BOGOTA. Las cosas parecen estar en movimiento en Colombia. Mientras Alvaro Uribe exhortó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC)
a desmovilizarse y seguir el ejemplo tomado esta semana por 855 paramilitares las contradicciones en la desmovilización de los
ejercitos irregulares que ocupan el fragmentado país se aceleran. Por lo pronto Uribe advirtió al jefe de las FARC, Manuel
Marulanda, y al jefe del ala militar de esa guerrilla, Jorge Briceño,que mientras tanto y pese a las admonitorias negociaciones la
presión y ofensiva de las Fuerzas Armadas se seguirá haciendo sentir. "Esa arrogancia de Don Manuel y de Don Briceño no les va
a durar mucho-advirtió- siempre es mejor que vean el video de la desmovilización (de los paramilitares) de Medellín y se preparen a
seguir el mismo caminito, dijo el jueves por la tarde Uribe, en un discurso en la ciudad de Barrancabermeja.El Ministerio de Defensa
también anunció el jueves que además de los últimos 855 paramilitares se han desmovilizado 3.000 rebeldes de las Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC) y los grupos guerrilleros de izquierda, en casi 16 meses de gobierno.
Por su parte, la V División del Ejército informó de la muerte en combate de Yamel Godoy Uribe, El Cura, jefe de la columna
Policarpa Salavarrieta de las FARC, que opera en el departamento de Cundinamarca, en el centro del país. Godoy era un hombre de
confianza de los máximos jefes de las FARC y estaba acusado de secuestros, extorsiones y ataques a la infraestructura energética. La
ofensiva de Uribe trata de poner punto final a la larga crisis colombiana, que explicamos con mayor detalle en el informe Colombia
Conejo, pero contempla también claves esenciales de los movimientos que se producen en el áera latinoamericana y que implica una
confluencia estrategica entre los movimientos indigenistas,que ya han jaqueado a Bolivia, el narcoterrorismo, que preve que la guerra
en Irak, por el momento irresuelta, podría llevar a los Estados Unidos a adoptar posiciones de caracter global y el sistemático
trabajo de interpretaciópn y difusión de la realidad latinoamericana que efectuan Ignacio Ramonet y sus amigos, muchos de ellos
trabajando, simultaneamente, en la Argentina, el Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Peru y Chile.
Es evidente que el apuro de Uribe se debe a que –si triunfan las tesis revolucionarias de Ramonet, la guerra
social se desparramará por el subcontinente y entonces el problema colombiano será un tablero mas de la tridimensional partida de
ajedrez que se jugará en el centro de gravedad del dispositivo hemisferico de seguridad americano. Justamente, su lado mas sensible y
descuidado tal vez por no haber percibido en toda su magnitud el caracter estratégico que implica el desguace del consenso de
Washington. en la región menos transparente de América Latina.
El planteo de Ramonet, un intelectual prestigioso con llegada directa al Elyseo, consiste en anticipar a la revolución indigenista,
piketera, lumpemproletaria, reposicionando los intereses europeos en Sudamerica, tomando como dato indicativo el fracaso de las
políticas liberales de los 90 y la mas o menos disimulada intención de reforzar al estado nación en países claves como la
Argentina el Brasil. Esta conjunción de nacionalismo que no osa decir su nombre y de sectores marginales que no tienen la menor
posibilidad de insertarse en una economía globalizada, brinda a Europa una carta estratégica mayor para contrabalancear el poder
americano en la región y responder -no tan elipticamente- al desembarco norteamericano en Irak y medioriente.
Pero el punto mas lejano, en verdad muy corto de este horizonte se centraliza en dos puntos basicos y esencialmente
abiertos como en un juego de multiples sumas ceros: hasta que punto la legalización parcial de la droga entra en el paquete de
negociación entre las dos realidades y cual será el aliento vital o crepuscular de los americanos para sostener una guerra y
media,pese a los desenlaces poco exitosos del Irak de postguerra.
¿El imperio americano, ya muy jaqueado, exigirá que los marines invadan a los propios Estados Unidos para imponer criterios
nacionalistas.?
La lucha entre globalizadores ultraliberales y nacionalistas de tiempos lentos recien comienza, el campo de batalla
es ya mundial y Colombia parece estar nuevamente a destiempo al querer negociar la paz y no la victoria.
EA.