LLAME AL 1-914-822-9502 SI NECESITA UN SOLDADO DE FORTUNA PARA IRAQ .

EL NEGOCIO GLOBAL DE las compañías de seguridad privadas, que en Iraq tienen una gran tarta, suma cien mil millones de dólares anuales

 

El mejor aliado de George W. Bush en la posguerra iraquí no es Tony Blair ni José María Aznar, sino la legión de empresas privadas de seguridad que pretenden poner orden en el antiguo feudo de Saddam Hussein. El periodismo seguramente es demasiado importante para dejarlo sólo en manos de periodistas, pero con Iraq, donde puede calibrarse la creciente privatización del sector militar, parece pasar lo mismo con los generales. El negocio no ha parado de crecer en el último decenio, cuando compañías privadas de seguridad, encabezadas a menudo por ex generales, y corporaciones multinacionales, capaces de desplegar comandos en todos los teatros de operaciones, han trabajado a destajo. El resultado es un negocio anual superior a los 100.000 millones de dólares, según P.W. Singer, analista de Brookings Institution y autor de "Corporate warriors". El sector militar privado ha cambiado el modo en que las naciones hacen y harán la guerra. En los últimos diez años, los ejércitos privados han participado en guerras, como la del antiguo Zaire. Han sofocado rebeliones. Y han sido utilizados por diferentes gobiernos, de Arabia Saudí a Etiopía, para mantenerse en el poder. Pero estos ejércitos no parecen tener mucho en común con los antiguos ejércitos mercenarios, aunque lo sean. Ahora son organizaciones posmodernas. Y si las guerras de Afganistán o Iraq han subrayado la importancia de la nueva tecnología del ejército estadounidense, el papel de las organizaciones privadas también ha sido, y es, destacado. El Pentágono borró de un plumazo al régimen talibán, pero para proteger al nuevo presidente afgano, Hamid Karzai, el Departamento de Estado ha contratado a Dyncorp. Una posible pega, como siempre que uno se pregunta quién vigila al vigilante: Ben Johnston, mecánico especializado en los helicópteros Apache y Blackhawk, denunció a Dyncorp por "conducta inhumana y la compra ilegal de armas, mujeres y pasaportes falsos" durante el conflicto de Kosovo. Las compañías privadas han operado en los últimos años en más de cincuenta países, pero su principal cliente ha sido el contribuyente estadounidense. En el decenio pasado,Washington suscribió más de 3.000 contratos con empresas privadas. Y la guerra de Iraq no sólo ha sido el compromiso más caro del ejército estadounidense desde la guerra del Golfo, sino que se ha convertido en el mayor mercado que haya tenido el sector privado. Antes de la guerra de Iraq, estas firmas colaboraron en la planificación y entrenamiento de las tropas. Durante la guerra, sus empleados cuidaron de la manutención y el alojamiento de los soldados, pero también se ocuparon del mantenimiento de los armamentos más sofisticados, entre otros los bombarderos B-2. Y en la posguerra, los contratos les han llovido tanto para preparar el ejército y la policía del nuevo Iraq como para cuidar los intereses de las compañías extranjeras que pretenden reconstruir el país. El número de empresas privadas que trabajan para el Pentágono se ha multiplicado. "Hace veinte años existían en Estados Unidos unas 10 empresas de este tipo, ahora son más de 30, muchas situadas en Virginia, donde tienen más fácil acceso al Pentágono", ha escrito Alan Miller, columnista de "The San Diego Union Tribune". Entre 1994 y 2002, el Departamento de Defensa suscribió contratos con empresas de seguridad, entre ellas Kroll, posiblemente la mayor del mundo, por 300.000 millones de dólares. Todo este dinero está cambiando la antigua imagen del mercenario. Ahora, la fortuna de los ex soldados se decide en un consejo de administración, con accionistas y fuertes inversiones de por medio. Y, por lo que se ve, hay trabajo para todos: antiguos soldados estadounidenses, ex miembros del británico Special Air Service (SAS), jubilados de Scotland Yard (S014) y retirados del Special Boat Service, el equivalente del SAS en la Royal Navy. Y los salarios no están nada mal: de 800 a 1.600 euros al día, según ha declarado John Geddes, ex miembro del SAS que combatió en el Ulster, las Malvinas, Colombia, Kosovo y Bosnia, a "The Sunday Telegraph". Geddes dirige Unique Strategic Concepts, pequeña empresa de seguridad que tal vez le asegure su futuro. Pero si alguien quiere apuntar más alto puede dirigirse a James Blount, director de operaciones en Iraq de Control Risks Group, empresa con 28 años de experiencia y 5.300 clientes en 130 países. Su teléfono es el siguiente: 1-914-822-9502, que es un número, quizá por razones de seguridad, de Nueva York.

 

 

Háganos llegar su opinión sobre este artículo

Si utiliza nuestro material, por favor cite la fuente 

© Copyright 2000-2005 Harrymagazine (www.harrymagazine.com)

Mantenimiento: C & E asociados (www.ceasociados.com)     

 Portada