Galápagos, próximo objetivo del despliegue
naval americano contra el narco

Por: José Steinsleger

Los intereses geoestrategicos americanos sobre las Galápagos se remontan a los años en que el capitán David Porter estableció en las islas la primera base militar, utilizada para atacar a los barcos ingleses que navegaban por el Pacífico (1812).

En 1852, Washington redobló sus esfuerzos y encomendó al embajador Cushing la compra de las islas, lo que no llegó a concretarse. Dos años después, un senador gestionó con el gobierno de Quito una concesión para explorarlas a cambio de un préstamo de tres millones de dólares, monto que tendría al territorio insular como prenda de garantía.

Presiones renovadas tuvieron lugar durante la revolución liberal del primer gobierno de Eloy Alfaro (1895-1901), cuando, estando de por medio un conflicto internacional con Perú, el empresario Archer Harman, constructor del ferrocarril trasandino, propuso alquilar las islas por un lapso de 99 años al precio de 15 millones de dólares.

Alfaro convocó a un referéndum y la iniciativa sufrió un revés que pareció definitivo. Pero en la Segunda Guerra Mundial el Pentágono construyó en las islas una base militar para sus operaciones. En 1946, el gobierno nacionalista de José María Velasco Ibarra (1944-47) exigió el desmantelamiento de la base, luego de una infructuosa componenda que pretendía vender el archipiélago en 20 millones de dólares.

Otro frente de guerra

A mediados de 1980, durante el gobierno de Ronald Reagan, el Pentágono trató de abrir en las Galápagos un frente de guerra contra el narcotráfico, so pretexto de una eventual intervención en Nicaragua. La base sería destinada al llamado "proyecto de defensa estratégica" de la agencia espacial estadounidense, mejor conocido con el nombre de guerra de las galaxias, a semejanza de lo convenido con Chile en la isla de Pascua.

La importancia estratégica de la provincia insular se inserta en los objetivos de la llamada Iniciativa Regional Andina (Plan Colombia), proyecto que en América del Sur busca la constitución del mando militar unificado de los ejércitos nacionales, bajo supervisión del Pentágono. Los en objetivos en pos del cometido son conocidos: lucha contra la "inseguridad", el "narcotráfico" y el "terrorismo". Y en el caso de las Galápagos, "mejoramiento portuario".

En marzo pasado, el general James Hill, jefe del Comando Sur, pidió al Gobierno de Ecuador la firma de un convenio para permitir a la flota de guerra de Estados Unidos la intercepción de embarcaciones en aguas del país andino.

"El convenio sería vital para la seguridad hemisférica", declaró Hill. Simultáneamente, la fragata de guerra Long Way hundía el barco Santa María (3 de marzo), como hizo la fragata McInerney con el pesquero Daiki Maru (30/06/01), que se encontraba a 68 millas de las islas y la fragata Ruben Jans con el barco Exito (05/07/02).


En total, la flota de guerra yanqui ha hundido una docena de modestos barcos de pesca ecuatorianos (Don Ignacio, Challenger, Varie Mariela, Diego Armando, Marfil Margarita, etcétera), con el cargo de "traslado de inmigrantes ilegales".

Áreas del Estado

Los buques americanos operan desde el puerto de Manta, donde, luego de retirarse de Panamá, el Comando Sur consiguió acuerdos fijados para sólo tres meses de permanencia.

Pero durante el gobierno del demócrata cristiano Jamil Mahuad (derrocado por el movimiento indígena en enero de 2001) los acuerdos se extendieron a 10 años, con el añadido de uso irrestricto de los aeropuertos nacionales e inmunidad diplomática para los efectivos de la base.

En la isla de Baltra, la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) mantiene el Grupo Aéreo 225, asentado desde 1963. Sin embargo, en julio del año pasado un dictamen judicial emitido por un juez local otorgó la isla en propiedad a la FAE, violando la Ley Orgánica Especial para la Conservación y Desarrollo y la Ley Forestal de Conservación de la Vida Silvestre, la cual señala que las áreas naturales del Estado son "inalienables, imprescriptibles y sobre ellas no puede constituirse derecho real alguno".

Según los semanarios Tintají y El Sucre, la opinión generalizada del pueblo ecuatoriano gira en torno a la certidumbre de que el gobierno de Lucio Gutiérrez tiene la intención de construir en Baltra una base militar, que a la postre será operada por Estados Unidos.

En el Congreso Nacional, la venta de Baltra fue rechazada, a más de motivar fuertes críticas. No obstante, el involucramiento progresivo de Ecuador en la guerra de Colombia ya es parte de los planes de Washington en la subregión andina.

La base de Manta es considerada la mejor de su tipo en Latinoamérica.

Un portaaviones en tierra

El Puesto Avanzado de Operaciones (FOL, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos en la base aérea de Manta, sigue siendo motivo de controversia en el país.

Las instalaciones son consideradas por Washington como las mejores de América Latina, para la lucha contra el narcotráfico en la región. Y, en realidad, reemplazan al Comando Sur que tenía su sede en Panamá.

Ahora desde el puerto ecuatoriano, modernas naves espías están listas para detectar el tráfico ilegal de narcóticos, de Perú, Ecuador y Colombia, aunque el uso de la base por Estados Unidos ha sido paradójicamente criticada por políticos y grupos pro derechos humanos que ven un peligro porque consideran que ese emplazamiento se está convirtiendo en inequívoco punto de partida contra la guerrilla colombiana.

Para algunos militares retirados ecuatorianos, esa instalación es un portaaviones en tierra para intervenir en Colombia y otros países andinos.

El coronel retirado Fausto Cobo, ex director de la Escuela de Guerra del ejército ecuatoriano, dijo a IPS y LA HORA que la base aeronáutica del puerto manabita, es utilizada por Washington para incidir directamente en el conflicto armado colombiano, con consecuencias en la región.

Al mismo tiempo, el temor de que Ecuador se vea involucrado en acciones violentas, por la presencia de fuerzas estadounidenses en Manta, ha aumentado tras los atentados terroristas en Nueva York y Washington y los actos terroristas resultantes de la guerra en Irak.

El diario británico The Financial Times informó recientemente que Estados Unidos cuadruplicará el número de efectivos en la base aérea, hasta cuatro veces más de lo establecido en el convenio bilateral firmado en 1999.

Según el diario londinense, al personal de la base se han sumado 200 efectivos de la fuerza aérea y de la marina de guerra de EE.UU., y en meses siguientes habrá otra cantidad igual.

La versión, sin embargo, no ha sido confirmada por ningún vocero de la embajada de Estados Unidos.

Importancia para USA

Según la fuente que proporcionó la información a The Financial Times, los costos operativos son mucho menores que los de la base que Estados Unidos debió clausurar en Panamá, cuando devolvió el canal interoceánico a fines de 1999.

La unidad militar de Ecuador es una de las cuatro "ubicaciones de operaciones de avance", junto con las existentes en Curaçao, Aruba y El Salvador, que forman la red estadounidense de bases antidrogas en América Latina y el Caribe.

"Desde la base aérea Howard, en Panamá, podíamos llegar a Ecuador, pero no más lejos hacia el sur. Ahora que estamos en el área todo el tiempo podremos aventurarnos hacia Perú, Colombia y el océano Pacífico", dijo el portavoz citado por la publicación británica. (OG)

Vigilancia

• La base de Manta permite a Estados Unidos observar el movimiento de narcotraficantes y enviar la información a las autoridades y militares de la región.

• El convenio que cedió la Base de Manta a las fuerzas armadas norteamericanas fue firmado por el ex presidente Jamil Mahuad, el ex canciller Benjamín Ortiz y el entonces presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales del Parlamento y actual canciller, Heinz Moeller.

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