Nueva Purga Militar

Por: Carlos Manuel Acuña

 

Como en las mejores épocas de crisis políticas, un mar de rumores y contra rumores ha comenzado a inundar a la opinión pública, donde se reciben los comentarios más diversos acerca de probables medidas institucionales que adoptaría el Gobierno o que afectarían a éste. Desde las intimidades que se viven en la Casa Rosada con sus facetas tragicómicas hasta el estado de la economía con noticias que contradicen el optimismo oficial, esas versiones están alimentadas por la avidez de la gente por conocer la realidad de lo que sucede y tratar de entender un devenir que cada vez se muestra más esquivo
y peligroso.


En tal sentido, otra vez el factor militar parece que ocupará un espacio importante en el escenario político, en coincidencia con un proyecto que se estaría pergeñando en las intimidades del pequeño grupo de máxima confianza que acompaña al presidente Néstor Kirchner.


De acuerdo con una fuente segura bien cercana a este sector central del poder político, estaría en estudio un importante proyecto que pondría en marcha una nueva purga militar que, en el caso del Ejército, significaría el pase a retiro de más de la tercera parte de sus cuadros.

 

La medida, que para algunos ya pasó del nivel de estudio para pasar al de ejecución, se pondría en marcha antes de fin de año y comprendería tanto a las jerarquías de jefes y oficiales como de suboficiales y de hecho, se suprimiría a todos los integrantes de los Estados Mayores, no sólo de las Fuerzas en el orden nacional, sino también a quienes los integran en las distintas unidades.

 

Para un conocedor de estos asuntos, el tajo significaría el alejamiento de quienes poseen demostrada capacidad de conducción, de mando y de conocimiento profesional, además de las condiciones didácticas suficientes para enseñar a las futuras generaciones de militares. Más aún, la finalidad sería la de suprimir estas habilidades profesionales de una sola vez.


El mecanismo que se emplearía para alcanzar esta amplia purga en las estructuras castrenses del país, consistiría en disponer la consiguiente orden de retiro obligatorio al personal que ha cumplido entre 25 y 32 años de servicio.


Para alcanzar el objetivo, se compensaría a los afectados con un año adicional de licenciamiento especial como si permaneciera en actividad, a lo que se añadirían los seis meses reglamentarios de permanencia en tal carácter, y siempre con el mantenimiento de los haberes correspondientes.


Esta iniciativa reemplazaría una anterior elaborada por el asesor presidencial Horacio Verbitsky, que proponía el retiro de todos aquellos integrantes de las Fuerzas Armadas que fuesen hijos de militares, pero se la habría abandonado por los reparos jurídicos que surgirían, habida cuenta que los afectados podrían argüir en su defensa que la norma estaba viciada en su origen por su carácter netamente discriminatorio.

 

El proyecto actual es más amplio, abarcativo y contundente.
 

 

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