El negocio de la droga en ECUADOR llega a las comunas de Sucumbíos

Quito.

El indiscriminado robo de gasolina blanca y la sistemática expansión de viveros para matas de coca obligaron a las FF.AA. a replantear su esquema operativo en la frontera norte, durante el 2003.

Ese trabajo implicó el fortalecimiento de la unidad militar de Shushufindi, en Sucumbíos, con el equipamiento del Batallón de Operaciones Especiales BOES-54, una unidad para 500 militares boinas rojas. El BOES-54 tiene dos misiones: proteger el complejo hidrocarburífero instalado en Sucumbíos, Orellana y Pastaza, y actuar en casos de emergencia en la frontera.

Ellos detectaron, en junio pasado, una compleja red de mangueras clandestinas en el interior de Shushufindi, al noreste de Nueva Loja. Esas mangueras se conectan con las piscinas de las estaciones de Petroindustrial para robar la gasolina blanca o éter de petróleo.

Esa sustancia, altamente volátil, se almacena en las fosas de Petroecuador, donde hay gigantes mecheros metálicos para quemar los residuos de la refinación del petróleo.

Inteligencia Militar determinó que la gasolina blanca es transportada en canecas de 55 galones al departamento de Putumayo (Colombia), a través de la frontera. Aunque el Ejército calcula que se trafican 20 000 galones de esa sustancia, por día a Colombia, en el 2003 apenas incautó 71 240 galones.

La gasolina blanca es útil para procesar la hoja de coca y convertirla en pasta básica de cocaína. La mayoría de operaciones de las FF.AA. en la frontera, el año pasado, tuvo que ver con redadas para decomisar ese combustible.

155 operativos ejecutó el Ejército en Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos, según un informe anual. Indistintamente retuvo armas, cocaína y gasolina blanca. 72 de esas operaciones se efectuaron para bloquear el robo de ese combustible, todas en Sucumbíos.

Según el documento, se capturaron camiones llenos de canecas con gasolina blanca. También se hallaron precarias estaciones de abastecimiento: tanqueros colocados sobre tarimas de madera que servían como despachadores.

Pero Sucumbíos no solo abasteció ese pertrecho para hacer drogas, sino que sirvió para el paso de narcóticos y como un lugar de cultivo.

29 de los 155 operativos militares se cumplieron para eliminar matas de hoja de coca o incautar cocaína en la línea de frontera. Inteligencia Militar determinó, por primera vez, el hallazgo de viveros de hoja de coca en el norte, 12 en total.

La primera detección fue el 1 de octubre, en el recinto El Pulgar, cerca de Puerto Colón, en Sucumbíos. Allí, una patrulla del Ejército halló dos viveros: uno con 3 000 plantas de coca y otro con 1 000. Moradores señalaron que la zona era frecuentada por unos 400 guerrilleros de las FARC.

El 27 de noviembre se produjo un nuevo hallazgo. Una patrulla militar que transitaba a pie encontró cuatro viveros de coca en Sucumbíos, específicamente en un terreno entre San José de Visuyá y El Porvenir. 4 314 plantitas estaban en la zona.

Además, una hectárea sembrada con hoja de coca. El 28 y 29 de noviembre se ubicaron otros seis viveros en Buena Vista, Sucumbíos. Ahí además había otras 100 plantas.

Los datos del informe del Ejército muestran que la provincia fronteriza más violenta es Sucumbíos. El informe reseña que dos secuestros ocurridos en la frontera durante el 2003 también tuvieron su desenlace en esa zona.

El 18 de noviembre, Víctor Campuzano Monsalve escapó del cautiverio de un día. Saltó al río San Miguel a la altura de Puerto Nuevo cuando era llevado en una canoa por miembros de las FARC. Una patrulla del Ejército lo rescató. Campuzano es técnico de la empresa Petrotestín, en Colombia.

El 15 de diciembre, el colombiano Germán Portilla fue secuestrado cerca de General Farfán. Los captores pidieron 58 000 dólares por su liberación, y la Policía lo rescató. Otro hecho violento fue la amenaza de muerte contra el alcalde de Cascales, Edmundo Vargas, y cinco concejales.

El 4 de diciembre, un pasquín con las siglas del ELN (guerrilla), pedía 50 000 dólares por la vida de sus familias. El Alcalde recibe protección.


Una prevención
Las pérdidas de gasolina. Según fuentes de Petroecuador, el robo del combustible se realiza en los compresores y tuberías secundarias que salen de la Refinería de Shushufindi. 70 000 galones se pierden por día de las tuberías de la empresa estatal.

La prohibición del transporte. Desde el 1 de agosto, los que roban, transportan o comercializan gasolina blanca en Shushufindi, desecho de la refinación del petróleo, son detenidos por el Ejército del país. La orden se emitió el 10 de junio pasado por un ex funcionario del Consep.

 

 

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