EL BOOMERANG PERMANENTE

 

por GABRIELA R. POUSA (*)

Si algo caracteriza al gobierno de Néstor Kirchner es esa afición permanente por generar conflictos que, lejos de solucionarse por vías que satisfagan o bendigan la faz oficial, terminan convirtiéndose en una suerte de boomerang.

A saber: la "renegociación" de la deuda no es sino la implementación de ese ejercicio. Es el mismísimo Presidente quién – a través de una oratoria incongruente - establece barreras y luego proclama a gritos su derecho a poseer la medianera aún cuando desde el vamos sabe que saldrá disminuido de la contienda. En primer lugar porque parte de conceptos falsos.

Es inútil insistir en una "renegociación" cuando ésta supone un trato entre los involucrados para establecer una resolución afín a ambos. En el caso al que hacemos referencia deberíamos hablar directamente y sin eufemismos de empecinamiento (y vano) Desde esta geografía se decidió la quita del 75% y como queda evidenciado, cada vez que el jefe de Estado abre la boca, no hay otra opción posible para definir el tema (aún cuando sí la hay o ha de haberla...)

Lo mismo sucede en los diferentes temas que hacen al quehacer nacional. La génesis de una fuerza de choque piquetera, fomentada desde el primer día por la gestión kirchnerista (y alimentada día tras día, sin mezquindad por ésta), derivó en un laberinto sin salida.

Hoy, el Ejecutivo no encuentra el método para frenar las huestes insurrectas. El acuerdo es una utopía en tanto la política del gobierno radica, al parecer, en el otorgamiento de tratos o "garantías" especiales no ofrecidas sin embargo, al resto de la ciudadanía.

Néstor Kirchner estableció una suerte de partida de ajedrez con los piqueteros. Habrá creído que no sería complicado neutralizarlos. Sin embargo, la pérdida de piezas se hace sentir con mayor fuerza en la dirigencia política y el jaque mate está cada vez más cerca...

Toda la rectitud y la transparencia a las cuáles, el primer mandatario dedica su peculiar verborragia, quedan en meras palabras. La obstinación por una concepción distorsionada del binomio "derechos humanos" hace mella en la coherencia necesaria para establecer los principios básicos establecidos en la Carta Magna. De ese modo estamos camino al peor de los males que puede aquejar a una sociedad: el acostumbramiento a lo ilegal a tal punto que, lo anormal comienza a ser adoptado como natural. Cuidado.

Posiblemente haya una anestesia en sobredosis que nos mantiene pasivos frente a los secuestros (que se siguen sucediendo), a los arrebatos callejeros, a las violaciones, a tanta conjunción de desatinos ininterrumpidos...

Pero antes o después, en este tipo de contiendas alguien tiene que ceder. Lo fundamental es saber cuándo y con quién.

RESPUESTAS TRASTOCADAS

Para ambos cuestionamientos, cuando y con quién, el gobierno está dando respuestas trastocadas. Es decir, cede ante quienes debería mantenerse firme y se encapricha ciegamente ante quienes están en condiciones de exigir que se le transfiera alguna suerte de espacio.

No es lógico ni racional que el gobierno retroceda peligrosamente a favor de los piqueteros y se ofusque con necedad frente a organismos de crédito o acreedores sean o no externos.

Es como ver a una hormiga envalentonarse frente a un elefante y acobardarse luego ante una pulga...

¿Cuándo cede el gobierno? Paradójicamente el gobierno cede cuando la lógica indica que una mera aplicación de las leyes (ya establecidas) puede solucionar el problema, y se encierra en conductas necias cuando no hay siquiera razón o argumentación concreta que hacerlo.

Las consecuencias están a la vista: La situación con el FMI mantiene en vilo a la Argentina en tanto, se define en estos días, la suerte del país - no en 10 ó 15 días que es generalmente lo que evalúan las encuestas cuando concluyen que "el gobierno anda bien" – sino en el futuro. Es decir, en un lapso de tiempo mucho más amplio y en un espacio mucho más trascendente que el aquí y ahora que todos sabemos, se esfuma incluso antes de que termine de escribir esta nota.

En el tema piquetero, la insoportable levedad del gobierno puede derivar en situaciones harto peligrosas porque, en definitiva -si es que se puede dejar al margen a la economía-, la cuestión social es la decisiva para mantener el orden institucional o al menos mantener esta apariencia de tal...

Veinticuatro horas antes del "acuerdo" de los insurrectos liderados por Néstor Pistrola y Raúl Castells con Juan Pablo Cafiero en los pagos de Felipe Solá, se afirmaba categóricamente que los planes recortados respondían a "irregularidades" contundentes. La "tregua" da a entender que las "irregularidades" de ayer se convirtieron por obra y gracia de la movilización y amenaza piquetera en las "regularidades" de hoy...

O es la magia de la demagogia o es la incapacidad por entender que nada tienen que ver los derechos de algunos con los verdaderos derechos humanos que abracan indefectiblemente a todos.

Resumiendo, ante la ofensiva de grupos insurrectos que llegaron a la gobernación bonaerense tras secuestrar dos líneas de trenes y dejar sin movilidad a ciudadanos comunes y corrientes, el gobierno cedió. ¿?

"Si hubiera engaño, el martes próximo a las 10 de la mañana cortaremos todas las rutas", advirtió el líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castells, no sólo al referirse al acuerdo sellado con el Ejecutivo provincial sino a su interés en volver a contar con aquellos 20 mil planes que se le quitaran. A juzgar por los hechos, resultan más certeras las declaraciones de Castells que todas las argumentaciones que intentaba dar hoy el Ministro de Justicia por la debilidad manifiesta en las autoridades de la provincia.

CONSECUENCIAS DE UN MAL CEDER

Las consecuencias de una vuelta atrás de este tipo no esperan: apenas un día del acuerdo librado en La Plata, un grupo de desocupados liderados por Emilio Alí cortaba la autopista Ricchieri, para protestar por la misma baja de planes sociales y a la vez exigiendo "urgente asistencia alimentaria, refuerzo para comedores, becas estudiantiles y útiles y calzado para el inicio del ciclo lectivo".

Y es que a falta de leyes (o ante la impunidad) cualquiera sienta jurisprudencia.

Lo mismo ocurre en el tema de la inseguridad. El intendente de Villarino, Jorge Simoni, se manifestó dispuesto a avalar a la gente de campo que "salga a matar a los delincuentes". Sus declaraciones surgieron a raíz de un asalto con ribetes horrorosos producido en la localidad y ante la falta de respuesta del Estado a la hora de establecer políticas eficientes tendientes a contrarrestar la delincuencia.

Más allá del repudio que es "políticamente correcto" que se haga de su proclama, cabe preguntarse en un país sin justicia ni prevención, qué actitud tomaría cada uno si entraran a sus casas y atentaran contra la vida de sus esposas e hijos...

Si se cede en pro de los derechos humanos, tal como está visto que los entiende este gobierno, se cierra indefectiblemente el espacio donde establecer los verdaderos derechos humanos, es decir: de todos.

Néstor Kirchner debería saber que "si a veces hay que saber decir que no y plantarse" como sostuvo al referirse nuevamente al FMI, también hay que saber cuando hay que decir que sí y moverse. De lo contrario no esperemos llegar a ninguna parte.

(*) GABRIELA R. POUSA SE DESEMPEÑA COMO ANALISTA DE COYUNTURA INDEPENDIENTE. NO PERTENECE A NINGÚN PARTIDO POLÍTICO.
Licenciada en Comunicación Social (Universidad del Salvador), Master en Economía y Ciencias Políticas (Eseade) y con postgrado en Sociología del Poder en Oxford University, es autora del libro "
La Opinión Pública: un Nuevo factor de Poder".

 

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