EL PRESUPUESTO PIKETERO SUPERA AL DE LAS FUERZAS ARMADAS Y DE SEGURIDAD.

Escribe GABRIELA POUSA.


El presidente Néstor Kirchner retorna al país declarando que el resultado de su gira es: "Doce sobre diez" ¿Entiende?... Y, sí puede complicarse, ¿para qué simplificar? Cuánto menos entienda el pueblo mejor. De eso se trata, nada más.

Mientras tanto…

  • Una de cada cinco ventas en el país se hace en negro.
  • Viven en villas de emergencia 3 millones de bonaerenses
  • Crecieron un 180% los asentamientos marginales e ilegales
  • Hay 44.200 personas entre Capital y provincia de BA en libertad condicional o cumpliendo "probation" sin ser controladas como la ley dictamina.
  • Masacre en José C. Paz con el sello del narcotráfico.
  • Artesanos-piqueteros cortan calles en pleno centro.
  • El Congreso traba una ley fundamental para el FMI.
  • Empresas de energía piden mayor alza de tarifas
  • Polémica por el pliego de Carmen Argibay en el Senado


Son sólo algunos de los títulos que pudimos leer en las últimas horas… No es, definitivamente, óptimo el escenario…

En materia económica no hay ninguna lógica que permita creer en cambios de fondo. Es decir, los temas que han de discutirse en el mediano-corto plazo hacen a cuestiones ya conocidas: tarifas, concesiones de servicios, retención de importaciones, y enunciados al mejor estilo de Kirchner. Léase: sin argumentos ni evidencia empírica como sucede con las obras públicas que se reducen a trece letras, y que sólo sirven para sustentar la demagogia y redistribuir a conveniencia.

En el plano económico, Kirchner está adoptando algunas conductas similares a las que tuviera en su momento Alfonsín: sin poder erigir políticas económicas concretas y prevenir el colapso se escuda en teorías conspirativas sobre los causantes de los desajustes. Quién no sabe bailar, le echa la culpa al piso…

Historia conocida. Si el argumento es el mismo, el final raramente puede resultar distinto…

Para crecer, las inversiones deben ser un hecho, no un anuncio. En un marco sin garantía jurídica, sin reglas de juego, sin seguridad física, con humores cambiantes, y con peligro de desbordes sociales, ¿qué capitales ingresarían?

En política las cosas no son tan distintas. Pese a la imprevisión que caracteriza al Ejecutivo hay lineamientos políticos que marcan una determinada orientación.

Todo el "plan de gobierno" (valgan las comillas) está construido sobre una dialéctica precisa. Ésta, se basa en el enunciado de planes inexistentes que actúan dilatando tiempos para mantener calma a la ciudadanía.

Después, se busca afianzar esa suerte de tolerancia con los problemas que ya es parte de la idiosincrasia argentina. Para ello se adecuan los conflictos a la vida cotidiana. Así, entra en funcionamiento el mecanismo de acostumbramiento.

La inseguridad, el incremento de villas miseria, la convivencia con los cortes de rutas, la resignación ante los arrebatos, los tiroteos en pleno centro o los anuncios de secuestros dejan de producir reacciones en la gente. Incluso, ¡dejan de ser noticia!…

Sólo se trata de manejar los tiempos con distracciones varias, mientras se vende como "normal" lo que no lo es, desde ningún punto de vista.

Los argentinos debemos admitir que hoy día, confundimos lo que significa "normal" con lo que implica "común". Pero cuidado: Lo que se torna común no implica necesariamente, normalidad alguna…

Desmitifiquemos. El Gobierno no tiene miedo a la "metodología piquetera" como mencionan algunos medios. Y tampoco debe asombrar que no haga nada frente a la insurrección organizada dado que es, desde el seno mismo del poder, de donde emana la orden de no actuar. No es a la policía ni a la justicia a quién debe reclamarse. La culpa no es del chancho sino de quien le da de comer:..

Desde luego, si fueron los Fernández quienes avalaron la insurrección, hoy es menester un cambio de vocero. De allí que haya sido Carlos Kunkel, quién descartara el fin político en el crimen del piquetero Cisneros.

Si acaso, la policía actúa, puede aparecer un nuevo Kosteki o un Santillán. En ese caso recordemos, qué trajo aparejado aquellos casos: Duhalde debió entregar el poder antes de culminar el mandato. Kirchner no está dispuesto a ceder.

Y cuidado con la falacia de creer (como pretenden hacernos creer) que si la policía actúa, reprime matando. No sería extraño que, de las huestes rebeldes, salga el sicario que genere el clima mencionado…

EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS

Hoy la pregunta más escuchada apunta a desentrañar ¿por qué el Gobierno ampara a los piqueteros? Una vez, desarmadas las FFAA, habiendo deleznado públicamente a la policía hasta situarla como peligro potencial para la sociedad: ¿Qué queda? Un país liberado, tierra de nadie…

¿Cómo evitar que esta situación sea aún más grave? Únicamente, apoyando -o al menos aceptando-, las decisiones del Gobierno que son, en definitiva la de los piqueteros. Sólo así puede evitarse hoy en día que corra sangre por las alcantarillas.

¿Quién quiere cargar con la culpa de un enfrentamiento social? ¿Dónde deriva un, todos contra todos? ¿A qué lleva una batalla Castells vs. D’Elía?...

De llegar a ello, aumentaría aún más el caos en el que estamos sumidos y que, en breve pasará incluso a ser algo cotidiano, "natural", "normal" gracias a esa capacidad de acostumbrarnos a convivir con los problemas, "comunes" a esta altura, en esta geografía.


Pero Kirchner no mastica vidrio. Sabe que por más protocolo que rompa, necesita protección. Lo supo desde el primer día razón por la cuál, mientras enfrentaba a las fuerzas de seguridad, se ocupaba de crear una suerte de tropa propia, de "Guardia Nacional"

Además, si Duhalde tiene a los intendentes del conurbano, Kirchner debe mostrar sus figuritas: parte de las huestes piqueteras. Y demostró incluso que puede sumar el resto, exponiendo la foto de D’Elía junto a Castells, lograda hace unos días.

No es novedad que los planes sociales se hayan desvirtuado en su finalidad intrínseca.

Hoy una buena parte de los piqueteros conforman una especie de fuerza política.

El Gobierno ya manifestó en varias ocasiones que no reprimiría a estos grupos por más que violen la Constitución Nacional (entendible, claro está, puesto que tampoco el Ejecutivo la respeta)

A saber, el jefe de Estado dijo que actuaría sólo sobre la causas la existencia de estos sectores marginados: ésto es, la desocupación. El problema es que la causa de su existencia ya no es la misma, ha cambiado. No es con trabajo como estos grupos hoy pueden ser desarmados.

Posiblemente en el comienzo, los planes jefes y jefas de hogar fueron instaurados como subsidio a la desocupación y como una metodología para contener la protesta social pero, ya no es esa la causa o el motivo de su existencia.

Los subsidios continúan como un modo de financiamiento de esa suerte de fuerza de choque de manera de tener cierto control en la calle.

Así es cómo también puede explicarse que, el presupuesto para las huestes piqueteras alcance los $ 3.600 millones anuales (bajo el eufemismo de planes sociales o Jefes y Jefas de Hogar) y que todo el presupuesto de Seguridad Interior (a nivel nacional) sea de $ 840 millones anuales, mientras el de las FFAA apenas arañe los $ 2.912 millones.

Hoy día, los dirigentes piqueteros manejan una caja mayor que la que se destina a los programas de seguridad y defensa nacional. Con ese dato basta para afirmar que los piqueteros no han de desaparecer del escenario nacional en lo sucesivo.

En primer lugar, están siendo mantenidos para un fin que no es sólo el proselitista.

Veamos que se han comenzado a movilizar, sin esperar siquiera un año electoral. Y en segundo término, ya hemos visto que actúan como fuerzas de choque y que tienen con qué administrar la anarquía.

Más allá de los últimos sucesos, recuérdese cuando se enfrentaran tras el congreso que una facción piquetera, realizara en Mar del Plata.

Los grupos piqueteros han pasado a ser una fuerza de choque con poder para imponer por la fuerza sus intereses dado que ni la policía ni la Gendarmería tienen hoy respaldo para controlar un desborde masivo.

Los hechos acontecidos en la Comisaría 24 dan pauta de ello. No sólo no recibieron sanción sino que además, la insurrección los habilitó a ingresar en la Casa de Gobierno y recibir el aval presidencial. Claro que Kirchner no puede ratificar aquello del "gatillo fácil": Dice que no dijo lo que dijera… ¡Fórmula conocida!

¿Cómo podría el primer mandatario castigar la actuación de D’Elìa sí, indefectiblemente necesita de él? ¿A quién podría convocar en caso de producirse un desborde social? El Gobierno ahora no tiene más remedio que continuar subsidiando su "garantía de paz" por llamarlo de algún modo.

Hasta tal punto, el Ejecutivo debe mantenerse sumiso a estos grupos que incluso ordenó la desestimación de un pedido de la Justicia, cuando se atentara contra una dependencia policial.

Y es que supongamos, en un caso de enfrentamientos entre diferentes posiciones, el mismísimo presidente y su gabinete quedaría sumergido en una anarquía dónde no hay, -en rigor de verdad- un Estado capacitado para poner orden. ¿Cómo no garantizarse una mínima reserva?

El problema tenderá a agravarse en caso de que algún otro sector político duplique el monto que hoy por hoy, el Gobierno puso para alquilar una parte de las fuerzas piqueteras… ¿Cuánto cuestan los halagos de D’Elía? Eso deben averiguarlo transversales y duhaldistas…

En estas circunstancias, es lógico y predecible que se hable de un Plan para evitar que se tomen más comisarías. Desde ya que, lo que no es lógico es que aparezca en la portada de uno de los diarios con mayor tiradas del país. Poco serio…

Dirimir en este ahora, qué ha de suceder entre Duhalde y Kirchner no reviste mayor sentido: pacten tregua o sigan con los enfrentamientos, el resultado será el mismo. Desde luego a Kirchner le conviene un ex presidente virulento pero, el jeque de Lomas de Zamora sabe manejar los silencios y operar tras bambalinas.

La negociación en el Congreso – que es donde se evidencia la puja entre PJ y kirchnerismo- antes o después será un hecho, como lo ocurrió con la Ley de Subversión Económica o la Ley de Quiebras en su momento. Cómo también se negoció (Banelco mediante) a la hora de dirimir la Reforma Laboral en tiempos de De La Rua.

No ha variado el sistema político, los fines son aproximadamente los mismos, en consecuencia tampoco han de variar los medios. Se verá si acaso, dentro de un tiempo, surge algún arrepentido…

Fácil no será. Duhalde sabe que es en el recinto, dónde está su poder para sortear los humores del santacruceño.

Obviamente, son muchos los temas que debería atender hoy, el Ejecutivo.

Sin embargo, para evitar quedar sepultados (en el abismo ya estamos) debiera atender con primacía, los compromisos internacionales y sentarse a definir el tema de la deuda con especialistas y no con ideología ni patoterismo. Pero, del debería al haría, el trecho parece ser similar al que nos separa de China… Podemos esperar otro tira y afloje con el G7 y el Fondo Monetario. También es conocida la escenografía…

Bajo ese contexto político, con un Estado prácticamente ausente y el resto sometido por su propia inoperancia y porfía, no hay horizonte que valga para las inversiones ni para recibir grandes respaldos de los países civilizados.

De allí que no sea necesario siquiera evaluar los resultados de la gira asiática. Como se escuchara decir días atrás, Kirchner estuvo con chinos; los kamikazes son los japoneses… Sólo pudo haberse sellado durante el viaje, algunos negocios realizados por empresarios del ámbito privado.

No es factible esperar más donde no existe (amén de lo que se ha mencionado ya) lo básico que debiera existir en una Nación que se precie de tal: PAZ.

GABRIELA POUSA

 

(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Estudios en Sociología del Poder (Oxford) Queda prohibida su reproducción total o parcial sin mención de la fuente.
 

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