¿HEBE DE BONAFINI SUPERSTAR?
 

Por Carlos Manuel Acuña

21 de agosto de 2004


Mientras se dibuja un cuadro de guerra social y el piketerismo avanza, junto con el indigenismo y la criminalidad organizada en el oeste del subcontinente latinoamericano no se pueden olvidar las recetas revolucionarias cinceladas en el congreso de Mantas, origen de la táctica revolucionaria aparentemente descoordinada y displicente pero efectiva que vive hoy en dia la Argentina, subsumida en las primeras escamaramuzas de la guerra interna.

También ,Hebe de Bonafini, esa figura excesiva,estruendosa y raviolera no sería insensible a los encantos de Hollywood siempre a la búsqueda de buenos guiones.

Solo Lavagna -y no por demasiado tiempo -parece contener los impulsos nihilisticamente románticos del pasado de los años de plomo que envuelven la visceral estrategia de Nestor Kirchner.


El nuevo proceso revolucionario que está en desarrollo en la Argentina fue
previsto hace unos cuatro años durante un congreso de organizaciones extremistas realizado en la localidad ecuatoriana de Mantas. La finalidad principal
de esas deliberaciones realizadas entre el 27 y el 29 de julio del 2000,
fue la de fijar una nueva estrategia revolucionaria habida cuenta del fracaso del foquismo pergeñado en su momento por Ernesto Che Guevara de la Serna.

 

Estuvieron presentes numerosas entidades argentinas, latinoamericanas y europeas que representaron a la vieja y a la nueva izquierda contestataria, como por ejemplo, desde las Madres de la Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. y el brasileño Movimiento de los Sin Tierra (MST), hasta delegaciones del Partido Comunista Revolucionario de distintos países. También varios sellos de goma que cumplieron la función de dar una imagen multitudinaria, multifacética y abarcativa de distintos sectores.

 

Los jefes presentes no solo resolvieron abandonar la estrategia de los años setenta cuando todavía existía la Unión Soviética, sino crear una nueva que pasó a denominarse La Guerra Social.


En los hechos, esta forma de lucha pasó a integrar la parte activa y violenta
del Foro Social Mundial que hoy opera en distintos países del mundo y agrupa a quienes argumentan oponerse al neoliberalismo y a la globalización.


Pese a estos antecedentes de público conocimiento, lo que diferencia a la
situación argentina de lo que ocurre en otras geografías, es que los poderes públicos han resuelto no oponerse al activismo de aquellos grupos que operan
dentro de este marco ideológico con un fin específico y prioritario: crecer
lo suficiente a los efectos de convertirse en referentes políticos ineludibles.

 

Como sucedió en los setenta, el segundo paso es, lisa y llanamente, la conquista del poder. A diferencia del fracasado proceso armado utilizado en esa época en que primaba el concepto foquista, los nuevos métodos que se aplicaron
hasta ahora ? la Guerra Social - pueden definirse como de violencia contenida
o limitada. Podríamos agregar que a partir de los más recientes acontecimientos, esa violencia es progresiva, lo que demuestra que las dirigencias piqueteras
? las oficialistas que ya se le escapan de las manos al Gobierno ? y las
claramente opositoras, aprecian que mejoran las condiciones para avanzar por la vía de la fuerza.


Leopoldo Marechal dijo una vez que
"a los laberintos hay que mirarlos desde arriba", una forma por demás gráfica para evaluar el conjunto de los factores de un mismo escenario. El nuestro se agrava día a día, aunque siempre se estira para permitir "un pasito más atrás", como en los colectivos, para
que de esa manera se suban nuevos pasajeros. Entre ellos, los empresarios
que desconocen las intimidades de lo que ocurre no sólo en la Argentina, sino también en el continente. Por ejemplo, en el llamado Foro de Porto Alegre que, en los hechos fue una continuación de Mantas y pudo realizarse
gracias a la financiación ? entre otras de origen europeo - de la Fundación
Ford.

 

Cuando lo inauguró el francés Bernard Cassen, director de Monde Diplomatique, afirmó que la serie de reuniones y encuentros tenían como meta "demostrar que un mundo diferente es posible", palabras que fueron aplaudidas pero quedaron envueltas en la ovación que los presentes brindaron a la delegación de Cuba precedida por Ricardo Alarcón, en medio de vivas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

Uno de sus representantes, Javier Cifuentes, dijo entre otras cosas que ?las FARC están completamente seguras de que el siglo XXI es el siglo del socialismo, el siglo de América Latina.


El desconocimiento y a veces la ignorancia de los dirigentes políticos en
general y de los argentinos en particular, podríamos clasificarlos a casi todos ellos como de "nivel Kermesse" - facilita estas acciones cuyos destellos
forman parte de las discusiones y noticias que distraen a la opinión pública.


Justificadamente entretenida en soportar el drama de los secuestros, averiguar
quién asesinó a quién - como sucedió semanas atrás en la Boca - o en protestar por los hartantes cortes de ruta o de calles, la visión de conjunto se esfuma en medio de un debate de nunca acabar pero que produce sus resultados distractivos: no existe oposición que tenga peso propio y denuncie acabadamente lo que sucede y sobre todo, que entienda en qué consiste el esfuerzo del gobierno por establecer una suerte de alianza continental entre la Argentina, Venezuela y Cuba.


Un balde de agua fría

La idea de la Casa Rosada todavía es sumar a ese acuerdo estratégico al Brasil y al Uruguay, pero el caso es que Lula se ha mostrado claramente reacio a incorporarse al proyecto que fogonea Néstor Kichner, circunstancia que no ha modificado substancialmente la idea del santacruceño de crear un polo ideológico y político en Sudamérica.

 

Sin embargo, la reciente declaración de quien podría resultar un aliado potencial si fuera electo presidente del Uruguay por el izquierdista Frente Grande, Tabaré Vázquez en el sentido
de que no eliminaría el sistema económico sustentado en la libertad de mercado,
cayó como un verdadero balde de agua fría sobre los planes kirchneristas.


Sin embargo, como siempre lo hace cuando debe afrontar situaciones adversas
o simplemente los hechos no se le dan como lo desea, éste y otros datos no amilanarán a nuestro Presidente quien persistirá con su proyecto al que, incluso, podría convertir en un instrumento más profundo y agresivo.

 

Los negocios ante todo.
Si se concretaran los rumores que circulan con cierto fundamento en el sentido de que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, podría alejarse de su cargo por razones que no hacen al contenido de este comentario, entonces Kirchner perdería al colaborador más importante y tal vez el único que todavía contiene parcialmente sus ímpetus ideológicos y políticos.


De todos modos, todo forma parte de lo mismo: la Guerra Social, los piquetes
que son su primer instrumento, la inactividad del gobierno que los favorece y la inseguridad pública.


Esta última constituye otro de los componentes inseparables del actual escenario
nacional. La delincuencia común favorecida por el progresismo garantista, no es otra cosa que la nueva guerrilla abierta en abanico y por lo tanto, más dificil de detectar. En los setenta, las bandas se identificaban y promocionaban sus propios delitos, los mismos que ahora intentan ocultar al recuerdo de una opinión pública de frágil memoria, pero hoy los delincuentes actúan al margen de la política doctrinaria.

 

Sin embargo y sin saberlo, producen los mismos efectos: generan un miedo físico que se expande, alteran las
costumbres sociales, la forma de vida y dan lugar a una atmósfera de angustia
que nadie resuelve.


El indigenismo
El escenario que hemos sintetizado quedaría incompleto si dejáramos de comentar
otro factor de ignorancia colectiva pese a los anticipos de la prensa argentinay mundial: entre el 25 y el 30 de enero del 2002 se realizó en Porto Alegre,
Brasil una reunión complementaria de la de Mantas que incorporó las propuestas
  de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), elaboradas para:

-analizar quiénes son y cómo operan los representantes del capitalismo internacional, sus métodos y estrategias y los impactos del sistema;

-analizar las acciones internacionales movilizadoras en los últimos dos años y sus resultados y, finalmente,

-identificar las acciones comunes y la agenda internacional que podemos realizar los próximos dos años.

 

Entre esos puntos, organizar MST más allá de las fronteras del Brasil, ocupa un lugar prioritario de la Guerra Social que ya está instalada entre nosotros. De estallido próximo, el caso boliviano es un puntal de este proyecto. Allí, el indigenismo adquirió una notable proyección política. Sus dos líderes
principales
, especialmente Felipe Quispe , fueron apoyados por Kirchner, lo que marca más profundamente los términos de este acelerado cuadro de situación que se sustenta en toda clase de argumentos que, una vez puestos en marcha, cobran vida propia y se hacen incontenibles.

 

En consecuencia, habrá que esperar nuevos hechos que aunque se desenvuelvan en distintos planos se mezclarán entre sí hasta formar una miasma que caerá sobre nosotros
como un manto espeso y maloliente. Los primeros hedores hace tiempo que
se expanden en la sociedad argentina donde, acostumbrada, son pocos los que se percatan de lo que sucede.

Hebe
"super star"
Y ya que hablamos de hedores y sabemos de las múltiples causas que los provocan,
no podemos pasar por alto en este comentario un tema que puede ser jocosoo, al menos, tragicómico. Algunos entusiastas y conocedores de los costos
y beneficios estudian un proyecto cinematográfico para traer a la pantalla
y a todo trapo la vida de la activista Hebe de Bonafini, con actores especialmente seleccionados y un guión adaptado a los tiempos que corren.

 

Es una expresión de la capacidad económica del nuevo terrorismo clásico del postmodernismo y del intento por penetrar en las mentes a través de los instrumentos culturales
que priorizan a la imagen como medio de penetración en las mentes. A pesar
de que las finanzas de la Fundación Ford también están al servicio de estas acciones, parece ser que lo recolectado no resultaría suficiente para los planificadores de esta fantasía, por así decirlo. Por eso, está previsto pedirle al Instituto Nacional de Cinematografía una "inversión" de 35 millones de pesos, otros 15 ingresarían a la bolsa a través del ministerio de Economía que quedaría obligado a concretar el giro correspondiente y, por último, entusiastas recaudadores saldrán a pedir la colaboración de las empresas aplicándoles, de hecho, lo que podemos calificar como un impuesto revolucionario?

 

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