LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS

y las dudas de América Latina

 

Por María Cristina Montenegro
Octubre de 2004

 

Particularides de las elecciones 2004


Introducción
En noviembre de 2000, cuando los americanos fueron a las urnas para elegir al sucesor de Bill Clinton (1), las elecciones de Estados Unidos no tuvieron una gran repercusión en la Comunidad Internacional, el acontecimiento era un dato más en la sana costumbre de la institucionalidad norteamericana para elegir al sucesor presidencial. Al final, se tenía la idea de que el resultado de los sufragios no provocaría grandes cambios en la dirección de la superpotencia. Cuatro años después, la situación no podía ser más diferente.

En la elección anterior, Al Gore y George Bush eran considerado candidatos casi iguales, centristas, que mantendrían las mismas políticas que Clinton. "El efecto de la elección de uno u otro sobre el futuro del país sería, a juzgar por lo que se sabe hasta ahora, exactamente lo mismo. Lo más probable es que el futuro gobierno sea muy parecido al actual", decía la revista Veja(2) por entonces.

Este año, los ojos de la Comunidad Internacional están puestos en las elecciones del 2 de noviembre y sus alternativas se viven con particular interés a nivel global. Pero, es desde América Latina donde, de alguna manera, el destino pareciera estar atado a los resultados eleccionarios del país del Norte. La atención que los candidatos pongan en nuestra realidad obra como una suerte de barómetro sobre por dónde andarán nuestras relaciones continentales.

Un escenario diferente
El 11 de Septiembre de 2001 marcó a fuego estos años de la vida norteamericana y de la realidad mundial. Esta situación no es un dato menor para el análisis de las elecciones de noviembre ad intra y ad extra de Estados Unidos. La dinámica de la lucha contra el terrorismo ha colocado al ciudadano estadounidense en medio de un dilema: la capacidad de liderazgo de quien se convierta en el nuevo inquilino de la Casa Blanca, quien, a la postre, influirá más allá de su propia frontera.

En medio de una guerra muy particular, y de una serie de medidas internas, tanto Bush como Kerry están definiendo la dirección de los años por venir de la superpotencia y con ello mucho de lo que será la política mundial. Se podría decir que, del lado republicano, no cambiarán sustancialmente las cosas y la política norteamericana seguirá más o menos por los mismos carriles actuales. Bush, responsable de la polémica doctrina de los ataques preventivos, ha definido la estrategia centrando sus energías en la defensa de los temas prioritarios de la agenda: Seguridad de la Patria y Seguridad Nacional. Enfatizando el poderío militar y las posibilidades de proyección global de las fuerzas armadas

Por su parte, John Kerry, reivindica la vía del diálogo internacional y de un papel activo de Naciones Unidas mientras que se compromete a revisar la política de ataques preventivos asegurando con Estados Unidos sólo entrará en guerra en caso de ser atacado.

El mensaje electoral es, entonces, que el triunfo de Kerry revitalizará a Naciones Unidas y restablecerá la alianza con Alemania y Francia, dejadas de lado como parte " de la vieja Europa" por George Bush en oportunidad de la invasión a Irak y de la oposición de ambas a esa empresa.

En las propuestas económicas de Kerry, que para muchos analistas suenan como la diferencia en la agenda de campaña, está la revisión de los acuerdos comerciales con los distintos países. Idea que tienen que ver con medidas proteccionistas hacia las empresas y trabajadores norteamericanos que se ven afectados con la apertura comercial. Esta línea de acción pondría en cuestión, por ejemplo, la concreción del ALCA, tan caro a los propósitos de la actual administración pero también los acuerdos bilaterales con alguno de los países de la región.

Estas medidas tendrían un correlato interno por cuanto la política económica doméstica estaría orientada a dinamizar la clase media norteamericana a través de apoyo a la pequeña y mediana empresa, enfrentar el desempleo y revisar las políticas sociales llevadas a cabo por la actual administración. Mucha de sus propuestas van dirigida al electorado hispano donde ambos partidos buscan convencer a los indecisos de las últimas semanas.

El panorama muestra paridad en las encuestas, a pocos días de las elecciones, luego de los tres debates realizados. Después de los hechos del 11 de Septiembre los ciudadanos estadounidenses parecieran estar más preocupados por la seguridad y las relaciones exteriores que por la economía. Según los analistas del Instituto Pew, estas preocupaciones no se dieron en las presidenciales desde 1972, cuando estaba comprometido con la guerra de Vietnam(3).

"Cuatro de cada diez americanos consideran que la defensa nacional y la diplomacia del país como las prioridades del vencedor de las elecciones de noviembre. Al contrario que las siete elecciones presidenciales, la economía no será una prioridad- así uno entre cada diez americanos afirma que esa es su mayor preocupación, a pesar de los problemas que los EE.UU. enfrentan hoy en el área.

De acuerdo con los estudios del Instituto Pew, las cuestiones de seguridad y diplomacia dominaron las elecciones presidenciales de Estados unidos entre 1948 y 1972, periodo de la guerra fría. A partir de 1976, cuando la guerra de Vietnam ya había terminado, la economía volvió a ser la prioridad de los electores. En 1992, por ejemplo, Bill Clinton venció justamente al centrar su foco en la economía" (4)

Inmersos en la guerra de Irak y enfrentando la lucha contra el terrorismo, desde los ataques a su propia Nación, evidentemente el comportamiento del electorado se encuentra condicionado por temas de seguridad nacional más que por los índices de la inflación o las tasas de desempleo. Es por ello que los analistas no se atreven a apresurar un resultado.

Midiendo el humor de la opinión pública americana
Para tener una idea respecto de como varía la opinión pública norteamericana, según sea la situación en la que se halla el país, podemos señalar las siguientes cifras, consignadas por Gallup. A pocos días del los ataques del 11 de Septiembre, el presidente Bush contaba con una imagen positiva del 65 % mientras que solo el 5% consideraba mala su administración. En 1999 , cuando se inicia la campaña de Kosovo, el 71 % de los norteamericanos estaban de acuerdo con la administración de Bill Clinton, el 45 % aprobaba la actuación del presidente y el 26 % desaprobaba la gestión. En la época del escándalo de Mónica Lewinsky, el 72% de la población tenía una opinión formada respecto a la Administración Clinton, el 51 % aprobaba fuertemente la perfomance del presidente y el 21% la desaprobaba totalmente. Durante la Guerra del Golfo, de 1991, el 74 % apoyaba al Presidente Bush (padre) entre el total de 79 % que tenían opinión formada sobre su administración.

Si bien es cierto que los asuntos domésticos tienen un gran peso en el electorado norteamericano, es notable como en los tres debates se ha privilegiado la "cuestión Irak", esto se vincula con el estado de opinión en situaciones de conflicto bélico, parecería que los norteamericanos prefieren un buen comandante en jefe en los momentos críticos de su historia que a un buen administrador de la economía típico de los ciclos más pacíficos.

Un informe realizado por el Instituto Pew señala que un 45 % de los norteamericanos ven a la Guerra de Irak como un episodio más en la lucha contra el terrorismo y un 40% que critica las acciones llevadas a cabo por la Administración Bush. Hace ocho meses el 62% de los ciudadanos asociaba a la Guerra de Irak con la lucha contra el terrorismo y a la red Al Qaeda.

Esta percepción, dice el informe, beneficiaría directamente a Bush ya que la guerra de Irak no es apoyada por una buena parte de los ciudadanos pero sí lo es la lucha contra el terrorismo. Esto pondría la cuestión en los siguientes términos: frente al terrorismo quién es el hombre capaz de liderar la defensa de la nación o mejor, será Kerry capaz de ponerse al frente de la nación y tomar las decisiones con firmeza? Sobre Bush ya se sabe como actuará por lo que la duda está en el campo contrario. En definitiva, es un tema de liderazgo. Esto ha quedado de manifiesto en los debates: Bush pone en duda las capacidades de Kerry para luchar contra el terrorismo, Kerry pone en dudas los motivos que llevaron a Bush a la guerra de Irak.

Otra de las novedades de esta elección es la apelación al voto independiente, fundamentalmente latino, sobre el que se ha desatado una especie de "caza acelerada" en el entendimiento de que este sector pueda ser el que marca definitivamente de qué lado se inclinará la balanza.

Un tercio de la población no está afiliada a ninguna de las dos corrientes y este descubrimiento parece haberlo hecho el Parido Demócrata en oportunidad de las primarias cuando Kerry venció a Howard Dean, representante de la nueva izquierda americana, debido al perfil más moderado y centrista del senador.
partido.

La conquista del ciudadano común, insatisfecho de las políticas sociales de la Administración Bush, es el blanco elegido para tratar los temas de desempleo, salud, educación y sistema provisional. Mientras que los republicanos siguen apostando a los temores de un nuevo atentado de magnitud en cualquier punto del país.
 

 (1) Bill Clinton se convirtió en el primer demócrata que ganó dos periodos legislativos consecutivos desde la II Guerra Mundial. Con su estilo natural característico, Clinton fue elegido sobre su contrincante, el veterano senador republicano Bob Dole, de Kansas, quien, de haber sido elegido, habría sido el presidente de más edad.
Fue una victoria holgada para Clinton, que obtuvo 379 votos en el Colegio Electoral, frente a los 159 de Dole. Los resultados favorecieron al presidente a pesar de los problemas que tuvo durante su primer mandato en la Casa Blanca, que variaron desde fracasos en materia de políticas de salud, hasta la pérdida del control del Congreso, que pasó a manos republicanas en1994.
Al igual que en 1992, Ross Perot hizo de las elecciones una carrera a tres bandas, haciendo campaña por el Partido de la Reforma, que finalmente no consiguió ningún estado. Fuente BBC


(2) Las elecciones presidenciales de 2000 fueron las más polémicas de los últimos años. Durante toda la campaña, los sondeos mostraron que la carrera estaba muy igualada, por lo que tanto el demócrata Al Gore, como el republicano George W. Bush podían adjudicarse los comicios.
De hecho, la elección se definió en un estado, Florida. Allí, los resultados favorecieron a Bush por un margen sumamente estrecho, lo que hizo que los demócratas pidieran un recuento.
Este recuento llevó a una serie de desacuerdos y discusiones que derivaron en una larga batalla legal para definir al ganador. Al final, la Corte Suprema de Justicia definió la elección a favor de Bush, con lo que se ponía fin a ocho años de gobierno demócrata. Fuente BBC

 

 (3) El presidente republicano Richard Nixon ganó en 1972 por una mayoría histórica, adjudicándose todos los estados excepto Massachussets y llevándose más del 60% del voto popular.
La campaña de los demócratas no pudo contrarrestar la caracterización que Nixon hizo de su candidato contrincante, el senador de Dakota del Sur George McGovern, a quien el futuro presidente tildó de extremista liberal.
El punto fuerte de McGovern era terminar la implicación de Estados Unidos en Vietnam. Pero su campaña nunca llegó a obtener fuerza luego de que su compañero de fórmula, Thomas Eagleton, abandonó la carrera electoral al hacerse público que había padecido depresión. Fuente BBC


(4) Revista Veja, octubre de 2004
 

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