Como habíamos previsto el espacio de centro-derecha ira adquiriendo gradualmente un nuevo protagonista, Aníbal Ibarra.
Este tránsfuga del viejo PC, con aire de gitanillo lorquiano pero proveniente de un partido de severo orden moscovita, ira
gradualmente girando hacia el espacio de convergencia de centro agrandado. Ya lo ha hecho mediante los negocios que lo amalgaman
fraternalmente a Mauricio Macri y ya también -perspicaz y avizor de que la placentera complacencia del Poder Ejecutivo favorece a los
extremistas y perjudica la intención del voto progresista, que son los suyos en definitiva, ha comenzado a tomar distancia del poder
kirchnerista al que visualiza en retroceso y sangrado a muerte en la propia Capital Federal.
No es casual entonces que su responsable de Seguridad, un señor López, haya declarado, no sin cierta irónica autorectificación:
"La policía cumplió exitosamente su tarea, de acuerdo a las órdenes que recibió del Gobierno nacional", disponía
defender prioritariamente el interior de la Legislatura y no la vía pública".
El tiempo de la cándida obsecuencia parece estar terminando aún para los propios aliados del gobierno.
¿Tendremos en la capital Federal una variable socialdemócrata antimontonera ?
Un alianza virtual entre Lilita Carrio y el ibarrismo repentinamente ordenancista. El tercer excluido en política es siempre la
imposibilidad que termina por alzarse con el triunfo.
La verdadera derecha no debería olvidarlo.