Prognosis - Julio de 2004
Ya en China, el presidente de la Nación, doctor Néstor Carlos Kirchner, verá fenecer "sin pena ni gloria" pero
también sin expectativas dinamizantes o esperanza positiva alguna para su poder, el plazo que - hace ya tres meses largos - le fijara
el ex presidente interino de la Nación, doctor Eduardo Duhalde, para que decidiera su pertenencia al peronismo mediante la simple
decisión de aceptar la presidencia del Consejo Nacional del Partido donde el primer mandatario se encuentra en franca e inhóspita
minoría (aun cuando se resolviera llenar el cupo de kirchneristas y asociados que renunciaron por pedido suyo, dejando la dominante
presencia de los diez duhaldistas y asociados en el ejercicio de su mandatos decidido por el último Congreso partidario realizado en
Parque Norte).
El plazo vence el miércoles 30 de Junio, pero lo mismo daría que hubiera vencido el 24 o el 25 del mismo mes por que ya en esos
días el primer mandatario tenía dispuesto el curso de los últimos días de Junio - entre otras cosas con su viaje a China - sin la
más mínima expectativa de que hubiera un cambio en su decisión de rechazo del cargo y, lo que es más definitivo, habiendo
comprometido los pasos decisivos para hacer "rancho aparte", impulsando definidamente su opción por el "partido
propio".
Mientras estos días transcurren, desde fuentes oficiales se intentó hacer circular la versión de una "tregua" política
comprometida entre Néstor Carlos Kirchner y Eduardo Duhalde, lo que en el curso del último fin de semana de Junio ya o parecía
cobijar razones que lo sustentaran habida cuenta de ela sumatoria de incongruencias y desatinos tanto en el propio gobierno como
generados a partir de sus propias polìticas, cuyo sesgo dominante parece configurarse a través de la cruenta ola de violencia social
y política desatada en calles y oficinas públicas y de seguridad interna y externa.
El problema planteado con el curso del último día de Junio descripto y el desistimiento del primer magistrado de permanecer en el
peronismo con la ineluctable condición de someterse a las corrientes mayoritarias de la agrupación, parece abrirse en un amplio
abanico cuya primera vara de extensión hace eje central, justamente, en el mes de Julio que ahora comienza, ya que, si cabe atenerse
a los plazos estimados por el doctor Eduardo Duhalde cuando intimó al presidente a presidir el peronismo, si esto no ocurría
"en julio habrá guerra" (política, se sobreentiende, mientras el despliegue de la violencia hasta ahora observado, no
derive el curso de acción hacia territorios más drásticos y de acción directa, como la prometida por Luis D'Elia, Norberto Pitrola
y Castells en distintas épocas y circunstancias.¡
La "guerra" en cuestión parece haber dispuesto un escena inicial de despliegue de fuerzas en el proscenio - entre la escena
y l orquesta - donde ya Eduardo Duhalde mostró los pasos pendientes y, de hecho, con su presencia en el Congreso, su decisión de
intervenir de manera directa en el asunto.
La "guerra", asimismo, tuvo ecos disonantes y diversos a través la tentativa kirchnerista de ingresar al mimo espacio de
exhibición legislativa, anunciando la constitución de un sub bloque propio, adobado con diversas versiones pero que, minutos antes
de subir al Tango 01 que lo condujo a Praga, Moscú y Pekín, el propio Carlos Néstor Kirchner, puso en duda al ordenar que se
detuvieran los pasos ya encaminados en ese sentido, por razones que se verán más abajo y que sirvieron para adobar la imaginería
desplegada con las versiones de un presunto - e inexistente - intento de tregua.
Con más asidero que esa imaginería acuerdista o aún limitada a una tregua, desde el congreso piquetero de Luis D'Elia en Parque
Norte hasta los inusitados actos de violencia registrados contra la Comisaría 24ª de la Policía Federal, en La Boca, pasando por la
hospitalaria tolerancia de los actos de violencia de Castells y Pitrola hasta el extremo de ser recibidos en delegación
representativa de ambos por el ministro de Trabajo, doctor Tomada, mientras en las calles distribuían fuego y violencia; o la
equivoca pero reveladora edición de "NeKi el pingüino de las Tierras Blancas", tanto como los ataques contra unidades
militares - y otras policiales -, o el conflicto casi de sainete suscitado entre una jueza y el jefe del Regimiento de Patricios, todo
agolpado sobre la semana final del plazo intimatorio de Eduardo Duhalde a Néstor Carlos Kirchner, indican con bastante precisión que
esa "guerra" advertida como secuela de una distorsión política como el rechazo de la presidencia del peronismo, avanza a
pie firme sobre el mes de Julio, para convertirse en algo así como el eje central de la política por mucho tiempo.
Los plazos vencidos en materia económica suelen conllevar castigos, acrecentamiento de tasas punitorias, avanzando hasta extremos en
los cuales la rescisión de contratos o la pérdida de identidad y personería de los deudores, determinan la extinción del conflicto
de intereses contrapuestos.
El paralelo de estos castigos en materia política pasa, necesariamente, por áreas institucionales mucho más criticas y que están
referidas a la subsistencia y el ejercicio del poder propiamente dicho.
En este sentido, decisiones de arbitrio manifiestamente autoritario como, por ejemplo, desconocer la existencia constitucional de un
vicepresidente al instaurar una suerte de "gobierno paralelo" encabezado por un simple ministro ("ministro", del
latín, exiguo o mínimo, por contrapartida a "magistrado" del latín "magnus" o mayor y magno, cosas que
distingue la Constitución Nacional al hablar de los "ministros" y los "magistrados" - el presidente, el
vicepresidente y los jueces en todos sus niveles) revelan el cuasi agotamiento o, por lo menos, una fuerte falencia en est punto: la
desinstitucionalización es un riesgo gravísimo para el funcionamiento del poder propiamente dicho.
Julio: Marcha atrás con el bloque propio
Apenas una hora antes de salir hacia el aeropuerto para embarcarse en el Tango 01 rumbo a China - previas escalas perladas de
desencuentros y abstinencias polìticas - el doctor Néstor Carlos Kirchner recibió en privado a los diputados Ricardo Falú
(Tucumán), Daniel Varizat (Santa Cruz) y Osvaldo Nermirovsci (Río Negro), el eje central de la configuración del eventual futuro
sub bloque kirchnerista, para impartir lo que inicialmente fue una orden simple, sencilla y perentoria: "Paren ya misma el
desarrollo del bloque" (no sub bloque, en los terminos de manejo interno).
No parece haber sido una sorpresa para los principales responsables de tratar de conseguir adhesiones, ya que dos dìas antes, el
martes por la noche, en franco diálogo con el mismo Néstor Carlos Kirchner, otro de los miembros del equipo central, el misionero
Juan Manuel Irrazábal, junto con el santacruceño Daniel Varizat, le habían relatado una sucesión de tropiezos - fundamentalmente
rechazos - que, de hecho, limitan el equipo de diputados dispuestos a dar ese paso a no más de 26 - contrariamente a los 52
anunciados enfáticamente por Página 12 y los 47 o 48 que desde fuentes del ministerio del Interior se intentó manipular ante media
docena de periodistas "más que amigos del gobierno".
Noticias mas o menos certeras del asunto estaban en poder del primer magistrado desde unas semanas antes, cuando en petit comité
centralizado por el subsecretario de la Presidencia, doctor Carlos Kunkel, se evaluó que la tentativa no lograría otra presencia que
tan solo una restallante iluminación de artificio destinada a morir en su mismo inicio.
Fue esta la razón de que, desde aquél momento, el 14 de Junio por la noche - se decidiera impulsar en terminos más amplios y
categóricos, el congreso piquetero de Luis D'Elia.
Ese congreso debìa realizarse en un teatro de la zona de Laferrere, con capacidad para no más de 600 personas.
Pero desde la comisión encargada de constituir el "partido propio" del doctor Néstor Carlos Kirchner, se dinamizò
rapidamente la iniciativa, se gestionaron nuevos espacios, un marco de referencia organizativa mayor y, en el corto lapso de apenas
ocho dìas, se logró la realización del encuentro de Parque Norte jalonado por un total de diecisiete funcionarios - subsecretarios,
secretarios y ministros - más algunos diputados nacionales de diversas tendencias y otros pocos de la provincia de Buenos Aires.
En ese momento, técnicamente, la lectura y evaluación hecha por el duhaldismo no dejó lugar a dudas acerca del desenvolvimiento
futuro de los hechos, reconociendo la fuerte jugada de Luis D'Elia a fin de lograr una posición prioritaria y decisiva en la base
operativa del futuro aparato partidario.
Pero, del mismo modo, habrìa sido el mismo Luis D'Elia, tras un diálogo de tono fuerte con su compinche más consecuente, Juan
Carlos Alderete - a punto de generar una separación costosa - quien habrìa advertido al doctor Carlos Kunkel primero y a Miguel
Bonasso posteriormente, la fuerte hendidura abierta con el resto del movimiento piquetero en detrimento de su propia gravitación.
No caben dudas de que los insultos cursados por la boca de Néstor Pitrola y de Castells mostraron una escena en la que, en muy poco
tiempo, el veterano dirigente del sudoeste del Gran Buenos Aires y diputado provincial, podría quedar herido de muerte, con un
altísimo costo - adicional a otros - para las tentativas kirchneristas de lograr algún tipo de autonomía partidaria y de
expectativas de poder real.
La suspensión del bloque sumaba en esos cruentos dìas de la semana última de Junio, una cuota adicional de grave deterioro a partir
del compromiso publico de Luis D'Elia con el gobierno, su oposición drástica a una gestión violenta en las calles y su compromiso
de no alterar el orden ni el curso necesario para tratar de dotar al gobierno de alguna cuota de poder.
Julio: Las rentas de la violencia
Justamente estos antecedentes son los que parecen pesar ahora de manera drástica y màs reveladora, para verificar el origen y
alcance de la feroz violencia desatada contra la Policía Federal en la comisaría 24ºº de La Boca.
Todavía estaba fresca la tinta de los medios gráficos que lo habían publicado y no se había extinguido el eco de los medios
gráficos o de imagen que habían constado los fuertes agravios recibidos por Luis D'Elia, desde las bocas de Néstor Pitrola y
Castells, por sus compromisos con el kirchnerismo, cuando restalló, súbitamente, el asesinato de Martín - ³El Oso² - Cisneros, un
veterano cuadro de izquierda dedicado a administrar un comedor popular en La Boca, en condiciones y terminos suficientemente oscuros
pero no menos susceptibles por ello, de generar una reacción estentórea.
Al frente de la reacción se ubicó sin concesiones para el diálogo y con abundante desparramo de violencia - hasta ayer
"piquetero bueno" - que mostró una dosis de agresividad de la que las paredes, equipo y mobiliario de la comisaría 24ª,
fueron testimonio más elocuente aún que los dos ataques previos a estaciones de seguridad como fueron la de la comisaría de Palermo
ubicada en la calle Santa Fe, primero, y la que, apenas 48 horas antes de los episodios de La Boca, experimentara similar arrasamiento
en Isidro Casanova, en este caso por la muerte de un joven atribuida a la acción policial y de la cual el padre de la víctima
responsabilizó al ingeniero Juan Carlos Blumberg por "haber desatado el gatillo fácil de la policía", acusación hecha
ante un muñeco que intentaba reproducir los rasgos físicos del padre de Axel Blumberg - asesinado por sus secuestradores -, muñeco
que los atacantes de la comisaría procedieron a quemar.
Pero en el caso de Luis D'Elia en La Boca el asunto avanzó hasta puntos extremos más críticos, ya que puso en fuga a los efectivos
policiales: es decir, los efectivos policiales escaparon de la invasión piquetera, sin ejercer defensa "por orden superior"
según la confesión de un efectivo policial - además de convocar en las puertas de la misma unidad policial que él ocupaba desde
hacía nueve horas al propio jefe de la Policía Federal, al subsecretario de seguridad Nacional, no menos de media docena de otros
funcionario de la misma dependencia y del ministerio del Interior y, prácticamente, lo màs granado del ámbito policial.
El "compañero Campagnoli", como D'Elia menciono al subsecretario de seguridad Interior, doctor José María Campagnoli, no
manifestó sorpresa ni mucho menos tuvo una intervención que pudiera implicar riesgo para los violentos ocupantes de ea comisaría.
Más aún, un hombre que dialogó en terminos "casi cordiales" según testimonios de algunos de los propios piqueteros, con
el jefe Luis D'Elia, viceministro de Interior, Rafael Folonier, tuvo tajantes advertencias acerca de la decisión de no reprimir a los
insurrectos ocupantes del predio policial: ³Esta - advirtió - es una política del Gobierno que nos ha dado resultados en el sentido
de achicar la conflictividad social en las calles (sic). Aunque algunos se preocupen en decir que es mayor (sic), las estadísticas
demuestran lo contrario (sic), y con la base de que estamos trabajando para que no haya represión².
Un hombre que parece responder todavía al duhaldismo como es el ministro de Defensa, doctor Juan Josè Pampuro, había puesto en
evidencia, apenas 24 horas antes, la disímil interpretación de esas situaciones subrayando de paso, las distancias insalvables entre
el kirchnerismo y el duhaldismo: ³Estamos asistiendo . dijo en referencia al ataque con explosivos, la quema de gomas y la ocupación
del Patio de Armas del Edificio Libertador, por efectivos del aparato de "Quebracho" - a procesos de irascibilidad y de
actitudes que, evidentemente, transforman (a la Argentina) ciertamente en un país violento o, por lo menos, es el comienzo de una
escalada².
Esta disímil interpretación de una misma realidad social y política, junto a la consagración del "piquetero bueno" Luis
D'Elia convertido repentinamente en el "gran desbastador", sugieren una escena de perfiles aparentemente confusos pero con
un aptitud de interpretación lineal, si cabe atenerse a los resultados y secuelas de esta sumatoria de circunstancias.
Algunos hechos que se desprende de la acusación contra la policía por su presunto asesinato de Martín - ³El Oso² - Cisneros,
permiten verificar el múltiple efecto de un D'Elia convertido rápidamente en un justiciero violento:
a) Ante los ataques de los otros jefes piqueteros - Castells o Néstor Pitrola - por su condescendencia con el gobierno y, además, su
resistencia a la violencia - D'Elia ha pasado a convertirse en el más violento de los piqueteros y el "Angel vengador" por
el asesinato de un "camarada".
Parece evidente, en este sentido, que un D'Elia jaqueado por las acusaciones de sus pares era de época o nula utilidad para el
propósito de convertir el piqueterismo que conduce en la estructura central o columna vertebral del nuevo "partido propio"
del presidente Néstor Carlos Kirchner, colocando en dura alternativa a los propios altos funcionarios - incluido el propio Néstor
Carlos Kirchner que había ordenado la concurrencia de sus más altos funcionarios al congreso piquetero de Parque Norte - todo ellos
de la mano de D'Elia en un duro curso de derrota.
Confiar en D'Elia para reconducir al piqueterismo en beneficio de las arcas polìticas oficiales y frustrado por una mera campaña que
lo ubica como pasivo o "buenos", es un precio demasiado ostensible y de difícil reversión: ahora D'Elia esta en un pie de
igualdad con la violencia de Pitrola y Castells.
Claro que esto es a costa de la muerte del compañero Martín - 'El Oso' - Cisneros - provocada o simplemente aprovechada - un punto
débil que corre el riesgo de ser aprovechado por Castells o Pitrola para "reventar de una vez el nido de los traidores"
como dijo el propio Castells refiriéndose a la necesidad de extinguir la presencia de D'Elia en el piqueterismo.
En principio, Castells transfirió la expectativa de este desenlace hacia futuro adhiriendo al pésame por la muerte de Martín - 'El
Oso' - Cisneros, convalidando los actos de violencia registrados en la Comisaría 24ª de La Boca, bien que no se sepa con exactitud
hasta cuándo durará esta actitud.
b) Se ha logrado afectar de manera directa y formal a la estructura de la Policía federal que, si bien ha tenido severas acusaciones
no había sufrido hasta el momento una confrontación tan dura y de nivel tan agresivo como la actual.
Cuando hace un par de semanas, un público heterogéneo procedió a atacar con piedras a la comisaría 31ª de Palermo, no habían
logrado penetrar pero si incendiar el local.
Se silenció - con mayor esmero, claro, en los medios "más que amigos" del gobierno - que el incendio procedió de un par
de bombas "molotov" arrojadas por individuos con los rostros embozados en similares atuendos a los de los equipos
paramilitares de los piqueteros, no importa de qué bando - y que además se habían arrojado botellas con inflamables que no lograron
estallar.
La policía fue sumariada por la superioridad debido a que en el segundo ataque, al día siguiente, contra la misma comisaría, desde
las azoteas del edificio, personal uniformado tomaba fotos y filmaba a los atacantes, considerándose el hecho una violación de los
derechos humanos: es legitimo atacar un edificio público con piedras y bombas molotov y forma parte de los derechos humanos básicos.
Parece evidente que el episodio en ambas comisarias, distantes apenas por un par de semanas, registran una tendencia en la que cabe
incluir a la de Isidro Casanova, bien que de la Policía de la provincia de Buenos Aires, lo que arroja como saldo que una comisaría
sea atacada promedio cada semana (tres en quince dìas).
Pero lo sustancia es que se coloca a los efectivos policiales en condiciones de victimarios, sin juicio previo ni prueba en contrario,
en todos los casos bajo la acción de protestas - "sociales" en un caso, "civiles" en otros - al tiempo que,
conforme con el testimonio de los propios policías, parecen estar inhibidos "por ordenes superiores" de proceder a contener
esos ataques.
Declaraciones del ministro del Interior, del jefe de Gabinete y otros alto funcionarios, indican la disposición oficial de no tratar
de frenar tos ataques, con lo cual el aparato policial parece abocado a un proceso de disolución sin que se vean en lo inmediato qué
aparato podrá suplirlo, salvo que existe en proceso de sustitución o reclutamiento reservado (el público, de León Carlos Arslanian
para la provincia de Buenos Aires, parece haber fracasado definitivamente).
c) De manera asociada a esta situación de la policía se suma el tiempo de justificativo que desde fuentes oficiales y desde la boca
del propio presidente de la Nación, se intenta convalidar de diversas maneras.
El episodio de La Boca sirve para justificar la inacción oficial conforme con los dichos del doctor Néstor Carlos Kirchner que,
desde Moscú, al ser informado de los hechos no tuvo empacho en aseverar: "No vamos a reprimir con esta policía de gatillo
fácil", aparte de reflexionar: "Esto lo mueven, sin dudas provocadores" que "son funcionales a la derecha".
d) De este modo la confluencia de un tema reivindicado gracias a su ataque contra uno de los blancos como es la seguridad policial y
su consiguiente descrédito, parecen plataformas inherentes al esquema de base que supone la creación del nuevo partido en la medida
en que este proceda de un reclutamiento que tenga en cuenta a los sectores más radicalizados de la sociedad, como parece demostrarlo
el discurso que se maneja desde las fuentes oficiales tanto como las oficiosas del nuevo partido.
Julio: Los terminos del enfrentamiento
Parece evidente que "una vez terminadas las vacaciones de invierno" conforme lo preanunció Eduardo Duhalde, alguien
podrá arrojar la primera piedra con vistas a desatar el infiernillo de la confrontación.
El apresuramiento del presidente para desestimar el bloque propio e inclinarse definitivamente al partido propio mediante una alianza
de diversos sectores que reconoce a la actividad piquetera - por ahora solo e D'Elia - como columna vertebradora del aparato, consiste
en colocarse un paso por delante de Eduardo Duhalde y su eventual juego legislativo.
Parece inocultable que cuando se habla de un lapso posterior a las vacaciones de Invierno, se está refiriendo algo que cabe dentro de
Julio como admite extenderse hacia agosto pero, de todos modos, consiste en un lapso que toma en cuenta la actividad parlamentaria.
Pero si el adversario elige ese territorio para la confrontación nada obliga a que s admite el desafío en ese terreno, por lo cual
cabe tomar en cuenta las versiones que asignan al kirchnerismo proyectos propios definitivamente distantes y distintos de los que
parece haber seleccionado Eduardo Duhalde.
El fortalecimiento de los ataques a comisarías y unidades castrenses - como la ocupación del Patio de Armas del edificio Libertador
por efectivos de "Quebracho" - configuran una escena de descrédito y vapuleo público de esos organismos de seguridad que
de algún modo exhiben la posibilidad de perder el respeto a la autoridad de las armas.
Conforman una suerte de cuestionamiento de los organismos institucionales que, de manera regular, integran el conjunto elementos que
integran la autoridad pública, la noción de Nación y la vigencia de la ley, buena o perfectible.
Ocurre lo mimo con el resto de las instituciones: Congreso, Justicia, etcétera.
Los procesos en los que se decantan estructuras antiguas suelen tener como objetivo la destrucción previa de estas, para lo cual se
intenta, muchas veces, crear las condiciones de desenvolvimiento que sucederá a las estructuras sustituidas.
Pero todo suele comenzar por una vía dinámica como es la introducción de una duda sobre el sistema mismo y el ejercicio directa y
formal de valores o métodos que desconozcan los anteriores.
El presidente doctor Néstor Carlos Kirchner aseveró hace no mucho tiempo, que confía más plenamente en un diálogo directo con el
pueblo, sin la intermediación de los aparatos partidarios, que en el complejo sistema en el que se integra la democracia vigente en
el mundo civilizado de hoy.
La idea de un episodio sobre las Islas Malvinas que habrìa estado en poder de la embajada británica y los servicios de inteligencia
de esa misma Nación, habrían generado fuertes y sostenidas reacciones de advertencia en el orden internacional no solo de los
países del primer mundo sino de países màs estrictamente limítrofes de la Argentina.
Pero ese episodio, podría ser sustituido, a los efectos de encontrar un factor de catarsis adecuado para conmover a la opinión
pública local, por cualquier episodio local del que no cabe excluir procesos como el registrado en La Boca por los efectivos bajo
contralor piquetero.
El hecho conmocionante no podría aguardar mucho si es que el intento de arrebatar la iniciativa al duhaldismo, ya verificado en el
traspaso de gestión del "bloque propio" al "partido propio" se prolonga con las mismas intenciones.
Y sobre todo, porque la corriente oficial que apoya el adelantamiento de los comicios que deberían efectuarse a fines del tercer
trimestre de 2005, parece haberse afirmado a partir de la fuerte compulsa con el duhaldismo y la consiguiente retracción de poder
kirchnerista.
Este proyecto que fuer adelantado por Informe (2004) Argentina con Lupa hace poco menos de un año tiene plena confirmación hasta el
punto que se han registrado notorios ecos enel mundo empresario y por lo menos un partido - Recrear, que conduce el ex candidato
presidente de la Nación, doctor Ricardo Hipólito López Murphy - alarmado y con precisión informado del asunto ha comenzado a
estudiar la juridicidad de una decisión de este tipo.
Del mismo modo, el gobierno habría encargado al doctor Fernando Sabsay, actualmente comprometido con la intervención federal a la
provincia de Santiago del Estero, el estudio pormenorizado de factibilidad constitucional y de las razones jurídicas que avalan o
cuestionan esta decisión.
En principio, el estudio supone algunos resquicios constitucionales que permitirían esta decisión, a contrapelo de una variedad de
antecedentes y, sobre todo, ante la fractura manifiesta del espíritu de la propia Constitución.
Porque, en principio, el adelantamiento que algunos mencionaron para el mes de Marzo, se estudia realizarlo entre Noviembre y Enero
venideros.
La razón consistiría en el intento de retener una expectativa de por lo menos el 40 por ciento de las voluntades en favor de un
partido - o conjunto de partidos - oficialista - excluido el peronismo - de manera de otorgar al doctor Néstor Carlos Kirchner, una
base menos endeble de poder.
El paso del tiempo, conforme con el análisis oficialista, mermaría considerablemente ese 40 por ciento con el cual se espera llegar
hasta fin de año.
Lo curioso de la iniciativa oficial que se asienta en la secretaría general de la presidencia, en oficinas del doctor Parrilli, es
que el proyecto avanza màs sostenidamente en algunos puntos centrales.
La idea, así, consistiría en convertir el conjunto de los alrededor de 130 diputados que deberían elegirse - por renovación
parcial de la Cámara de Diputados -, en una suerte de Consejo auxiliar o Consejo asesor de la presidencia de la Nación,
intermediario entre el actual Congreso y el doctor Néstor Carlos Kirchner.
El intento escondido en una decisión de este tipo reside en poder convertir ese Consejo - si los números favorecieran en el comicio
al actual mandatario - en el órgano legislativo directo, para lo cual debería procederse a una disolución del Congreso actual.
Que la Constitución no pueda acompañar una iniciativa de este tipo parece harina de otro costal para quienes proyectan al márgen de
la institucionalidad - en proceso de demolición - fórmulas que se interpretan como "revolucionarias".
Todo este material constituye la base operativa con la que, a través de los 31 días de Julio, el kirchnerismo intentar retener el
poder que por momentos parece escapar de sus manos, generando intentos de disculpar su falencia de idoneidad mediante los anuncios de
complots, conspiraciones, etcétera.
Lo cierto es que la ausencia de presiones legislativas y la estrategia seguida por el duhaldismo para desarrollar los temas en
discordia desde el ámbito legislativo, crean en el kirchnerismo la ilusión de un desplazamiento menos urgido y, si bien menos
sosegado por la naturaleza propia de estos asuntos, menos inquietantes para el gobierno: por eso, probablemente, Néstor Carlos
Kirchner ha vaticinado ante sus más estrechos colaboradores que "en Julio, si quieren darnos batalla, nos conviene".
La duda estriba en saber si es lapso "después de las vacaciones de invierno", que ha vaticinado Eduardo Duhalde, incluye
solo el mes de Julio y, de paso, si la esperanza kirchnerista no toma en cuenta que la etapa que permite ese sosiego transcurre,
justamente, antes de que terminen las vacaciones de invierno.
De todos modos, parece poco probable que puedan desenvolverse proyectos o asuntos de la naturaleza de los expuestos, en compañía de
sectores como los piqueteros, los aparatos de Quebracho o las propias tensiones, crecientes, que proceden del sector social y
económico, sin que se gesten tensiones más críticas aún que las vividas n fecha reciente.
Micropolìtica
Un sainete kirchnerista del siglo XXI - Cuando Néstor Carlos Kirchner denunció la existencia de un complot gestado mediante
un locro al que asistían 98 personas en un salón del Regimiento de Patricios, en Palermo, y ordenó que, en consecuencia, no se
siguieran realizando actos de esta naturaleza, no imaginó que podría repentinamente contraponérsele con una de las más esmeradas y
dóciles funcionarias judiciales: la doctor María Servini de Cubría.
La denuncia deducida por la jueza mencionada contra el jefe del Regimiento de Patricios por "discriminación", planteada a
raíz de que en la lista de invitados a un casamiento para el cual se habrían alquilado salones de esa unidad militar, figuraba la
doctora Servini de Cubría y generando, así, el rechazo del contrato de alquiler, determinaría una fuerte confrontación con ordenes
emanadas del propio comandante en jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de la Nación.
En efecto, el jefe militar que prohibió el contrato para realizar la fiesta matrimonial en ámbitos de la unidad que comanda, se
basó en la orden impartida por el ministerio de Defensa que reproduce la similar disposición que lleva la firma del comandante en
jefe doctor Néstor Carlos Kirchner y en la que se especifica que no estará permitido realizar reuniones en los cuarteles y demás
unidades de aire, mar y tierra, promovidas por civiles e instituciones privadas, a las que asistan, entre otras variadas especies de
personas, etcétera.
La resolución no especifica ni rango ni jerarquías de los funcionarios, de donde el corte global y general alcanzó a la jueza
quien, en consecuencia, de confirmarse la substanciación de la litis, deberé enfrentarse al propio presidente de la Nación,
firmante apresurado de decisiones quizá no muy bien elaboradas o meditadas.
Curiosamente, esta suerte de sainete institucional, plantea como función de las Fuerzas Armadas - que no pueden intervenir en temas
de seguridad ni, mucho menos, polìticas internas, la fiscalización de los invitados a los casamientos que se realicen en sus salones
alquilados.