La Task Force transportó cargas nucleares en 1982

¿UNA ATOMICA SOBRE CORDOBA?

 

Las revelaciones de la prensa británica sobre la presencia de armas nucleares a bordo de la flota inglesa durante la Guerra de las Malvinas han dado consistencia a las versiones

que circularon durante el conflicto sobre supuestas instrucciones secretas de Margaret Thatcher para desatar un ataque atómico preventivo sobre un objetivo argentino en caso de peligrar el resultado de la expedición punitiva y, por consiguiente, su permanencia en el gobierno.

Recordamos que pocos atribuyeron otro objetivo que un propósito comercial a la conocida revista alemana Der Spiegel cuando fue la primera publicación en difundir la noticia.

Ahora, todo se torna mas verosímil, y hasta es posible que nuestra suspicacia nos lleve a preguntarnos si en la visita realizada por Juan Pablo II a nuestro país poco antes del cese de la lucha, el Pontífice no alertó a la Junta Militar sobre ese peligro.

De todas maneras, sin despejar esta incógnita, creo conveniente reproducir una entrevista realizada por el periodista argentino Hugo Ezequiel Lezama, pocos meses después terminada la contienda, donde ese tema es tratado con toda transparencia. Simons Jenkins, editor de política de la revista inglesa The Economist y coautor con Max Hastinmgs del libro "La Guerra de las Malvinas" responde, con impecable acento de Oxford a la requisitoria que le hizo Lezama.

Esta es su transcripción textual:

¿Cuánto tiempo les llevó escribir el libro?

Nunca creí que llegáramos a escribirlo. Tanto Hastings como yo creímos al principio que no se llegaría a una guerra. Apenas a una expedición punitiva tipo Khartoum. (Lord Horatio Kitchener, fue convocado para vengar la afrentosa derrota del ejército inglés a manos del Mahdi, una suerte de Bin Laden de su época, que asoló el Sudan y se apoderó de su capital, reconquistada a sangre y fuego, con la más avanzada tecnología militar de 1899) Asi fue pensada. Lo que nos hizo tomar conciencia de la realidad, de golpe, fue el hundimiento del Sheffield.

¿Recién entonces

La semana del hundimiento del Sheffield hubo pánico en Inglaterra y todos nos dimos cuenta de cuán peligrosa sería la aventgura... Hubo momentos en que la Argentina nos parecía invulnerable.

Claro... visto desde Londres

No sólo desde Londres. Hastings, a cargo de las operaciones militares – yo me ocupé de las políticas – estaba embarcado en la Flota. Sintió lo mismo.

Sin embargo, de parte nuestra hubo muchas falencias. Más de las que me hubieran gustado...

¡Y de la nuestra, no? Faltaba comida. Les tomó dos semanas salir de San Carloss. Hubo un momento en que sólo teníamos dos helicópteros en condiciones de volar y nuestros militares y nuestros políticos estaban convencidos de que la isla Soledad era una fortaleza.

Se mostró luego que no era tan sólida...

¡Pero no lo sabíamos! Creíamos que todo el perímetro de la ciudad estaba densamente minado. ¿Qué hubiera pasado si toda la isla hubiera estado defendida por la infantería de Marina en lugar de la del Ejército, integrada por conscriptos de 18 años...?

¿Sugiere que la Argentina pudo haber ganado?

¡Y no se imagina lo próximo que estuvieron! Claro, antes de nuestro desembarco en la isla.

Y ahora... ¿cómo ve las cosas?

Muy difíciles para la Argentina, mientras Margaret Tathcer gob ierne. De todas maneras, si fuera asesor de Alfonsín, le diría que siga presionando en los organismos internacionales. Y a la vez que envíe aviones de reconocimiento o de combate justo hasta el límite del espacio aéreo de exclusión. Sin justificar un combate, pondría en marcha permanentemente un costoso mecanismo de defensa. El pr4ecio sería tremendo para Gran Bretaña. Repito, hay que seguin pinchando a Thatcher y pinchando a las tropas que estn en el sur, por el costo que tienen.

Realmente cree que la argentina pudo ganar?. ¿No será una apreciación meramente subjetiva... fruto de una reacción emocional suya?

¡No, por favor, no es así! Aunque preferiría que lo fuera para tranquilidad. Yo soy un patriota británico, no lo olvide... Vea, el vicedirector del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, coronel Jonathan Alford, es un hombre que goza de gran reputación profesional. Aquí un artículo que publicó en el Washington Times, en julio de 1982. ¿Me permite que le lea algunos párrafos?: "Los proyectiles silenciosos y los pilotos decididos causaron más daños que los misiles en el Atlántico Sur. De cualquier manera, la Fuerza de Tarea resultó muy dañada por los misiles rasantes disparados desde gran distancia. Muchos creen que han vuelto obsoletos a los buques de superficie..."

Jenkins consulta otra hoja del artículo y lee):

"... En comparación con el nivel de muchos países, la Argentina desplegó una fuerza aérea relativamente modesta y para nada moderna, que la mayor parte del tiempo operaba en el límite de su radio de acción. Y sin, embargo, hubo momentos de gran ansiedad por la fuerte de la flota británica. Quizá con sólo un poco más de suerte en los momentos críticos la Fuerza Aérea Argentina podría haber obligado a Gran Bretaña a abortar la expedición..."

Claro... cuando Alford dice la Fuerza Aérea se refiere a las dos: la basada en tierra y la aeronaval...

Es una opinión...

Peor no aislada. Oierre Clostermann, un viejo as de la aviación francesa que combatió en la "Batalla de Londres" durante la Segunda Guerra Mundial – seguramente usted lo conoce por sus libros como "El Gran Circo, etc. –es un excelente crítico militar. El se convirtió en abogado de los argentinos por admiración a sus aviadores. Cuando conversé con él me dijo que los daños causados a la flota inglesa eran increíbles y que representaban la derrota más grande sufrida por ella en los últimos 50 años. Y es cierto, aunque duela reconocerlo. ¿Sabe qué me aseguró el viejo, que no nos quiere en verdad demasiado a los ingleses? Que si hubiesen explotado todas las bombas que impactaron sobre los barcos, la derrota de la Royal Navy hubiera sido la más grande de la historia... Bueno... tal vez exagera un tanto.

Sí, creo recordar un comentario de Jack Anderson, publicado en Estados Unidos y reproducido en una revista de Buenos Aires, en el que se valía de informes recogidos en el Pentágono y sostenía que no menos de 6 a 8 barcos británicos tenía a bordo bombas sin explotar. Y que, si hubiesen explotado, los británicos se hubieran visto obligados a enviar de regreso la flota a sus apostaderos. ¿Qué hubiera pasado, entonces?

Seguramente hubiera caído el gobierno Thatcher, porque Reagan, en un caso como ése, le ordenaría abandonar la lucha...

¿Le ordenaría, Jenkins; no está exagerando?

Le aseguro que no. Lo habría ordenado., No nos engañemos. Había demasiadas cosas en juego.

Hay una cosa que me preocupa... ¿cuál es su opinión sobre el combatiente argentino?

En general, excelente... aunque algunas fuerzas dieron la impresión de contar con personal humano mal preparado.

Bueno,,, en mi oaís existe la tendencia a improvisarlo todo. ¿Por qué las Fuerzas Armadas deberían exceptuarse de la regla? ¿Por qué?

Recuerdo la proclama de Tony Wilson, comandante de la 5ª. Brigada que tomó Port Stanley (Puerto Argentino), el 14 de junio: "Sentimos una sensación espléndida porque, después de una larga y dura serie de batallas en las islas, sobre tan considerable extensión de terreno especialmente inhóspito, todo haya concluido así. No cabe duda de que los hombres que se nos opusieron eran soldados tenaces y competentes y muchos han muerto en sus puestos. Hemos perdido muchísimos hombres"

Y... claro, terminaba una larga jornada para él...

No sólo eso, amigo. Ustedes no tienen idea de cuán cerca estuvieron, realmente, de ganar. Tanto es así que Estados Unidos nos abrió sus arsenales: 200 misiles aire-aire Sidewinder AIM-9L de última generación, equipos antiaéreos Stinger, misiles anti-radar Shrike y bombas de aviación dirigidas por rayos láser. No podían permitir que la guerra se prolongara más tiempo. La situación había llegado a un extremo que el almirante John _Woodwartd, comandante de la flota, había sido autorizado por la primer ministra para usar armas atómicas "... La versión fue difundida en el semanario alemán "Der Spiegel" y aquí entre nosotros, el diputado laborista Tam Dalyell denunció que al ser hundido el Sheffield, Thatcher ordenó que si corrían igual suerte los portaaviones "Hermes"o "Invincible", debía arrojarse un misil "Polaris" sobre la ciudad de Córdoba. Afirmó tener pruebas concluyentes de eso.

¿Y usted las cree?

No sé que decir... me parece una enormidad. Más bien creo que formó parte de una acción psicológica para conmover al frente interno militar en la Argentina...Pero debió ser necesario. A Woodward lo tenía muy preocupado los pilotos argentinos. Acaba de decir a la prensa que está arrepentido de haber subestimado al enemigo. Había actuado como un individuo jactancioso tras tomar las Georgias sin combatir: "Es el aperitivo", dijo. Pero la campaña en Malvinas fue un "plato fuerte" demasiado difícil de digerir. Créame.

Recuerdo sus palabras, porque las utilice para un análisis mío "Lo que pasó es que desconocía el potencial de la aviación argentina. Jamás pensé que sus pilotos harían lo que hicieron. No fue un error mío. Cualquiera en mi lugar hubiera actuado como yo. ¿Acaso podía imaginar que nuestra flota iba a aparecer tan desprotegida. Fue algo extraordinario. Aparecían por todas partes y aprendimos a respetarlos. Los vimos aparecer volando a ras del agua y jamás hubiéramos imaginado eso"

Y qué dice Hastings de todo esto?

Max jura que la guerra se ganó por un pelo y recuerda cuando Woodward, ante el Parlamento, declaró que cuando Menéndez rindió sus fuerzas, "estábamos quedándonos si aire; las fuerzas de tierra tenían solo seis tiros por arma y yo tenía tres fragatas inutilizadas..."

Sergio Cerón

 

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