto compromete seriamente asuntos combinados con el terrorismo en no menor escala de importancia que la de la Argentina en torno del tema de los ataques contra las colectividades judía e israelita, la negociación se habrìa complicado extendiendo un brazo hacia el tema de los vuelos comerciales argentinos a Puerto Stanley.

Londres habrìa sospechado, ya hace cerca de tres semanas, en coincidencia con los anuncios de la aparición del "testigo C" - que denunció un pago de 10 millones de dólares a un argentino innominado que dijo representar intereses del gobierno argentino, y el compromiso oficial, a cambio de ese pago, para no culpar a Irán por el ataque, al tiempo de probar fehacientemente el compromiso directo del gobierno iraní y de la embajada local de ese país en la ejecución de los atentados - que la cancillería argentina, con sus lentos manejos y complejas negociaciones estaba interesadas en forma directa en no traer a la Argentina al ex embajador iraní en Buenos Aires.

Las fuentes británicas disponían, al parecer y según los confidenciales seguimiento diplomàticos de este tipo de asuntos, que tanto la aparición del "testigo C" como la intervención directa del ex embajador iraní en el juicio, podría haber reorientado el caso hacia los responsables y ejecutores de los atentados, desviando en consecuencia el asunto de lo que con entusiasmo y eufóricamente desde la izquierda se ha denunciado como "la conexión local", es decir una variedad de sujetos que revistaban en la policía de la provincia de Buenos Aires y que como intermediarios de variedad de negocios sucios o como instigadores de ventas oportunas de ciertos servicios, son hasta ahora los unicos procesados.

"La Argentina pareció siempre muy preocupada por la 'conexión local' antes que por los organizadores y ejecutores reales de los atentados", confió hacia el fin de la semana que acaba de concluir, una fuente diplomática creible, acreditada en Buenos Aires, "y por eso os británicos se sintieron haciendo el papel de las 'comadronas fallidas', que 'tiran de la cabeza del chico pero solo consiguen aumentar los lamentos de la madre'" ironizó la misma fuente en un sencillo gracejo muy hispánico, aprendido en Madrid en sus anteriores desempeños.

Lo cierto es que el intento del canciller de girar el proceso sobre los atentados a un nivel extra nacional en busca de un antecedente que justifique, de paso, la idea de las extradiciones de jefes castrenses que derrotaron a la subversión, parece haber estado vinculado a la idea de diluir la vaguedad que alcanza el juicio al limitarse a la "conexión local", de manera que la condena contra las instituciones de donde surgieron los presuntos responsables e integrantes de esa conexión continúe en pie sin compromisos jurídicos adicionales, pero el tema de la responsabilidad real del atentado - su planeamiento y ejecución - se dirima en otra parte.

Si cabe dar crédito a confidenciales argumentos en el nivel diplomático efectuadas desde fuentes argentinas, el canciller Bielsa - como, en buena medida, segmentos importantes de quienes han seguido el proceso -, creen conveniente "no castigar a Irán que, en el fondo, es un pais del tercer mundo que lucha denodadamente por su independencia, de manera que sus litigios y asuntos bélicos no nos deberían competer ni deberíamos hacer el 'caldo gordo' a denuncias que nos comprometan con los conflictos de los que no participamos" (sic) atribuido al propio canciller durante una reunión informal con algunos diplomàticos latinoamericanos afectos a la definición de la política cuadrangular esbozada por el embajador argentino en La Habana.

Londres habría registrado las confusas respuestas seguidas de un deshilvanado envío de pruebas acerca del ex embajador iraní, como una clara decisión de no insistir sobre el tema al mismo tiempo que se debatían los dichos del "testigo C", de manera que sin permitir siquiera que los documentos y pruebas llegaran a la justicia, cortó por lo sano y rechazó el pedido de extradición.

El siguiente paso - desacreditar los testimonios del "testigo C" ante la imposibilidad (compensatoria adicional) de poder encontrar a quien recibió la presunta "coima" iraní ni, mucho menos, poder comprometer a Carlos Saúl Menem como recipiendario de esa presunta coima, contradictoria justamente con los pasos dados por el gobierno argentino de ese momento en cuanto a acusar justamente a Irán - consiste para el gobierno kirchnerista en dejar en pie una vez más la conexión local como el chivo expiatorio y único culpable castigable.

Lo notable de este asunto reside en intentar jugar un juego doble - y poco creíble - en conjunción internacional con el ayhatollismo (en esta oportunidad), considerado como una expresión "antiimperialista de la lucha de los pueblos contra la dependencia" (claro que costaría esfuerzos racionales inconcebibles para tratar de relacionar la "opresión" con Israel o con el pueblo judío argentino.

Los reemplazantes de Rodolfo Bielsa

En ese contexto, la eventual sustitución del canciller, doctor Rafael Bielsa, ha venido planteando algunos problemas en el nivel de decisión presidencial.

Es muy probable que el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, doctor Gustavo Béliz, tenga poco - y muy contado - tiempo de desempeño cuando llegue la hora de la verdad en la remoción del gabinete, tras la recomposición de la relación de fuerzas en el poder, el 10 de diciembre próximo.

Sabedor de esto, el doctor Gustavo Béliz - asesorado por sus màs entrañables colaboradores -, habría decidido reconvertir su imprescindibilidad en el cargo, al aparecer un comienzo de agotamiento de su utilidad en el cargo tras el largo historial de estos escasos cinco meses y medio de desempeño que se jalonaron con hechos notorios:

a) la legitimación de ataques contra las Fuerzas Armadas y el escabroso tendido de la malla que implicó derogar el decreto que prohibía las extradiciones de los jefes militares que derrotaron a la subversión, sumados a la poco menos que absurda derogación de las leyes de obediencia debida y de punto final;

b) los ataques frontales contra la Corte y el proceso contra sus integrantes a fin de encontrar espacio político al presidente Néstor Kirchner;

c) asociado a esto su convalidación a la designación del doctor Eugenio Zaffaroni como cortista, prestándose a dictar un decreto cumplido a medias y digitando una profusa propaganda oficial en favor del candidato;

d) la remoción de la cúpula de la Policía Federal;

e) en seguida, dando la cara por la arremetida kirchnerista contra la estructura política de la provincia de Buenos Aires a través de los ataques contra la policía bonaerense y sus nexos con el aparato político de ese distrito (o sea dando la cara en la lucha de Néstor Kirchner contra Eduardo Duhalde), etcétera, etcétera.

En virtud de este extenso catálogo de servicios y ante la eventual negativa oficial a compensar su despido con la embajada en el Vaticano o, al menos en Roma - cerca del papado - o, en última instancia en Madrid, donde se encuentra el centro operativo principal del Opus Dei - sus entrañables asesores lo habrían inducido a doblar la apuesta, dando un paso con vistas a una prolongada extensión de servicios y, de ese modo, tratar de zafar su casi inevitable partida.

De estos análisis y consejos habrìa surgido con nitidez la posibilidad de un viaje a Suiza, inesperado, un poco "traído de los pelos" - como lo caracterizó un senador nacional en diálogo con algún diplomático de fronteras cercanas, el día antes de que se hiciera pública la decisión de ese viaje- pero con la idea de un rédito en tiempo neto importante.

Gestionar de manera personal la prueba de una culpa de Carlos Saúl Menem en materia de cuentas clandestinas en Suiza, sean por la AMIA, por la venta de armas o por el tema que se cuadre incluido el narcotráfico (naturalmente no de los cocaleros de Evo Morales), parece para el consumo interno argentino y para el show mediático un asunto jugoso y rendidor.

Con el esquema muy local en la cabeza el ministro pensó que su gestión ante autoridades suizas a fin de que presionen a la justicia Helvética para proceder con celeridad a revelar a los titulares de cuentas y la investigación acerca del origen de los fondos, no tuvo en cuenta que en Berna, Zurich o el último cantón tanto como en toda la Confederación rige una estricta juridicidad de los actos humanos y una independencia del poder judicial real, no "progresista" o "retardataria" ni - mucho menos - sujeta a cambiantes orientaciones del poder.

Mediante un uso indiscriminado de micrófonos y grabadores el ministro logró tender la sensación de que la justicia Helvética había aceptado que existe certeza del origen espúreo de tres presuntas cuentas adjudicadas a Carlos Saúl Menem- al menos una de ellas a su nombre - y que por lo tanto existen pruebas para seguir adelante con el asunto en territorio argentino reclamando procedimientos "manus militares" al gobierno suizo.

Naturalmente lo que parece haber dicho la jueza suiza es que existen denuncias y que en función de las mismas, si se comprueban, podrìan existir cuentas que procedieran de hechos delictivos y que, en el caso de ser así, la justicia procedería como ordena la ley suiza.

Todo el potencial y el puntual orden de suposiciones no pasaron de tales, conforme con lo que el ministro habría obtenido como respuesta de viva voz pero, según diversas fuentes "reinterpretado" o bien "traducido al argentino corriente" como aseveraciones de que sí existen cuentas culpables de nutrirse de recursos malhabidos: ese maldito habito de traducir el potencial en activo.

Habrá que ver si el tema sirve al ministro para superar - o "repechar" como dicen en los medios de juegos de azar o deportivos - el escolio del 10 de diciembre, un punto que el canciller Rodolfo Bielsa observa con la mayor atención en la medida en que confía que el paso al costado del actual titular de esa cartera le deje espacio para abandonar la cancillería y pasar a desempeñarse en consonancia con dos puntos fijos de atención: la presencia de Eduardo Luis Duhalde en el ministerio de Justicia de Béliz y la promoción de Raúl Zaffaroni en la Corte, cerrando un triángulo para una embestida que podría ser "el último capitulo para enfrentar a los restos de la dictadura y de los dictadores", según se le atribuye haber prometido a algunas señoras identificadas con la Plaza de Mayo.

El problema, como se señala más arriba, para el doctor Néstor Kirchner, es encontrar el posible reemplazante que, en principio, como los subscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa saben desde casi el 25 de Mayo último, debería ser el actual ministro de Economía, doctor Roberto Lavagna, para compensar su desplazamiento o dar aliento a su idea de que el ministerio de Economía debe centrarse exclusiva o casi exclusivamente en el asunto prioritario que alimenta la política exterior argentina: la economía o las relaciones económicas internacionales.

Sin embargo, en el espacio de las decisiones habrían surgido en las últimas semanas diversas cuestiones complicadas como, por ejemplo, la idea de que el hoy embajador Sigal, técnicamente el viceministro o centro de la elaboración de las polìticas del canciller - un ex miembro del Comité Central del partido Comunista (hasta hace unos seis años) y hoy jefe de un aparato de la izquierda bonaerense - podría ser un reemplazante ideal en cuanto continúa casi con identidad la linea internacional esbozada más arriba aparte de ser hombre del cogollo ideológico que rodea al gobierno.

Sin embargo, el presidente Néstor Kirchner al constituir el equipo de operadores políticos de la provincia de Buenos Aires a fin de preparar una estructura que eventualmente pueda servir como alternativa del propio aparato peronista, designó a Sigal como jefe de un partido de reconocida fuerza en la izquierda bonaerense, como su mejor coordinador, funciòn que progresivamente absorberá sus tiempo al tiempo que lo descoloraría para las funciones recientemente exigentes de tiempo y libertad de movimientos que rodean a la cartera en cuestión.

De ahí que en lo inmediato haya surgido la idea de que un hombre con más experiencia carrera cumplida -aun cuando sea de corto alcance- pudiera acercarse a esa sucesión.

Probablemente con buena información "de adentro" y disponiendo de reflejos y contactos eficientes del más alto nivel en la burocracia kirchnerista, el actual embajador argentino en la Organización de Estados Americanos, embajador Rodolfo Gil, habrìa comenzado a alimentar esperanzas y, en grado sumo adicional habrìa logrado ya una propuesta formal y directa mencionando su nombre.

El autor de la propuesta formalizada ante el propio presidente Néstor Kirchner, habrìa sido el montonero Horacio Verbitsky, quien mantiene estrecho contacto con el embajador Rodolfo Gil desde hace algún tiempo.

El embajador Gil, conforme con la versión circulante en la Casa de Gobierno, seria uno de los principales informantes del montonero Verbitsky en temas reservados vinculados a algunas fuerzas de seguridad pero, de manera adicional - y quizá fundamentalmente - asociados a ciertos detalles de la política íntima del Departamento de Estado, tan cerca del cual desempeña sus funciones hoy un embajador ante la Organización de Estados Americanos.

La relación serìa recíproca y así el embajador Gil, tras vincularse a través del propio gobierno Kirchnerista con el montonero Verbitsky, habría recibido de este una suerte de orientación y sugerencias para conducir la postura argentina en la reunión de Seguridad Hemisférica realizada hace pocas semanas en México.

Si puede otorgarse fiabilidad a confidencias de quienes dicen haberlo escuchado de boca del propio diplomático argentino, esa reunión le dio a él espacio suficiente como para hacer "fracasar los intentos de los Estados unidos de imponer una nueva doctrina continental respecto de terrorismo, que revivía aspectos preocupantes de la lucha" contra la subversión de los años '70.

En la oportunidad los Estados Unidos a través de sus representantes en el encuentro esbozó los lineamientos generales de un programa para "enfrentar las nuevas amenazas contra la democracia", sustancialmente el terrorismo, el narcotráfico y los elementos políticos asociados a este escenario, un punto que fue desestimado por la Argentina y fue negociado en bambalinas con crecientes dudas a partir de esa reserva de la delegación del país, generando una final postergación de la consideración y resolución sobre el asunto.

El embajador Rodolfo Gil ha manipulado con cierta eficiencia resortes interiores de la Organización de Estados Americanos tanto como imágenes mediáticas.

A comienzos del año pasado, cuando se iniciaba la convocatoria a comicios y existían severas dudas acerca de la pureza del comicio, hubo presentaciones ante la Organización de Estados Americanos a fin de reclamar veedores oficiales.

El embajador Gil - por entonces bajo la supervisión directa del presidente interino de la Nación, doctor Eduardo Duhalde, sobre quien recaían las dudas de legalidad en la conducción del comicio - manipuló el tema de manera que las propuestas no llegaran a tiempo de su consideración conforme con los plazos burocráticos y, posteriormente, se inhibieran, ya que para ser canalizados, aseveraba, debían proceder de un pedido formal de la propia cancillería argentina que acreditara la calidad e idoneidad de quienes reclamaban el asunto, algo de por si inusitado y proverbialmente absurdo si se quiere, ya que, obviamente, el reclamo a la entidad internacional procedía por desconfianza, justamente, del poder que, según él, debía tramitar el reclamo.

Asimismo, ante la cancillería había presentado una observación señalando que en el caso de concretarse un pedido de este tipo, los efectos sobre la imagen del país serian poco menos que desastrosos, por lo que obviamente era aconsejable no girar el pedido a la entidad continental.

El asesoramiento al montonero Verbitsky que se le atribuye al embajador Gil, pasaría por una infrecuente relación mantenida en los últimos meses con el secretario de Asuntos Hemisféricos de la Unión, señor Roger Noriega, de quien el embajador Gil se reputa como alguien que "está en condiciones de controlarlo por conocer sus eventuales reacciones y de generar en él respuestas con solo aplicar ciertos estímulos" (sic, según una fuente legislativa que otorga credibilidad a esas afirmaciones por dislocadas que parezcan).

Para convencer a Néstor Kirchner, el embajador Rodolfo Gil habrìa estado exhibiendo en fechas no muy lejanas algunas relaciones adicionales a las expuestas, como por ejemplo la que mantendría con el ex ministro del Interior, doctor José Luis Manzano.

En este sentido, alegaría en despachos muy próximos al propio del presidente de la Nación, que los contactos de José Luis Manzano con importantes inversores norteamericanas garantizarían un acercamiento de esas fuentes financieras al gobierno kirchnerista.

Sin embargo, parece poco probable que el embajador Rodolfo Gil, pese a esa trama espesa y por momentos contradictoria de antecedentes, pueda ofrecer algo tan sugestivo como para poder vencer la tentativa de Néstor Kirchner de aislar al todavía ministro de Economía, doctor Roberto Lavagna, de cualquier proyecto político propio, asociándolo más estrechamente a su gobierno bien que sin la disponibilidad de poder político que ha venido ejerciendo hasta ahora, de donde la cancillería sería un punto optimo para su reubicación.

Para disputar la provincia

Se atribuye al doctor Néstor Kirchner de iniciar una fuerte ofensiva en busca de poder estabilizar la relación de fuerzas en la provincia de Buenos Aires, esta vez con la ayuda y beneplácito del mismo gobernador bonaerense, ingeniero agrónomo Felipe Solá.

Por esto podría esperar para los dìas próximos - antes de fin de emes - una suerte de ultimátum dirigido a los cuadros políticos pero con destinatarios fijos en la estructura de poder político peronista bonaerense - léase con más claridad, el aparato de Eduardo Duhalde - para que antes del 10 de Diciembre concluya "defintivamente la ola de inseguridad asociada a la policía y que no haya un solo caso más de secuestros extorsivos" (sic, en un texto elaborado por alguno de sus asesores que trabajarìa ahora sobre el tema) ya que de otro modo, después de esa fecha el propio Néstor Kirchner "se sentirá en condiciones de actuar en forma directa y por sus propios medios" (¿acaso un texto que incluiría, por lo tanto la amenaza formal de la intervención?).

Las movidas registradas en el peronismo bonaerense - desde las advertencias susurradas por Eduardo Duhalde al propio presidente de la Nación, hasta el desafortunado giro del gobernador Felipe Sola recomendando que se paguen los rescates que exijan los secuestradores, si es necesario, para evitar males mayores - gestando de ese modo una intensificación de presagios de "males mayores" a cargo de los delincuentes - ponen en evidencia la tensión plena de riesgos que viene corriendo la estabilidad social, política y jurídica del país.

La confusión se agiganta cuando desde la presidencia se denuncian amenazas al presidente que no se canalizan como denuncias judiciales ni por lo que se sabe, se investigan como hecho no solo criminal sino delito político formal y concreto.

Y sobre todo, cuando esas amenazas se generalizan en el nivel judicial, por ejemplo - casi media docena de funcionarios judiciales incluidos un miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sometido al proceso previo al juicio político, como el doctor Vázquez - y llegan hasta situaciones casi histriónicas como ocurrió en un presunto atentado contra el ex senador y candidato a gobernador entrerriano como el doctor Jorge Busti - con denuncia, desde fuente judicial, pendiente, de auto atentado - cabe verificar un avance en profundidad de los niveles de inseguridad o bien de aprovechamiento de la inseguridad para redituar beneficios de imagen mediática, que confieren al panorama visos de gravedad inusitada.

Por eso la intención de cursar una amenaza desde una fuente tan elevada como el propio presidente de la Nación, cabe cotejarla no solo con su renuncia a no formular denuncia judicial por las difundidas y publicitadas amenazas contra él y su familia sino con los proyectos se conocen respecto de la probable intervención de la provincia de Buenos Aires y la disolución de la policía de la Provincia de Buenos Aires, ambos anticipados al atardecer del 9 de Noviembre, cuarenta y ocho horas antes de que otros medios se hicieran eco del mismo tema en terminos diversos.

Respecto del primer tema - la intervención - obviamente destinado a quebrar el poder político del duhaldismo tan enraizado en la policía de la provincia - se suma un giro novedoso y que sería primigenio en la historia institucional argentina, ya que por los acuerdos reservados que se van tramando entre el presidente Kirchner y el gobernador Solá, este último podría ser designado el interventor en la propia provincia donde se interviene su gobierno.

En este punto la explicación informal que se aporta sobre el tema, es que, de este modo se exhibiría una intervención que no estaría dirigida contra el gobernador al mismo tiempo que se impondría como criterio la idea de que, de ese modo, se le otorgarían al propio gobernador intervenido, algo así como facultades extraordinarias que el Parlamento provincial inhibe en este momento.

Respecto del segundo punto casi oficialmente se difundió la intención de disolver la Escuela Vucetich donde se forman los cuadros de la policía Bonaerense, anunció luego relativizado al anunciar que solo se postergarían dos o mas promociones de oficiales y tropa a fin de proceder a su reestructuración, algo que no dista substancialmente de la propia disolución en la medida en que, de manera inmediata dejaría de funcionar.

Una versión adicional susurrada a mediados de la semana que termina, indica que en el despacho del ministro del Interior se encuentra un pormenorizado proyecto - decreto incluido - que tomaría la idea de la disolución de e la policía provincial como eje central - lo que supone que la provincia podría ser intervenida - pero avanzando hacia la creación de fuentes de reclutamiento que no se especifican (y que en la versión original se atribuyen a los cuadros piqueteros).

En alguna parte del proyecto se mencionarían datos acerca de las conexiones de cuadros policiales con aparatos delictivos un poco más específicos que los que mencionó el propio ministro de Justicia, Seguridad y derechos Humanos en relación a esas conexiones con el aparato político.

Pero lo que despierta màs curiosidad es que en el ámbito presidencial se habrìa constituido una comisión "ad hoc" mantenida hasta ahora en reserva, destinada al trato con los aparatos piqueteros (y de la cual los mismos tendrían pleno conocimiento y a la que prestarían colaboración).

Como coordinador del equipo, de manera formal pero no efectiva, se habría designado al ministro del Interior, doctor Anibal Fernández, quien habrìa delegado estas funciones, por decisión presidencial, en un funcionario de menor jerarquía pero de indudable afinidad con el movimiento piquetero.

De todos modos, todo lo que acuerde la comisión pasaría a manos del ministro como principal negociador oficial con esos equipos desde una época tan remota como la gobernación del doctor Carlos Ruckauf cuando el piqueterismo era proporcionalmente incipiente.

Integraría el equipo, asimismo, el secretario general de la presidencia de la Nación, doctor Oscar Parrilli, alternando con la ministro de Acción social y hermana del presidente de la Nación, licenciada Alicia Kirchner, encargada de la distribución de alimentos, otorgamiento de subsidios y negociaciones polìticas de empleo.

Dos funcionarios del medio de estrechos colaboradores presidenciales - Rafael Folloniere y Sergio Verni - tendrían a su cargo algo que vienen desarrollando desde hace algún tiempo: el trato diario con todas las organizaciones amigas y la transmisión de los reclamos y necesidades que se plantean.

El licenciado Héctor Mitton, director del programa "Arraigo", sería el responsable de todos los proyectos de distribución de tierras y viviendas, la regularización de asentamientos y villas de emergencia, tareas para las cuales trabaja en estrecha relación con gente designada por el jefe piquetero Luis D'Elía, especialmente el doctor (abogado) José Rocha (a) "El Colorado".

Carlos Kunkel, montonero de los '70, que fuera jefe de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en la Federación Universitaria para la Revolución en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, es quien maneja a las organizaciones MTD (Movimiento de Desocupados Evita) y Frente de Desocupados Eva Perón e integraría la comisión referida.

Otro miembro de esta "organización piquetera" en el gobierno, por así llamarla, es Pedro Cámpora (sobrino de Héctor Cámpora) - un hombre del que se asevera que es el principal critico y adversario del ministro de Trabajo, doctor Tomada - es consejero político de las organizaciones piqueteras y quien asesora a fin de evitar desmanes públicos no queridos, que perjudiquen al gobierno. Es un crítico interno del ministro Tomada.

 

 

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