GEORGIA: ENTRE WASHINGTON Y MOSCU.

 

 

El nuevo poder nombra a su Gobierno.
El Parlamento de Georgia aprobó a los miembros clave del Gobierno de la alianza que derrocó al presidente Eduard Shevardnadze y que ya sufre las primeras disensiones internas y contestación en las calles contra su ideología nacionalista.
La Cámara nombró ministro de Estado, cargo equivalente al de jefe de Gobierno, a Zurab Zhvania, de 40 años, uno de los tres líderes que dirigieron la revuelta popular que el domingo pasado obligó a dimitir a Shevardnadze y dejó el poder en manos de la oposición.
Además, fueron nombrados ministro de Finanzas Zurab Nogaideli, de 39 años, quien ya ocupó ese cargo en 2000-02, y titular del Interior Gueorgui Baramidze, de 35 años, quien ocupa escaños parlamentarios desde 1992 y había encabezado el comité de Defensa y Seguridad.
Todos estos cargos quedaron libres tras dimitir sus anteriores titulares, aliados íntimos de Shevardnadze, bajo las presiones de las nuevas autoridades llegadas al poder en este país del Cáucaso.
En su primera intervención ante la Cámara, Zhvania subrayó que la tarea más urgente del nuevo equipo en el poder es "superar la crisis económica, pues el país está al borde del colapso".
El nuevo ministro de Estado coordinará las labores del Ejecutivo hasta las elecciones presidenciales del próximo 4 de enero, en las que aparece como favorito el segundo de los líderes de la hasta hace poco oposición, Mijaíl Saakashvili.
Los nuevos ministros fueron propuestos a sus cargos por la jefa de Estado interina y presidenta del Parlamento, Ninó Burdzhanadze, quien es el tercero de los líderes que dirigieron el movimiento de protestas y la llamada "revolución de las rosas".
En nombre de ese equipo, Zhvania señaló que, no obstante la grave situación en el país, "Georgia tiene fuerzas para superar la crisis política y económica y después tocar de verdad a las puertas de la Unión Europea y la OTAN".
Al mismo tiempo, indicó que otra tarea política apremiante es "normalizar las relaciones con Rusia", estropeadas durante la era Shevardnadze al ver Moscú con malos ojos el viraje hacia Occidente de Georgia, país por el que pasarán importantes rutas de crudo

El bloque opositor sufre sus primeras fracturas tras el acceso al poder.
La Unión de Tradicionalistas de Georgia, integrada en una de las fuerzas políticas que encabezó la revuelta popular del domingo pasado en Tiflis, rechazó la candidatura de Mijaíl Saakashvili a las elecciones presidenciales en este país.
En la primera fractura del bloque opositor que logró la caída del ya ex presidente georgiano Eduard Shevardnadze, el líder de la Unión de Tradicionalistas, Akaki Asatiani, dijo a la prensa que su grupo no apoyará a Saakashvili en los comicios del próximo 4 de enero, cuando se elegirá al nuevo jefe de Estado.
El partido de Asatiani estaba integrado en la formación política "Burdzhanadze-Demócratas" cuya líder, Ninó Burdzhanadze, asumió la presidencia interina de Georgia tras la "revolución" pacífica que condujo el pasado fin de semana a la dimisión de Shevardnadze.
Saakashvili, cabecilla de las movilizaciones populares en Tiflis, fue postulado ayer a los comicios presidenciales como candidato único de su propia formación, el Movimiento Nacional, y del bloque "Burdzhanadze-Demócratas".
Según Asatiani, la elección de Saakashvili crearía "un grave problema al país en lo que se refiere a su integridad territorial", pues su nacionalismo exacerbado despierta una notable oposición en las regiones autónomas y entre las minorías étnicas de Georgia.
"Saakashvili es una persona con mucho talento y energía. Pero esa energía debería ser usada mejor en otras esferas", explicó Asatiani.
El líder de los Tradicionalistas georgianos dijo que el candidato de la alianza entre "Burdzhanadze-Demócratas" y el Movimiento Nacional debería haber sido la propia Ninó Burdzhanadze.
La actual jefa de Estado en funciones, sin embargo, encabezará la lista electoral de la alianza en los comicios parlamentarios que deben ser convocados en breve, lo que la podrá convertir, en caso de victoria de su bloque, en presidenta del Parlamento, cargo que ya ocupaba hasta la dimisión de Shevardnadze.
La elección de Saakashvili como candidato del bloque opositor "no ha sido inteligente" pues el carácter de Burdzhanadze hubiera dado mejor resultado "en la tarea de estabilizar el país", dijo Asatiani.
El líder de la Unión de Tradicionalistas adelantó que su grupo concurrirá en solitario a las elecciones parlamentarias, fuera de la alianza entre Burdzhanadze y Saakashvili.
Por otra parte, varios diputados del actual Parlamento georgiano expresaron este jueves severas críticas a la actuación de un grupo ultra nacionalista que apoya a Saakashvili, el movimiento "Kmara", al que acusó de recurrir al "terror psicológico" contra los seguidores de Shevardnadze.

Líder georgiano estaría dispuesto a volver a la órbita de Moscú.
El líder georgiano Mijaíl Saakashvili ve como tarea primordial "hallar un lenguaje común" con Rusia, y estaría dispuesto a mantenerse en la órbita de Moscú a cambio de garantías de seguridad similares a las que da Estados Unidos a Georgia.
En una entrevista con el diario moscovita "Izvestia", Saakashvili, a quien la prensa rusa tildó de ultra nacionalista y cuya llegada al poder consideró como "la peor opción posible" para los intereses rusos en la estratégica república caucásica, ha echado por tierra estos lúgubres pronósticos en vísperas de una próxima visita a Moscú que acaba de anunciar.
"Ahora, nuestra principal tarea es hallar un lenguaje común con Rusia", declaró Saakashvili, cabeza visible de la revuelta popular que derrocó el pasado sábado al presidente Eduard Shevardnadze.
Saakashvili elogió el papel de Rusia en el desenlace pacífico de la revuelta que desbancó a Shevardnadze y al que calificó de "más ponderable que el de Estados Unidos y de Occidente en general".
"Quiero desarrollar estas relaciones. Estoy planificando ahora un viaje a Moscú para antes de las elecciones presidenciales. Pienso reunirme con personalidades oficiales de alto nivel", indicó.
En una entrevista transmitida en directo por la emisora "Eco de Moscú", el líder georgiano, que no duda de su victoria en los próximos comicios presidenciales del 4 de enero, elogió el papel de Moscú y añadió que su primera reunión como jefe de Estado de Georgia será con el presidente de Rusia, Vladímir Putin.
En contraste con su predecesor, quien según él "no tenía ninguna relación con Moscú, ni buena ni mala", Saakashvili aspira a entablar con Rusia "relaciones normales".
El nuevo líder georgiano, que hizo el doctorado en leyes y vivió varios años en Estados Unidos y a quien en Moscú consideran "pro norteamericano", insistió en un lugar especial para Rusia en Georgia.
"Por su cultura, por sus criterios, los georgianos están mucho más cerca de los rusos que de los norteamericanos, y nuestros principales intereses económicos y políticos están vinculados a Rusia", declaró.
EEUU, sin embargo, "es el principal garante de nuestra seguridad", agregó.
Pero "está claro que si en Rusia llegamos a encontrar las mismas garantías de seguridad, entonces no tendremos intención alguna de apartarnos de ella", subrayó Saakashvili.
Refiriéndose a uno de los asuntos más espinosos entre los dos países desde la desintegración de la URSS, las bases rusas en territorio georgiano que los anteriores gobernantes intentaban retirar cuando antes, Saakashvili mostró sorprendente moderación.
"La decisión sobre las bases ha de ser negociada", afirmó. En particular, "hay que definir su estatus jurídico, pues hay muchas cuestiones por precisar", dijo, y opinó que "no es ahora una cuestión urgente". Estas afirmaciones, de hecho, suponen una concesión al Kremlin, que desde tiempos soviéticos retiene dos importantes bases cerca de las frontera de Georgia y Turquía.
Saakashvili, que en la campaña electoral para las legislativas se pronunciaba por arrebatar a las grandes empresas rusas las firmas que adquirieron en Georgia, sobre todo en el sector energético, se expresa ahora a favor de una mayor participación de Rusia en la superación de la crisis económica en esta república caucásica.
"América puede darnos dinero y Rusia no. Pero Rusia tiene muchas otras posibilidades de ayudar a nuestra economía",

Miles de estudiantes se manifiestan contra la nueva "dictadura".
Miles de estudiantes georgianos cortaron la avenida central de Tbilisi y denunciaron la "dictadura" impuesta por la Administración interina nacionalista que derribó hace unos días al presidente Eduard Shevardnadze.
Los estudiantes protestaban por la dimisión del rector de la Universidad de Tiflis, Roín Metreveli, y del decano de la Facultad de Periodismo, Nugzar Popjadze, a raíz de las presiones de grupos ultra nacionalistas sobre las autoridades universitarias.
Los más de 4.000 jóvenes empezaron a congregarse anoche frente a las puertas de la Universidad Estatal y cientos de ellos se enfrentaron a un numeroso grupo de radicales afines a los grupos que tomaron el poder en Georgia en los últimos días.
Varias decenas de estudiantes se dirigieron en automóviles al edificio del Parlamento, donde, en una sesión extraordinaria convocada por la presidenta interina, Ninó Burdzhanadze, los legisladores tienen previsto fijar la fecha de los nuevos comicios parlamentarios.
Los estudiantes exigieron reunirse con Burdzhanadze y con Mijaíl Saakashvili, cabecilla de la revuelta popular que forzó a Shevardnadze a dimitir el domingo y candidato único de los partidos hoy en el poder a las elecciones presidenciales del próximo 4 de enero.
Los manifestantes pedían el retorno a sus puestos de Metreveli y Popjadze y el fin de las acciones de "Kmara", una organización de corte ultra nacionalista a la que acusan de convertirse en "guardia de asalto" del Movimiento Nacional de Saakashvili.
Anoche ya se produjo una grave pelea entre los estudiantes y jóvenes militantes de "Kmara" en el salón de actos de la Universidad después de que aquellos se manifestaran contra la renuncia de su rector.
Unidos en un "Comité de Salvación de la Universidad" junto a cerca de 250 profesores y personal de la institución, los estudiantes enviaron hoy un ultimátum a la nueva Administración de Tiflis.
Los estudiantes amenazaron con convocar huelgas de hambre y abandonar sus carreras si no se produce la confirmación en sus antiguos cargos de los profesores y autoridades que dimitieron bajo presión y no se garantiza la no injerencia en los asuntos universitarios de fuerzas ajenas a la Institución.

 

 

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