AMERICA LATINA: VOCES ALERTAS EN LA REGION MENOS TRANSPARENTE

escribe María Cristina Montenegro

Luego del retorno al sistema democrático, América Latina creyó entrar, casi de forma automática, a un proceso de estabilidad institucional y crecimiento económico. El sistema político, la libertad de mercado y la incorporación a las corrientes integracionistas de regionalismo abierto, esto último aprovechando las lecciones dejadas por los exitosos esfuerzos de los países del sudeste asiático, se constituyeron en los ejes centrales de los proyectos de reestructuración estatal y de modernización de las sociedades.

En tono con los nuevos tiempos, se impuso la agenda privatizadora y desregularizadora que, con sus matices, dieron un importante paso hacia la modernización estructural de las sociedades de América Latina.

La década de los 90 puso de manifiesto la sintonía regional sobre el rumbo elegido, el entramado de procesos integrativos y la necesidad manifiesta de incoporarse a las corrientes globalizadoras, como estados competitivos, convocaron los esfuerzos en materia de política exterior de los países de la región.

Las reformas, no exentas de debate, era un imperativo ineludible para dar el salto cualitativo hacia un nuevo tipo de relación Estado- Sociedad, en un proceso acelerado de transformaciones sociales, culturales, tecnológicas y económicas con la que se abrió las puertas del nuevo milenio. Cabe señalar que esto, en mayor o menor medida, fue una acción generalizada que no distinguió entre países desarrollados o en vías de desarrollo.

Luego de dos décadas de cambios, los países americanos no lograron cristalizar las promesas de desarrollo que fundamentaron los discursos de los procesos de transformación, innovación e inserción global.

En este escenario, cuando en diversos países de la región acceden al gobierno dirigentes con visiones "populistas", como un ricorsi de la historia luego de una década de gobiernos señalados como "neoliberales", voces alertas advierten sobre la debilidad institucional y la crisis económico- sociales que amenazan la paz y la estabilidad de la región.

En un escenario mundial inestable, sumida en una guerra inédita contra el terrorismo global, preñado de " amenazas poliédricas" la crisis de América Latina representa, nuevamente, una oportunidad perdida para cada uno de los países cuyos gobernantes carecen de visión estratégica y de clara comprensión de las prioridades en resguardo de sus intereses nacionales. El motivo de este trabajo es poner de manifiesto las voces de alerta que llaman la atención sobre el actual estado de situación de América Latina.

La Región en crisis y voces de alerta

Uno de los cambios más notorio de los últimos tiempos se da en el marco de la relación Estado- Sociedad civil. A nadie escapa la relevancia que han adquirido los medios de comunicación en su impacto indudable en la relación ciudadanía- gobierno. Hoy, las demandas de la sociedad aparecen rápidamente en los noticiarios de radio o televisión sorteando la mora de los partidos políticos o las instituciones intermedias.

De esta manera, el conflicto estalla y se retralimenta a través de los medios y se instala como una fuerza de presión eficaz ante las autoridades gubernamentales obligándolas a reaccionar frente a las demandas sociales, fenómeno que coloca al sistema democrático, a las instituciones públicas y a los gobernantes ante una cuestión fundamental: la gobernabilidad.

Este es el motivo por el cual las consecuencias del malestar en las democracias latinoamericanas, en una situación de incapacidad de gestión de la dirigencia política y los altos grados de corrupción e ineficacia, pueden derivar en conflictos reiterados en diversos países de la región. De hecho estamos asistiendo al abandono del gobierno por parte de presidentes que han perdido la confianza popular.

Resulta relevante, entonces, poner de manifiesto lo señalado por el Secretario General de la OEA cuando advierte que los sistemas políticos de nuestros países están siendo sometidos a presiones derivadas de la vigilancia que ejercen los medios y las organizaciones de la sociedad civil, especialmente, respecto a los actos de corrupción y violación de los derechos de los ciudadanos por parte de los gobernantes.

La rapidez con que los medios se constituyen en correas de transmisión del malestar social se une a la capacidad de difusión a amplios sectores de público interno y, aún externo. De tal manera que un problema local se torna, muchas veces, un hecho con características globales. "Cada vez que hay una denuncia de corrupción, esa noticia da la vuelta al mundo, lo que pone sobre los sistemas políticos una enorme presión... Y nuestros sistemas políticos no estaban preparados para este escrutinio tan severo de los medios y de las cada vez más poderosas organizaciones civiles, poderosas porque son más escuchadas y gritan más duro contra la injusticia".1

La paciencia de la sociedad y el permanente estado de opinión sobre los múltiples temas que hacen al quehacer cotidiano ya no admiten dilaciones ni retórica voluntaristas por parte de los funcionarios. "Hay unos que son obvios, como son la paz social, el respeto al Estado de derecho y los temas relacionados con la reforma del Estado...No podemos avanzar sino en la medida en que los estados cumplan adecuadamente sus funciones básicas en materia de educación, salud, seguridad y lucha contra la pobreza"2.
Es por ello que varios ejemplos de presidentes que debieron abandonar sus gobiernos por la presión de la ciudadanía descontenta pareciera convertirse en el signo de los tiempos en América Latina. "Tenemos que reconocer que hay factores no económicos, de naturaleza institucional y política que van a pesar más en nuestro comportamiento, en nuestro desempeño y vamos a tener que trabajar en ellos con mas intensidad"3

Los peligros que acechan sobre necesaria continuidad en el proceso de modernización de las sociedades latinoamericanas es la nueva tendencia populista asumida por algunos gobiernos que parecieran confundir las imperiosas necesidades de transformación y modernización con cuestiones derivadas de la corrupción y la ineficacia de la dirigencia política que actuó en el marco de lo que se denomina " políticas neoliberales".

En el caso particular de Argentina, la reiteración de ciertos slogans y el abundamiento discursivo con elementos rescatados del pasado, como medio de convocatoria masiva, propia de actos electorales y no de un ejercicio prudente de lo gobiernos y del planeamiento de las políticas de estado, derivan en una parálisis del proceso de modernización por análisis "ideologizados" sobre la globalización, confundiendo un fenómeno que es un proceso histórico irreversible con un fenómeno que, a voluntad, podemos aceptarlo o no, que depende de la voluntad de la dirigencia enfrentarlo a partir de una infantil amenaza confrontacionista " vivir con lo nuestro". Guardándose para sí lo que en realidad nos muestra día a día: mayor pobreza, más marginalidad, pérdida notoria de calidad de vida y un alejamiento de inversiones directas, imprescindibles para actualizar la tecnología que nos permita ser competitivos en el mercado internacional.

La situación de decadencia que deviene de la teoría de " vivir con lo nuestro" ha generado, como consecuencia previsible, malestar entre los propios socios de la integración regional, actualizando antiguas hipótesis de conflicto y degrandandonos como nación.

La globalización tiene sus riesgos y sus oportunidades, en cada uno estará la inteligencia de saber insertase en ella no negando su existencia sino estableciendo las bases racionales de la incorporación con mayores beneficios que costos. Esta es una respuesta diferente a aquellos planteos fatalistas de que no podemos hacer nada al respecto.

Como señaló Gaviria, los tratados comerciales y otros acuerdos que se puedan hacer en otros frentes "son las reglas" en "un mundo muy difícil". "Gobernar sobre la globalización es avanzar en el camino de los acuerdos y tratados, de dar un marco a la cooperación internacional, así sea temas judiciales o terrorismo". Sostuvo que la difícil situación en varios países de la región y la "volatilidad" de capitales evitó un mayor crecimiento en América Latina, lo que muestra la magnitud de los desafíos.

La geopolítica del Siglo XIX: Un mundo conflictivo

Por otra parte el escenario geopolítico se presenta desafiante, sobre todo a partir del 11S y la guerra contra el terrorismo. Esto afecta el crecimiento económico toda vez que las inversiones son altamente sensibles a las áreas inestables del planeta. Sabemos que el flujo hacia América Latina ha disminuido el los últimos cuatro años. Lo mismo sucedió en Medio Oriente a partir de la crisis de Irak. Según un informe de Aon Trade, en Africa el riesgo ha disminuido y la mayor estabilización de la región permite a los países desarrollados explorar y obtener petróleo y gas supliendo, en parte, los recursos de Medio Oriente. Las inversiones irán obviamente a esa región , sobre todo al Golfo de Guinea donde se concentra la mayor parte de las exploraciones y prospecciones. Además, existe un polo de crecimiento espectacular en el Asia, sobre todo China e India, lo cual inducen los flujos de inversiones hacia esas regiones restando las posibilidades de acceso al continente latinoamericano. En el caso de las inversiones españolas, que fueron tan importante para la región, como consecuencia de las crisis, se han redireccionado hacia mercados emergentes de gran vitalidad y en áreas más estables " desde la crisis de Argentina, "se está intentando reconducir las inversiones hacia Asia: China, Turquía...".4

Hoy, " Las amenazas son más numerosas, poliédricas y sutiles. Van desde los cambios legales y regulatorios en los mercados, hasta las transiciones políticas, pasando por las cuestiones medioambientales y de derechos humanos, las crisis cambiarias y el terrorismo internacional." 5De tal suerte que la realidad internacional no ofrece mayores oportunidades para los países que no valoran claramente los requerimientos básicos del crecimiento y el desarrollo: estabilidad, previsibilidad y seguridad jurídica.

Durante un tiempo América Latina representó una región estable y en paz, por ello, como bien sostiene el Secretario General de OEA, se observó un claro dinamismo en el comercio, con una tasa de crecimiento mayor a la transacción mundial. "Hay una tendencia natural de comercio que tenemos que reforzar.. Hay grandes transformaciones, y todas las economías de la región se están preparando, pero no la tenemos fácil, sino supremamente difícil... necesitamos tasas de crecimiento que nos permita administrar los problemas sociales que tenemos e inversión social mucho más intensa". Pero, en un escenario internacional donde los mayores esfuerzos del mundo industrializado se orientarán a Africa por "la miseria, pobreza, atraso y distintas dificultades". "Yo no creo que América Latina le vaya a llegar una corriente de cooperación internacional muy grande. No veo a nadie preparándose para eso" por lo que, señaló Gaviria "tenemos que pensar en soluciones que dependan mucho más que nosotros".

Alerta en el ambiente de seguridad

Por su parte el jefe del Comando Sur de los EE.UU, el general James T. Hill, en una participación frente a los congresistas norteamericano, se refirió a los problemas que se observan en América Latina a la luz posiciones radicalizadas que generan una corriente de opinión adversa a las políticas de inserción mundial llevadas adelante en la década de los 90.

Esta corriente de opinión fundamenta las crisis socioeconómicas y políticas a partir de "los cuestionamientos a las reformas neoliberales" en países como la Argentina y Brasil. El jefe del Comando Sur se refirió a la "amenaza emergente" de un "populismo radical" en América latina y también a los cuestionamientos "a la validez de las reformas neoliberales" luego de la crisis económica de 2001 en la Argentina. 6
Hill sostuvo que el "populismo radical" de "sentimiento antinorteamericano" es la nueva amenaza que, para el Pentágono, se suma a las tradicionales como el narcoterrorismo, la corrupción y el crimen organizado... Estas amenazas tradicionales se complementan ahora por una amenaza emergente mejor caracterizada como populismo radical, en el cual se socava el proceso democrático al reducir, en lugar de incrementar, los derechos individuales". Aclaró, además, que "el populismo en sí no es una amenaza. Más bien, la amenaza surge cuando se radicaliza por un líder que de manera creciente utiliza su posición y el apoyo de un segmento de la población para transgredir de manera gradual los derechos de todos los ciudadanos".

A juicio del jefe del Comando Sur, no se hizo lo suficiente para limitar "el crecimiento del populismo radical y la insatisfacción popular en países donde las reformas han fracasado en resolver los agravios sociales y económicos fundamentales".

Existe un ambiente de "estrés" de los militares sudamericanos "con quienes trabajamos" debido a los nuevos factores que, según opinó, influyen y "pintan un cuadro negativos en la región"
"La crisis económica argentina ha provocado que muchos cuestionen la validez de las reformas neoliberales, tal como se manifestó en el Consenso de Buenos Aires firmado en octubre pasado por los presidentes (argentino Néstor) Kirchner y (brasileño Luiz Inácio) Lula (da Silva) que hizo énfasis en el 'respeto por los países pobres'"
En orden a estas ideas, "algunos líderes en la región explotan frustraciones profundas por el fracaso de las reformas democráticas en entregar los bienes y servicios esperados... Al explotar estas frustraciones (...) conjuntamente con frustraciones causadas por la desigualdad social y económica, los líderes están logrando a la vez reforzar sus posiciones radicales al alimentar el sentimiento antinorteamericano. Adicionalmente, otros actores buscan minar los intereses de los EE.UU. en la región al apoyar estos movimientos".. Señaló además los casos de Haití, Venezuela y Bolivia, donde líderes "radicales" promueven un sentimiento antinorteamericano y buscan explotar el frágil contexto de sus países para promover y reforzar su poder.

La debilidad institucional y las dificultades económicas "puede llevar a espacios y pueblos ingobernables o mal gobernados, corrupción y clientelismo". Esto afecta, indudablemente, al sector de la seguridad por cuanto a las amenazas emergentes en esa materia se suman la originadas en la gestión de gobiernos débiles y una presión constante sobre las organizaciones castrenses productos de los enfrentamientos de la década de los 70 referidos a la guerra contra la subversión y a las dictaduras militares. Hill señala que los militares latinoamericanos "permanecerán bajo una presión creciente de estos (factores) de estrés en los próximos años... Tenemos que mantener y ampliar nuestros contactos de militar a militar, a manera de institucionalizar de forma irrevocable el carácter institucional de estas fuerzas militares con las que hemos trabajado tan de cerca en las últimas décadas".

En un ambiente internacional y regional conflictivo las Fuerzas Armadas tienen un rol relevante que cumplir como instrumento de defensa y seguridad tanto nacional como regional e internacional.

Sería impensable creer que las Fuerzas Armadas pudieran estar ausentes de un proyecto de desarrollo nacional, de defensa regional y de importante instrumento en el marco de operaciones de Naciones Unidas.

CONCLUSIONES

La crisis de América Latina se da en el marco de un complicado escenario estratégico de seguridad mundial y regional. La ausencia de proyectos estratégicos vinculados al desarrollo económico y social, unido a procesos de modernización y de inserción en el proceso global, va marginando a la región de las oportunidades y beneficios de una coyuntura mundial en transformación.

La lectura equivocada de la realidad, atada a slogans del pasado, va dejando a nuestros países a orillas de la corriente que siguen los mercados emergentes, convertidos hoy en dinámicos polos de atracción de los flujos de inversiones internacionales. Como consecuencia: aumentan los niveles de pobreza, marginación y de conflictividad social en un área que, no hace muchos años, mostraba buen ritmo de crecimiento económico.

Hoy, América Latina se ha convertido en un lugar inestable donde al conflicto doméstico se suman el renacimiento de antiguas hipótesis de conflicto: por la posesión de recursos, fundamentalmente el gas natural como es el caso Argentina- Chile, Bolivia- Chile, de hegemonía regional, como es el caso de Brasil- Argentina o por cuestiones territoriales, como es el caso de Chile- Perú, Chile- Bolivia, Venezuela- Colombia.

Las voces de alerta no debieran ser pasadas por alto, la dirigencia política de la región debe hacer el esfuerzo necesario para evitar que la crisis avance sobre la estabilidad político- institucional llevando verdaderas soluciones a las demandas sociales, construyendo consensos que eviten que se disgregue el orden social a partir de la radicalización de posiciones y el enfrentamiento de sectores.

Retomar el camino de la modernización y el crecimiento económico como base del desarrollo de los países de la región es un imperativo que sólo podrá lograrse a partir de las calidades de liderazgo de los gobernantes: inteligencia, prudencia, conocimiento y eficiencia. Hoy, ese liderazgo es un requisito sustancial para evitar que los débiles pilares institucionales terminen colapsando y convirtiendo a la región en una sucesión de conflictos cuyo efecto dominó será muy difícil de contener.

 

1 César Gaviria al participar en el foro "Opciones de inserción de América Latina y el Caribe en la economía internacional", la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
2
ibidem
3 ibidem
4 Helena Fernández de Bobadilla responsable de riesgo político de la aseguradora AON
5 Informe de AON Trade
6 En una evaluación de la seguridad hemisférica que brindó ante el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, la semana pasada, el general Hill aludió además al descrédito de las reformas neoliberales en países como Argentina y Brasil.
 

Háganos llegar su opinión sobre este artículo

Si utiliza nuestro material, por favor cite la fuente 

© Copyright 2000-2005 Harrymagazine (www.harrymagazine.com)

Mantenimiento: C & E asociados (www.ceasociados.com)     

 Portada