Por Gabriela Pousa (*)
Es casi una utopía hablar hoy de democracia en Argentina. Desde luego, afirmarlo de manera tan
contundente y sin vueltas no es ?políticamente correcto?. Si bien es cierto el creciente intento por silenciar ciertas voces, aún no
hay ningún compilado de incorrecciones capaz de evitar que la verdad se manifieste (sino en los medios tradicionales al menos en el
ciberespacio).
Un gobierno democrático no se reduce solamente a una elección popular. El mismísimo Hitler
ha sido elegido por una mayoría de alemanes en las urnas y sin embargo, ello no acredita que se denomine democracia al régimen que
instauró tras su asunción al gobierno.
Más allá del sufragio hay una vasta sucesión de conductas y acciones inherentes al gobierno democrático. Entre estas: la
representación cabal de los legisladores (?el pueblo no gobierna sino a través de sus representantes?), una adecuada administración
pública, el énfasis de la dirigencia en orientar la gestión gubernamental hacia el bien común, la atención de necesidades y
prioridades expresadas por la ciudadanía, etc.
Es posible que estos requisitos no se hallen empíricamente enumerados en un manual específico
pero resultan -o no deberían resultar- a esta altura de los acontecimientos, una obviedad. Sin embargo, todo lo que sucede en materia
política hoy, muestra a las claras que nada puede darse por sentado. El grado de ignorancia y necedad de algunos funcionarios no
permite al pueblo vivir al margen de lo cotidiano ni distraerse un ápice del ejercicio cívico.
Posiblemente la movilización popular haya surgido a raíz de un determinado hecho y halle como
protagonista a la familia Blumberg. No es extraño que la reacción surja gracias a un caso individual por cuánto siempre suele haber
un disparador de conciencias que también se potencializa cuando reina el desconcierto y el clima es favorable al hartazgo del pueblo.
Los argentinos se hartaron. Y no se trata solamente de la violencia indiscriminada ni de la inseguridad a escalas insospechadas.
La reacción social es resultado de una sumatoria de desatinos. A saber: el acto de la ESMA y
la actitud ruin de un Presidente descalificando, nada más y nada menos, que a una de las instituciones-madre de la República
Argentina. Porque, ¿cómo se ha gestado nuestra historia sino con la ejecución de las Fuerzas Armadas? Fue a través de incesantes
luchas, victorias y derrotas que se forjó la Patria. No ha sido poca la sangre derramada ya sea en pro de aplacar fanatismos ciegos,
mesianismos vanos o revoluciones que, vendidas como ?razón de Estado?, buscaban instaurar diversas ideologías favorables a
grupúsculos o minorías.
La conquista del poder, la racionalización de su ejercicio, las limitaciones necesarias para
afianzar y defender la Patria nos han legado próceres indiscutibles pese a tantos seudo ?revisionismos? antojados. Próceres que, sin
ir más lejos, emergieron de las filas del Ejército. ¿Hubiese sido posible proclamarnos Nación independiente sin que mediase la
acción de los militares?
Resulta contradictorio con la democracia y hasta con el concepto de país la absurda
persecución que viene realizando el actual mandatario: ya sea con discursos de barricada o con medidas rayanas en la provocación
infundada.
Se armó un frente de batalla con el FMI, los organismos internacionales, los acreedores
externos.
Luego se volvió a denostar impunemente a las Fuerzas Armadas: removieron las cúpulas, se
armó el show de los retratos, etc. Después vinieron las cuestiones domésticas. Es decir, el ?conventillo? de un partidismo ya
obsoleto en el mundo desarrollado. Los gobernadores en contra del Ejecutivo: una suerte de regreso a ?unitarios o federales? pero con
la decadencia de estos tiempos...
Un Congreso del Justicialismo para renovar autoridades terminó instaurándose en escena como
si fuera trascendente a una etapa donde la gente reclama seguridad, justicia, empleo, en definitiva: vivir con dignidad... Sólo eso.
LA OMNIPOTENCIA COMO FRACASO
Tras los embates a las FFAA, a la Justicia (removiendo jueces que ingresaran en los 90)
sobreviene la puja contra las empresas privatizadas por la crisis energética, la falta de gas, etc... Extraña seducción la de
Néstor Kirchner para atraer inversiones...
Mientras tanto, sólo parece haber un hombre en el escenario. La Argentina pasó a ser un mero
monólogo: pese a tanto elenco dando vuelta, hay un solo recitado.
Es ilógico pensar que un país puede ser administrado como si fuera un feudo pretendiendo ser
economista para negociar la deuda, juez para sentenciar opiniones o conductas ajenas, ingeniero para estipular obras hidráulicas,
tendido de redes eléctricas, etc...
Este afán del Jefe de Estado por acaparar todas las carteras políticas y ejercer en forma
individual todos los ministerios no sólo es un vano desde el punto de vista fáctico sino que tiende a crear un estado de inacción
hoy, manifiesto quizá con mayor claridad en el área de seguridad. Por donde se la mire, la omnipotencia de Kirchner es perjudicial.
Nadie puede redactar un plan de seguridad efectivo al tiempo que negocia con acreedores o busca
el modo de conservar el poder dentro de un partido. El Presidente tiene cien pájaros volando (o pingüinos, para el caso da lo mismo)
pero nada en mano. ?El que mucho abarca...?
Por otra parte, los ?logros? en los que se ha sustentado su popularidad (si acaso le damos
veracidad a ciertas encuestas) comienzan a hacer agua.
La economía sigue tranquila en aspectos muy rudimentarios en tanto ya se deja ver el alza de
precios en productos de consumo diario. El aumento del GNC tan negado por el Jefe de Gabinete y tan proclamado por el Ministro de
Economía acarreará un alza real en la cadena de producción como ha sucedido en otras ocasiones.
Se habla de reactivación paradójicamente haciendo mención a dos mercados muy cuestionados:
el de la telefonía celular y el de banda ancha de Internet. Nadie niega que haya aumento en la demanda lo grave es que el servicio,
en algunos casos, deja mucho que desear. Hoy tras el envío de un e-mail conviene cerciorarse telefónicamente de que haya llegado...
¡Tecnología de este lado del Mundo, bastante extraño...!
Se anunció la subida del precio del azúcar y la canasta de Pascuas da pauta concreta que la
casa no está en orden para estas fechas...Amén de lo ya mencionado, se encarecen sustancialmente las deudas de los créditos
pesificados.
Todo esto en un marco donde el 50% de la población se halla bajo la línea de pobreza. Está
claro que de nada sirve tanta propaganda por los nuevos métodos de obtener índices. Las estadísticas ya no resultan creíbles y
aún cuando lo sean no concuerdan con la percepción de la gente. Si la ciudadanía no coincide con la clase dirigente es porque algo
falla. No hay coincidencia ni consenso posible en una seudo democracia tan desvencijada.
Como si no fuera poco el clima adverso, la izquierda continúa con un lenguaje en desuso en
todo el mundo.
El rencor y la insistencia en crear conspiraciones ?derechistas? son tan creíbles como
sostener que el presidente electo de España, Rodríguez Zapatero es un socialista al estilo Kirchner... No hay oposición configurada
con una plataforma o base clara en consecuencia sólo se recrean bandos tan efímeros como pasados de moda en actitud y vocabulario. A
contramano de la historia no avanzamos...
NI ADENTRO NI AFUERA: EN NINGUN LADO
En otro orden de cosas, la alianza con Brasil resultó ser lo que se dijo en su momento en otro
panorama: una mediática campaña del kirchnerismo por mantener la imagen de un líder fuerte y comprometido. Nada más que eso.
Véase que Brasil empieza a negociar su deuda con un mecanismo sustancialmente distinto al argentino y toma distancia a pasos
agigantados. Incluso si caen en crisis, ésta dista literalmente de parecerse a la nuestra.
Asimismo, el caos energético ? totalmente previsible si se hubiese obrado no sólo en lo
económico sino también en lo político con cierto criterio ? desembocará en nuevos conflictos con los países limítrofes. Chile,
Uruguay, Brasil ya expresaron su disconformidad con el ?jueguito? argentino. Los ?favores? políticos tienen su precio aún cuando
Kirchner pretenda desconocerlo. Se está perdiendo cada día más espacio en el plano internacional. Si acaso ya estábamos lejos de
Europa, pronto quedaremos también fuera de Latinoamérica.
La ?unión? con Ricardo Lagos con motivo del aniversario del paso del Cristo Redentor es mero
hecho anecdótico, ni siquiera diplomático. Las expresiones ofuscadas con la falta de compromiso de Argentina en materia de comercio
exterior hacen eco detrás y delante de la cordillera.
La política que estuvo diagramando el Presidente para el tema Malvinas no ha llegado a buen
puerto por el momento. La frase más insólita debe haber sido la que emitiera el día que se conmemoró el aniversario de la
reconquista: ?No hay nada de nacionalidad que se pueda recuperar de rodillas, se recupera con la paz, con amor, con dignidad?.
Escuchar eso en boca de quién siembra tempestades por los cuatro puntos cardinales no parece lógico.
Tampoco ha de dar resultado este grado de desinformación de la ciudadanía. No pasa
inadvertido el repentino silencio de ciertos periodistas que antes estaban tan embebidos de populismo. La duda que se ha sembrado
parece ser: ¿Qué es lo popular? ¿La plaza de los Dos Congresos repleta o la verborragia, el saco abierto y la barricada del jefe de
Estado? Algunos se olvidaron la respuesta.
Hace días que nada se sabe de la renegociación de la deuda, también ha desaparecido de
escena Castells y aliados (el silencio de los piqueteros se puede traducir en pacto detrás de bambalinas o treguas con el gobierno
efímeras y breves en demasía) Lo malo es que volverán como las oscuras golondrinas...
Desde la movilización a la plaza de los Dos Congresos no se ha vuelto a escuchar la demagogia
del primer Mandatario ni tampoco ha sido pública, la opinión al respecto de la Primera Dama tan adicta a los micrófonos y a ocupar
las primeras planas.
Es entendible el silencio de Duhalde: en gran medida se sabe culpable. El ex presidente si
bien, no se expresa públicamente, opera sigilosamente de modo que nada resulte demasiado favorable al gobierno pero tampoco tan
nefasto como para tener que salir a justificarlo. Todavía la amnesia no es tanta A él se le debe gran parte de esta ola delictiva.
También la pesificación asimétrica y la devaluación de la moneda.
La negligencia en la Argentina tiene antecedentes vastos y ha asentado jurisprudencia...
Si la corte de los 90? acaso era menemista, nadie puede negar que ahora estamos frente a una
kirchnerista. ¿A quién representa Eugenio Zaffaroni? ¿A los 250 mil ciudadanos presentes en la plaza exigiendo seguridad o a la
visión restringida del gobierno: garantista, progresista, selectiva y tuerta ante los derechos humanos?
Estas actitudes déspotas en temas trascendentes nos hacen ver que las soluciones no están en
manos de esta dirigencia. Pero es lo que hay. Y es cierto que la preservación de la democracia ha de ser el primer y el más férreo
de los postulados.
De allí que un Juan Carlos Blumberg surja en escena con tanta fuerza. Más allá de la
hidalguía de un hombre hay un escenario que lo favorece. Son muchas las víctimas de la delincuencia. Si la gente reacciona ahora es
porque está visto que no hay respuestas. ?El gobierno trabaja en un plan de seguridad?, dicen los diarios. Un titular semejante
debería convocar, ¡no a 250 mil!, sino a la totalidad de los ciudadanos.
Un aspirante al gobierno en los países serios tiene esos planes estructurados y explicitados a
los ciudadanos de ante mano. No es retroactiva la vida de Axel Blumberg... ¡Pero cómo prevenir si el ?estilo K? es improvisado!
En ese contexto el tema de la seguridad pasa a ser una pelota de futbol que se tiran unos a
otros de manera de no quedar demasiado asidos a la responsabilidad intrínseca. Felipe Solá no encuentra siquiera quién ejecute una
política preventiva.
Confesó públicamente lo que ya era evidente: del Ejecutivo recibe tan sólo un ?apoyo
condicionado con un exceso de prevención? Claro que es cierto que, el apoyo del Gobierno Nacional no garantiza ni la memoria ni
siquiera la vida Hay un elevado empeño por revivir los 70 en detrimento de este ?aquí y ahora? que se va regando con muertos.
La pregunta ha responde apuntaría dilucidar cómo es posible gobernar sin equipo. Béliz, los
Fernández, Pampuro, González garcía todas ellas figuritas repetidas.
Menos aún puede estructurarse una política coherente y establecerse políticas articuladas
sustentables cuando no hay siquiera pleno encastre dentro del gabinete.
Si tomamos el Gobierno como un tablero de ajedrez sólo veremos un desparramo de piezas
desordenadas, puestas a diestra y siniestra sin orden y en consecuencia sin poder establecer una estrategia. La interna en el seno del
gabinete no puede ocultarse. El ministro Lavagna estuvo a punto de renunciar la semana pasada. Mientras él aseguraba que era
imprescindible la suba de tarifas (firmada hace ya unos cuántos días por el Ejecutivo en franco compromiso con el FMI y otros
organismos), Alberto Fernández pregonaba que no habría tal subida.
También se cuestionaba a Gustavo Béliz no tener definido un proyecto anti-delictivo y se le
reprochaba a Aníbal Fernández no haber atendido a tiempo el problema de Santiago del Estero. Encima el mismo no ha servido siquiera
para distraer a la ciudadanía.
La cuerda entre Lavagna y De Vido está cada vez más tensa: no hay fondos para piqueteros y
para obras públicas al mismo tiempo. El Gobierno de las Obras Públicas como mecanismo de reactivación nunca apareció en escena.
Sólo se lo anunció diez meses atrás, en un discurso de asunción.
Antes, cuando estaba en juego la segunda vuelta, antes de la renuncia de Carlos Menem, al
riojano se le cuestionó todos y cada uno de sus colaboradores. A Kirchner no. Y es que no lo tenía es cierto. Pero más grave aún
es que no los tenga todavía. ¿Por qué pensar que constituirá un gabinete eficaz en lo sucesivo, si sólo ha dado muestras de
extremo individualismo?
El Ministerio de Seguridad de la provincia no es sino una postal perfecta de lo que acontece en
materia política: No hay expertos. La improvisación arroja resultados siniestros y nadie asoma a la superficie. En las últimas
horas Néstor Kirchner, los Fernández, todos han desaparecido misteriosamente. Se le acaban los voceros al Gobierno.
Al peronismo, partido en cien mil pedazos, sólo le falta publicar en avisos clasificados su
necesidad de dirigentes fuertes. Se perfila Jorge Sobish desde Neuquen aunque las mediciones que se están haciendo del mismo no
arrojan buenos resultados. Aún es desconocido para la gran mayoría de los argentinos.
Mauricio Macri no se define, Reutemann conserva el silencio y Daniel Scioli se mantiene en un
segundo plano, con perfil necesariamente bajo.
Lo cierto es que hoy día, la dirigencia política corre a contramano del viento. No debe haber
nadie más feliz que el Presidente y el gobernador bonaerense con el fin de semana largo y los feriados consecuentes.
Necesitan tiempo... Tiempo que está ahora en manos de la gente. Cuidado porque si el cuarto de
hora se pasa después no han de servir ni las firmas, ni las velas ni la plaza..
GABRIELA POUSA