En la Era de la información


La industria informática no explota las ventajas de las actuales tendencias

Por: Lisandro J. Catani (*)

El hombre utiliza la información para desarrollar su conocimiento, y éste es necesario para el aprovechamiento y conservación de los recursos, haciendo entonces valedero el principio de que “no hay conocimiento sin información”. La información junto al conocimiento, es considerada como un recurso natural limitado, que dispone el hombre para su desarrollo; en ese sentido debe estar al alcance de todos para su explotación racional, para las generaciones presentes y futuras.

Entonces deben existir medios para su producción y conservación. Pero, la producción de la información crece en forma exponencial y es posible transmitirla con enorme celeridad, lo cual crea un conflicto: no hay tiempo de explotar racionalmente este recurso. La información permite que se tenga conocimiento de nuevas técnicas para utilizar adecuadamente otros recursos, pero no hay disponibilidad de tiempo para actuar según esos cambios; porque otros cambios aparecen, a menos que se posean los medios eficaces de recuperar, organizar, interpretar y almacenar esa información.

Ese contexto, hace más crítica la desigualdad de oportunidades entre individuos, entre grupos de la misma sociedad y más aún entre las naciones. Es decir, no se está explotando racionalmente la información como recurso. Para minimizar este problema se formulan los proyectos informáticos y se promueve la utilización de las redes de información. La informática como disciplina, es considerada como una ayuda, para contrarrestar la situación descripta. Sin embargo, la informática está apoyada en otras disciplinas y ciencias, lo cual hace que los cambios que en ella se dan sean múltiples y de una frecuencia que asombra. Es verdad que en ocasiones, se agudicen los efectos de una utilización no racional de la información al aplicar en forma indiscriminada la informática como solución. Actualmente se hacen esfuerzos para que en países en vías de desarrollo, como el nuestro, haya acceso a los sistemas de información y a grandes bancos de datos internacionales.

No es conveniente promover capacitación en informática si ésta se orienta a favorecer el consumismo de la tecnología y no al uso racional de ella y de la información como recurso natural. No habrá logros con solo implantar sistemas “automatizados si la información que brindan no es exacta, confiable, oportuna y primordialmente no está al alcance de todos para que se obtenga una mejor productividad.

La Era de la información, nos brinda la tecnología para que esa información sea transmitida adecuadamente y de manera eficaz. Desarrollar un sistema bibliotecario moderno, que sea el “banco de datos” del futuro, que sea el ejemplo y motor del uso de la información como recurso natural y que sea el medio de su conservación, es prioritario. Las redes telemáticas y la tecnología de uso de esas redes, así como los medios modernos de almacenamiento y recuperación de la información, como los “video discos” o “memoria ROM”, deben ser incorporados tanto en la docencia, como en la investigación y la extensión. De esta manera formarán parte de ese sistema bibliotecario del futuro, para que estén al alcance de todos y no solo de minorías selectas.

Y mientras se habla sobre el costo/beneficio de una u otra acción, según su enfoque político, económico o social; la tecnología corre, - o vuela- vertiginosamente, hacia un futuro cibernético inimaginable. En esta tesitura, el desafío para los gobiernos es enorme, porque muchas áreas se han quedado rezagadas, no solo en los últimos años, sino en las ultimas décadas y en ocasiones en el último siglo.

La industria informática se encuentra en medio de un profundo cambio. Un cambio contundente que debería generar en cada uno de nosotros una nueva evaluación acerca de a quién compramos, con quién nos asociamos; es decir, quién nos conducirá a una nueva etapa de innovación. La industria de la tecnología informática no puede seguir produciendo nuevas tecnologías que no toman en cuenta el panorama actual y no aprovechan las ventajas de las actuales tendencias.

Falta mucho por hacer y como es obvio pensar, nunca será posible ponerse en el frente vanguardista de la tecnología, porque su horizonte llega hasta donde no es capaz de llegar la imaginación.

Los especialistas en informática deben asumir el papel de los apostolados de la modernización, en cualquier instancia, desde las áreas de gobierno hasta las áreas de la empresa privada; desde el ámbito escolar hasta el ámbito familiar. Porque en los próximos años el analfabetismo no se va a referir a quienes saben leer o no, sino en cuanto a quienes saben usar una computadora y quienes no. Hacia esos nuevos horizontes se encamina la evolución de la sociedad y no debemos quedarnos atrás. 8

 

(*) Periodista, Master en Periodismo Digital