FIN DE FIESTA: ESPERANDO AL CORDOBAZO PIQUETERO.

Diciembre: dos fechas, entre el poder y la derrota

 

Hasta el más desprevenido podrá descubrir, sin mucho esfuerzo, que el mes de Diciembre, como una suerte de "final de fiesta" en cuanto a la irrigación de esperanzas del kirchnerismo, plantea una fragmentación decanal precisa y - dizque aún los mejores estrategas del gobierno - "dolorosa sin antecedentes en estos seis meses".

El 10 de diciembre se plantea como el punto liminar en el que el kirchnerismo comenzará a experimentar la certeza casi inapelable de un nuevo gobierno, en la media en que se concreta el paso de estructura de poderes institucionales - cámaras legislativas nacionales y provinciales y gobernaciones -, poniendo de relieve la expectativa de consagrar o derrotar pero, de todos modos, de sincerar (o comenzar a sincerar) la real relación de fuerzas tras un comicio nacional que promovió un presidente con menos del cuarto o, casi apenas, el quinto del respaldo de la votación tan cara al democratismo como indicio democrático o de poder.

Diez dìas más tarde, el 20 de Diciembre, la "asonada piquetera" - como ya se identifica a la convocatoria de los piqueteros para celebrar los episodios del 20 de Diciembre de 21981 (obviamente no los del 19 de diciembre de ese mismo año) en la intimidad de los principales cenáculos políticos del país -, planteara una segunda alternativa de poder que pasa de manera inexorable por las definiciones que deba aportar:

a) la decisión de poner coto al desmadre público de sectores claramente identificados con doctrinas y estrategias subversivas;

b) la exposición de su capacidad para disciplinar lo que ha venido a convertirse en la punta de lanza operativa del "nuevo partido" con tan agudas asociaciones con el setentismo;

c) o, finalmente, la aptitud para convertir ese mismo proceso en el método que viene impulsando a la chita callando: pasar del movimiento envolvente de "masas" a la ocupación del poder.

En una u otra fecha, de todos modos, aunque parezca cruento decirlo con la sencillez que suelen revestir las palabras, parece estar asomando un fantasma cruel y crítico, gravísimo: la confrontación civil que pueda llevar a una etapa de confrontación tan violenta como supone la implementación de las armas y que suele ser el prologo sino la misma instalación de una confrontación civil violenta.

Aunque parezca extraño y duro definir en estos terminos el escenario inminente, este proceso parece haberse instalado en la cabeza de mucho gente.

Al menos así lo releva un sondeo privado de revisión efectuado sobre las comunicaciones - espontáneas a veces, dirigidas otras - de los radioescuchas que, entre el lunes y el miércoles de la semana última del mes de Noviembre, propalaron sus opiniones grabadas en media docena de radios de punta porteñas y en una veintena de programas que las mismas trasmiten.

Por lo menos entre el 45 y el 50 por ciento de esas comunicaciones de e oyentes en las seis radios más escuchadas, el tema de la "inminencia" o la descripción de estar viviendo ya "una guerra civil" fue el tema dominante.

El mes incluye una variedad tan grande de definiciones inmediatas, que prácticamente lo que suele configurar el comienzo del reposo anual de las vacaciones y lo que suele constituir algo así como el regocijo por el fin del año y el comienzo del siguiente, se dibujan con un sentido tan contradictorio de estas nociones que pasaría a ser uno más de los meses de creciente tensión que viene viviendo el país desde hace no menos de dos años o dos años y medio.

Porque a la sumatoria expresada de las dos fechas dominantes, cabe sumar la urgencia para que el gobierno kirchnerista defina que intentará hacer con la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En principio, se teme (y es temor lo que revelan ahora, incluso, ciertas fuentes oficiales, por el imperio de definiciones no acordadas que derivan sin horizonte fijo) que antes del 10 de diciembre el Senado vote - a tambor batiente y tratando de evitar el nuevo Senado -, una resolución condenatoria del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, doctor Moliné O'Connor y que, efectivamente el juez López, del mismo alto organismo judicial de la Nación, cumpla con su retiro anunciado formalmente.

El temor radica en que debe haber una definición inicial categórica: ¿se seguirá con la Corte de nueve miembros o se optará por retornar a los cinco miembros?
La definición, por si misma, no es "moco de pavo" como solía decirse en el Buenos Aires de antaño, ya que, justamente, la idea que intentó el retorno a la "pentaCorte" clásica, procedió de los agrios problemas que existen en la interna oficial para la designación de los reemplazantes, un asunto que ya se vió jalonado por las màs ásperas contradicciones y disputas cuando se impuso la designación del juez Eugenio R. Zaffaroni.

Si la simple consagración de una sola propuesta trajo como consecuencia la técnica invalidación - en la opinión pública - del nombre involucrado e impuesto bajo tan fuerte presión, sin embargo, por la decisión presidencial y la convalidación obediente del viejo Senado - con tan oscuros procedimientos mediante - ¿que podría esperarse, en lo inmediato, para las tres designaciones que faltarían (hasta completar la nonaCorte), empezando por una nominación femenina y haciendo descender, de este modo, la majestad tribunalicia y del poder, al esquema confuso de un cupo basado antes en el demagógico criterio del género que en la calidad y la eficiencia?

De manera adicional, el gobierno del doctor Néstor Kirchner deberá intentar desprenderse de la fortísima presión que deriva de los juicios incoados contra el Estado por la deuda externa impaga, algunos de cuyos vencimientos judiciales más críticos vencerán entre el 14 y el 20 de diciembre, tanto en Nueva York como en Roma, abriendo las puertas para inminentes acciones judiciales sobre bienes - ¿y aún créditos? - oficiales existentes en el exterior.

De este modo, el mes de Diciembre parece el colofón y comienzo, simultáneamente, de una gestión que desde el comienzo se ha dibujado como un proceso contradictorio, en el que la apariencia de poder intentó disimular la carencia de sustentos políticos orgánicos y serios mediante gestos - mediatices - de agresividad poco usual y nada recordados para la memoria colectiva argentina.

El séptimo mes que se cumplirá sobre finales de Diciembre fue descripto en su oportunidad por algunos observadores como el posible nacimiento - sietemesinos, entonces - del verdadero poder presidencial en la media en que justamente en el momento de renovación de los mandatos institucionales legislativos nacionales y provinciales, recién comenzará a contarse el período presidencial propio.

Hasta ahora el presidente Néstor Kirchner ha completado mandato del frustrado Fernando de la Rúa, algo que para algunos significa un tiempo de descuento inicial, en este maremagnum de contradicciones, que debería empezar a juzgarse recién a partir del 10 de Diciembre como gestión propia.

Dudosa la interpretación, naturalmente, puesta en boca del jefe de gabinete, doctor Alberto Fernández, en un extremado intento de justificar la meseta de quietud manifiesta alcanzada por el país durante todo el segundo semestre de 2003.

Piqueteros: diálogo ¿de igual a igual?

El tema crucial que arrastrará la mayor cantidad de horas de gestión del doctor Néstor Kirchner es qué hacer - y cómo hacerlo - para mantener el encolumnamiento piquetero tras suyo, sin que esto altere el difícil, casi inexistente ya, equilibro de fuerzas en la endeble alianza que lo llevó al gobierno.

El día que el presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner, se entrevistó con el ex presidente interino de la Nación, doctor Eduardo Duhalde - y que La Nación, con signos de elocuente conformismo "al dictado", como suele decirse ahora, o carencia literal de información, consideró que se trataba de una reunión destinada a analizar la "integración" continental como tema central del Mercosur donde tanta presencia tiene el ex presidente interino - parece haberse sellado la fractura formal y frontal de la alianza que permitió al doctor Néstor Kirchner reunir el 21,7 por ciento de los votos.

La reunión se realizó a pedido formal y directo del doctor Eduardo Duhalde hecha desde Montevideo y tras haber mantenido una sucesión de siete conferencias telefónicas y, finalmente, una conversación múltiple con nueve personas distribuidas en distintos puntos del territorio bonaerense (tres de ellas en La Plata).

En esa múltiple comunicación y las previas, realizadas técnicamente entre el domingo 23 y el lunes 24 a la medianoche, el doctor Eduardo Duhalde tuvo la más certera de las visiones acerca del modo cómo, en el territorio bonaerense, comenzaban a ocurrir cosas que escapaban no solo a su entendimiento sino, más importante aún, a su contralor.

Escuchó de sus interlocutores - dos de ellos ministros del ingeniero agrónomo Felipe Solá y el resto intendentes, salvo otros dos ex intendentes y ahora diputados, uno provincial y el otro nacional - algo que con muy poco esfuerzo de interpretación - depresiva dado el cariz que adquirían las cosas - podía entenderse como una severa amenaza de reacción incontrolable.

Simplemente, el planteo - que el ex gobernador bonaerense y ex presidente interino de la Nación se preocupó por sondear a fondo en cada uno de los más de doce interlocutores telefónicos - residía en saber si el apoyo a Néstor Kirchner continuaría sin poner coto a la fuerte merma de poder derivada de la inmunidad piquetera en el territorio bonaerense tanto como de la Capital.

A esto, muy sintéticamente señalado, se sumaron advertencias acerca de las interferencias en la cadena de subordinación provincial emanadas del gobernador ingeniero agrónomo Felipe sola y, de ahí en más, de fuertes obstrucciones a contactos en otras provincias - Catamarca, Córdoba y santa fe fueron las más citadas.

El hecho de que el doctor Eduardo Duhalde s e haya visto obligado a una tan infrecuente consulta múltiple, con comunicaciones y reiteraciones y finalmente una suerte de conferencia global, le habrìa dado la sensación - inocultable para cualquier que observe desde afuera y no se vea limitado por gestos de sobre valuación del propio poder - de que algo comenzaba a fallar en su presencia como cumbre del aparato provincial.

No era una rebelión pero se le parecía bastante, con la observación añadida por quizá el único de sus interlocutores que demostró una decisión de continuar reconociendo su subordinación - de que a esa altura el asunto podría no tener retorno ya que en "la volteada que se suma a todo esto con la bonaerense (policía) están tocando no puntos de corrupción sino puntos de presencia politica que es difícil dejar pasar para los muchachos".

El lunes Eduardo Duhalde no habrìa pedido una entrevista sino que se habrìa limitado a hablar con el presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner, para avisarle - ¿notificarlo? - que "mañana por la tarde voy a estar por ahí y hablamos por la noche" sin consulta ni alternativa de diferimiento o modificación de fecha y hora.

Esa noche la reunión fue no muy extensa pero dura desde el comienzo, cuando de entrada - y, se asevera, antes de sentarse -, mientras caminaban por un corredor, Eduardo Duhalde le dijo: "Esto de los piqueteros hay que terminarlo, no da para más. No se como vas a hacer, pero no se puede llegar así a mediados de diciembre" (sic, conforme con dos versiones fiables).

El fuego concentrado inicial habrìa dado carta libre a Néstor Kirchner para responder con no menor tensa violencia.

"¿Tus cosas bien? Deberías mirar con más atención a los que hablan demasiado con Alberto Kohan".

"Eso no tiene nada que ver con lo que te digo. Con Kohan hablo yo. ¿Y qué pasa?", fue la tajante y desafiante reacción de Eduardo Duhalde mirando hacia arriba cuando estaban a punto de acomodarse en sendos sillones.

El desarrollo posterior, se asevera, fue bastante más fuerte.

Quienes rescatan versiones muy fiables del encuentro, apuntan cosas de peso especifico manifiesto.

"Estas arriesgando una poblada que no te va a dejar ni el apellido", habrìa observado en cierto momento Duhalde con una rápida aclaración más aguda todavía. "Salvo que como dicen algunos tuvieras las cosas preparadas para ponerte al frenteŠ".

"Los muchachos están muy molestos por que 'tus' piqueteros les mueven el piso: les han sacado casi todos los planes jefas y jefes, les merodean con media docena de planes y han intentado meterse con los planes de la provincia", fue una queja formal del ex presidente interino.

"No pueden hablar de ese modo, por que no es verdad. Lo que pasa es que están anquilosados, no hacen nada y entonces les piantan todo y les van a piantar el poder", habrìa tratado despectivamente Néstor Kirchner, las observaciones de Eduardo Duhalde referidas a las quejas de intendentes y punteros de la provincia.

"Eso es lo que te atribuyen. ¿Esa sería la intención, entonces?", habría querido comprometerlo formalmente Eduardo Duhalde.

El presidente Kirchner habrìa negado intenciones de este tipo pero habrìa hecho referencia a la necesidad de que se "sincere la relación de fuerzas en la provincia por que Solá tiene más presencia de lo que parece", una observación respondida con una forzada carcajada despectiva del ex gobernador bonaerense.

"Entonces - habrìa concluido su carcajada despectiva - ¿por que están redactando el decreto de intervención a la provincia?".

"¡Pero! - habrìa exclamado el presidente Néstor Kirchner - Parece que están atrasados de información o se largan con cosas que no conocen. Si hubiera intervención, el interventor sería el propio Solá, Para respetar la voluntad popular, ¿entendés?".

Era una elección cerrada entre un clavo ardiendo o una brasa del asador: justamente Felipe Solá venía de confrontar extensamente en el distrito de manera silente y sutil.

"Te advierto - habrìa dicho en forma contenida y subrayando enfáticamente cada palabra, conforme con la versión más próxima al ex gobernador bonaerense -: si querés suicidarte, hacelo; intervení la provincia, no importa con quién. Los muchachos no se andan con chiquitas en estas cosas. Entre la marejada de gente que te van a mandar y la bronca que desatan en la bonaerense (policía) no creo que el gobierno te dure mucho, ni con D'Elia como comandante en jefe".

En la memoria de Eduardo Duhalde habrìa estado presente en esta ultima parte del diálogo la dura compulsa con el gobernador Felipe Solá mantenida desde una semana antes en forma cruenta - pateadura y puñetazos mediante cruzados entre por lo menos tres diputados y dos negociadores del gobernador - para integrar los comandos legislativos de la provincia y la suerte de soledad institucional en la que habrìa quedado el gobierno provincial.

Los subscriptores de Informe (2003) Argentina con Lupa conocen el detalle del proyecto de intervención a la provincia de Buenos Aires desde hace poco más de un mes y medio y con ampliaciones en el curso del último mes.

La relación de fuerzas

Pero la novedad en el diálogo circuló por un espacio imprevisto, ya que, en cierto momento Duhalde habrìa contrapuesto a las amenazas presidenciales y al intento de moderar estas con aseveraciones legales referidas a los apoyos del Congreso, que Néstor Kirchner o quienes estuvieran inspirando este sesgo de conducción política de la crisis deberían cuidarse ante las reacciones que podrìan generarse en las Cámaras de Diputados y Senadores.

"Creo que vos también tendrías que cuidarte - habría respondido el doctor Néstor Kirchner - por que ahora no sos más la voz cantante. El año pasado nos mediamos 46 a 15. Desde el 10 de Diciembre vamos a ser 30 a 36 o 38", señalando de este modo un presunto crecimiento del subloque kirchnerista y una retracción notoria del subloque duhaldista.

El punto parece importante por cuanto marca una situación que, a partir del 10 de Diciembre, podría resultar novedosa en cuanto al comportamiento del propio bloque peronista.

Con apenas 48 diputados - sobre un total de 118 diputados peronistas reales - sin otra organización o liderazgo alterno, durante 2022 y lo que va de 2003 Eduardo Duhalde pudo ejercer un contralor más o menos permanente y sin mayores obstáculos, bien que negociado en forma sistemática.

Pero ahora, el bloque peronista ha crecido a unos 134 diputados, el duhaldismo descendió a 38 y ha aparecido un bloque que el kirchnerismo pretende hacer llegar hasta los 30 legisladores.

En realidad es bastante menor en cuanto a los legisladores peronistas de ese bloque ya que en la cifra se contabilizan entre siete y ocho legisladores de otras procedencias - del Frepaso subsistente, del montonero Miguel Bonasso ingresado con fórceps desde la Capital y un par de legisladores provinciales que habrìan quedado sin referentes más importantes.

De todos modos, lo que aparece con mayor nitidez es que ni siquiera reuniendo a duhaldistas y kirchneristas - netos, peronistas -, con cerca de 60 legisladores sobre 134, uno u otro - o juntos - están en condiciones de crear una corriente capaz de liderar el bloque peronista como lo hizo Eduardo Duhalde hasta ahora y desde hace unos tres años, tras el cese del doctor Carlos Saúl Menem como presidente de la Nación y líder cuasi indiscutido de los 129 legisladores existentes en aquellos años.

La negociación serìa ahora, ante la ausencia de un liderazgo fuerte y dominante, más difícil que en los dos años previos y mucho más que en el lapso de diciembre de 1999 a diciembre de 2001, a pesar - o quizá por eso mismo - de que se proyectaba la sombra de la derrota electoral de Eduardo Duhalde frente a Fernando de la Rúa: el peronismo suele mostrar mayor cohesión cuanto mayor es la adversidad y, en ese caso, la expectativa cierta del fracaso de la Alianza desde el comienzo mismo, alentaba la oportunidad de una cohesión más severa.

De ahí que la respuesta de Néstor Kirchner parece, a quienes conocen el detalle de la entrevista, un poco aventurada sino simplemente especulativa frente a un hombre que registra una fuerte restricción de su poder.

Es ante esta restricción de poder que la reacción de Eduardo Duhalde cabe contabilizarla como más vehemente y decidida.

No parece en consecuencia extraordinario que apenas 48 horas después apareciera un reportaje en el que el ex presidente interino de la Nación reclamaba la represión lisa y llana de "los mejores amigos políticos del presidente", un imposible que supone, en consecuencia, no solo la ruptura de relaciones sino la declaración abierta de las hostilidades entre ambos.

El problema reside, de ahora en más, en verificar si las amenazas acerca de "la poblada" que podría desatarse desde el piqueterismo, por un lado, y la advertencia de que "los muchachos no se andan con chiquitas" asociado a la idea de que pudieran movilizar sus propias huestes (y esto asociado al descontento de la policía bonaerense), gravitan sobre el esquema básico de los tres pedazos de diciembre fragmentados por el 10 y el 20, como fechas claves para dirimir el poder.

Un antecedente comprometedor

En los medios de la provincia de Buenos Aires afines al ex gobernador y ex presidente interino de la Nación, corrían, de todos modos, severas objeciones a su comportamiento reciente.

Quizá el principal tema de "desconcierto" y de "dudas sin retorno", residen en la carta remitida por el propio Eduardo Duhalde hace muy pocos dìas a sus seguidores y, entre ellos, naturalmente, a legisladores nacionales y provinciales tanto como a cuadros y dirigentes del peronismo bonaerense.

De dicha carta se subrayaban algunos párrafos en los que el doctor Eduardo Duhalde incitaba a un pleno apoyo al doctor Néstor Kirchner:

"Para que la esperanza que ha renacido en la sociedad no se transforme en una nueva frustración, es necesario que el justicialismo acompañe sin titubeos al Presidente, sabiendo que una revolución - entendida ésta como el conjunto de ideas que propone una profunda transformación social - requiere de militantes dispuestos a los mayores sacrificios".

"No son éstos momentos para flojos y timoratos. Nosotros no lo somos y, además, sabemos que transitamos una verdadera encrucijada histórica: o luchamos junto a Kirchner y Solá para devolverle los derechos humanos básicos a nuestro sufrido pueblo o seremos los sepultureros de nuestro Movimiento y, lo que es peor, infames traidores a la Patria".

La propuesta de represión a los piqueteros se confrontaba con el reclamo por los derechos humanos presuntamente defendidos por el presidente Néstor Kirchner, según su carta, que es el mismo punto por el cual el kirchnerismo ampara su "laisez faire" judicial frente a las manifiesta violaciones del derecho en rutas, puentes y calles.

El tema habrìa surgido en varias oportunidades en los diálogos telefónicos antes mencionados y habrìa sido un tema mencionado al pasar durante el dialogo con el presidente Néstor Kirchner.

Pero donde más hondo parece estar calando es entre los intendentes que han expresado su "hartazgo frente a la situación irreal, casi onírica que estamos viviendo", según manifestó el intendnete de 3 de febrero, el ex metalúrgico Curto, que parece conducir o al menos llevar la voz dominante en la protesta contra la gestión de Néstor Kirchner.

En este sentido, desde la presidencia de la Nación se habrìa hecho circular una suerte de libelo en el cual se responsabiliza a Curto mismo por estos hechos, añadiendo que es a titulo de cegetista y veterano "lorencista" que intenta "desbancar la figura del presidente que se negó a negociar prebendas con su sindicato" (libelo dixit).


El nuevo partido

De manera urgente - y quizá para el mismo curso de Diciembre - el doctor Néstor Kirchner estará impelido a dar forma, por algún costado, desde algún vector oportuno - a la idea inicial de conformar el nuevo partido que le permita avanzar sobre el peronismo con poca angustia sabiendo que dispone de un refugio auxiliar y que, de paso, presione sobre el mismo peronismo a fin de precipitar algunas definiciones (al menos en la provincia de Buenos Aires y la Capital federal).

Es por eso que, prescindiendo de la palabra "transversalidad" (objetada por Carlos - Chacho - Alvarez en su cátedra televisada en beneficio de la palabra "pluralidad") la izquierda populista kirchnerista se reunió a fines de la última semana de Noviembre con el rótulo de "Confluencia" o "Nueva Confluencia" para encender los motores del "movimiento kirchnerista" fundado "en principios y no personas" pero alentando una formal y directa coparticipación en el gobierno que ejerce el doctor Néstor Kirchner.

El grupo se reunió en un momento clave de la situación política si se toma en cuenta que lo hizo casi 36 horas después del encuentro entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde que se consigna más arriba.

Y, justamente, el grupo "Confluencia" -. por entonces sin nombre - fue una iniciativa surgida a fines de Marzo a fin de contrarrestar la presencia de Eduardo Duhalde en la alianza que sostenía la candidatura de Néstor Kirchner al tiempo de asegurarle al por entonces candidato la posibilidad de un espacio propio que le permitiera el mayor margen posible de independencia del aparato peronista, que reconocía como promotores principales a Eduardo Luis Duhalde, Rafael Bielsa, Miguel Bonasso, Aldo San Pedro y Eduardo Sigal.

El factor de mayor gravitación organizativa y liderante del grupo - al menos un liderazgo técnico, administrativo y operativo más allá de toda otra consideración - habrìa sido el viejo cuadro comunista, ex miembro de la conducción nacional partidaria hasta que la caída del muro promovió intentos de rearmarse fuera de la vieja estructura - Eduardo Sigal, quien actualmente se desempeña en la intimidad de la gestión del canciller Rafael Bielsa, junto con Gabriel Fux, de la misma procedencia y rango administrativo kirchnerista.

Eduardo Sigal es, quizá, el hombre más resistido en el aparato peronista bonaerense y, especialmente, en el duhaldismo, ya que ha sido formalmente encargado por Néstor Kirchner de la constitución de un aparato político a crearse a partir de peronistas bonaerenses disidentes, frepasistas disidentes y hombres derivados de diversos partidos de la izquierda, a fin de contar con un equipo en condiciones de contra presionar al duhaldismo, un punto que, justamente, en la última semana de Noviembre y a partir del mes de Diciembre, constituirá una herramienta critica para el desenvolvimiento del kirchnerismo.

El canciller, que figuraba en la cabecera de la mesa de conducción del encuentro no estuvo por ausencia del país,

Pero al plenario de la organización realizado en el Hotel Bauen - un emplazamiento que ahora administran los empleado de la firma quebrada - asistieron hombre no menos significativos, como el economista Daniel Carbonetto, el hombre que, tras haber sido asesor del gobierno militar peruano que condujo el general Velazco Alvarado, lideró el pensamiento económico del sacerdote Luis Farinello en el Polo Obrero, hasta que el clérigo abandonó la política y entonces el diputado en cuestión flotó sin amarre preciso, ahora consolidado en la "Confluencia".

Junto a él estaba el montonero y diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD, emulando del de Cuauhtemoc Cárdenas, de México) Miguel Bonasso, con su camarada y colega legislativo Rubén Dasa.

No menos abigarrada fue la nómina de funcionarios actuales del kirchnerismo: el viceministro de Acción Social (que encabeza la hermana del presidente, licenciada Alicia Kirchner), licenciado Daniel Arroyo; el secretario de Derechos Humanos el ministerio de Justicia, doctor Eduardo Duhalde; el secretario de Comunicaciones, señor Guillermo Moreno, el secretario general de la presidencia, doctor Oscar Parrilli, su subsecretario, doctor Carlos Kunkel, un hombre que, en sus ratos de ocio integra el equipo que comanda las relaciones del gobierno con los piqueteros y mantiene el dialogo estrictamente político con estos; el licenciado Marcelo Fuentes subsecretario de Relaciones Institucionales (el hombre que. justamente, se identifica como el que hizo ingresar a Néstor Kirchner en los comienzos de la década del '70, en La Plata, a la organización de la denominada "tendencia", y a quien, por este motivo, el presidente de la Nación dispensa especial atención, consideración y afecto; Aldo San Pedro, administrador del Onabe y el jefe del Gabinete de asesores de la Secretaría de Relaciones Exteriores, doctor Agustín Colombo.

También estuvo - por un rato - el ministro de Trabajo, doctor Carlos Tomada, cuya presencia parece haber estado sujeta a cirunstancias variables y en confusos cambios de palabras con algunos de los organizadores ya que no habrìa estado prevista su asistencia - aunque si, curiosamente, solo su participación en el cierre del encuentro, cosa que, por el contrario y justamente, no cumplió: nadie dio explicaciones sobre la sumatoria de hechos contradictorios y el hecho de que figurara justamente un hombre cuyas raíces se hunden en el cegetismo de "los gordos", hoy adversarios - ¿o enemigos? - sin cuartel de un Kirchner que pretende imponer a Victor De Gennaro - o, por lo menos a Hugo Moyano - como sustitutos de Rodolfo Daer.

Figuraron como invitados "especiales" con ubicaciones destacadas entre los asistentes, los ex frepasistas Darío Alessandro y Nilda Garré, , entre otros. Ausente en el discurso final, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, había participado del debate previo. También hubo adhesiones sorpresivas, como la de los gobernadores radicales de Corrientes y Mendoza, Ricardo Colombi y Julio Cobos, a pesar de que el clima era muy kirchnerista. En el acto se respiraba un aire emotivo que resumió muy bien Fuentes, ex militante de la JP de La Plata.

Como se ve. desde ministros para abajo, todos; y, técnicamente, de todos los sectores, salvo Economía.

Y no es un secreto que economía haya estado ausente, quizá no justificado en razones de tipo doctrinario o ideológico tanto como en razone operativas y de proyectos.

Por que sin dudas, el "Grupo Confluencia", sin lugar a dudas, constituye el proto aparato de un partido estrictamente kirchnerista, tal como la gestión del propio Sigal, por encargo de Néstor Kirchner, lo prueba, en tanto nadie dudaría en atribuír al ministro Roberto Lavagna la intención de convertirse en un vector político de opciones para el futuro, ya sea dentro como fuer del peronismo pero, naturalmente, fuera del kirchnerismo.

La importancia de la reunión del "Grupo Confluencia" en coincidencia con la reunión de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde antes consignada, vendría a quedar demostrada una vez como un tema atinente al desenvolvimiento de los temas de Diciembre, a partir de la orden susurrada desde la propia presidencia a fin de que antes de concluir el año, lo que hasta ahora han sido meras declaraciones, proyectos, demostración de buenos propósitos, comience a andar organicamente con el anuncio de la confirmación de un núcleo político de desenvolvimiento más orgánico.

Micropolìtica

¿Licenciado? ¿Doctor? ¿Periodista? - Con cierta preocupación en algunos ámbitos pero con risueño tono burlón ha comenzado a circular la versión respecto del nivel académico de desempeño el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos (¿doctor?) Gustavo Béliz.

Oficialmente se le adjudica la jerarquía académica del doctorado - abogado, conforme con la autorización que estos tienen de la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde 1919, de usar el titulo y su jerarquía académica con este titulo - y se lo denomina habitual y rutinariamente "Doctor" Gustavo Béliz.

Más aún: un "curriculum vitae" presentado por este en una empresa y otro en una Fundación del exterior, constataría un curso de abogacía completado en aulas de la Universidad Católica Argentina.

Pero algunos curiosos han indagado la exactitud de estas aseveraciones, incluidas consultas a profesores de esa carrera en la mencionada Universidad, sin que se haya obtenido una respuesta positiva.

Un punto que se señalaba es la posiblidad de que hubiera seguido algunos cursos - no la carrera completa - en el departamento de periodismo de la misma Universidad, bien que no existieran pruebas de que esto haya sido así.

Finalmente, los memoriosos del oficio periodístico trataron de rastrear la presencia de Gustavo Béliz en el diario La Razón, descubriendo que, efectivamente, durante algún tiempo había sido reportero dominical de partidos de fútbol aislados, pero no pertenecía al cuerpo permanente de redacción.

Los diarios solían contratar reporteros que cumplían la limitadísima funciòn de asistir a un partido de fútbol y, tras transmitir telefónicamente los resultados y principales datos del encuentro, si el diario consideraba que el partido había sido de interés, debían retornar a la redacción para escribir un escueto desarrollo del mismo.

Esta, se asevera, habrìa sido la limitada participación periodística del actual titular de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.

La voz "Nacional" de la izquierda - En materia de radios se han visto muchas cosas, pero muy pocas de la claridad delatora y la revelación e ciertos contenidos de la audición "Horizonte Sur", que se transmite los sábados entre las 12 y las 14 por Radio Nacional AM con la conducción de los así denominados periodistas Chumbita y Rudy.

Esos 120 minutos son un extenso muestrario de las más diversas actividades de la izquierda, de sus consignas y proclamas, de sus planteos nacionales y continentales que se pueda escuchar en medio radiofónico alguno.

La libertad de información y de prensa ampara la posibilidad de que cualquier tendencia, doctrina o ideología puedan expresarse sin cortapisas ni, mucho menos, trampas que la anulen.

Otra cosa es una radio estatal, pagada por todos y en la cual el manejo de la información escapa a toda consideración pluralista.

El sábado de la semana que viene de concluir, cerca de la mitad de la audición se convirtió en una suerte de plataforma "chavista", relatando las bondades del régimen, fustigando a sus opositores y reclamando una lucha concertada continental contra el imperialismo que conspira con esa oposición a fin de derrocarlo (sic).

Más curioso resultó que desde una radio "Nacional" se procediera a formular severas criticas de "dependencia" y "entreguismo" contra gobernadores de varias provincias que parecen no estar enrolados en las preferencias de los sectores de izquierda.

Un atento seguimiento de la programación de la radio, al menos durante la semana que viene de transcurrir, reveló que hay media docena de audiciones similares en manos de diversas personas que, en algunos casos se identifican como militantes de la izquierda y o se trata, obviamente, de invitados circunstanciales para emitir opinión ni impotaría su pensamiento ideológico si este no pusiera a su servicio la onda estatal.

El alcance de Radio Nacional es, por supuesto, Nacional: las cabeceras en cada provincia retransmiten algunos de los programas centrales y combinan con material propio local el resto de las programaciones.

¿Existe algún diputado o senador nacionales que haya exigido verificar el tipo y material de emisión a fin de saber que responde su contenido de alcance territorial con temas de interés generales, etcétera?

Porque parece curioso que el asunto venezolano constituya, como eje de una "lucha antiimperialista" el cartabón básico de interés nacional, referido esto último al interés global de la gente.

O bien que no haya una voz disidente de esta postura tan extremadamente ideologizada.

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